viernes, 10 de julio de 2009

Alan García busca primer ministro

Por: Jaime Cordero

Todo parece indicar que el presidente peruano, Alan García, logrará sortear una nueva tormenta política dejando como lastre a sus ministros. Como ocurrió hace nueve meses, cuando el escándalo de los llamados petroaudios [grabaciones de conversaciones entre un funcionario y un ex miembro del Gobierno sobre pagos para facilitar contratos de petróleo a una empresa noruega] desembocó en un escándalo de corrupción que terminó en la salida del entonces jefe de Gabinete, Jorge Del Castillo, ahora la crisis ocasionada por los violentos enfrentamientos con los nativos de la Amazonia termina con la salida del hasta ahora primer ministro Yehude Simon, quien presentó su dimisión el miércoles. El mandatario anunció que antes del fin de semana habrá nuevo Gabinete.

Fue, en todo caso, una salida más tranquila de lo que se podía esperar. Tras el muy criticado manejo en el desarrollo de la situación política de la crisis en la selva, que terminó con el Gobierno cediendo ante las demandas de los nativos y en el peor desastre de la historia de la policía peruana (24 efectivos muertos, además de 10 civiles), tanto Simon como la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, se salvaron por estrecho margen de votos de la censura parlamentaria.

Pero Simon ya había anunciado que dejaba el Gobierno de todos modos, aunque ayer comentó que seguirá vinculado al Gabinete, sin especificar en qué cargo, y que se dedicara a seguir el cumplimiento de las actas firmadas para lograr el fin de las ultimas manifestaciones en el interior del país. Presentó su carta de renuncia después de la sesión de Gabinete del miércoles. "He asumido, como debe ser, el costo político de esta desgracia, y lo asumo por el respeto que le tengo al país y la lealtad a su Gobierno", señala en el documento, dirigido al presidente.

El nombre del sucesor de Simon es un misterio. Entre los nombres que se han comentado figura el de José Antonio Chang, actual ministro de Educación, e incluso el de Jorge del Castillo, quien ayer descartó la posibilidad de volver al cargo.

En lo que la mayoría de analistas está de acuerdo es que el nuevo jefe de Gabinete debe ser un personaje capaz de establecer diálogos efectivos para terminar con la ola de protestas, paros y movilizaciones que está recorriendo el país.

Otro tema al que deberá enfrentarse el Gobierno es el incumplimiento por parte del Estado de los compromisos asumidos ante los estallidos sociales. "En realidad, muchos conflictos no son nuevos", señala el antropólogo Javier Torres, de la asociación Servicios Educativos Rurales (SER), que trabaja en la zona de la sierra sur, donde se concentran muchas demandas sociales. "En los casos recientes de Andahuaylas y Sicuani [ambas, localidades de la sierra peruana donde hubo protestas], ya se había llegado a acuerdos y firmado actas de compromiso el año pasado, pero la mayoría no se cumplieron". Esto genera, en opinión de Torres, que tanto los dirigentes de las poblaciones como el Gobierno pierdan legitimidad y facilita que aparezcan nuevos dirigentes, más radicales y con demandas más extremas.

El Gobierno ha salido relativamente airoso de las últimas protestas posteriores al paro nativo. El paro de tres días convocado por varias organizaciones para esta semana tuvo un efecto muy limitado en la capital y sólo se dejó sentir con fuerza en la sierra sur, la zona más pobre del país, que votó masivamente al candidato nacionalista Ollanta Humala en las elecciones presidenciales de 2006. También el gremio de transportistas, que anunciaba un paro de dos días, finalmente suspendió la medida de fuerza después del primero, que fue acatado sólo parcialmente. El Gobierno se apresuró en señalar que las movilizaciones han fracasado. "Nuestra patria sigue avanzando, a pesar de la queja y desánimo de algunos", declaró el presidente García ayer, en un discurso en el que volvió a señalar que "América Latina vive una lucha de modelos políticos diferentes", una manera de insistir en la tesis del Gobierno de que hay una fuerte influencia de Venezuela y los países de la órbita del ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe) en las protestas que han sacudido al país.

Fuente: El País

martes, 7 de julio de 2009

La clase media estabiliza México

Por: Jorge Castañeda

México ingresa paulatinamente en una normalidad democrática, donde los resultados de comicios intermedios reflejan las tendencias propias de todas las democracias -matizar los resultados de elecciones presidenciales anteriores- sin por ello imponerles modificaciones mayores. A pesar del revuelo que generaron distintos vaticinios sobre la votación del 5 de julio entre corresponsales extranjeros, embajadas y políticos interesados, no se cumplió ninguno de los que insinuaban grandes cambios. El partido de gobierno, el PAN, cayó a un segundo lugar, pero manteniéndose cerca (con 29%) de los niveles del 2003, la anterior elección intermedia, cuando obtuvo 31% del voto.

El PRI pasó de ser tercera fuerza a recuperar la camiseta amarilla, pero con un porcentaje (37.5%) de nuevo casi idéntico al de 2003 (37%), y una ventaja de ocho puntos porcentuales sobre el PAN. El viejo partido autoritario se hacía ilusiones de conquistar por sí solo una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, pero se quedó con las ganas. Aumentó con creces su cuota de escaños, superando ligeramente el monto que logró en la elección intermedia anterior (233 diputados en el 2009 versus 224 en el 2003).

El PAN pensó que la supuesta popularidad del presidente Felipe Calderón le sería transferida, y que obtendría un número de legisladores muy superior al que alcanzó en el 2003 (154), cuando también contaba con la presencia de un mandatario popular (Vicente Fox) en la casa presidencial. No hubo tal: el PAN conquistó 146 diputaciones, y además perdió cinco de las seis gubernaturas estatales en juego, incluyendo dos que había ganado seis años antes.

Y por último, la izquierda, a pesar de un intento sostenido de suicidio colectivo comparable sólo al que capitaneó Jim Jones en Guayana hace 30 años, terminó con números (17% y 85 diputados) no tan lejanos de los del 2003 (20% y 101 diputados), único año de comparación legítima; su caída no fue debacle.

La abstención se mantuvo en los niveles del 2003 (58%), aunque el voto nulo y los votos no válidos por candidatos independientes casi triplicaron su porcentaje de entonces (6% versus 2.3%); es probable que los casi cuatro puntos de aumento provengan de anteriores votantes del PAN.

De todo ello se pueden extraer muchas lecciones, pero sobresalen tres. La primera, sin duda la más estructural, consiste en el papel cada día más preponderante de las clases medias. De acuerdo con números de firmas de mercadotecnia, de encuestas ingreso-gasto del Gobierno, y de fuentes especializadas como el Banco Mundial y la revista The Economist, en México hoy casi el 60% de la población puede ser considerado de clase media. La cifra correspondiente al electorado es li-geramente superior, ya que los viejos aparatos clientelares del PRI (trasladados en algunas regiones al izquierdista PRD) que antes sacaban a votar a los pobres, o votaban por ellos, se han debilitado enormemente. Los sectores más rezagados del campo votan menos, y, en consecuencia, el peso relativo de las clases medias es mayor.

Por tanto, ciertas aspiraciones -equivocadas o no- de dichas clases medias se imponen en todas las elecciones, aunque, por supuesto, más en unas que en otras. Entre ellas: no entregarle todo el poder (el Ejecutivo y el Legislativo) a un solo partido; no encargarle la conducción del país a una izquierda radical y no devolverle el poder presidencial al PRI: éste obtiene exactamente el mismo porcentaje del voto que en 2003, el cual de ninguna manera le permitió siquiera acercarse a la presidencia en el 2006.

Desde 1997, estas tres enseñanzas, entregadas por los votantes a los políticos, se han confirmado de manera repetida, y a menos que suceda algo insólito de aquí al 2012, volverán a corroborarse en los comicios presidenciales de ese año.

La segunda lección del voto del domingo pasado consiste en el paradójico desempeño del presidente Calderón. Paradójico porque podría pensarse que la pérdida por su partido de más de 50 curules (más de las que perdió Fox), de dos gubernaturas y de su posición de primera minoría en la Cámara baja, no constituye precisamente un éxito. Y sin embargo, si uno coteja este desenlace con la catastrófica situación en la que se encuentra el país, el saldo para Calderón se antoja aceptable: le hubiera podido ir mucho peor.

En efecto, aunque otras noticias han opacado algunas de las calamidades mexicanas actuales, el hecho es que la economía sufrirá en el 2009 su peor caída en más de 70 años, y probablemente la más severa de cualquier país del mundo, ya sin hablar de América Latina.

La correduría Goldman Sachs estima una contracción de - 8.5% este año, y el propio Gobierno, que sistemáticamente ha subestimado la recesión, acepta un retroceso de entre 6.5% y 7%. Para diciembre, más de un millón de mexicanos habrán perdido su empleo desde que comenzó la crisis; el ajuste presupuestario que viene pasadas las elecciones y para el año entrante recortará de modo draconiano el gasto público. El estímulo contracíclico de un punto del PIB que anunció el Gobierno hace meses empalidece frente a estos números, pero simplemente no hay dinero para hacer más.

En el frente predilecto de Calderón, a saber su guerra optativa contra el narcotráfico, el panorama tampoco es alentador. Aunque perdura la popularidad de la ofensiva contra el crimen organizado (mas no al mismo grado que antes), su eficacia deja cada día más que desear. De acuerdo con una recopilación del diario Milenio, el mes de junio fue el más violento del sexenio de Calderón: se llevaron a cabo 729 ejecuciones vinculadas al narco. La tendencia es aún más alarmante; en el 2006, último año de Fox, se produjeron 6,6 ejecuciones diarias en promedio; en el 2007, sumaron 6,1 al día; en el 2008, alcanzaron 15,4, y durante el primer semestre del 2009 superaron 18 diarias.

En otras palabras, no sólo no disminuye la violencia con el tiempo -como había sugerido el Gobierno que sucedería-, sino que, al revés, aumenta, y de manera significativa. Este año, si las cosas no mejoran durante el segundo semestre (y arrancó mal la primera semana: sumaron 124 ejecuciones, según el diario Reforma), acabaremos con los mismos 6.000 muertos que en el 2008. El Ejército sigue en las calles y carreteras porque no hay con quién sustituirlo, pero comienzan a proliferar los rumores a propósito del hastío militar, sobre todo a la luz de un dato lamentable. Hasta hoy no se ha graduado un solo cadete de combate de la nueva academia de la policía nacional creada en el 2007 en San Luis Potosí. Con este saldo desastroso a la mitad de su periodo, Calderón puede darse por bien servido con los resultados del domingo.

De todo ello se deriva la tercera lección: al igual que sus dos predecesores, Felipe Calderón pasó a ser, el pasado lunes, un mandatario saliente, paralizado por el arranque de las campañas presidenciales para el 2012, por la falta de mayoría en el Congreso y por la absoluta renuencia de los dos partidos opositores -el PRI, que carece por completo de agenda positiva, y el PRD por su radicalismo- a aprobar cualquier reforma que implique un cambio verdadero en el status quo mexicano. Las reformas necesarias son múltiples, e imposibles: una red social mínima universal y fondeada por el fondo fiscal central, abultado por la aplicación de un IVA generalizado del 15%; la inversión privada minoritaria en hidrocarburos; la creación de una policía nacional sustitutiva de las más de 2.500 corporaciones municipales y estatales completamente corrompidas por el narco; reformas institucionales como la reelección consecutiva de diputados y senadores, prohibida en México; el referéndum para modificar la Constitución, inexistente en México; las candidaturas independientes, prohibidas en México; la segunda vuelta en la elección presidencial, para que el próximo presidente no sea electo por un exiguo 30% de los votantes.

A menos que ocurra un milagro, nada de esto sucederá, y México seguirá por el frustrante camino de la mediocridad.

Fuente: El País

lunes, 6 de julio de 2009

El PRI, como en los viejos tiempos, una apisonadora electoral

Por: Salvador Camarena

El PRI ha vuelto. Ya luego alguien podrá discutir si se es que alguna vez se fue del todo, pero en la jornada electoral del domingo hay un ganador indiscutible: el Partido Revolucionario Institucional, expulsado de la presidencia en el año 2000 y del control de la Cámara de Diputados en 1997, está listo para imponer sus reales.

Que era el favorito en las legislativas, ya se sabía. Pero que lograra quedar a nada de la mayoría absoluta en la llamada Cámara Baja y que desplazara al PAN (Partido de Acción Nacional) de algunos de sus bastiones históricos, eso ha sido el gran campanazo del tricolor.

De la votación federal para diputados, el PRI se ha hecho con alrededor del 35%, mientras que el PAN, su acérrimo contrincante anda en un 27%. A los panistas les fue mal. Pero no solo ellos han perdido. El Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda) ha caído a un histórico nivel por debajo, según las cifras preliminares, del 12%. Hace apenas tres años, el orden era el contrario: PAN, luego PRD y finalmente PRI. Eso es historia.

La Cámara de Diputados la conforman 500 miembros. 300 de ellos llegan por la vía del voto directo, correspondiente a cada uno de los distritos en que está dividido el país. Los 200 restantes se reparten a partir de listas que los partidos inscriben y basados en resultados regionales. Datos preliminares permiten calcular que el PRI se llevarán alrededor de 244 legisladores.

Posible mayoría absoluta en la Cámara de Diputados

"Con los datos que tenemos y el número de distritos ganados, estamos en posibilidades de con nuestro aliado el PVEM (Partido Verde Ecologista de México) alcanzar a ser no solo la primera fuerza sino alcanzar mayoría absoluta en la Cámara de Diputados", ha dicho en una rueda de prensa Beatriz Paredes, líder nacional priista y ella misma candidata a diputada.

En otras declaraciones posteriores, Paredes fue más allá. Ratificó que Colima, Campeche y Nuevo León, seguirían en manos de su partido, que arrebatarían San Luis Potosí y Querétaro al PAN, y, eso sí, reconoció que todavía faltaba información para declarar como suyo el triunfo en Sonora, una entidad del norte del país en la que un incendio en una guardería que dejó 48 niños muertos hizo que el PRI perdiera la ventaja.

Por si quedara alguna duda, el PRI se alzaba con la victoria en Guadalajara, la capital de Jalisco que desde 1995 era del PAN, y de algunos municipios conurbanos de la misma. En tanto que en el valle de México, los priistas también adelantaban que se quedarían con importantes municipios de la zona próxima a la perifereia, y que eran territorio panista desde hace más de una década.

El líder del otro gran perdedor de la jornada, el perredista Jesús Ortega declaró anoche que expulsarían a quienes desde sus filas llamaron a votar por otros partidos. Ortega no se atrevió a mencionar el nombre de Andrés Manuel López Obrador, ex candidato presidencial que sin renunciar aún al PRD apoya al Partido del Trabajo y al partido Convergencia incluso cuando estos tienen candidatos contrarios al perredismo.

Finalmente, la campaña electoral de 60 días tuvo un protagonista inesperado: el voto nulo. Esta expresión de hartazgo, promovida principalmente por medio de Internet y cuya figura legal no existe en México, pero creció a nivel nacional el doble y en algunas áreas urbanas ha aumentado tres y hasta cuatro veces, como es el caso del Distrito Federal.

Fuente: El País

En Honduras una mula vale más que un diputado

Por: Raúl Sohr

No, no fue el Presidente Manuel Zelaya quien dijo que "en Honduras una mula vale más que un diputado". La hiriente afirmación la hizo, en los 30, el bostoniano Samuel Zemurray, uno de los magnates bananeros norteamericanos que operaba en el país. Honduras fue la expresión más concreta e indignante de una república bananera. El imperio de la United Fruit, la gran transnacional frutera estadounidense, ponía y sacaba gobernantes en Centroamérica. En Honduras la empresa le puso la banda presidencial a Tiburcio Carias, que gobernó 16 años a partir de 1933. Parece sacado de una novela pero así fue: la United Fruit le propuso al gobierno la construcción de un ferrocarril desde la costa atlántica a la capital, Tegucigalpa. A cambio, por cada kilómetro de línea férrea la empresa exigía diez hectáreas de tierras. En definitiva el trazado ferroviario no pasó de las distancias estrictamente necesarias para la explotación de sus plantaciones: serpenteó por los plantíos de la costa atlántica, pero jamás se acercó a Tegucigalpa. Pero las tierras fueron reclamadas y, claro, entregadas.

Honduras vivía bajo gobiernos civiles desde 1982. Una primavera democrática luego de 48 años casi ininterrumpidos de dictaduras de generales-presidentes. El golpe de Estado contra el Presidente Manuel Zelaya el domingo pasado es una repetición casi textual de pronunciamientos anteriores. El principio para los civiles es que podían gobernar pero no mandar. Esa función estaba reservada a los militares y, en rigor, a los oligarcas que los controlaban. La política exterior de Tegucigalpa corría por cuenta de Washington. Así cuando el Presidente Jacobo Arbenz pregonó una reforma agraria en Guatemala, la United Fruit movilizó a la CIA. La agencia organizó en Honduras una columna encabezada por el coronel Carlos Castillo Armas, que tras una astuta operación de guerra sicológica, depuso, en 1954, a Arbenz e inició una sangrienta represión. Más tarde Honduras junto con Guatemala sirvieron de base para la invasión contra Cuba, en 1962 en Playa Girón. En tiempos más recientes el país fue la base para los "contras" que combatieron contra el régimen sandinista en los 80.

Honduras ganó notoriedad en 1969 por la guerra que libró con El Salvador. Como el conflicto coincidió con las eliminatorias del Mundial del ’70, se la llamó la guerra del fútbol. Allí quedó al desnudo la corrupción castrense. Un ejemplo: la guarnición de Santa Rosa de Copán contaba en teoría con mil efectivos pero en realidad solo tenía 463. La dotación restante no pasaba de ser una ficción administrativa que permitía a los comandantes justificar un presupuesto por mil bocas.

El ejército chileno ha tenido un largo vínculo con sus pares hondureños. Luego de su fundación, en 1903, la academia militar quedó en manos de un coronel chileno. Más tarde, en los ’80, durante el trágico período de las sangrientas guerras civiles centroamericanas, el ejército fue reforzado con asesores militares chilenos y argentinos. Las fuerzas armadas hondureñas actuaban con plena autonomía del gobierno. Su comandante en jefe, el general Gustavo Álvarez, importó unos 60 oficiales argentinos y una docena de chilenos. Honduras entró, aunque con menos intensidad, en lo entonces se conoció como las "guerras sucias", un eufemismo para designar la tortura y crímenes de opositores. En el país operó el escuadrón de la muerte autodenominado Movimiento Anti-Comunista Hondureño (MACHO). Entre 1980 y 1985 fueron secuestradas y consignadas como "desaparecidas" 168 personas.

Hoy en Honduras, una de las repúblicas más pobres y frágiles del hemisferio, está en juego el principio de gobernabilidad democrática. Por lo pronto la respuesta del conjunto de las naciones ha sido unánime desde Alaska a Punta Arenas: el golpismo no tiene cabida. Sin embargo, dada la influencia decisiva que Estados Unidos ejerce en Tegucigalpa surge la interrogante sobre qué hizo Washington para impedir la remoción de Zelaya. El golpe era un secreto a voces y no se escucharon advertencias contra la aventura que gestaban sectores políticos que arrastraron a los militares. Y si, por el contrario, diplomáticos estadounidenses señalaron en forma discreta su oposición y, pese a ello, fue ejecutado el golpe, la Casa Blanca tiene motivos para preocuparse por la erosión de su autoridad en la región.

Lo que ocurre hoy en Honduras es una lucha de facciones más que un golpe militar en el sentido propio. De hecho el poder pasó a manos de civiles con respaldo castrense. Como ha ocurrido en el pasado la polarización y el apasionamiento de los bandos los enceguece sobre las consecuencias de sus actos. Lo más probable es que los golpistas hondureños ni siquiera consideraron las repercusiones internacionales de sus acciones. Lo positivo es que América Latina no está para aventuras antidemocráticas cualquiera sea el desenlace en Honduras.

Fuente: La Nación

viernes, 3 de julio de 2009

¿Se acerca el fin de la relación especial?

Por: Shlomo Ben-Ami

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, destacó durante su reciente visita a Washington los desacuerdos fundamentales entre el actual gobierno israelí y la administración del presidente Barack Obama. Netanyahu se empeña en cuestionar el capricho de Obama de crear dos Estados como solución al conflicto palestino-israelí, y se niega a entender que Obama piensa que hay un vínculo entre su capacidad para frenar las ambiciones nucleares de Irán y la paz entre palestinos e israelíes.

Netanyahu tampoco está particularmente contento de que Obama se muestre reticente a establecer un plazo firme para las negociaciones con Irán. Los israelíes piensan que Irán hace avances vertiginosos para formar parte del club nuclear y aprovechará con sagacidad las perspectivas de negociación con Estados Unidos para evitar sanciones más severas o un ataque militar.

Las crisis y los desacuerdos profundos no son cosa nueva en la relaciones entre estos dos aliados desiguales. Sin embargo, por profundas que sean las diferencias actuales entre ellos, en el fondo existe la sospecha de que Obama quiere alejarse de la relación sui generis entre su país y el Estado judío, y esto es lo que más preocupa a los israelíes.

Una convergencia de intereses y una actitud profundamente emotiva hacia la historia de Israel y la narrativa judía desde el Holocausto han sido los motores de la que quizá sea una de las alianzas más intrigantes en las relaciones internacionales. De hecho, no existe una razón única que explique la persistente defensa que hace Estados Unidos de su compromiso con Israel, y la aceptación tan firme de que goza la causa israelí en ese país.

Los presidentes estadounidenses, desde Harry Truman, quien fue el primer líder mundial que reconoció a Israel en 1948 (en contra de los consejos del secretario de Estado, el General George C. Marshall), han representado en diferentes grados el aspecto emotivo o el de la realpolitik –algunos de ellos, una combinación de los dos–de esta relación. La sospecha actual es que Barack Obama no está comprometido con ninguno.

Obama es un fenómeno revolucionario en la historia de Estados Unidos y ciertamente no corresponde al patrón tradicional de los presidentes estadounidenses después de la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de todos los demás presidentes de su país, en la formación de Obama hubo muchos menos elementos religiosos o bíblicos, y ni la narrativa de la historia judía ni el heroico renacer de las cenizas del Holocausto de Israel son parte primordial de su sentir hacia el conflicto árabe-israelí. La narrativa de la tragedia palestina sin duda tiene un papel igual de importante en la definición de su postura sobre el Medio Oriente.

Pero aun cuando otras administraciones estadounidenses no han adoptado una postura emotiva hacia Israel, de todos modos han apoyado su causa, siempre que el hacerlo se pudiera justificar con base en la realpolitik . Ese fue claramente el caso de Richard Nixon, que nunca sintió demasiado afecto por los judíos, pero, que sin embargo, fue uno de los aliados más firmes que Israel haya tenido en la Casa Blanca.

Obama, que no siente ningún apego por la causa de Israel y está profundamente preocupado por las políticas del gobierno israelí en los territorios ocupados, representa el espectro de una Casa Blanca en la que no se comparten aprecio ni intereses con el Estado judío.

El impulso de la política de Obama hacia Medio Oriente –la reconciliación de Estados Unidos con el mundo árabe y el musulmán- choca con la estrategia de Netanyahu. Esto se debe a que en la política emergente de Obama se asume que la mejor manera de afrontar el desafío del terrorismo islámico y evitar que la situación en la región degenere en una proliferación nuclear sin control es forzar a Israel a que suspenda la construcción de nuevos asentamientos, a que se retire de los territorios ocupados para dar lugar a la creación de un Estado palestino con Jerusalén oriental como capital, y a hacer las paces con Siria mediante la devolución de las Alturas del Golán.

Pero esto no significa necesariamente que estemos presenciando el fin de la "relación especial” entre Israel y Estados Unidos. Incluso un presidente revolucionario no se alejará de los compromisos fundamentales de ese país con un Israel que lucha por posiciones razonables y moralmente defendibles.

Hasta ahora, Obama ha tenido la precaución de no apartarse de ninguna de las posturas tradicionales de Estados Unidos relativas a la seguridad de Israel. Ya aceptó la lógica de su estatus nuclear especial y su posición como receptor importante de ayuda militar estadounidense. Además, el guardián de los intereses de Israel, el Congreso estadounidense, se mantiene alerta.

Netanyahu sabe que la gigantesca tarea de mantener la relación de Israel con Estados Unidos es tanto una necesidad estratégica vital como un requisito interno indispensable. Con seguridad habrá más convergencia cuando Netanyahu se decida a definir los límites reales, y no ideológicos, de Israel.

El hecho de que Netanyahu esté inspirado por una determinación casi mesiánica para evitar que Irán adquiera los medios para destruir Israel, podría hacer que su postura hacia Palestina cambie fundamentalmente, siempre y cuando Obama haga avances visibles en sus esfuerzos para detener el programa nuclear de Irán. Para Netanyahu, una solución al problema de Palestina no acabaría con el desafío que representa Irán; más bien la neutralización de esa amenaza existencial prepararía el terreno para la creación de un Estado palestino.

Netanyahu también sabe que los fracasos de la parte árabe han contribuido a fomentar el sionismo radical. Como señala John Kerry, presidente del comité de relaciones exteriores del Senado estadounidense, “este proceso de paz no concierne solamente a una parte" ni toda la responsabilidad recae exclusivamente en Israel. Falta por ver si el mundo árabe, con sus grandes disfuncionalidades, y los poderosos actores no estatales en su seno, como Hamas y Hezbolá, responden a las expectativas de Obama.

Y lo que es más importante, el liderazgo palestino debe redefinir y reunificar a su gobierno para afrontar el desafío que representa convertirse en un Estado. Hasta ahora, la tarea de reconciliación entre Hamas y Fatah parece ser igual de gigantesca que la de lograr un acuerdo de paz con Israel.

Fuente: Project Syndicate

Monckeberg, Kast y la apelación a la ignorancia

Por: Claudio Fuentes Bravo

Existe un prejuicio argumentativo, un esquema de persuasión, cuya estructura lógica es muy antigua y conocida, aunque lamentablemente poco advertida. Locke la llamó “argumentum ad ignorantiam”, es decir, argumento de (apelación a) la ignorancia, dado que se apoya en “la incapacidad de responder por parte del adversario”.

A través de la historia, el argumento de APELACIÓN A LA IGNORANCIA, sirvió para que detrás de él, se parapetaran hordas de apasionados ciudadanos que estando más preocupados de ganar la contienda se esmeraban -con el heroísmo y convicción de un husky siberiano- “más en el ruido que en la selección de las nueces”.

Un esquema de apelación a la ignorancia es el que con “abundancia y sistematización” ha sido utilizado por políticos como N. Monckeberg y J. A. Kast con el objetivo de impedir la distribución de la llamada “píldora del día después”. Fíjese que no afirmo que esta argumentación sea simplemente mal intencionada, sino simplemente digo que los argumentos exhiben una forma determinada, forma que no necesita de intencionalidad consciente, para dejar de ser falaciosa.

Un análisis como el que ofrezco aquí, frecuentemente se deshecha de partida, porque no iría “al fondo de las cosas”, como me lo ha hecho saber una colega en un almuerzo de Facultad, motivándome sin quererlo a escribir, porque ¡vaya a saber uno cuál es el fondo de las cosas! habiendo tanta gente que cree saberlo.

Voy al análisis, análisis que no es de fondo, téngalo presente, para que no se entusiasme...

Un ejemplo del esquema argumentativo que llamamos APELACIÓN A LA IGNORANCIA es la cita de Nicolás Monckeberg que a continuación se reproduce:

“Pues bien, si el propio laboratorio fabricante reconoce que el fármaco sí puede actuar después de la concepción, si igual cosa señala la FDA de los Estados Unidos y si en todo los países donde ésta se comercializa así la presentan. ¿Cómo podría desconocerse que al menos existe una presunción razonable de que la píldora puede actuar después de la concepción y en consecuencia ser abortiva? Se ha dicho que mientras no haya certeza que este fármaco sea abortivo el Tribunal debió permitir su distribución. Sin embargo, hasta el lindano utilizado para combatir los piojos en los niños se sacó del mercado hace pocos meses porque estudios señalaron que habían presunciones fundadas que podía producirles cáncer y nadie acuso tal decisión como irracional”.

(NICOLÁS MONCKEBERG DÍAZ Diputado. Carta al Director, Diario El Mercurio, 14 de abril de 2008)

En relación al párrafo precedente, el diputado Kast expresó a un canal de televisión en días recientes, siendo citado además en distintos medios de prensa que:

"Nadie ha comprobado que la píldora es abortiva o no, y ante la duda yo pienso que hay que abstenerse".

Lo dicho por Kast es, en estructura, lo mismo que explica más latamente Monckeberg, y lo mismo que se reitera en las argumentaciones de la mayoría de los voceros oficiales de la alianza. Equivalencia, por cierto, que observamos a nivel de la estructura argumentativa, cambian los nombres propios, los sustantivos y los adjetivos, pero el esquema se mantiene.

A continuación ficciono un diálogo basado en una lógica más o menos convencional y luego ofrezco un diálogo basado en una lógica religiosa (siguiendo una distinción de una famosa viñeta de la web. que vale la pena buscarla). Veremos en acción a los argumentos de “apelación a la ignorancia”.

Debate fundado en una lógica convencional

Ciudadano racional A:

“La píldora del día después es abortiva”

Afirmación que cualquiera en posesión de una lógica convencional y en consideración, además, de información que considera fidedigna (no sólo ajustada a sus creencias) propone para avanzar en la deliberación de un problema.

Ciudadano racional B:

¿Ah si, puedes probarlo?

Pregunta que intenta por medios racionales avanzar en la discusión.

Ciudadano A:

Estos estudios son la prueba (los muestra para evaluarlos de forma transparente).

Esta es la acción consecuente, en el mundo ideal que intento describir, que prosigue como respuesta a la solicitud de prueba. La valoración de la prueba se puede ajustar o no a un estándar convencional. Es probable que si el estándar es metafísico o religioso, ninguna prueba sea suficiente, de allí que sea preferible que el estándar para valorar la prueba en una discusión democrática sea honestamente científico, es decir, esté al alcance de las dos partes y no sea arbitrario.

Ciudadano B:

Ok. Tienes razón.

Debería ser la respuesta de quien acepta la suficiencia de las pruebas. Si no las acepta en atención a la fragilidad de las pruebas, debería reponerse el procedimiento para empezar desde la solicitud de nuevas pruebas.

Lógica fundada en una lógica religiosa

Ciudadano A:

“La píldora del día después es abortiva”

Afirmación que un ciudadano(a) hace en consideración de información que considera fidedigna porque se ajusta a sus creencias.

Ciudadano B:

¿Ah si, puedes probarlo?

Pregunta de un ciudadano(a) que intenta por medios racionales avanzar en la discusión.

Ciudadano A:

No, pero si tú NO puedes probar que lo que yo creo es FALSO, entonces tienes que seguir las recomendaciones que se derivan de mis creencias y no de las tuyas.

Este es el famoso esquema de APELACIÓN A LA IGNORANCIA. Prescribe: Ya que tú no puedes demostrar que lo que yo sostengo es falso, para lo que no tengo ninguna prueba consistente, dicho sea de paso, entonces debes aceptar que es verdadero.

Ciudadano B:

(Silencio)

Termina el debate porque claramente no hay garantías de una discusión racional.

Nota: Recordé leyendo a Monckeberg y Kast el argumento de un profesor de filosofía medieval y de metafísica tomista que se preguntaba por qué los gobiernos consideraban moralmente mala “la discriminación” cuando era “estructuralmente similar a la acción que ejecutábamos cuando apartábamos una manzana podrida de un cajón de manzanas sanas”. Hay algo ahí de fondo... las lógicas bajo las cuales fuimos educados.

Fuente: La Tercera

El continente perdido

Por: Robert Skidelsky

Hogar de una sexta parte de la población mundial, aunque sólo aporta una cuadragésima parte del PBI mundial, África es la víctima más evidente de la recesión global. Después de media década de crecimiento del 5%, se espera que la tasa de crecimiento del continente se reduzca a la mitad en 2009. Algunos países, como Angola, se están contrayendo. En otras partes, la crisis barrió con los beneficios de varios años de reforma económica. Muchos africanos volverán a caer en una pobreza apremiante.

Los economistas del desarrollo se retuercen las manos de desesperación: África desafía sus mejores esfuerzos para crear un milagro. En la víspera de la descolonización en 1960, el PBI real per capita en el África subsahariana era casi tres veces superior al del sudeste asiático, y se esperaba que los africanos vivieran dos años más en promedio. En los 50 años que transcurrieron desde entonces, el PBI real de África per capita creció el 38% y la gente vivió nueve años más, mientras que el PBI del sudeste asiático per capita creció el 1.000% y la gente vivió 32 años más.

Al principio, la solución para el subdesarrollo del África parecía obvia. África necesitaba capital, pero carecía de ahorros. Por lo tanto, el dinero tenía que venir de afuera -de instituciones como el Banco Mundial-. Dado que cobrarle tasas de interés comerciales a gente hambrienta parecía una usura, los créditos debían ofrecerse con un carácter concesionario -de hecho, ayuda.

Arrojar dinero a la pobreza se convirtió en una panacea. Era fácil de vender y apelaba a los instintos humanitarios de la gente. También aliviaba la culpa del colonialismo, como con los padres que les hacen a sus hijos regalos costosos para compensar una falta de atención o un maltrato hacia ellos. Pero no hizo ningún bien. La mayor parte de la ayuda fue robada o derrochada. A pesar del incremento de ocho veces en la ayuda per capita a la República Democrática del Congo entre 1960 y 2007, el PBI real per capita disminuyó en dos terceras partes en el mismo período.

"Comercio, no ayuda" se convirtió en la nueva contraseña. Dirigida por el economista Peter Bauer en los años 1980, se convirtió en la panacea del Consenso de Washington. África, estaba de moda decir, se recuperaría sólo si desregulaba sus economías y abrazaba un crecimiento liderado por las exportaciones como las economías "milagrosas" del este de Asia. Asesores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional les dijeron a los gobiernos africanos que dejaran de subsidiar a los "campeones nacionales" y derribaran sus barreras comerciales. La provisión de un volumen reducido de ayuda debía estar condicionada al desmantelamiento del sector público.

Para 1996, solo el 1% de la población del África subsahariana eran funcionarios públicos, comparado con el 3% en otras regiones en desarrollo y el 7% en la OCDE. Sin embargo, a pesar del achicamiento del estado, África no ha dado el salto a la prosperidad. En una afrenta total a la teoría económica, el escaso capital que existe en África está huyendo del continente para ser invertido en sociedades que ya son ricas en capital.

El problema con África, empezaron a decir entonces los economistas, era que no tenía estados efectivos. Muchos países tenían estados "fallidos" que no podían proporcionar ni siquiera las condiciones mínimas de seguridad y salud. Con el 15% de la población mundial, el África subsahariana representaba el 88% de las muertes vinculadas a conflictos en el mundo y el 65% de las víctimas de sida. Lo que los historiadores han sabido durante 2.000 años -y que también sabían los economistas clásicos del siglo XVIII- de repente iluminó a la nueva raza de economistas matemáticos de los años 1990 como un relámpago: la prosperidad depende del buen gobierno.

Ahora bien, ¿cómo conseguir un buen gobierno? Restablecerlo o asegurarlo evoca el espectro pavoroso del colonialismo. Después de todo, a pesar de todos sus defectos, el colonialismo ofreció la precondición esencial del desarrollo económico: paz y seguridad. La discusión sobre el desarrollo hoy tiene que ver esencialmente con cómo se pueden alcanzar estas precondiciones de reducción de la pobreza y de crecimiento económico sin colonialismo.

El aporte contemporáneo más interesante pertenece al economista de Oxford Paul Collier. El sostiene que muchos estados africanos han caído en una o varias trampas de desarrollo de las que resulta extremadamente difícil escapar. Es más, una vez que un país queda atrapado en una de ellas, es fácil caer en la próxima. Ser pobre lo hace a uno propenso al conflicto, y estar en conflicto lo hace a uno pobre. ¿Qué esperanza tiene entonces un país pobre desgarrado por la guerra civil?

Haciendo referencia a la misión británica a Sierra Leona, Collier se muestra a favor de la intervención militar, cuando es factible, para asegurar la paz. Respalda la participación internacional para imponer la paz post-conflicto. Pero la asistencia internacional en curso debería limitarse a ofrecer patrones de buena gobernancia voluntarios.

Los esquemas referentes a cómo los gobiernos deberían transparentar el gasto público o de qué manera las empresas extranjeras que extraen recursos deberían dar cuenta de sus ganancias harían que las comparaciones de criterios les resultaran más fáciles a los activistas políticos locales, al mismo tiempo que ofrecerían una fuente de legitimidad para el gobierno. El tan discutido Proceso Kimberly es un proyecto piloto. Las empresas de diamantes se ofrecen voluntariamente a no comprar en zonas de conflicto en un intento por impedir que los diamantes financien a los caudillos locales. Esto sería bueno para los negocios, ya que los clientes occidentales adinerados hoy se sienten disuadidos ante la idea de comprar joyas bañadas en sangre.

La integración regional se ha destacado de manera prominente recién en los últimos 50 años en Europa, pero ya resultó en una serie de beneficios políticos y económicos para los europeos. Una evidencia considerable indica que la integración también podría ser beneficial para África, en un marco apropiado para las condiciones africanas.

Este es un proyecto que vale la pena respaldar. Otros esfuerzos merecedores de atención incluyen la formalización de la gigantesca economía informal en estados como Ghana. Por lo general, estos son proyectos que requieren de una pericia internacional bajo mandatos emitidos internamente.

Es una señal de la pobreza de la economía del desarrollo que propuestas como éstas sean consideradas de avanzada. Sin embargo, mientras haya un puesto de control cada 14 kilómetros entre Lagos y Abidjan -dos de las principales ciudades de África occidental-, el progreso en el terreno será lento.

Con refugiados que desbordan fronteras, piratas que secuestran barcos y terroristas que encuentran refugio, es evidente que, si bien las soluciones de África le son propias, sus problemas no lo son. El resto del mundo ya no puede permitirse la pobreza de África. Pero la evidencia de 50 años de esfuerzos fallidos es que no tiene ni la menor idea de qué hacer al respecto.

Fuente: Project Syndicate

¿Dónde están los solucionadores de problemas mundiales?

Por: Jeffrey D. Sachs

Un aspecto extraño y preocupante de la política mundial actual es la confusión entre negociaciones y resolución de problemas. Conforme a un calendario acordado en diciembre de 2007, disponemos de seis meses para alcanzar un acuerdo mundial sobre el cambio climático en Copenhague. Los gobiernos están inmersos en una enorme negociación, pero no en un esfuerzo enorme para resolver los problemas. Cada uno de los países se pregunta: “¿Cómo puedo hacer lo menos posible y que los demás países hagan lo más posible?”, cuando, en realidad, deberían estar preguntándose: “¿Cómo debemos cooperar para lograr nuestros fines compartidos con el mínimo costo y el máximo beneficio?”

Puede parecer lo mismo, pero no lo es. Abordar el problema del cambio climático requiere reducir las emisiones de dióxido de carbono procedentes de combustibles fósiles, lo que, a su vez, entraña opciones en materia de tecnología, algunas de las cuales existen ya, mientras que gran parte de ellas se deben idear. Por ejemplo, las centrales eléctricas de carbón, para que puedan seguir siendo un elemento importante del conjunto de fuentes de energía, tendrán que capturar su CO2, proceso denominado “captura y almacenamiento de carbono” (CAC). Sin embargo, no está probada la eficiencia de esa tecnología.

Asimismo, hará falta una nueva confianza pública en una nueva generación de centrales nucleares que sean seguras y estén supervisadas de forma fiable. Harán falta nuevas tecnologías para movilizar las energías solar, eólica y geotérmica en gran escala. Podríamos intentar aprovechar los biocombustibles, pero sólo de modos que no compitan con el suministro de alimentos ni con activos medioambientales valiosos.

Sigue la lista. Será necesaria una mayor eficiencia energética, mediante “edificios ecológicos” y electrodomésticos más eficientes. Habrá que substituir los automóviles con motores de combustión interna por vehículos híbridos o híbridos enchufables o accionados por baterías o accionados por baterías de combustible.

Para lograr una nueva generación de vehículos eléctricos, hará falta un decenio de colaboración entre el sector público y el privado para conseguir un desarrollo tecnológico básico (como baterías mejoradas), una red eléctrica más sólida, una nueva infraestructura para recargar los automóviles y muchas cosas más. Asimismo, hará falta un decenio de inversiones públicas y privadas para demostrar la viabilidad de las centrales eléctricas de carbón que capturen su dióxido de carbono.

El cambio a las nuevas tecnologías no es principalmente un asunto de negociación, sino también de ingeniería, planificación, financiación e incentivos. ¿Cómo puede el mundo desarrollar, demostrar y después difundir esas nuevas tecnologías de la forma más eficaz? En los casos en que no sea probable que los beneficios vayan a parar a inversores privados, ¿quién debe pagar los primeros modelos de demostración, que ascenderán a miles de millones de dólares? ¿Cómo debemos preservar los incentivos privados para la investigación y la innovación y al tiempo comprometernos a transferir las tecnologías logradas a los países en desarrollo?

Se trata de cuestiones urgentes y no resueltas. Sin embargo, las negociaciones mundiales sobre el cambio climático se están centrando en un conjunto diferente de cuestiones. Las negociaciones versan principalmente sobre qué grupos de países deben reducir sus emisiones, en qué medida, con qué rapidez y en relación con qué año de referencia. Se está apremiando a los países para que reduzcan las emisiones en 2020, a más tardar, conforme a determinadas metas de porcentaje sin examinar demasiado en serio cómo se pueden lograr las reducciones. Naturalmente, las respuestas dependen de las tecnologías de bajas emisiones de que se disponga y de la velocidad con que se pueda desplegarlas.

Pensemos en los Estados Unidos. Para reducir las emisiones marcadamente, deberán cambiar a una nueva flota de automóviles, accionados cada vez más por electricidad. También deberán decidir la renovación y ampliación de sus centrales nucleares y la utilización de terrenos públicos para construir nuevas centrales de energías renovables, en particular de energía solar, y necesitarán una nueva red eléctrica para transportar la energía renovable desde las zonas con poca densidad de población –como los desiertos sudorientales en el caso de la energía solar y las llanuras septentrionales en el de la energía eólica– hasta las zonas de gran densidad de población de las costas. Sin embargo, todo eso requiere un plan nacional, no simplemente una meta de reducción de las emisiones.

Asimismo, China, como los EE.UU., puede reducir las emisiones de CO2, mediante una mayor eficiencia energética y una nueva flota de vehículos eléctricos, pero China debe examinar esa cuestión desde el punto de vista de una economía dependiente del carbón. Las opciones futuras de China dependen de si de verdad el “carbón limpio” puede funcionar eficazmente y en gran escala. Así, pues, la vía para la reducción de las emisiones de China depende decisivamente de unos prontos ensayos de las tecnologías CAC.

Conforme a un verdadero planteamiento cooperativo mundial, se examinarían primero las mejores opciones tecnológicas y económicas disponibles y la forma de mejorarlas mediante actividades concretas de investigación e innovación y mejores incentivos económicos. En las negociaciones se examinarían las diversas opciones posibles para cada uno de los países y las regiones –desde el CAC hasta las energías solar, eólica y nuclear– y se esbozaría un calendario para una nueva generación de automóviles de bajas emisiones, sin dejar de reconocer que la competencia en el mercado y la financiación pública impondrán el ritmo real.

A partir de esas bases, el mundo podría asignar los costos de la aceleración del desarrollo y la difusión de las nuevas tecnologías de bajas emisiones. Ese marco mundial sostendría las metas nacionales y mundiales de control de las emisiones y de supervisión de los avances de la revisión tecnológica. A medida que se dispusiera de tecnologías de eficiencia comprobada, se fijarían metas más estrictas. Naturalmente, una parte de la estrategia consistiría en la creación de incentivos de mercado para las tecnologías de bajas emisiones a fin de que los inversores pudieran desarrollar sus ideas con la perspectiva de obtener grandes beneficios, en caso de que sean acertadas.

Podría parecer que mi petición de que se examinen los planes y las estrategias junto con las metas concretas en materia de emisiones entraña el riesgo de impedir las negociaciones, pero, si no tenemos una estrategia que acompañe a nuestras metas, los gobiernos del mundo podrían no aceptar dichas metas, para empezar, o podrían aceptarlas cínicamente, sin una auténtica intención de cumplirlas.

Hemos de reflexionar en serio y en colaboración sobre las opciones tecnológicas reales del mundo y después perseguir un marco común mundial que nos permita pasar a una nueva era, basada en tecnologías viables y sostenibles para la energía, el transporte, la industria y los edificios.

Fuente: Project Syndicate

El imperativo climático

Por: R. K. Pachauri

Hoy es urgente y esencial que el mundo se movilice ante el cambio climático. De hecho, ya no puede haber debates acerca de la necesidad de actuar, porque el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC), que presido, ha establecido que el cambio climático es una realidad inequívoca y más allá de cualquier duda científica.

Por ejemplo, está habiendo cambios en los patrones de precitaciones, con una tendencia a que haya mayores niveles de lluvias en las latitudes superiores del mundo y menores precipitaciones en regiones tropicales y subtropicales, así como en el área del Mediterráneo. También está aumentando la cantidad de casos de lluvias extremas, y se están generalizando. Más aún, la frecuencia e intensidad de las ondas de calor, las inundaciones y las sequías van en aumento.

Este cambio en el patrón y la intensidad de las lluvias tiene serias implicancias para varias actividades económicas, así como para la preparación de los países para manejar emergencias como inundaciones costeras de gran escala o nevazones intensas.

Algunas partes del mundo son más vulnerables que otras a estos cambios. La región ártica, en particular, se ha estado calentando a tres veces el ritmo del resto del planeta. Los arrecifes de coral, los grandes deltas (que incluyen ciudades como Shangai, Calcuta y Dhaka) y los pequeños estados formados por islas son también extremadamente vulnerables al aumento del nivel del mar.

Entre otros efectos negativos del cambio climático se encuentra la posible reducción del rendimiento de las cosechas. Por ejemplo, en algunos países africanos podría llegar a disminuir en un 50% para el año 2020. El cambio climático produciría una mayor escasez de agua, que para el año 2020 podría afectar a entre 75 y 250 millones de personas tan sólo en África.

En general, se estima que las temperaturas aumentarán para el año 2100 entre 1,1ºC y 6,4ºC. Para centrarse con mayor precisión en estos escenarios, el PICC ha concluido que lo más probable es que el extremo inferior de esta gama sea 1,8ºC, y 4ºC el superior. Incluso en la estimación más baja, las consecuencias del cambio climático podrían ser graves en varias partes del mundo, lo que incluiría una mayor escasez del agua, graves efectos sobre los ecosistemas, y vidas y propiedades amenazadas debido a inundaciones en zonas costeras.

Puede haber además graves consecuencias para la salud humana si no se pone control al cambio climático, particularmente mayor morbilidad y mortalidad como resultado de olas de calor, inundaciones y sequías. Más aún, cambiaría la distribución de algunas enfermedades, haciendo más vulnerables a las poblaciones humanas.

Puesto que el efecto del cambio climático es global, hace falta que el planeta como un todo adopte medidas específicas de adaptación. Sin embargo, ya es claro que la capacidad de adaptación de algunas comunidades se verá superada rápidamente si no se reduce la intensidad del cambio climático.

Para ayudar a estas comunidades vulnerables, es esencial que el mundo idee un plan de acción para limitar la emisión de gases que incrementan el efecto invernadero (GEI) . El PICC ha evaluado varios escenarios, y uno que limitaría el aumento futuro de las temperaturas a entre 2 y 2,4ºC requeriría que las emisiones llegaran a su punto máximo no más allá del año 2015, y que se redujeran a partir de entonces. El ritmo de reducción determinaría en qué medida sería posible evitar los peores efectos del cambio climático.

El PICC también ha concluido que un esfuerzo así de estricto para reducir el cambio climático no significaría más de un 3% del PGB global en el año 2030. Lo que es más, hacerlo conlleva enormes beneficios: las menores emisiones de GEI estarían acompañadas de una menor polución del aire y mayor seguridad energética, más producción agrícola y mayores índices de empleo. Si estos beneficios se tomaran en cuenta como un todo, ese coste del 3% del PGB para el año 2030 sería significativamente menor, quizás hasta negativo. El mundo podría optimizar su producto económico y su bienestar al buscar una manera de reducir el cambio climático.

Por tanto, la necesidad de una acción internacional surge de dos importantes observaciones resultantes del trabajo del PICC. Primero, si no mitigamos las emisiones de GHG, será difícil revertir los efectos negativos del cambio climático, lo que implicará más dificultades y posiblemente un riesgo de supervivencia para la humanidad y otras especies.

Segundo, los beneficios de reducir la emisiones de GEI son tan abrumadores que esto, combinado con las perspectiva del daño resultante de la inacción, hace imperativo que el mundo diseñe una respuesta y un plan de acción internacionales. Considerando el reto al que nos enfrentamos, cuya magnitud y naturaleza ha sido claramente descrita por el PICC, la Conferencia de Copenhague, que se ha de realizar este año, debe producir un acuerdo multilateral que lo aborde de manera adecuada.

Fuente: Project Syndicate

Lo que usted no sabe del proyecto Pascua Lama

Por: Sara Larraín

En diversos foros públicos hemos denunciado el daño consumado por la empresa minera Barrick Gold Corporation en los glaciares del valle de Huasco, Región de Atacama. Sólo en la etapa de exploración de la mina Pascua Lama, la empresa destruyó (según consta en el estudio de Golder Associates) casi el 70% de los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza, los cuales, según consta en la aprobación del proyecto, debía resguardar. Pese a la cobertura relativa que ha dado el periodismo chileno a este caso, hay muchas otras irregularidades y mentiras que siguen ocultas:

Una de ellas es el hecho que el proyecto aurífero se emplaza en territorios de propiedad de la comunidad de origen diaguita de los huascoaltinos (en Chile, en la provincia de Huasco, Región de Atacama; en Argentina, en la provincia de La Rioja). Los diaguitas fueron reconocidos como pueblo indígena recién en 2006; o sea, después de la firma de tratado minero binacional, un traje a la medida, que logró la presión de Barrick, para explotar el yacimiento Pascua Lama.

La comunidad regularizó sus títulos de dominio en 1903, mediante un procedimiento judicial que reconoció la prescripción adquisitiva de las tierras. El título ‘Estancia de los huascoaltinos' les asignó en propiedad 377.963 hectáreas de tierras de pastoreo de uso comunitario, como también aquellas de fondo de valle en que se encuentran las tierras bajo riego de posesión familiar. Este dictamen fue ratificado, también por sentencia familiar, en 1997, a través de un procedimiento administrativo ante el Ministerio de Bienes Nacionales.

La regularización se aplicó a las tierras originarias de los diaguitas huascoaltinos, por estimarse que pertenecían a una comunidad adscrita a una legislación especial; a saber, el DFL Nº 5 de 1968 y sus posteriores modificaciones, que reglamentaban la situación de las comunidades territoriales de las provincias de Atacama y Coquimbo. En la regularización del Ministerio de Bienes Nacionales se excluyeron del inmueble común todos los bienes raíces que, estando dentro de los deslindes generales del predio común, estuvieron saneados o regularizados a nombre de personas naturales o jurídicas de derecho privado o público, con lo cual se logró que las propiedades usurpadas dentro de la estancia o cuestionadas por os comuneros mantuvieran sus títulos de dominio, uno de los cuales lo adquirió Barrick para desarrollar Pascua Lama.

Aquí la empresa distorsionó los mapas de la zona para hacer caber su proyecto y se hizo de títulos fraudulentos. El caso, notablemente expuesto en el libro "La gran minería y los derechos indígenas en el norte de Chile (Yáñez y Molina, 2008), es otro ejemplo de la ‘judicialización' que deben seguir las comunidades locales, cuando autoridad y empresa, movidas por espurios intereses, optan simplemente por mirar para el lado. Confiemos en que la Corte Interamericana de Derechos Humanos restituya el Estado de Derecho, que las autoridades ambientales negaron a uno de los pueblos originarios de Chile.

Fuente: El Mostrador

miércoles, 1 de julio de 2009

CERO Y VAN......

Hace pocos días la política exterior del gobierno colombiano sufrió la más reciente de una ya larga serie de derrotas en el plano diplomático y de sus relaciones internacionales. A finales de mayo del año en curso, el parlamento canadiense se rehusó a ratificar un tratado de libre comercio con Colombia, debido a los altos niveles de violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario que se han venido presentado durante los 7 años de mandato del actual gobierno. De nada sirvió la presencia del presidente Uribe frente a los legisladores canadienses, las pruebas y cifras esgrimidas en su contra fueron contundentes (1625 falsos positivos, sindicalistas muertos, la parapolítica, el escándalo del DAS, desplazamiento forzado, etc.).

Este hecho vino a desnudar la total ausencia de una política exterior seria y coherente por parte del gobierno colombiano, ya que durante los últimos 7 años, esta ha girado casi exclusivamente en torno a la ratificación del tratado de libre comercio con los Estados Unidos, hecho que hasta este momento no ha sucedió (por el alto número de sindicalistas muertos en Colombia), de hecho, de nada han valido los sucesivos viajes del presidente Uribe a Washington, ya que la bancada demócrata de ese país le ha manifestado una y otra vez que la ratificación de dicho tratado no es una prioridad para ellos.

Si a esto se suman las dos resoluciones de la Organización de Estados Americanos, en las que este organismo multilateral rechazó unánimemente el ataque que realizaron las Fuerzas Armadas colombianas con apoyo de militares norteamericanos a un campamento de las FARC-EP ubicado en territorio ecuatoriano y la negativa de todos los países de la región (excepto Estados Unidos) de declarar como grupo terrorista a dicha organización armada. Se puede apreciar que su afán por regionalizar un conflicto armado que a toda costa busca desconocer y minimizar también ha fracasado.

Otro rasgo característico de la diplomacia colombiana durante estos últimos 7 años ha sido la reiterada utilización del servicio exterior para pagar favores políticos y esconder a delincuentes, no es casual que el ex embajador de Colombia en Chile Salvador Arana, se encuentre preso (acusado de nexos con los paramilitares de Sucre y estar involucrado en la muerte de un alcalde) después de haber estado prófugo por más de un año, que el ex cónsul de Colombia en Milán y ex director del Departamento Administrativo de Seguridad, Jorge Noguera, esté privado de la libertad por nexos con grupos paramilitares “que rayaron casi en la militancia”, según el ente acusador, o que el ex embajador en Republica Dominicana Juan José Chaux, haya tenido que renunciar y entregarse a la fiscalía por mantener estrechas relaciones con narcotraficantes del suroccidente colombiano y de haber sido uno de los organizadores de una reunión de emisarios paramilitares en la casa de Nariño (sede de gobierno), o que en estos momentos se cierna un manto de sospecha sobre el embajador de Colombia en México Juan Camilo Osorio, porque durante su paso por la dirección de la Fiscalía General de la Nación, se cerraron una gran cantidad de investigaciones contra los grupos paramilitares y se expulsó de de esta institución a los fiscales que adelantaban dichas investigaciones.

Habría que preguntarle a la cancillería colombiana qué méritos o experiencia académica, diplomática o laboral, bueno, salvo ser uribistas furibundos, tienen, por tomar sólo unos cuantos casos, los embajadores y ex embajadores de Colombia en Sudáfrica (un comentarista deportivo), en Republica Dominicana (un ex general que salió del ejército en medio del escándalo de los falsos positivos), el cónsul de Colombia en Santiago de Chile (joven precoz en el tema de las relaciones internacionales, comparable sólo con el famoso jurista holandés Hugo Grocio), o en que quedaron las acusaciones de un embajador saliente de Colombia en Chile, quien acuso públicamente a su sucesor de haber tenido vínculos con un cartel de la droga. Lo más seguro es que estas preguntas queden sin respuesta y que por deducción se encuentre un hilo conductor que una a estas personas con las campañas de elección y reelección del actual gobierno o con los grupos paramilitares ligados al narcotráfico y el papel determinante que estos jugaron en la primera fase de la política de seguridad democrática.

Les aclaro nuevamente a los lectores que el hecho de criticar la política exterior del gobierno no me hace enemigo de Colombia o simpatizante del terrorismo y que quedarme callado y aplaudir ciega y acráticamente las políticas del presidente Uribe no me convierten en un patriota o un mejor ciudadano. La crítica y el poder disentir con argumentos e ideas claras son componentes indispensables de cualquier democracia real.

Luis Fernando Trejos Rosero.

martes, 30 de junio de 2009

Pronunciamiento por Golpe de Estado en Honduras

Confluencias - Análisis y discusión

Por medio del presente comunicado queremos expresar nuestra preocupación por los últimos hechos ocurridos en Honduras, así como nuestra solidaridad con el pueblo hondureño y su gobierno constitucional.

Condenamos profundamente el golpe de Estado ocurrido ayer domingo, en el que no sólo se ha violado el derecho fundamental de los ciudadanos a ser representados por un presidente válidamente elegido en el transcurso de un proceso democrático, sino que, por la vía violenta, se ha impedido al pueblo hondureño expresarse democráticamente a través de un referéndum no vinculante.

El golpe de Estado, ejecutado por reaccionarios que pretenden mantener posiciones de privilegio en la sociedad hondureña, es una afrenta a la convivencia democrática de nuestro continente, por lo que respaldamos la posición adoptada por el Gobierno, a quien solicitamos que no permita que se lave la imagen del gobierno golpista ni se le reincorpore a la comunidad latinoamericana.

Esperamos que la comunidad internacional, los organismos pertinentes como la OEA, UNASUR y nuestro gobierno empleen todos los medios diplomáticos y exijan el cumplimiento de la Carta Democrática de la OEA, en miras a encontrar una salida consensuada a la actual situación, teniendo como objetivo central la restitución de la democracia y del presidente válidamente elegido por el pueblo hondureño.

Seguiremos con expectación el devenir de los acontecimientos.

Equipo de Política Exterior
Confluencias - Análisis y discusión

Santiago 29 de junio

Comunicado de la Presidencia Pro Tempore de UNASUR sobre intento de golpe de estado en Honduras.

La Presidencia Pro Tempore de UNASUR rechaza enérgicamente el intento de golpe de estado en Honduras y entrega su más pleno y decidido respaldo al gobierno Constitucional del Presidente de la República, José Manuel Zelaya.

UNASUR no reconoce ninguna situación que implique la ruptura del orden institucional democrático, del estado de derecho, o que comprometa la estabilidad de la República de Honduras.

En particular, condena el secuestro del Presidente Zelaya y sus ministros y la toma de instalaciones gubernamentales por grupos que buscan desestabilizar la democracia y expresa su decisión de no reconocer a ningún otro gobierno que no sea el legal y legítimamente elegido, y exige el restablecimiento de la democracia y la reinstalación inmediata del Presidente legítimamente elegido, José Manuel Zelaya.

Finalmente, UNASUR manifiesta su convicción que los conflictos internos deben resolverse únicamente en el marco de la institucionalidad democrática y el estado de derecho.

Fuente: www.minrel.gov.cl

Categórica resolución condenatoria de la OEA

EL CONSEJO PERMANENTE DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS,

CONSIDERANDO la grave situación que vive la República de Honduras como resultado del golpe de estado contra el Gobierno del Presidente José Manuel Zelaya Rosales que produjo una alteración inconstitucional del orden democrático que el Consejo Permanente rechaza y repudia;

PREOCUPADO por la ruptura del orden constitucional en la República de Honduras;

REAFIRMANDO la importancia del respeto irrestricto a los derechos humanos y las libertades fundamentales y el principio de la no intervención en los asuntos internos de otros Estados;

REITERANDO los principios establecidos en la Carta de la Organización de los Estados Americanos y la Carta Democrática Interamericana sobre el fortalecimiento y la preservación de la institucionalidad democrática en los Estados Miembros; y

RECORDANDO la resolución CP/RES. 952 (1699/09) del 26 de junio de 2009, relativa a la situación en Honduras,

RESUELVE:

1. Condenar enérgicamente el golpe de estado llevado a cabo en la mañana de hoy en contra del Gobierno constitucional de Honduras y la detención arbitraria y expulsión del país del Presidente Constitucional José Manuel Zelaya Rosales que produjo una alteración inconstitucional del orden democrático.

2. Exigir el inmediato, seguro e incondicional retorno del Presidente José Manuel Zelaya Rosales a sus funciones constitucionales.

3. Declarar que no se reconocerá ningún gobierno que surja de esta ruptura inconstitucional.

4. Encomendar al Secretario General que de manera urgente se haga presente en la reunión del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) que se realizará en Managua, Nicaragua, y que, de conformidad con el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana, lleve adelante todas las consultas que sean necesarias con los Estados Miembros de la Organización.

5. Condenar enérgicamente todo acto de violencia y en especial la detención arbitraria denunciada de la Secretaria de Estado de Relaciones Exteriores, Patricia Rodas, otros miembros del Gabinete de Ministros, así como del Alcalde de San Pedro Sula y otras personas afectadas, y exigir que se respete su integridad física y que sean puestos en libertad de inmediato.

6. Convocar un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA, a celebrarse en la sede de la Organización el martes, 30 de junio de 2009, para que ésta adopte las decisiones que estime apropiadas, conforme a la Carta de la Organización de los Estados Americanos, el derecho internacional y las disposiciones de la Carta Democrática Interamericana.

7. Encomendar al Secretario General que remita esta resolución al Secretario General de las Naciones Unidas.

Fuente: www.minrel.gov.cl

"No es tiempo de golpes en América Latina"

El periodista de El País Miguel Ángel Bastenier explica la situación que se vive en Honduras

http://www.elpais.com/videos/internacional/tiempo/golpes/America/Latina/elpepuint/20090630elpepuint_8/Ves/

Vivanco afirmó que el golpe en Honduras tiene respaldo político

El director para las Américas de Human Right Watch, José Miguel Vivanco, declaró que la situación de Honduras es crítica porque el golpe militar cuenta con el apoyo de importantes grupos políticos.

http://www.cooperativa.cl/prontus_media/site/edic/base/port/audios.html?_ts=20090630091537

Honduras: Golpe civil-militar

Por: Claudio Fuentes

La crisis política de Honduras ha revivido los peores fantasmas del autoritarismo en la región. La inusual salida en pijama del presidente Zelaya, el rol de las fuerzas armadas en este golpe de Estado, y el rápido y sorpresivo reordenamiento del cuadro político interno han llamado la atención de la comunidad internacional.

Varios líderes han manifestado su preocupación porque una forma de terminar los gobiernos democráticos que se pensaba “superada”, vuelve a repetirse en la región. El presidente estadounidense, Barack Obama, sostuvo a propósito de este caso que “sería un terrible precedente si comenzamos a movernos hacia atrás, hacia una era en que los golpes militares son el medio para cambiar gobiernos y no a través de elecciones democráticas”.

Pero la salida abrupta de Zelaya se agrega a una ya larga lista de presidentes de América Latina y el Caribe que no han alcanzado a terminar su mandato durante la llamada tercera ola democratizadora. Desde 1985 a la fecha fueron removidos de su cargo u obligados a renunciar los presidentes democráticamente electos de Bolivia (1985, 2003), Argentina (1989, 2001), Brasil (1992), Guatemala (1993), Venezuela (1993), República Dominicana (1996), Ecuador (1997, 2000, 2005), Paraguay (1999), y Perú (2000). A ello se agregan los dos colapsos del régimen en Haití (1994 y 2004).

Entonces, no resulta tan novedoso para la región que un presidente democrático interrumpa abruptamente su mandato (16 casos en 29 años). En un reciente estudio, Aníbal Pérez Liñán (América Latina Hoy) concluía que lo que explica estos colapsos es la combinación de dos factores: el conflicto de poderes entre el Legislativo y el Ejecutivo (en particular, cuando este último no contaba con la mayoría en el Congreso), y la convergencia en las calles de grupos organizados que son capaces de inhabilitar a un presidente con baja popularidad y sin apoyo de las elites.

Lo sorpresivo del caso de Honduras, entonces, no está dado tanto por el quiebre institucional mismo, sino por el proceso que antecedió la salida del presidente Zelaya. En esta historia, sí hubo conflicto de poderes, pero nunca existió la segunda pre-condición que parecía necesaria en otros quiebres institucionales de la región: la política hasta el momento no se había volcado a la calle.

El primer elemento evidente en esta crisis fue un conflicto intra-elite. Los actores claves que han intervenido en la crisis son todos miembros de la misma elite que ha gobernado Honduras por cerca de treinta años. Manuel Zelaya es un empresario que proviene de una familia acomodada y que se unió al partido liberal en 1970. Antes de llegar a ocupar el sillón presidencial, fue diputado, ministro, y asesor de la presidencia. Roberto Micheletti, quien asumió como presidente de facto, también es un empresario y también es miembro del partido liberal. Micheletti disputó el cupo para competir como candidato a la presidencia el año pasado, perdiendo ante Elvin Ernesto Santos—quien fuera vicepresidente bajo la administración de Zelaya.

Se trató de una acción letal de una elite que controla los principales espacios de poder de dicho país y en contra de uno de los suyos. La Corte Suprema emitió un comunicado indicando que las fuerzas armadas al expulsar a su presidente actuaron “en defensa del Estado de Derecho”. El Congreso rápidamente definió una sucesión y la encontró en uno de los políticos más tradicionales del partido liberal. Los grandes empresarios apoyaron rápidamente al nuevo gobierno y la Iglesia Católica sostuvo que “la crisis política está encausada” (La Prensa 29/06/09). De este modo, no se evidencian divisiones serias entre los grupos de elite de dicha sociedad: empresarios, jueces, políticos y sacerdotes parecen estar de acuerdo con el nuevo escenario.

Lo anterior nos lleva a una segunda cuestión: ¿podemos culpar a las instituciones de esta crisis presidencial? El caso muestra a un presidente que quería informarse sobre la voluntad ciudadana de convocar a una nueva Asamblea Constituyente y el Congreso y el Poder Judicial que indicaron que dicha convocatoria era ilegal. Las primeras reacciones luego de producido el golpe han señalado que Honduras posee débiles mecanismos institucionales para enfrentar crisis políticas. Por ejemplo, las fuerzas armadas constitucionalmente son garantes del orden, pero al mismo tiempo deben ser obedientes a su comandante en jefe—es decir, al propio presidente. ¿Fue la ambigüedad de la letra la que ocasionó este conflicto de poderes?

Como este y muchos otros casos nos demuestran, las instituciones proveen un contexto, un marco dentro del cual los actores funcionan. Pero es responsabilidad de los actores el hacer funcionar dichas instituciones. La responsabilidad fundamental recae, entonces, en los actores que, enfrentados a una decisión de romper con la legalidad, deciden tomar a su presidente y dejarlo en pijamas en un vecino país. No es culpa de las instituciones. Más bien, la responsabilidad es de los actores que no tienen la voluntad de generar los espacios para resolver el conflicto político.

Una tercera cuestión es el carácter aparentemente sorpresivo de esta acción política. La polarización del país estaba en franco incremento durante al menos el último año. Zelaya había radicalizado su discurso; el partido Liberal comenzaba a distanciarse de su presidente; y los principales actores de la sociedad hondureña comenzaban a mostrar su preocupación. En febrero de este año, la Iglesia Católica mostraba su preocupación por la pobreza, la polarización política y el incremento en los niveles de violencia delictual. Durante el año 2008 se produjeron más de 7 mil homicidios, y un 36% de ellos fueron asesinatos de sicarios bajo órdenes del narcotráfico local e internacional que incluso afectaron a políticos hondureños.

Una semana antes del golpe, la Iglesia Católica, además de rechazar el giro a la izquierda de Zelaya, advertía que “la gobernabilidad de la nación pende de un hilo y en cualquier momento se puede caer en los vaivenes y destrozos de las revueltas populares”, agregando que “Se habla mucho de cambiar la actual Constitución, pero no existen los espacios donde se pueda dialogar, discutir y consensuar la naturaleza de los cambios. Esta situación no culmina en un verdadero proceso de desarrollo. A lo único que conduce es a establecer un régimen totalitario, y a la polarización extrema de la sociedad, de manera que es imposible establecer la paz social y vivir en un ambiente de solidaridad. Pues siempre está presente la sospecha, la intimidación y los abusos en contra de quienes se atreven a pensar de manera diferente a la del gobierno totalitario” (La Prensa 20/06/09).

A diferencia de otros procesos de destitución presidencial (Bolivia y Ecuador, por ejemplo), no ha sido un movimiento popular y social el que ha descabezado a las autoridades que tradicionalmente detentaron el poder. La ruptura con el status quo se intentó desde arriba y de ahí que no sepamos a ciencia cierta el destino de Honduras en el corto plazo. ¿Se articulará un movimiento social en defensa de un presidente (Zelaya) que no era ni popular ni representante de sectores sociales organizados?

El cuarto elemento crucial para entender Honduras es el rol cumplido por las fuerzas armadas. Las instituciones castrenses son claves para mantener al nuevo gobierno y de ellas dependerá en definitiva la viabilidad del proceso. En la práctica, ellas serán las encargadas de controlar las protestas y conducir las próximas elecciones por lo que los actores políticos e internacionales no sólo deberán negociar con el gobierno de facto, sino también alinear a las fuerzas armadas en la nueva solución que se encuentre.

En este contexto, la tarea para los actores internacionales no será fácil. Deberán enfrentar a una elite homogénea, apoyada por las fuerzas armadas, que quería al presidente Zelaya fuera de la escena política. Tal cual están dadas las cosas hoy, es más probable una solución asociada al adelantamiento de las elecciones planificadas para noviembre que la restitución de Zelaya en el poder. Sin embargo, el único factor emergente que podría inclinar la balanza a favor del depuesto presidente es la persistencia de la protesta social a favor del estado de derecho.

Así, el futuro de Zelaya más que nunca depende de dos elementos que no puede controlar: la comunidad internacional y los sectores populares.

Fuente: La Tercera

jueves, 25 de junio de 2009

Los movimientos indígenas del Perú tendrán que encontrar su propio camino

Entrevista a Carlos Iván Degregori

Se han cumplido 40 años de la Reforma Agraria. ¿Qué reflexión puede hacer en este momento en que se habla acerca del movimiento indígena en el Perú tras el conflicto de Bagua?

Lo primero es la sorpresa de que los 40 años de la Reforma Agraria pasen sin ningún tipo de memoria, de recuerdo, de celebración de parte del Estado y del mismo movimiento, todo esto nos dice cuánto ha cambiado el Perú para bien o para mal. Segundo que este aniversario coincide con la aparición de un conjunto de movimientos rurales que no se veían hace tiempo. Lo interesante es que tanto en la Amazonía como en los Andes, la vinculación en las demandas es muy grande en relación a la defensa del medio ambiente, ecología, presencia de grandes empresas mineras, aunque en la amazonía siga habiendo una lucha por el territorio y la tierra. Parecería que estamos en otro país.

¿Quizás estemos asistiendo a una nueva Reforma?

No sé si sean las palabras más exactas, pero sí que es una nueva lucha por el espacio, el territorio, por quién es el que decide y quién es el propietario, quien es el que tiene el dominio sobre un determinado espacio geográfico. Es un momento además donde el territorio, el espacio, el agua y los recursos naturales vuelven a tomar gran importancia. La dimensión “antigua” de la valoración de los recursos naturales ha regresado con una fuerza impresionante debido al cambio climático y a la crisis que vive el planeta en la que se juega el futuro de la humanidad y el mundo. Quienes llaman la atención sobre estos temas pueden ser vistos como arcaicos en la lógica del “perro del hortelano” pero en realidad están haciendo una lucha por el futuro.

Parecería que se ha avanzado poco en el reconocimiento a los pueblos indígenas.
Ha habido avances y retrocesos. Desgraciadamente hay en el Perú una suerte de núcleo duro ya parece casi parte de nuestro ADN que es el desprecio del Perú urbano, blanco, mestizo hacia el Perú rural e indígena y creo que esto volvió con mucha fuerza a partir de los años 90 y 2000, siendo su mayor plasmación los artículos del Presidente García sobre el “perro del hortelano”. Es el regreso del Perú de los caucheros donde se despreciaba a los ciudadanos de los Andes y de la Amazonía. En ese sentido, la lucha de éstos no es sólo por los recursos sino también por el respeto y el reconocimiento que se expresaría en la exigencia de “tienen que consultarme”, “tienen que tratarme de igual a igual”, “no me voy a dejar mecer”. Entonces podríamos decir, que nada ha cambiado nada, que todo sigue siendo igual que hace un siglo pero también mucho ha cambiado porque la gente ya no está dispuesta a que la traten como antes.

¿Cómo ve el futuro de estos movimientos indígenas que han salido a la escena nacional?

Nadie puede aventurar un futuro respecto a estos movimientos pero no creo que sean algo coyuntural. Son algo que viene de antes, donde todo era mucho más disperso y aislado pero que poco a poco va cuajando y no sólo en el Perú. Por ejemplo, ha sido muy conmovedor el apoyo y la solidaridad que los pueblos amazónicos han recibido no sólo de los mestizos y colonos de la amazonía sino de todo el Perú y del mundo. Esto es una expresión muy moderna que forma parte de la globalización.

En Puno se ha llevado a cabo la Cumbre Abya Yala. Se ha dicho que ha sido un espacio de articulación política.

Si, pero la gran pregunta es si va a tener éxito o no. Miguel Palacín y la CONACAMI pueden proponerse formar un partido político, pero para empezar habría que pensar si sería lo mejor o no. Y a estas alturas habrá que replantearse incluso la forma de los partidos políticos. Pero yo creo que tarde o temprano van a encontrar formas de representación y se va a vincular de alguna manera a la vida política del país.

¿Cree que AIDESEP pueda liderar un movimiento indígena con fines electorales?

Es difícil. Es como haberle pedido hace 40 años a la CCP que encabece algo. Creo que por su misma naturaleza los movimientos como AIDESEP son sectoriales. No creo que sea el MAS de Evo Morales y no sé si este modelo sea el más óptimo. Entonces los movimientos indígenas del Perú tendrán que encontrar su propio camino.

¿Existen diferencias entre los movimientos indígenas amazónicos y andinos? ¿Se podrán articular?

Existen grandes dificultades y grandes diferencias pero al mismo tiempo una falta de objetivos comunes. Ya sabemos que no es que todos los oprimidos se cierran como un puño y hasta la victoria siempre. Hay también contradicción en métodos, en objetivos, cultura, historia entre ambos, entonces va a ser difícil que se articulen como ha ocurrido en Ecuador y Bolivia. Pero al mismo tiempo tienen puntos en común que comparten con otros sectores urbanos que también han sido afectados por el modelo vigente. A esto se suman intelectuales, artistas y otros movimientos que están muy dispuestos a apoyar su causa.

¿A quién cree que apoyará el movimiento indígena amazónico y andino en las elecciones del 2011?

Es difícil saber. Por lo pronto, Humala sigue siendo la figura más presente en encuestas y medios y está algo tratando de hacer su tarea pero lo veo con muchos límites dentro de su partido y a él, muy estigmatizado ya que sigue existiendo un pánico hacia él de parte del sector más beneficiado del actual modelo. Pero no sé que pasará en el 2011, si por algo nos caracterizamos desde los 90 es por las sorpresas de último minuto. Por otro lado, no sé hasta que punto puedan cuajar las candidaturas de Miguel Palacín o del padre Marco Arana que están nucleando gente, pero que han un poco ausentes en esta coyuntura.

En la reciente encuesta nacional de IPSOS APOYO, el 92% opina que los decretos que motivaron el conflicto amazónico debieron ser consultados. Asimismo, el 57% le da la razón a las comunidades y el 18% al gobierno. ¿Qué análisis se puede hacer de estos datos?

Las cifras son sorprendentes pero por algo este modelo está en crisis no sólo en el Perú sino a nivel mundial. Yo creo que el desarrollo entendido sólo como crecimiento económico se terminó hace tiempo y finalmente la gente lo entendió. Por consiguiente hay mucha solidaridad con quienes se han enfrentado directamente con el modelo. Por ello, hay que felicitarse que en medio de tanta queja que podamos tener con la situación actual haya una nueva sensibilidad que debe ser traducida a nivel político, aunque no sepamos como.

¿Es un paso adelante en el tema del reconocimiento?

Definitivamente sí en lo que se refiere a ciudadanía, respeto y desarrollo sostenible. Eso va jugar mucho en los últimos tiempos, pero es algo que recién comienza.

Se puede decir en suma que este escenario está marcado por un enfrentamiento entre el capitalismo y un nuevo indigenismo?

No diría tanto indigenismo, yo diría más bien, un enfrentamiento entre el capitalismo y la gran mayoría del planeta que son las mil millones de personas que se mueren de hambre, los pobres, los excluidos de religión, raza, orientación sexual, género, que son los que siguen llevando la peor parte. Ahora, en este momento en muchas partes la reivindicación indígena y el sujeto indígena aparece como algo central pero sería un error pensar como antes que era burguesía versus proletariado, ahora sea capitalismo versus indigenismo. Es decir, los indígenas llegaron para quedarse, son “una fuerza importante”, pero no son “la fuerza”.

Finalmente, qué le espera al gobierno de Alan García. Se habla de una escalada de conflictos sociales. ¿La situación será peor?

Difícil pronosticarlo porque los conflictos tienden a ser por su propia naturaleza intermitentes con sus altas y bajas, pero como dice la canción: “la magia terminó” con respecto al mal menor, con respecto al presidente que aprendió la lección y que ahora sí está haciendo bien su gestión. Más bien, así como a Alan García le gusta decir “chavistas” a los que se oponen a su política. Él muy bien podría ser un “bushista”, como alguien ya se lo dijo, porque sigue insistiendo en un modelo que ya terminó, que ya pasó de moda. La era Bush ya terminó.

Fuente: www.ser.org.pe

Las democracias de Bachelet y Obama

Por: Andrés Jirón

El histórico encuentro de Barack Obama y Michelle Bachelet, realizado en el Salón Oval de la Casa Blanca, estuvo cargado de simbolismos. El primer presidente de raza negra de EE.UU recibía a la primera presidenta mujer de Chile. Ambos representan figuras que irrumpieron en el establishment político de sus respectivos países, siguiendo caminos poco habituales. Sin embargo, podemos observar importantes diferencias en la madurez de las instituciones democráticas de ambas naciones.

A nivel mundial, Chile es reconocido por su sólida democracia y por su responsable manejo macroecónomico, lo que refuerza la imagen internacional de nuestro país. El próximo ingreso a la OCDE, tratados de libre comercio, buenas relaciones internacionales, Presidencia Pro Témpore de Unasur, Secretaría General de la OEA, factores que contribuyen a una posición de liderazgo en el continente. Seguramente todo esto influyó en que la presidenta Bachelet fuera el segundo Jefe de Estado en ser recibido por Obama en la Casa Blanca.

En este encuentro presidencial, Barack Obama expresó que Chile es el modelo de alianza que Estados Unidos busca en sus relaciones con otros países. Destacó también la conducción económica de Chile para enfrentar la crisis. “Si se mira como Chile ha manejado la recesión, lo ha hecho muy bien”, agregó.

¡Qué duda cabe! Aplausos para lo macro, lo general, un vistazo a lo lejos. Pero donde todavía nos falta madurar es en lo micro, en las terminaciones, en los detalles. Pareciera que nos cuesta concluir bien las cosas. Cuando nos acercamos a países desarrollados -como ahora con Estados Unidos-, nos percatamos de nuestros importantes progresos, pero también constatamos lo mucho que nos falta avanzar.

Una serie de reformas modernizadoras en áreas microeconómicas, como la flexibilidad laboral, el fortalecimiento de la negociación colectiva, los gobiernos corporativos de las empresas públicas, el Estatuto Pyme, la innovación, las normas de protección al consumidor o la mejoría de la calificación para el trabajo, todavía siguen empantanadas en estériles disputas, sin lograr concretarse a través de acuerdos transversales.

En política pasa lo mismo, con el agravante que tanto Gobierno, Oposición y Parlamento son partes interesadas. De partida, cuesta modificar las actuales estructuras. Proyectos como la reforma de los partidos políticos, el límite a la reelección parlamentaria, la descentralización regional, la regulación del lobby o las restricciones para la “privatización” de un regulador, duermen desde hace años sin concretarse.

Barack Obama probablemente no hubiera sido elegido presidente en Chile. En principio, no hubiera podido participar en primarias. Las encuestas iniciales ni siquiera lo mencionaban. Hubiera tenido que esperar el relevo natural de todos los dirigentes, y recién entonces podría haber participado. ¿Sabrá que en Chile no hay primarias? ¿Que los candidatos -presidenciables y parlamentariios- son designados entre cuatro paredes por los dirigentes de los partidos?

Hace cinco años, Barack Obama era un perfecto desconocido para la mayor parte de su país. Recién se hizo conocido el 27 de julio de 2004, cuando presentó el discurso introductorio del candidato John Kerry en la Convención Demócrata. En 2005 fue elegido senador por Illinois y en febrero de 2007 anunció que competiría para ser el candidato demócrata a la Casa Blanca. Venció en las primarias de junio 2008 a Hillary Clinton, figura emblemática del Partido Demócrata y luego de ganar a John McCain, en enero de este año asumió como Presidente de EE.UU.

Obama hizo realidad el sueño americano de que cualquier persona -independiente de su origen, raza o condición social-puede llegar a ocupar la primera magistratura de la nación, gracias a su esfuerzo y sus méritos. Su vertiginosa trayectoria política fue aclamada en todo el mundo, porque representaba en sí mismo la igualdad de oportunidades de un sistema democrático.

Esta gira presidencial nos recuerda brutalmente que, a pesar de los intereses comunes que pudieren existir, todavía nos falta mucho para alcanzar una madurez institucional. Ojalá pudiéramos profundizar y perfeccionar nuestros mecanismos democráticos, lograr un sistema electoral competitivo y transparente, y por sobre todo, satisfacer el profundo anhelo de renovación política de la ciudadanía.

Fuente: La Tercera

Las democracias de Bachelet y Obama

Por: Andrés Jirón

El histórico encuentro de Barack Obama y Michelle Bachelet, realizado en el Salón Oval de la Casa Blanca, estuvo cargado de simbolismos. El primer presidente de raza negra de EE.UU recibía a la primera presidenta mujer de Chile. Ambos representan figuras que irrumpieron en el establishment político de sus respectivos países, siguiendo caminos poco habituales. Sin embargo, podemos observar importantes diferencias en la madurez de las instituciones democráticas de ambas naciones.

A nivel mundial, Chile es reconocido por su sólida democracia y por su responsable manejo macroecónomico, lo que refuerza la imagen internacional de nuestro país. El próximo ingreso a la OCDE, tratados de libre comercio, buenas relaciones internacionales, Presidencia Pro Témpore de Unasur, Secretaría General de la OEA, factores que contribuyen a una posición de liderazgo en el continente. Seguramente todo esto influyó en que la presidenta Bachelet fuera el segundo Jefe de Estado en ser recibido por Obama en la Casa Blanca.

En este encuentro presidencial, Barack Obama expresó que Chile es el modelo de alianza que Estados Unidos busca en sus relaciones con otros países. Destacó también la conducción económica de Chile para enfrentar la crisis. “Si se mira como Chile ha manejado la recesión, lo ha hecho muy bien”, agregó.

¡Qué duda cabe! Aplausos para lo macro, lo general, un vistazo a lo lejos. Pero donde todavía nos falta madurar es en lo micro, en las terminaciones, en los detalles. Pareciera que nos cuesta concluir bien las cosas. Cuando nos acercamos a países desarrollados -como ahora con Estados Unidos-, nos percatamos de nuestros importantes progresos, pero también constatamos lo mucho que nos falta avanzar.

Una serie de reformas modernizadoras en áreas microeconómicas, como la flexibilidad laboral, el fortalecimiento de la negociación colectiva, los gobiernos corporativos de las empresas públicas, el Estatuto Pyme, la innovación, las normas de protección al consumidor o la mejoría de la calificación para el trabajo, todavía siguen empantanadas en estériles disputas, sin lograr concretarse a través de acuerdos transversales.

En política pasa lo mismo, con el agravante que tanto Gobierno, Oposición y Parlamento son partes interesadas. De partida, cuesta modificar las actuales estructuras. Proyectos como la reforma de los partidos políticos, el límite a la reelección parlamentaria, la descentralización regional, la regulación del lobby o las restricciones para la “privatización” de un regulador, duermen desde hace años sin concretarse.

Barack Obama probablemente no hubiera sido elegido presidente en Chile. En principio, no hubiera podido participar en primarias. Las encuestas iniciales ni siquiera lo mencionaban. Hubiera tenido que esperar el relevo natural de todos los dirigentes, y recién entonces podría haber participado. ¿Sabrá que en Chile no hay primarias? ¿Que los candidatos -presidenciables y parlamentariios- son designados entre cuatro paredes por los dirigentes de los partidos?

Hace cinco años, Barack Obama era un perfecto desconocido para la mayor parte de su país. Recién se hizo conocido el 27 de julio de 2004, cuando presentó el discurso introductorio del candidato John Kerry en la Convención Demócrata. En 2005 fue elegido senador por Illinois y en febrero de 2007 anunció que competiría para ser el candidato demócrata a la Casa Blanca. Venció en las primarias de junio 2008 a Hillary Clinton, figura emblemática del Partido Demócrata y luego de ganar a John McCain, en enero de este año asumió como Presidente de EE.UU.

Obama hizo realidad el sueño americano de que cualquier persona -independiente de su origen, raza o condición social-puede llegar a ocupar la primera magistratura de la nación, gracias a su esfuerzo y sus méritos. Su vertiginosa trayectoria política fue aclamada en todo el mundo, porque representaba en sí mismo la igualdad de oportunidades de un sistema democrático.

Esta gira presidencial nos recuerda brutalmente que, a pesar de los intereses comunes que pudieren existir, todavía nos falta mucho para alcanzar una madurez institucional. Ojalá pudiéramos profundizar y perfeccionar nuestros mecanismos democráticos, lograr un sistema electoral competitivo y transparente, y por sobre todo, satisfacer el profundo anhelo de renovación política de la ciudadanía.

Fuente: La Tercera

miércoles, 24 de junio de 2009

Mitos fiscales

Por: Andrés Velasco, Ministro de Hacienda

Desde que el director de Presupuestos actualizó las proyecciones fiscales el lunes pasado, se han escrito muchas columnas y se han publicado muchas opiniones informadas y ponderadas. Pero también se han dicho muchas cosas que no tienen asidero y que no son primas ni en tercer grado de la realidad. Aquí va una lista de cuatro mitos fiscales que es imprescindible desvirtuar para que nadie crea en falsas realidades.

Primer mito: el Gobierno va a retirar US$ 8 mil millones del Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) y va a emitir US$ 2.700 millones en deuda, gastándose este año US$ 10.700 millones. Falso. El déficit fiscal proyectado estará levemente por sobre los US$ 6 mil millones. El resto corresponde a amortizaciones de deuda y a inyecciones de capital a empresas como Codelco. Cuando una persona gira de su cuenta corriente para comprar una casa o para pagar su línea de crédito, fortalece y no debilita su situación financiera. Eso es exactamente lo que está haciendo el Gobierno.

Segundo mito: en 2009 el Gobierno va a gastar 40% de los ahorros del cobre. Falso. Desde 2004 -cuando comenzó el ciclo de altos precios de los commodities- hasta 2008 el Gobierno de Chile acumuló superávits por US$ 42 mil millones. Y ya vimos que el déficit será de US$ 6 mil millones. Seis es la séptima parte de 42, o 14%, y ésa es la porción de los ahorros que usaremos. Los números 40 y 14 no tienen nada que ver uno con el otro, excepto que ambos tienen el dígito cuatro. Una crítica errónea más.

Tercer mito: nunca antes el resultado estructural ex post se había desviado de la meta inicial. Falso. En 2002 y 2003 la meta de superávit estructural era de 1%, y el resultado ex post fue 0,6% y 0,7%, respectivamente. El año 2008, por otro lado, la meta era de 0,5% del PIB, y el resultado final fue de 0,7%. Es decir, y tal como ocurre, por ejemplo, con la meta de inflación del Banco Central, el resultado efectivo a veces está levemente por encima o por debajo de la meta. Lo importante es que en el mediano plazo se cumpla. Eso es lo que ha ocurrido en Chile desde el año 2001, y es lo que va a seguir ocurriendo en el futuro.

Cuarto mito: el actual Gobierno no le va a dejar espacio fiscal al gobierno que siga. Falso. Este Gobierno legará la mejor situación fiscal que jamás un gobierno haya dejado en la historia de Chile. Hoy el Gobierno de Chile será acreedor neto -es decir, nos deben más de lo que debemos-, lo que no había ocurrido nunca en la historia moderna de la república. Este fenómeno se da porque nuestra deuda pública bruta es bajísima. También tenemos montos importantes de activos fiscales.

Ahora, nuestra política fiscal es contracíclica. Eso significa que el estímulo especial se aplica cuando la economía mundial y local anda lento, y se retira cuando la situación se normaliza. Mirando hacia delante, ésa es sin duda una de las responsabilidades de la política presupuestaria.

En resumen, la situación fiscal de Chile fue, es y seguirá siendo muy sólida. Ello nos ha permitido actuar con fuerza para contrarrestar el efecto de la crisis internacional en el bolsillo de los chilenos. Así lo reconocen los analistas externos, las clasificadoras de riesgo -que han reiterado su visto bueno a nuestras políticas fiscales- y la comunidad internacional. Por algo el Presidente Obama dijo ayer que el uso de los ahorros del cobre para enfrentar la actual coyuntura económica "es una buena lección para Estados Unidos".

Y, lo que es más importante, así lo reconocen los ciudadanos, que han dado a la Presidenta Bachelet y a su gobierno un apoyo sin precedentes. Ella ha logrado ser popular sin ser jamás populista. Todo un logro.

Fuente: El Mercurio

Tencha en la historia

Por: José Rodríguez Elizondo

Fue en alguna ciudad de Extremadura, quizás en 1986. Hortensia "Tencha" Bussi, que ya comenzaba a ser una bella septuagenaria, había participado en unas jornadas sobre derechos humanos y estábamos en un almuerzo de camaradería. La mesa estrecha, al estilo frailero, permitía un contacto visual cercano y entonces lamenté no ser pintor retratista para registrar su mirada.

Sus increíbles ojos de color cambiante pasaban a través de sus interlocutores. Decían, sin decir, que ella estaba en otra parte desde el comienzo de los siglos. Recordé La esfinge sin secreto, ese cuento de Oscar Wilde cuya protagonista, de apariencia inaccesible, lucía como "esos cristales expuestos en los museos que son transparentes unas veces y opacos otras". La diferencia estaba en que los secretos de Tencha existían y eran del dominio público. Entre ellos estaba Salvador Allende, cónyuge por tres décadas y sempiterno seductor de mujeres. Los aviones de guerra bombardeando su casa y la flor que aportó al funeral clandestino del líder. Su hija Beatriz, tan profundamente castrista y tan desesperadamente suicidada en La Habana.

Su extraño amigo Fidel Castro, con su solidaridad material generosa, yuxtapuesta a la manipulación de la muerte de Salvador, la retención de la carta póstuma de Beatriz y la pretensión de construir en el nieto Alejandro al símbolo de las revoluciones cubana y chilena.
A esa altura, la opaca Primera Dama del gobierno derrocado, tras decidir que nunca lloraría en público, se había convertido en una brillante líder simbólica contra la dictadura. Apoyada en su hija Isabel, era un poder fáctico de envergadura y los líderes de la Concertación en ciernes así lo entendían. De su apoyo dependían sus futuros y un mínimo signo de rencor habría bastado para bloquear cualquier carrera. Si esto no sucedió, fue porque, desde la ética de la responsabilidad, ella apostó a la transición institucional, con los amigos y enemigos de ayer.

Sugerentemente, su única intervención política notoria, con el dictador ya rumbo al olvido, fue ante Fidel Castro, una noche de noviembre de 1996, en el marco de la VI Cumbre Iberoamericana. Los socialistas chilenos habían decidido brindarle al dios cubano un cóctel especial de homenaje con crítica, pero, al parecer, no contaban con un dirigente capaz de superar el temor reverencial. Entonces recurrieron a Tencha octogenaria.

Así fue como la viuda del héroe inmolado, ya curvada por la escoliosis, leyó a Castro la cartilla de la democracia regional, en uno de esos raros momentos en que la Política muestra sus componentes más nobles. Con inteligencia y dignidad, supo equilibrarse entre el reconocimiento al mítico rebelde de Sierra Maestra, la emoción raigal de las izquierdas por la justicia social, la gratitud por la solidaridad tras la tragedia, el respeto por las utopías del pasado y... la mutación del joven guerrillero en un gobernante vitalicio y renuente a consultar la opinión libre de sus dirigidos. Conminándolo a llamar a "elecciones periódicas", Tencha rompió la complicidad de los silencios militantes, trizando ese viejo sofisma según el cual nunca es oportuna la verdad, cuando puede escucharla "el enemigo".

La semana pasada, la nonagenaria y legendaria Tencha decidió morir y fui a verla por última vez al Salón de Honor del Congreso Nacional, entre Presidentes de la República, notables locales y extranjeros y chilenos de a pie. Quise recuperar su mirada de esfinge, pero sus ojos increíbles se habían cerrado para siempre y sus manos inmóviles sujetaban una flor.

Fuente: La Tercera