sábado, 17 de enero de 2009

El empleado del año

Por: Luis Fernando Trejos Rosero.
´
En días pasados el presidente Uribe recibió de manos de George Bush la medalla de “la libertad”, vale la pena preguntarse ¿cual libertad ha defendido el presidente Uribe en Colombia? Ante hechos como los falsos positivos, las pirámides financieras, la infiltración paramilitar en el gobierno, especialmente en la diplomacia (casos embajadas en Chile, Republica Dominicana, México, entre otras), el reciclaje paramilitar, la corrupción, etc... La respuesta salta a la vista, la libertad que defiende el presidente Uribe, es la del capital Transnacional, la de los asesores militares norteamericanos, la del clientelismo político (Yidis y Teodolindo), la de los intereses privados (Carimagua), la del libre entorpecimiento del ejercicio sindical (esto ha frenado la firma del TLC con Estados Unidos).

Bush permio a su más fiel y leal empleado en Latinoamérica, al que más ayuda militar recibe, al que mas defiende sus intereses en la región, no es gratuito que la política exterior colombiana en los últimos 6 años haya girado casi que exclusivamente en torno a la firma del TLC con los Estados Unidos y que en la actualidad hayan en suelo colombiano mas de 1.500 asesores militares norteamericanos. Es casi seguro que el día que Uribe salga de la presidencia de Colombia tendrá asegurada la secretaria general de la OEA (ya Cesar Gaviria recibió ese premio) o algún importante cargo en un ente multinacional.

Lo preocupante para el pueblo colombiano, es que el nuevo presidente de los Estados Unidos y su partido, parecen tener centrados sus intereses en Medio Oriente (Pakistán), lo que deja a Colombia en un segundo plano, afectando directamente la cantidad de fondos destinados a financiar la seguridad democrática, único pilar sobre el que se sostiene el actual gobierno de Colombia, los continuos golpes a las FARC, son más contundentes para la opinión publica que el aumento de la pobreza, las hectáreas sembradas con coca, los desplazados internos, los sindicalistas asesinados, la agresión a países vecinos, los parapoliticos y la destrucción sistemática de las instituciones políticas.

Lo grave de estas situaciones es que el presidente Uribe disminuirá las agresiones al orden público de manera coyuntural, pero profundizara las causas o razones por las cuales miles de colombianos han decidido agredir el mismo en busca de mejores condiciones de vida.

miércoles, 14 de enero de 2009

El camino escabroso hacia la recuperación

Por: Joseph E. Stiglitz

Hoy existe un consenso de que la recesión de Estados Unidos -que ya lleva un año- probablemente sea extensa y profunda, y que casi todos los países se verán afectados. Siempre pensé que la noción de que lo que sucediera en Estados Unidos estaría desacoplado del resto del mundo era un mito. Los acontecimientos lo están confirmando.

Afortunadamente, Estados Unidos por fin tiene un presidente que de alguna manera entiende la naturaleza y la gravedad del problema, y que se comprometió a implementar un fuerte programa de estímulo. Esto, junto con la acción concertada de los gobiernos en otras partes, hará que la depresión sea menos severa de lo que sería si no fuera así.

La Reserva Federal de Estados Unidos, que ayudó a crear los problemas mediante una combinación de liquidez excesiva y regulación laxa, intenta enmendar las cosas inundando la economía de liquidez -una medida que, en el mejor de los casos, simplemente impidió que las cosas fueran peor de lo que son-. No sorprende que quienes ayudaron a crear los problemas y no vieron venir el desastre no hicieran un buen trabajo a la hora de resolverlo. Por ahora, ya está establecida la dinámica de la caída y las cosas se pondrán peor, no mejor.

De alguna manera, la Fed se parece a un conductor ebrio que, al darse cuenta de repente de que se está saliendo del camino, empieza a conducir alocadamente de un lado a otro de la ruta. La respuesta a la falta de liquidez es cada vez más liquidez. Cuando la economía empiece a recuperarse, y los bancos comiencen a prestar, ¿podrán drenar suavemente la liquidez del sistema? ¿Estados Unidos enfrentará un brote de inflación? ¿O, más probablemente, en otro momento de exceso, la Fed reaccionará exageradamente, cortando la recuperación de raíz? En vistas del trazo confuso exhibido hasta ahora, no podemos tener mucha confianza en lo que nos aguarda.

Aún así, no estoy seguro de que haya un reconocimiento suficiente de algunos de los problemas subyacentes que enfrenta la economía global, sin el cual la recesión global actual quizá no dé lugar a un crecimiento robusto -no importa el buen trabajo que realice la Fed.

Durante mucho tiempo, Estados Unidos desempeñó un papel importante a la hora de mantener en funcionamiento la economía global. El libertinaje de Estados Unidos -el hecho de que el país más rico del mundo no pudiera vivir con sus propios medios- fue muchas veces criticado. Pero tal vez el mundo debería estar agradecido, porque sin el libertinaje norteamericano, la demanda agregada global habría sido insuficiente. En el pasado, los países en desarrollo cumplían este papel, a través de un déficit comercial y fiscal. Pero pagaron un precio alto, y ahora están de moda la responsabilidad fiscal y las políticas monetarias conservadoras.

De hecho, muchos países en desarrollo, temerosos de perder su soberanía económica en manos del FMI -como ocurrió durante la crisis financiera asiática de 1997-, acumularon cientos de miles de millones de dólares en reservas. El dinero que se dedica a reservas es ingreso que no se gasta.

Es más, la creciente desigualdad en la mayoría de los países del mundo implicó que el dinero pasó de quienes estaban dispuestos a gastarlo a quienes están tan bien que, por más que lo intenten, no pueden gastarlo todo.

El apetito interminable de petróleo del mundo, más allá de su capacidad o voluntad para producirlo, aportó un tercer factor. Los crecientes precios del petróleo transfirieron dinero a los países ricos en petróleo, contribuyendo nuevamente a la inundación de liquidez. Si bien por ahora se desinflaron los precios del petróleo, una recuperación robusta haría que se dispararan otra vez.

Durante un tiempo, la gente hablaba casi favorablemente de la inundación de liquidez. Pero esto sólo fue la otra cara de lo que había preocupado a Keynes -una insuficiente demanda agregada global-. La búsqueda de retornos contribuyó al apalancamiento y a la aceptación imprudente de riesgos subyacentes a esta crisis.

El gobierno de Estados Unidos, durante un tiempo, compensará el ahorro creciente de los consumidores norteamericanos. Pero si los consumidores de Estados Unidos pasan de un nivel prácticamente cero de ahorro como tenían a un modesto 4% o 5% del PBI, entonces el efecto desalentador sobre la demanda (además del que resulte de las caídas en la inversión, las exportaciones y los gastos de los gobiernos estatales y locales) no se verá plenamente compensado ni siquiera por los programas más grandes de gasto del gobierno. En dos años, los gobiernos, conscientes de los gigantescos aumentos de la carga de la deuda como resultado de los megarrescates y los asombrosos déficits, se verán presionados a arrojar excedentes primarios (donde el gasto del gobierno neto de pagos de intereses es menor que los ingresos).

Hace pocos años, se le tenía miedo al riesgo de un desdoblamiento desordenado de los "desequilibrios globales". La crisis actual puede ser vista como parte de eso, pero es poco lo que se está haciendo respecto de los problemas subyacentes que dieron origen a esos desequilibrios. No sólo necesitamos estímulos temporarios, sino soluciones a más largo plazo. No es que exista una escasez de necesidades; es sólo que quienes podrían satisfacer esas necesidades tienen una escasez de fondos.

Primero, necesitamos revertir las tendencias preocupantes de una creciente desigualdad. Una carga tributaria más progresiva sobre los ingresos también ayudará a estabilizar la economía a través de lo que los economistas llaman "estabilizadores automáticos". También ayudaría si los países desarrollados avanzados cumplieran con sus compromisos de ayudar a los más pobres del mundo aumentando sus presupuestos de ayuda exterior al 0,7% del PBI.

Segundo, el mundo necesita enormes inversiones si ha de responder a los desafíos del calentamiento global. Los sistemas de transporte y los patrones de vida deben cambiarse drásticamente.

Tercero, se necesita un sistema de reservas global. Tiene poco sentido que los países más pobres del mundo les presten dinero a los más ricos a tasas de interés bajas. El sistema es inestable. El sistema de reservas en dólares está deshilachándose, pero probablemente sea reemplazado por un sistema dólar/euro o dólar/euro/yen que es incluso más inestable. Las emisiones anuales de una moneda de reserva global (lo que Keynes llamaba Bancor o el FMI llama DEG) podrían ayudar a estimular la demanda agregada global, y utilizarse para promover el desarrollo y encarar los problemas del calentamiento global.

Este año será lúgubre. El interrogante que necesitamos formularnos ahora es: ¿cómo podemos mejorar las posibilidades de que finalmente logremos una recuperación robusta?

Fuente: project-syndicate.org

martes, 13 de enero de 2009

Gaza, 900 muertos, más de 3.500 heridos ¿para qué?

Por: Fernando Thauby

Israel invadió Gaza y bombardea blancos a su elección dentro de la ciudad: ¿para qué?:

• Para eliminar a Hamas?. No lo logrará. Incluso podría conseguir el efecto contrario.
• Para doblegar la voluntad de los palestinos?. No lo logrará. Son más de cincuenta años de guerra y su voluntad de lucha no se ha quebrado.
• Para que Hamas no lance cohetes sobre Israel?. En el mejor de los casos lo logrará por algún breve tiempo.
• Para que los laboristas mejoren su posicionamiento para las próximas elecciones?. La idea es tan vil que no es merece ser considerada.
• Para negociar con los palestinos desde una mejor posición?. No tiene mucho sentido ya que es muy difícil saber como será la situación política entre los palestinos cuando cese el ataque.

Hamas lanza cohetes sobre Israel: ¿para qué?:

• Para conseguir un territorio patrio, un país?. Por ese camino es seguro que no lo lograrán.
• Para expresar su odio y resentimiento?. Entendible pero irracional.
• Para potenciar su posición política frente a Al Fatal?. Hay otros caminos más eficientes y con menores costos.

Al revisar esta lista se hace evidente que hay problemas políticos internacionales que tienen solución militar; hay otros en que la fuerza militar puede ayudar a encontrar una solución política y existe un tercer tipo de conflictos en que la fuerza no tiene nada que aportar.

Durante la 2ª Guerra Mundial EE.UU. fue conquistando una tras otra las islas del Pacífico entre América y Japón, y estando ya cerca de las Islas Metropolitanas, EE.UU. terminó la fabricación de su bomba atómica y lanzó dos artefactos sobre sendas ciudades en ese país y Japón se rindió incondicionalmente, aceptando todo lo que EE.UU. quisiera imponerle. El gobierno y el pueblo japonés percibieron que podrían recibir más bombas y luego ser invadidos sin posibilidad de oponerse. El problema fue resuelto militarmente.

En Haití reinaba la anarquía y la violencia, una fuerza militar multinacional concurrió en apoyo a un esfuerzo político promovido por la Organización de las Naciones Unidas y comenzó la construcción de un estado. En este problema político la fuerza militar ayuda proporcionando un marco de estabilidad sobre el cual los haitianos, apoyados por la comunidad internacional, pueden construir un estado y ponerlo en marcha.

En Gaza la fuerza militar no tiene nada que aportar. La abrumadora superioridad militar convencional israelí no es capaz de doblegar la voluntad del pueblo palestino y las acciones terroristas de Hamas no pueden forzar a Israel a seguir las conductas que desean. Tampoco hay lugar para una fuerza militar internacional que no podría imponerse ni a las fuerzas militares de Israel ni al terrorismo de Hamas.

Solo cabe una solución política. Con la ayuda y apoyo económico internacional, no cabe duda, pero sin más fuerzas militares disparando en ninguna dirección.

El problema a resolver es muy claro: dar una patria a los Palestinos, un país soberano y viable. Capaz de recoger a la diáspora palestina y proporcionar un hogar digno a los desdichados de Gaza que malviven y mueren en nuestras pantallas de televisión.

El liderazgo de este esfuerzo debe tomarlo EE.UU. como responsable de gran parte del estado a que ha llegado la situación en Medio Oriente y ningún país del mundo debería marginarse de asumir su respectiva cuota en las cargas que un esfuerzo de esta magnitud requiere. Un logro de este tipo nos acercaría a todos un poco más a un mundo realmente más decente.

900 muertos y 3.500 heridos palestinos más ,- la mayoría civiles,- que se suman a las decenas de miles muertos en otras luchas previas es demasiado. Es un insulto al género humano. Basta!
`

lunes, 12 de enero de 2009

¿Necesita Primarias la Concertación?

Por: Alejandro Olivares Lavados

Desde que José Miguel Insulza decidió retirar su candidatura y apoyar a Eduardo Frei, se ha discutido la posibilidad de que el candidato de la Concertación se designe sin la necesidad de llegar a las primarias. Para esto se ha señalado que el candidato DC es el que tiene mejores posibilidades de ganarle a Piñera y que para eso es necesario que toda la colectividad oficialista se ordene en torno a su figura.

En este escenario, se asume que José Antonio Gómez no tiene opciones reales de ser candidato dado que perdería la primaria con Frei, pues este último tiene el apoyo de Insulza, Lagos, la DC y el PPD. Como se observa en esta lógica, la elección primaria es un trámite innecesario.

El análisis precedente sería una buena interpretación en la medida que la Concertación no estuviera atravesando por una crisis, que la tiene con la posibilidad real de perder la próxima elección presidencial.

Esta crisis se entiende, en parte, por el distanciamiento que las élites de la Concertación han tenido con los ciudadanos. Tanto tiempo en el poder parece haberle pasado la cuenta en este punto. Desde este ángulo, la elección primaria, cuyo fin último es la designación de un candidato, es el mecanismo para reencontrarse con los ciudadanos, presentar proyectos de país y discutir con la gente qué proyecto debe ser el que la Concertación ofrezca de cara a los próximos cuatro años.

Es, entonces, fundamental para la sobrevivencia política de la coalición de gobierno realizar elecciones primarias abiertas, que convoquen a todos los ciudadanos inscritos en los registros electores a legitimar a su candidato.

Desde el punto vista teórico, una primaria abierta promueve en el ciudadano mayor interés por la política, ya que se “siente” invitado a formar parte de todo el proceso electoral. Además, permite que los líderes se legitimen, dándoles mayor cercanía y credibilidad. Por último, una primaria abierta crea el espacio para la discusión de ideas y proyectos concretos de país, algo tan necesario en estos días. (Y agrego que no es posible que candidatos que llevan tres o cuatros años “corriendo” solos aún no tengan un proyecto país).

Si la Concertación desea ser gobierno por quinto período consecutivo, debe reencantar a los ciudadanos con ideas y proyectos nuevos (idealmente con rostros nuevos, pero eso ya es poco probable a esta altura de la campaña). Para eso debe hacer una primaria abierta, que obligue a los candidatos a recorrer Chile y presentar su propuesta, quizás de acercamiento a los ciudadanos.

Y en el debate de ideas, quien sabe, descubrimos realmente a José Antonio Gómez, de quien nos llevamos una gran sorpresa.

Fuente: http://blog.latercera.com

sábado, 10 de enero de 2009

viernes, 9 de enero de 2009

Carta abierta del director de orquesta hispanoargentino Daniel Barenboim ante los bombardeos de Israel en Gaza

Por: Daniel Barenboim

Sólo tengo tres deseos para el próximo año. El primero de ellos es que el Gobierno israelí se dé cuenta de una vez por todas de que el conflicto en Oriente Próximo no puede ser resuelto por la vía militar. El segundo es para que Hamás tenga presente que sus intereses no se imponen con la violencia, y que Israel está aquí para quedarse. El tercero es para que el mundo reconozca que este conflicto no tiene parangón en la Historia. Es singularmente intricado y sensible; es un conflicto humano entre dos pueblos profundamente convencidos de su derecho a vivir en el mismo y minúsculo pedazo de tierra. Es por esto que ninguna diplomacia o acción militar puede resolver este conflicto.

Los hechos de los días pasados me preocupan en exceso por muchos motivos humanos y políticos. Es evidente que Israel tiene el derecho a defenderse, que no puede y no debe tolerar los continuos ataques con misil en contra de sus ciudadanos, pero el incesante y brutal bombardeo del Ejército israelí en Gaza me ha despertado algunas preguntas importantes.

La primera pregunta es ¿tiene derecho el Gobierno israelí a culpar a todos los palestinos por las acciones de Hamás? ¿Debe ser responsabilizada toda la población de Gaza por los pecados de un grupo terrorista? Nosotros, el pueblo judío, debemos saber y sentir más agudamente que otras poblaciones lo inaceptable e inhumano que es el asesinato de civiles inocentes. El Ejército israelí ha argumentado muy débilmente que la franja de Gaza está tan superpoblada que es imposible evitar la muerte de civiles durante los ataques.

La debilidad del argumento me lleva a formular nuevas preguntas: ¿Si la muerte de civiles es inevitable, ¿cuál es el propósito del bombardeo? ¿Cuál es -si la hay- la lógica detrás de esta violencia, y qué espera lograr Israel a través de ella? Si el objetivo de la ofensiva es destruir a Hamás, la pregunta más importante es si esto es una meta alcanzable. Si no, todo este ataque no es sólo cruel, bárbaro y reprensible, sino también insensato.

Si, por otro lado, es realmente posible destruir a Hamás con operaciones militares, ¿cómo imagina Israel la reacción en Gaza después de ello? Un millón y medio de residentes de la Franja no se arrodillarán reverentemente ante el poderío del Ejército israelí. No debemos olvidar que antes de que los palestinos eligieran a Hamás, Israel los apoyaba en una táctica para debilitar a Arafat. La historia reciente de Israel me lleva a creer que si Hamás es bombardeado hasta su desaparición, otro grupo ocupará su sitio; un grupo más radical, más violento y más lleno de odio hacia Israel.

Israel no puede permitirse una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa, pero la Historia ha probado que toda victoria militar ha debilitado políticamente a Israel debido a la aparición de grupos radicales. No subestimo lo difíciles de las decisiones que diariamente debe de tomar el Gobierno israelí, ni subestimo la importancia de la seguridad de Israel. No obstante, me aferro a mi convicción de que el único plan viable para la seguridad de Israel es ganarse la aceptación de todos sus vecinos. Deseo que en 2009 regrese la inteligencia que siempre ha sido atribuida a los judíos. Deseo el regreso de la sabiduría del rey Salomón para que aquellos que deciden en Israel la usen para entender que los palestinos e israelíes tienen los mismos derechos humanos.

La violencia palestina atormenta a los israelitas y no sirve a la causa de los palestinos; la venganza militar de Israel es inhumana, inmoral, y no garantiza su seguridad. Como he dicho anteriormente, los destinos de los dos pueblos están ligados inextricablemente, obligándolos a vivir lado a lado. Son ellos los que deciden si quieren hacer de esto una bendición o una maldición."

miércoles, 7 de enero de 2009

Presente y futuro de las FARC-EP

Por: Luis Fernando Trejos Rosero.

Sin lugar a dudas los años 2007 y 2008 han sido los peores en la historia de esta guerrilla, recibió los golpes militares más contundentes por parte del Ejército colombiano (con comprobada ayuda de los Estados Unidos) y sus objetivos políticos se retrasaron por lo menos dos décadas, En este continuo pulso político-militar, entre las FARC y el gobierno, este ultimo logró canalizar el descontento popular hacia practicas crueles e inhumanas como el secuestro y el ataque continuado contra la población civil, a través de marchas multitudinarias que contaron con todo el respaldo político, mediático y logístico que el gobierno pudo ofrecer.

Por su parte las FARC no lograron dar señales de estabilidad al interior de sus fuerzas ya que el número de desertores no disminuyó y por el contrario ahora los guerrilleros no huyen solos, la liberación del ex senador Oscar Tulio Lizcano, por parte de quien estaba encargado de retenerlo, así lo confirma. En lo político, su única propuesta visible en los últimos 10 años “El canje o acuerdo humanitario” quedo prácticamente sepultado con el rescate o liberación (según la versión que quiera creerse) de Ingrid Betancourt y los tres contratistas norteamericanos por parte del ejército colombiano con la asesoría y ayuda del ejército norteamericano. Y aun no logran adaptar su realidad interna a la realidad colombiana. En estos momentos se encuentran en proceso de liberar unilateralmente a 6 de los 27 “canjeables” que tiene en su poder, esto con el fin de lograr un respiro político a través de los medios, de ahí que soliciten la participación de un enviado extranjero “nacional de un país amigo”, lo mas seguro es que en esta liberación, a diferencia de las anteriores envíen o lean algún comunicado o documento en el que propongan o manifiesten su disposición a la paz y el dialogo (necesitan urgentemente mejorar su desgastada imagen).

En el futuro cercano las FARC se debaten entre lanzar una campaña militar de mediana escala en algunas áreas del territorio colombiano, con el fin de demostrarle al gobierno y a la opinión pública que no están acabadas y que por el contrario, aun mantienen un dispositivo militar importante, pero la consecuencia inmediata de esta estrategia sería la legitimación de la seguridad democrática y por ende la necesidad de su continuidad, ya que la amenaza terrorista no estaría solucionada. La otra opción de esta guerrilla, sería mantener un bajo perfil militar y tratar de aumentar su interlocución política con el fin de reorganizar su fuerza militar, la consecuencia de esta variable sería que la opinión publica percibiría su relativa inactividad como la antesala de su derrota, dándole la victoria a la seguridad democrática.

Como puede verse, las FARC se encuentran en una encrucijada, ya que de las decisiones que tomen en este momento dependerá en gran medida la reelección o no de Álvaro Uribe.

martes, 6 de enero de 2009

...Y Frei tenía razón

Por: Claudio Fuentes

¿Somos estatistas los chilenos? Vivimos en una sociedad donde se promueve la competitividad y existe un discurso instalado que busca reducir el Estado a su más mínima expresión. Bajo esta premisa, el Estado parece ser una cortapisa al crecimiento, al desarrollo de las capacidades latentes presentes en el mercado.

Pero al examinar los resultados de la última encuesta nacional del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales, ICSO-UDP, nos sorprendemos de encontrar una realidad completamente distinta: los chilenos parecen querer más Estado. Un 71,6% apoya que el Estado tenga empresas de utilidad pública, un 67,2% dice que debería existir una AFP estatal, un 65,7% indica que deberían existir más bancos estatales, un 58,1% sostiene que el transporte público debiese estar en manos de una empresa estatal y un no despreciable 52,3% sostiene que las universidades privadas debiesen ser públicas. Incluso, un 51,9% defendió la idea que existiese una cadena de supermercados estatales. En tanto, el 60,6% de los encuestados se mostró en desacuerdo o muy en desacuerdo de privatizar CODELCO.

Pese a que existe una percepción elevada de corrupción, parece ser que la sociedad chilena es capaz de distinguir entre las personas que cometen abusos dentro del Estado de la propia institucionalidad estatal. De hecho, esta encuesta muestra que la sociedad chilena no rechaza al Estado. Quiere más Estado en áreas claves de la economía.

¿Por qué sucede esto? Se podría pensar que la sociedad percibe que en ciertos rubros, la existencia de un contrapeso estatal podría compensar eventuales abusos u oligopolios por parte del mundo privado. Es el caso de las AFPs, de los bancos, o incluso de los supermercados. Asimismo, podría pensarse que en aquellos sectores que no tienen acceso a determinados servicios, van a buscar que el Estado resuelva dicho problema. Es el caso de las universidades, donde a menor nivel socioeconómico mayor es la aceptación de la estatización de las universidades.

Otra explicación complementaria, se refiere a la progresiva incorporación de una agenda de derechos en nuestra sociedad, lo que evidencia una mayor preocupación ciudadana por un acceso justo y equitativo a cuestiones básicas como salud, educación, pensiones, etc.

En el debate presidencial que se aproxima surgirán una serie de temas que directamente abordarán la cuestión de más o menos Estado. Ya Eduardo Frei lo planteó a propósito del Transantiago. Pero aquello se hará patente con los derechos de propiedad de las aguas, los fondos de pensiones, y la situación de CODELCO. Mientras el consenso de las elites se aproxima al ideal libremercadista de reducción del Estado, el consenso social se aproxima al ideal republicano de un Estado presente (y al parecer muy presente) en la sociedad.

Fuente: La Tercera (Chile)

domingo, 28 de diciembre de 2008

Venezuela: una oposición de "izquierda" que gusta a la derecha

Por: Luis Hernández Navarro

La prensa internacional tiene especial debilidad por Teodoro Petkoff. Cada vez que un periódico fuera de Venezuela quiere publicar una declaración en contra de Hugo Chávez entrevista al ex guerrillero y ex comunista. No falla. Él les dice lo que quieren escuchar.

Teodoro Petkoff es el ejemplo vivo de lo que la derecha desea que sea un hombre de izquierda. Los medios de comunicación lo presentan como un izquierdista democrático y responsable, un socialdemócrata moderno. Él mismo, en su libro Las dos izquierdas, se presenta como un representante de la "otra izquierda", distinta a la de Chávez y cercana a Lula y a Ricardo Lagos.

Su trayectoria política va del comunista ortodoxo a la apología del neoliberalismo en nombre de la izquierda. Opositor a modo durante la cuarta república, su proyecto político se convirtió, como afirma el periodista Ernesto Villegas, en la "tercera pata" del sistema bipartidista, constituido por Acción Democrática (AD) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), además de ser el pro- cónsul del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Venezuela. Justificó su trapecismo político diciendo que "sólo los estúpidos no cambian de opinión".

Economista, periodista y, por encima de todo, político profesional, Petkoff tiene ahora 76 años de edad. Hijo de inmigrantes búlgaro y polaca, en 1949 ingresó al Partido Comunista de Venezuela (PCV). Junto a Douglas Bravo participó en la guerrilla. Detenido en tres ocasiones, se fugó de la cárcel en episodios que parecen extraídos de una novela. Gabriel García Márquez narró uno de ellos.

Crítico de la invasión soviética a Checoslovaquia, rompe con el PCV en 1970 y funda, meses después, el Movimiento al Socialismo (MAS). El nuevo proyecto político suscitó muchas simpatías internacionales por su planteamiento en torno a un socialismo con rostro humano y su distanciamiento del leninismo clásico. En poco tiempo, sin embargo, se volvió parte de la partidocracia tradicional y en uno de los beneficiarios de la renta petrolera.

Petkoff ha sido elegido diputado en distintas legislaturas. En 1983 y 1988 fue candidato a la Presidencia de la República, pero las votaciones que obtuvo fueron más bien modestas. Cuando en 1989 los habitantes pobres de Caracas se levantaron en contra de las medidas de austeridad del mandatario Carlos Andrés Perez, en lo que se conoce como el caracazo, y el gobierno respondió masacrando a civiles desarmados, guardó silencio. Corrido ya abiertamente hacia la derecha, en 1992 fue derrotado en las elecciones para la alcaldía de Caracas por un candidato de la izquierda radical. Un año después apoyó la carrera presidencial de Rafael Caldera, un socialcristiano que había roto con su partido, el COPEI.

El ex comunista fue integrado al gabinete del nuevo gobierno. Ocupó la dirección de Cordiplan (Oficina Central de Coordinación y Planificación) y fue el jefe de la política económica. Desde allí llevó adelante un agresivo plan de privatizaciones que la revista Producto resumió en una portada con el título: "Venezuela, país en venta".

Sin ninguna mediación, anunció en 1997 que "apretaría más las tuercas a los venezolanos" en un momento en el que 67.8 por ciento de ellos eran oficialmente clasificados como pobres. Pidió comprensión y sacrificio a los trabajadores y las clases medias. Despidió a más de 50 mil empleados públicos. Modificó el régimen de las prestaciones sociales para eliminar su retroactividad, con la promesa de que ello permitiría aumentar los niveles salariales.

Petkoff avaló la apertura petrolera, mediante la que se privatizó, por la vía de los hechos, la columna vertebral de la economía venezolana, suscribiendo contratos leoninos en favor de las compañías trasnacionales. Como parte de esa política se apoyó la aplicación de descuentos en el precio de barril para refinerías de Estados Unidos. Petróleos de Venezuela (Pdvsa) entregó su sistema informático a una empresa mixta llamada Intesa, formada por la propia Pdvsa y SAIC, compañía fachada de la CIA, entre cuyos directores se encuentran varios ex secretarios de Defensa de Estados Unidos. Esa entrega fue clave en el paro/sabotaje petrolero de 2002.

El gobierno de Caldera despreció a la OPEP llamándola, según palabras del entonces ministro de Energía, "un cartel de Pinochos". Violó sus cuotas de producción y propició la competencia entre sus integrantes. Las consecuencias no se hicieron esperar: el precio del crudo cayó estrepitosamente.

Petkoff fue el principal funcionario encargado de negociar un acuerdo entre el gobierno de Venezuela y el FMI. Sin resistencia alguna se allanó a los dictados del organismo financiero internacional. Poco después habló de que era necesario democratizar la institución.

Cuando en 1998 el MAS, el partido que había formado, decidió apoyar la candidatura presidencial de Hugo Chávez, lo abandonó entre abucheos. En el año 2000 fundó el vespertino Tal Cual, desde el que dedica al mandatario venezolano una crítica sistemática, visceral, amarga y facciosa. La publicación está muy lejos de ser el medio objetivo y equilibrado que sus apologistas dicen que es.

Desde entonces, en cada ocasión en que un medio de comunicación requiere de un comentario contra Hugo Chávez que pueda acreditar a un "izquierdista", recurre a Teodoro Petkoff. Mientras tanto, la oposición venezolana lo utiliza como quiere. Y, a la hora en que hay que escoger a su candidato a la presidencia de la República, no lo deja llegar. A los que verdaderamente mandan dentro del bloque opositor les sirve donde está, haciendo lo que hace, pero no con más poder.

Quienes desde México ensalzan a Petkoff lo hacen no sólo para oponerse a Chávez, sino para promover dentro del país una izquierda institucional a gusto de la derecha. Es decir, una izquierda como la que hoy dirige al Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Fuente: La Jornada (México).

Y luego está el resto del mundo

Por: Paul Kennedy

Está cada vez más claro, al menos para este observador, que el equipo de Barack Obama, por muy listo, experimentado y maravilloso que sea, no puede satisfacer todas las esperanzas que han depositado en él todos esos estadounidenses alegres pero ansiosos y todas esas multitudes de otros países igualmente ansiosas pero ilusionadas.

Este próximo presidente de Estados Unidos, audaz y optimista en sus discursos y precavido, reflexivo y prudente después de ellos, tiene el temple necesario para ser un gran líder. Pero, al mismo tiempo, se enfrenta a una extraordinaria lista de problemas y retos en este momento en que Estados Unidos y el mundo van entrar en el año 2009. Barack Obama debe saber que tiene que establecer sus prioridades: no puede ser todo para todos, no puede cumplir todas las esperanzas, no puede ocuparse de todos los males de la Tierra. Si no se centra, estará perdido.

Hay dos áreas que exigen una atención inmediata y sostenida del Gobierno de Obama. Debe dedicar gran parte de sus energías al rescate y la recuperación de la economía estadounidense y sus redes financieras y comerciales en todo el mundo; sin esa recuperación, estaremos en una situación muy difícil. Pero Washington no puede concentrarse sólo en los asuntos económicos, porque debe prestar asimismo mucha atención a la política mundial, es decir, a las relaciones con una China susceptible y en ascenso, una Rusia susceptible y cada vez más débil (lo crean o no), el polvorín del sur de Asia, el horrible campo de minas que constituyen los países árabes. El nuevo presidente estadounidense tiene que encaminarse hacia el futuro con Adam Smith y John Maynard Keynes en una mano y Carl von Clausewitz y sir Halford Mackinder en la otra.

Ahora bien, si el plan nacional de recuperación socioeconómica, la economía mundial y la geopolítica de las grandes potencias ocupan el centro del primer mandato de Obama, ¿qué cuestiones tendrán que quedarse relegadas a segundo plano, empujadas a la periferia? ¿A qué asuntos puede no dedicar mucha atención o muchos recursos una nueva Administración llena de buenas intenciones, tremendamente optimista y enormemente popular, sin dejar de hablar de lo importantes que son?

La lista es larga y el espacio corto, así que vamos a limitarnos a cuatro áreas que, por importantes que sean sus protagonistas, no tienen muchas probabilidades de ocupar los primeros lugares en la agenda de Obama. Personalmente, creo que todas ellas son importantes, pero no me parece que vayan a ser objeto de demasiada atención. ¡Cuánto me gustaría equivocarme!

La primera es Latinoamérica.Siempre me ha asombrado la escasa atención que presta Estados Unidos al resto del hemisferio occidental, sobre todo a nuestro vecino del sur, México, pero también a países tan fundamentales como Brasil y Argentina. Las visitas que he hecho en los últimos años a estos tres países indican que en todo el subcontinente existe un deseo muy extendido de tener una relación respetuosa y equilibrada con su primo yanqui. Pero ¿le dedicará mucha atención el Washington de Obama, aparte de una o dos visitas presidenciales simbólicas? Lo dudo. Solemos dar a Latinoamérica por descontada, y sería extraordinario que Obama fuera capaz de romper con esa forma de pensar.

En segundo lugar, África. Parece ridículo, ya lo sé. Toda la retórica de la campaña del nuevo presidente hace pensar que el destino del continente en el que se encuentran sus raíces familiares es algo que le toca muy de cerca. Es muy posible que sea así. Pero el verdadero enigma es qué puede hacer exactamente y de forma sistemática la nueva Administración para ayudar a África. La ayuda más eficaz e inmediata sería organizar un alza brusca de los precios de las materias primas mundiales -café, cacahuetes, caucho, petróleo, madera, fosfatos- que invirtiera la caída de sus exportaciones, les proporcionara divisas fuertes y asegurase puestos de trabajo. Pero la actual depresión mundial hace que eso sea poco probable, y, además, Estados Unidos prefiere que los precios de las materias primas en el mundo sean bajos, porque importa muchas de ellas.

También sería fantástico que el Gobierno de Obama pudiera llevar milagrosamente la paz y la seguridad a unas regiones desgarradas por la guerra que, en puro tamaño, son seguramente el doble de Europa. Ninguna otra potencia exterior podría hacerlo. Un compromiso de enviar 250.000 soldados estadounidenses durante 10 años, con todo el apoyo logístico necesario, podría lograrlo. ¿Qué probabilidades hay de eso? Ninguna. De aquí a dos o tres años, ¿a qué altura del tótem de la nueva Administración estará África central? No estoy siendo cínico, estoy siendo meramente realista. Si se produce en el futuro una crisis importante relacionada con Ucrania o Taiwán, ¿cuándo hablará el subsecretario para África con el presidente, si es que alguna vez lo hace?

Lo tercero es la reforma de Naciones Unidas y las instituciones de Bretton Woods. Buena suerte con eso. Todo el mundo sabe que las estructuras internacionales creadas en 1944 y 1945, tanto las económicas y financieras como las políticas y de seguridad, se han quedado anticuadas en este nuevo siglo; en realidad, seguramente se quedaron anticuadas hacia 1980. Un sistema mundial de seguridad en el que sólo cinco de los 192 países pertenecientes a él tienen derecho de veto y privilegios como miembros permanentes (por ejemplo, del Consejo de Seguridad de la ONU), y en el que tres de esos cinco se encuentran en un declive relativo desde hace tiempo -Reino Unido, Francia y, digámoslo con claridad, la Rusia aldeana y del Potemkin de Putin- es un verdadero absurdo en estos tiempos.

Como los Cinco Permanentes no van a renunciar a sus poderes, lo mínimo que pueden hacer es permitir que India y Brasil se unan a su excelsa mesa. Pero eso no puede ser una de las prioridades del nuevo Gobierno de Washington. Tampoco puede serlo un cambio significativo en los equilibrios de poder del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, hábilmente situados en el propio centro de esa ciudad; a Estados Unidos le gusta el statu quo actual de Bretton Woods. Por supuesto, Obama empujará al Banco Mundial a ayudar a los 60 países más pobres del mundo y presionará al FMI para que sea benévolo con Islandia. Pero no es una de las cuestiones principales. En cuanto a otras reformas relacionadas con la ONU -lograr una mejor cooperación en las labores de paz, perfeccionar las técnicas de desarrollo-, todo es estupendo, pero que no se molesten en venir a buscarnos a nosotros.

En cuarto lugar, Europa, la UE y las relaciones transatlánticas en general. Esta conclusión quizá suscite reacciones en Berlín, Roma, Londres y París (¿qué es lo que no suscita reacciones en París?), pero me da la impresión de que la tendencia de toda Europa a derretirse con Obama -¿se acuerdan de los 200.000 entusiastas en el Tor de Brandenburgo?- no tendrá una identificación recíproca de Europa como la estrella y la guía de la política exterior y la estrategia de Estados Unidos. Europa está bastante bien como está. No es un problema, como China, Rusia, Oriente Próximo, Irán. Cada vez sirve menos de ayuda en el terreno militar y estratégico. Desde luego, es importante a la hora de pensar en la coordinación económica, pero eso se hace más desde Nueva York que desde el Distrito de Columbia. Para decirlo claramente, el extraordinario aprecio que sienten en Europa por Obama no tendrá seguramente un equivalente a la inversa, aunque oiremos muchos discursos muy bonitos sobre la larga y sólida relación en los años que se avecinan. Pero el nuevo presidente tiene otros asuntos más importantes de los que ocuparse.

Los expertos, por tanto, tienen razón: rescatar la economía estadounidense y preservar el orden geopolítico tienen que ser las dos grandes prioridades del nuevo Gobierno de Obama. El resto, incluso áreas tan importantes como África, Latinoamérica, Europa y la ONU, están un poco por detrás. Aquellos maravillosos y cínicos diplomáticos franceses de otros tiempos lo habrían sabido ver. Al fin y al cabo, ¿cuál era la expresión que utilizaban?: "Gouverner, c'est choisir". "Gobernar es escoger". Siempre lo ha sido.

Fuente: El País (España).

sábado, 27 de diciembre de 2008

Buenas noticias en tiempos no tan buenos

Por: Jeffrey D. Sachs

En un momento en que los titulares están atiborrados de crisis financieras y violencia, resulta particularmente importante reconocer la creatividad de muchos gobiernos a la hora de combatir la pobreza, la enfermedad y el hambre. El punto no consiste simplemente en que nos sintamos un poco mejor, sino más bien en enfrentar una de las amenazas más graves del mundo: el pesimismo generalizado de que los problemas de hoy son demasiado grandes como para encontrarles una solución. Analizar los logros nos brinda el conocimiento y la confianza para aunar nuestros esfuerzos comunes a fin de solucionar los grandes desafíos globales de hoy.

En primer lugar, hay que sacarse el sombrero ante México por proponer la idea de “transferencias condicionales de efectivo” a los hogares pobres. Estas transferencias le permiten a los hogares invertir en la salud, la alimentación y la escolaridad de sus hijos, y los alientan a hacerlo. El “Programa Oportunidades” de México, liderado por el presidente Felipe Calderón, hoy es imitado en toda América latina. Recientemente, a pedido de los cantantes Shakira y Alejandro Sanz, y un movimiento social que ellos encabezan, todos los líderes latinoamericanos se comprometieron a fortalecer los programas de la región para el desarrollo de la niñez temprana, en base a los logros que resultaron posibles hasta la fecha.

Noruega, bajo el liderazgo del primer ministro Jens Stoltenberg, mantiene su tradición de liderazgo social y ambiental creativo. El gobierno estableció una alianza global para prevenir la muerte materna durante el parto, invirtiendo tanto en partos seguros como en la supervivencia de los recién nacidos. Al mismo tiempo, Noruega lanzó un programa innovador de 1.000 millones de dólares con Brasil para inducir a las comunidades pobres del Amazonas a poner fin a la deforestación descontrolada. Astutamente, Noruega le entrega los fondos a Brasil sólo si se logra con éxito evitar la deforestación (a diferencia de un protocolo acordado).

España, bajo el liderazgo del primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero, ha ofrecido un estímulo importante a los países más pobres para que puedan alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). España creó un nuevo Fondo de ODM en las Naciones Unidas para promover la cooperación necesaria dentro de la ONU para encarar los diversos desafíos de los ODM.

De manera acertada, el gobierno español propuso que las verdaderas soluciones a la pobreza requieren inversiones simultáneas en salud, educación, agricultura e infraestructura, y que luego los españoles deben otorgar los fondos para hacer que esta visión integrada se convierta en una realidad práctica. España será sede de una reunión en enero de 2009 destinada a lanzar una nueva lucha contra el hambre global. Una vez más, España propone medios prácticos e innovadores para pasar de las palabras a la acción, específicamente para ayudar a los campesinos empobrecidos a obtener las herramientas, las semillas y los fertilizantes que necesitan para aumentar su productividad agropecuaria, sus ingresos y la seguridad de sus alimentos.

De la misma manera, el primer ministro australiano, Kevin Rudd, pasó al primer plano en el intento por encontrarle solución a los problemas globales al presentar un plan de acción audaz sobre el cambio climático y proponer nuevos medios prácticos para encarar los ODM. Australia puso dinero real sobre la mesa para una mayor producción alimentaria, según los lineamientos que propone España. También defiende un programa de acción más ampliado para las economías isleñas pobres y ambientalmente amenazadas de la región del Pacífico.

Estos esfuerzos se han visto correspondidos por acciones en los países más pobres. Malawi, un país sin salida al mar y empobrecido, bajo el liderazgo del presidente Bingu wa Mutharika duplicó su producción de alimentos anual desde 2005 a través de un esfuerzo pionero destinado a ayudar a sus agricultores más pobres. El programa ha sido tan exitoso que hoy es imitado en toda Africa.

El gobierno de Mali, bajo la presidencia de Amadou Toumani Touré, recientemente le planteó un desafío audaz a la comunidad mundial. El país está entusiasmado por aumentar las inversiones en agricultura, salud, educación e infraestructura en sus 166 comunidades más pobres. Los planes son detallados, juiciosos, creíbles y basados en éxitos comprobados que ya ha logrado el gobierno. El mundo rico prometió ayudar a Mali, y ahora Mali lideró el camino con su creatividad.

Existe una cantidad innumerable de casos que se pueden mencionar. La Unión Europea lanzó un esfuerzo de 1.000 millones de euros para ayudar a los campesinos. La Fundación Gates, UNICEF, Rotary International y muchos gobiernos han logrado reducir las muertes por polio a una milésima parte de la tasa existente hace una generación, lo que lleva a que la enfermedad esté al borde de la erradicación. Esfuerzos similares están en curso en muchos otros frentes –el control de las infecciones parasitarias y la lepra, y actualmente un importante esfuerzo global por lograr que las muertes por malaria sean prácticamente nulas para 2015.

Todos estos logros, y muchos más, comparten un patrón común. Abordan un desafío bien definido y grave, por ejemplo una escasa producción de alimentos o una enfermedad específica, y se basan en un conjunto bien definido de soluciones, como equipamiento agrícola e insumos necesarios para los campesinos, o inmunizaciones.

Los proyectos experimentales en pequeña escala demuestran cómo se puede lograr el éxito; el desafío luego consiste en llevar las soluciones “a gran escala” en todo el país o incluso en los programas a nivel mundial. Se necesita liderazgo, dentro de los países necesitados como entre las naciones ricas que pueden ayudar a lanzar y financiar las soluciones. Finalmente, cantidades modestas de dinero, destinadas a una solución práctica de los problemas, pueden macar una diferencia histórica.

Las malas noticias pueden desplazar a las buenas noticias, especialmente en tiempos de una grave crisis financiera y de malestar político. Sin embargo, las buenas noticias demuestran que sólo perderemos la batalla contra la pobreza y la miseria si bajamos los brazos, y desatendemos la inteligencia y la buena voluntad que se pueden movilizar hoy. Y tal vez el año próximo, Estados Unidos vuelva a sumarse al esfuerzo global con una fuerza renovada y destacable, liderado por un presidente joven que acertadamente les dijo a los norteamericanos y al mundo que “Sí, se puede”.

Fuente: www.project-syndicate.org

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Lo que pasó en Sauípe

Por: José Rodríguez Elizondo

Gracias a nuestro déficit de cultura política (y general también, para qué estamos con cosas), la I Conferencia de América Latina y el Caribe, en la brasileña Costa do Sauípe, fue conocida sólo por las fotos playeras de nuestra Presidenta. Sin embargo, aunque a la gran masa de compatriotas les parezca increíble, dicha reunión tuvo cierta importancia adicional. De partida, porque fue un “gran combo” regional. En efecto, los presidentes reunidos actuaron, además, como Grupo de Río, Unasur y Mercosur, echando algunas parrafaditas sobre la OEA y su presunta próxima acefalía. Eso nunca se había visto. El fenómeno ratificó que los latinoamericanos hemos estado más preocupados de crear “aparatos” que de asumir decisiones políticas con alcance regional. Pero, también demuestra que la crisis global, catalizada por George W. Bush, nos está abriendo una estupenda ventana de oportunidad. A su través podemos visualizar las tareas pendientes de la integración, mejor que desde los papers de la cuoteada burocracia integracionista. Hoy habría que ser demasiado subdesarrollados para no entender que la integración vía inserción (por separado) en los grandes mercados, siempre fue una alternativa trucha.

Una manera ideológica de amarrarnos al subdesarrollo, con base en la doctrina Monroe, anclaje en el consenso de Washington y ninguneo sistemático de John Maynard Keynes y Raúl Prebish. Es que el Estado también existe. Por lo mismo –pero al revés-, hoy debemos asumir que tampoco Hugo Chávez es el enviado de Simón Bolívar, para integrarnos en la horma de Fidel Castro. La integración que nos debemos no es el sueño ideológico de los estatistas a ultranza, sino una necesidad estratégica de nuestro desarrollo.

QUE SÍ, PERO QUE NO

De ahí que la crisis haya mostrado, con claridad, que los mercados libres y normalizados son indispensables, pero que también “se necesitan definiciones de Política de Estado”, como ha escrito el expertísimo Osvaldo Sunkel. A partir de ahí, habría que instalar la integración en la agenda regional, a partir de una decisión política común, con base en nuestra historia, economía y geopolítica. Por cierto, la emergencia de Barak Obama es un gran punto a favor. Primero, porque ni esforzándose podría ser tan negativo como Bush, en su relación con América Latina. Segundo, porque el liderazgo inteligente que promete debiera ser funcional a nuestro desarrollo integrado. Sólo los ideólogos neocons pudieron asumir que nos engatusarían for ever con una integración mediatizada, mientras nosotros seguíamos peleando al interior de la familia. ¿Y estamos preparados para aferrarnos a la oportunidad?

Todo indica que sí, pero que no.

RAZONES DEL SI

Sí, porque al liderazgo de Brasil puede sumarse el de México. En Sauipe se advirtió que Felipe Calderón, un presidente muy sensato y preparado, miraba hacia el sur del hemisferio, abriendo vía a la posibilidad de una locomotora doble. Sí, porque en dicho evento se supo recibir, sin alarde, al cubano Raúl Castro, quien luce estupendo cuando no siente el aliento de su hermano en la nuca. Fue una prueba tanto de independencia, como del fracaso de la política cubana de los EE.UU. Sí, porque no se cedió a la tentación de romper la vajilla de Unasur, para imponer por mayoría simple el liderazgo de Néstor Kirchner. Por sobre factores de poder, se asumió que sería burlar la buena fe del presidente uruguayo Tabaré Vásquez, sin que la señora Kirchner haga, antes, el gesto que corresponde.

RAZONES PARA EL NO

No, porque los participantes del “combo” desperdiciaron la oportunidad de enviar un mensaje político especial a Obama,
diciéndole que confían en su liderazgo para que los EE.UU asuman la
necesidad de ser buenos vecinos de una región integrada. No, porque no
atinaron a informar a Raul Castro que la condicionalidad democrática
sigue vigente. No, porque gobernantes tan importantes como Alan García
y Alvaro Uribe privilegiaron las entradas locales de su agenda. No,
porque la opinión pública de Chile, por falta de una politica exterior
realmente pública (ergo, explicada), privilegió las fotos en traje de
baño de Michelle Bachelet, como lo más llamativo de la multi-reunión.

¿ENTONCES QUE?

Pues, ser lo bastante realistas como para esperar un bonito milagro, antes de que nos llegue el próximo “combo” regional.

Fuente: La Tercera.cl

Entrevista a Carlos Mesa

lunes, 22 de diciembre de 2008

Sarkozy pide un sitio permanente para Brasil en el Consejo de Seguridad de la ONU

Brasil y la Unión Europea (UE) se han comprometido este lunes a actuar juntos para combatir la crisis internacional, incluso con propuestas comunes en el G-20, y los efectos del cambio climático en el planeta, así como para retomar las negociaciones de la Ronda de Doha. Así lo han anunciado los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de Francia, Nicolas Sarkozy, y de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, al concluir en Río de Janeiro la II Cumbre Brasil-UE.

En este marco, el presidente francés ha afirmado también que Brasil merece un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas. "Soy honesto al decir que necesitamos a Brasil en el gobierno mundial", ha señalado el también presidente semestral de la UE.

La primera de dos jornadas de la reunión ha dejado muy claro el ambiente de acuerdo y disposición en la cooperación entre Brasil y la UE. Sarkozy ha señalado que ambas partes presentarán de manera conjunta una propuesta a la reunión en Londres del G-20, el próximo abril, donde se volverá a tocar el tema de la crisis que castiga a la economía global.

Por su parte, Lula ha subrayado la "importancia de concluir la Ronda de Doha y de fortalecer el sistema mundial de comercio". Para contrarrestar las críticas brasileñas al proteccionismo europeo, Sarkozy ha asegurado que las exportaciones del campo de Brasil a Europa se han triplicado en los últimos años. José Manuel Durao Barroso ha subrayado que Brasil y la UE ya han demostrado "grandes aportaciones en las discusiones sobre la crisis financiera", y que también lo harán en la promoción de los biocombustibles.

En materia de defensa, el mandatario francés firmará un pacto de cooperación este martes que dotará a Brasilia de 50 helicópteros Cougar, cuatro submarinos convencionales y uno con capacidad nuclear.

Cambio climático

Los tres mandatarios se han comprometido además a trabajar en conjunto para ayudar a alcanzar un resultado ambicioso en la lucha contra el cambio climático el año próximo en la Convención Marco de las Naciones Unidas que abordará ese tema.

En este terreno, Durao Barroso ha destacado la importancia de la directiva sobre energía y clima aprobada recientemente por la UE, que incluye varios compromisos para reducir las emisiones de gases contaminantes.

Lula, por su parte, ha destacado su Plan Nacional de Cambios Climáticos, que se propone reducir en un 71% la deforestación en la Amazonia, con lo que Brasil evitará emisiones de gases en un volumen mayor al que se comprometieron todos los países desarrollados que firmaron el Protocolo de Kioto.

Fuente: El País

domingo, 21 de diciembre de 2008

Adiós a China (Último "Diario de Pekín")

Por: Rafael Poch

Este último "Diario de Pekín" de Rafael Poch, corresponsal en China de La Vanguardia desde hace 6 años, resume una conferencia impartida en octubre en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid. La experiencia china de Rafael Poch será publicada en febrero por Editorial Crítica, en un libro que lleva por título La Actualidad de China. Un mundo en crisis, una sociedad en gestación.

Cuando llegué a China hace seis años y contemplé las circunstancias del país en el contexto de la crisis global, me vino a la mente la comparación de China con una mujer embarazada. Hoy, al marchar de este entrañable país, aquella metáfora se ha convertido en algo mucho más sólido y fundamentado, y por eso insisto en ella. El motivo es que hay un serio problema con la visión de China común en Occidente, donde todo suele girar alrededor del "crecimiento", que suscita admiración, y de la "amenaza" que puede suponer la consecuencia del resurgir chino. La admiración por el crecimiento suele ser un asunto de tipo empresarial. La preocupación por la supuesta "amenaza" es una "empresa mixta" que suele correr a cargo de halcones imperiales y defensores de los derechos humanos en ocasional coalición. Occidente puede instalarse en este tipo de caricaturas resultado del prejuicio y la desinformación, pero contemplar a China como mujer embarazada es mucho más adecuado al momento del mundo. Me parece que es la única manera realista y honesta de tratar críticamente a China. Se trata de lo siguiente: I) Antes de hablar de China es necesario aprender a mirarla. Con países tan grandes, en tamaño e importancia, como China, la antigua Unión Soviética o India, que no son naciones, sino partes del mundo, no hay más remedio que poner el zoom de nuestra observación en posición de gran angular. ¿Qué vemos cuando hacemos eso?. Vemos un mundo sin análogos.

Recientemente la "Geological Society" de Londres, una de las sociedades científicas más antiguas de Europa, bendijo el término "Antropoceno" para designar nuestro presente. El Antropoceno designa una época en la que el hombre se ha convertido en factor geológico. El cambio global, del que el calentamiento climático es sólo un aspecto, es resultado de la acción humana, lo que no tiene precedentes y ha obligado a inventar un nuevo concepto.

Los hielos del Ártico se fundieron en 2007 en una medida sin precedentes que dejó pasmados a los expertos. Ahora dicen que en 2008 el fenómeno va a superar los asombros del año anterior. En los estudios realizados, con sus escenarios optimistas y pesimistas, los pesimistas suelen quedarse cortos. Parece que todo esto va mucho más rápido de lo que se pensaba. Particularmente alarmante es la confluencia de tres fenómenos directamente interrelacionados; el calentamiento global, la crisis alimentaria y el "pico" (cenit) petrolero. En Asia, los glaciares del Himalaya son paradigma de esa interrelación. Se están fundiendo a un ritmo muy alarmante y alimentan a los grandes ríos del Continente. El Ganges, el Brahmaputra, el Irrawady, el Mekong, el Amarillo y el Yangtzé, entre otros, se sostienen, en la época seca, gracias al aporte de esos glaciares. El 70% del agua del Ganges procede de ahí en la época seca. Estos ríos sostienen a su vez la agricultura de los países más poblados del mundo. El 60% de la agricultura india y el 80% de la china se basan en la irrigación, así que una crisis de agua significa crisis de alimentos. China e India son los primeros productores de grano del mundo (el tercero es Estados Unidos). En India hay 170 millones de campesinos que riegan con agua bombeada de una capa freática sobreexplotada y menguante. En el norte de China, en la región de Pekín sin ir más lejos, ocurre lo mismo, con pozos cada vez más profundos.

El aumento de la temperatura modifica un medio agrícola de once mil años. En siete de los últimos ocho años ha habido escasez de grano en el mundo, y se ha echado mano de stocks. Lester Brown nos explicó en junio, durante su visita a Pekín, que esta escasez no es coyuntural, sino tendencial, que ha venido para quedarse. La duplicación y hasta triplicación de los precios, del trigo, del maíz, del arroz, nunca se había visto. Es verdad que en los años setenta, el mundo ya conoció escasez de grano, pero aquello se solucionó con la llamada "revolución verde", es decir metiendo más petróleo, mecanización y abonos, en la agricultura para aumentar los rendimientos. Hoy aquella "solución" forma parte del problema. Los expertos pronostican caídas de los rendimientos agrícolas del 20% al 30% para final de siglo en 29 países. Y todo esto va a ocurrir, está ocurriendo, en un mundo con más población, que pasará de los actuales más de seis mil millones de habitantes, a más de nueve mil millones a mediados de siglo, cuando se espera que alcancemos el "pico demográfico". Según el informe "UN Habitat", la población urbana que hoy vive en tugurios, más de mil millones, será de dos mil millones en veinte o treinta años. Esta población sobrante, sin trabajo ni perspectivas, esta humanidad redundante, es la crisis del capitalismo.

La solución histórica de los hombres a los problemas de población / recursos ha sido la guerra. Hoy observamos la misma inercia hacia esa solución de parte de las potencias dominantes. La banalización del uso del arma atómica en las doctrinas militares, el uso de armas nucleares tácticas en guerras preventivas convencionales, como pregona la doctrina militar de Estados Unidos, y la sucesión inalterable de guerras (Yugoslavia, Irak, Afganistán…) y de amenazas bélicas (contra Irán, Corea del Norte…), ilustran hasta qué punto está viva esa inercia. La socialización del arma atómica y de la destrucción masiva en general (hoy hasta países como Corea del Norte e Irán, pueden hacerse con la bomba, que antes requería grandes esfuerzos nacionales en un puñado de países tecnológicamente punteros) avisa de que esa "solución", una vez más, forma parte del problema. Se observa la misma vieja respuesta y la misma actitud a los problemas de un mundo nuevo, las soluciones de siempre para una crisis sin precedentes como es la del mundo del Antropoceno. ¿No es esa respuesta clásica e inercial a problemas nuevos, el síntoma más claro de crisis de civilización? Y si todo eso es así, ¿cómo debemos mirar a China en ese nuevo contexto?

II) Está claro que tanto la admiración por el "crecimiento" de China, como la preocupación por la supuesta "amenaza" de su resurgir, son actitudes de una mentalidad ya caduca, de una mentalidad pre-Antropoceno, podríamos decir. En cambio, si enfocamos a China como paradigma de la crisis global, obtendremos visiones y actitudes mucho más realistas, más modernas, más en consonancia con los tiempos, es decir: más actuales.

Si hablamos de "crecimiento", debemos constatar que todos los problemas de la crisis mundial están contenidos en China. El país tiene la peor relación mundial entre población y recursos. Con el 6% de la superficie cultivable del mundo alimenta al 22% de la población mundial. Su desigualdad es generalizada, afecta tanto a grupos sociales, como a la divisoria campo/ ciudad, y a amplias zonas geográficas (Este / Oeste). Su desarrollo está condenado a la esquizofrenia porque debe conjugar industrialización y desindustrialización. Su consumo de recursos agotables y su contaminación, son extraordinarios y conducen a callejones sin salida. Su posición en la economía global consiste, esencialmente, en la hábil gestión de una debilidad. China cambia varios millones de pares de zapatos por un sólo Boeing–747. En las listas de empresas globales que se publican periódicamente, no aparecen empresas chinas. La principal jugada del momento chino, su estrategia de urbanización, contiene un gran interrogante. En veinte años ha urbanizado a doscientos millones de campesinos y en los próximos veinte años podría hacer lo mismo con, quizá, otros cuatrocientos millones, pero cada chino urbano consume 3,5 veces más energía que su compatriota campesino, lo que plantea grandes cuestiones y dilemas. El actual sistema político, tan eficaz en la administración estable de la transformación, está, él mismo, pendiente de transformación. Algún día esa administración eficaz será impedimento a la modernización y factor de estancamiento, quizá hoy ya estemos en ello, lo que plantea nuevos problemas… ¿Podemos hablar del "éxito" chino, o más bien de un frágil "éxito en la crisis", abierto a todo tipo de incertidumbres?. Los dirigentes chinos más bien piensan en lo segundo, y advierten continuamente sobre el peligro de dormirse en los engañosos laureles del actual "progreso". Su consciencia de estar gobernando una crisis es mucho mas viva y despierta que la de sus complacidos y aleccionadores homólogos occidentales.

Si hablamos de "amenaza". Hay que comenzar diciendo que el resurgir de China no asusta en su entorno asiático de la ASEAN. A excepción de Japón, que a efectos de lo que aquí se expone no es un país asiático, el resurgir de China no está dando lugar al rearme de sus vecinos ni a coaliciones con potencias hegemónicas lejanas para contrarrestarlo. Aclarar este punto nos obliga a hacer una digresión comparativa entre el sistema de relaciones sinocéntrico de Asia Oriental, y el sistema europeo de los últimos quinientos años.

En el sistema europeo de relaciones, la emergencia de una nueva potencia venía seguida de la inmediata coalición o alianza de las otras para contrarrestarla. Eso le ocurrió a España, a Francia, Inglaterra, a Alemania y a todo aquel que levantaba cabeza en el continente. En Europa el poder era expansivo, imperial, agresivo y guerrero por definición. En los dos siglos que van desde 1615 hasta el fin de las guerras napoleónicas, los países europeos estuvieron en guerra una media de sesenta o setenta años por siglo, lo que significa una guerra prácticamente constante. En 1815 comenzó un siglo inusitado de paz, si nos abstraemos de enormidades como la guerra de Crimea, la expansión genocida anglosajona en los nuevos mundos europeos de América del Norte y Australia, y, sobre todo, si olvidamos lo que se incubó en aquel periodo: la industrialización de la guerra, que multiplicó la mortandad y crueldad bélicas en una escala sin precedentes, como demostraron las dos guerras mundiales europeas que arrancan en 1914 al concluir aquel pacifico interludio.

En el mismo periodo, en Asia Oriental en un contexto de valores confucionianos compartidos, hubo un sistema en el que la supremacía china fue más factor de paz que de guerra, con pocos conflictos entre naciones (dos guerras chino-japonesas iniciadas por Japón con motivo de Corea, breves guerras con participación china en Birmania y Vietnam, y poca cosa más), un sistema tributario chino que no perseguía la extracción de recursos de sus tributarios, y que no estaba muy interesada en el comercio de larga distancia que hizo imperialistas a los europeos, como demostró la célebre expedición del Almirante Zheng He. El propósito del sistema chino era organizar la tranquilidad de su entorno exterior a fin de preservar la estabilidad de su enorme y autosuficiente mercado interior. En ese periodo, China conoció, ciertamente, episodios muy violentos contra los pueblos de la estepa, en Mongolia y Asia Central en el siglo XVIII, cuando absorbió enormes territorios de su periferia, pero, una vez más, eso no tenía que ver con expansión imperial ni extracción de recursos, sino con conflictos fronterizos y con la pacificación de su entorno inmediato.

La China moderna ha mantenido ese mismo tono desde su revolución de 1949. Los conflictos del último medio siglo son todos fronterizos. Incluyen una intervención en Corea, en 1950, una breve guerra fronteriza de dos meses con India, en 1962, cuya responsabilidad achacan a India los estudios más convincentes, y una intervención, ésta sí ofensiva y punitiva, contra Vietnam, en 1979, que quiso ser represalia por la más que justificada intervención vietnamita en la Camboya de Pol Pot, y en la que el ejército chino se rompió los dientes.

Hoy China mantiene fronteras con catorce estados de la más diversa condición, entre ellos países en serias crisis como Afganistán, Paquistán, Corea del Norte o Birmania. El país tiene en Taiwán la herencia de una guerra civil inconclusa complicada por la guerra fría. Hacia todas esas realidades, China emite impulsos más apaciguadores y prudentes que agresivos y ofensivos. China está lejos de ser perfecta y "mejor que…". Su realidad interna contiene tremendas injusticias y opresiones internas de las que hemos ido dando cumplida cuenta estos años en nuestro informe desde Pekín, pero en el ámbito exterior no presenta impulsos agresivos. Tampoco se deducen de su citada historia, ni de su doctrina, ni de su apuesta militar, más allá de las fantasías de los guerra-adictos de Washington, siempre necesitados de "amenazas" y enemigos para justificar su peligrosa patología. El arsenal nuclear chino, el más pequeño de las cinco potencias nucleares "originales", se encuentra hoy en el mismo estadio que en los años ochenta y nunca ha sido puesto en estado de alerta. China no dispone de los instrumentos militares imperiales por excelencia: grupos aeronavales de larga distancia orientados a la intervención exterior, ni planea dotarse de ellos. Esa es la realidad que hay sobre la mesa, más allá de las fantasías y de los interesados cuentos de miedo, y, de cara a la integración política del nuevo mundo en el que vivimos, esa realidad tiene una importancia extraordinaria.

En contraposición a los mitos y espejismos de su "crecimiento/amenaza", veo tres aspectos de la civilización china y del sistema chino de gran actualidad en el contexto de la crisis global y con cierto potencial alternativo.

- En primer lugar la no responsabilidad china en el invento fallido de la civilización industrial / capitalista que nos ha llevado al Antropoceno.

- En segundo lugar el reconocimiento oficial de la profunda imperfección y necesidad de cambio y mejora, que el sistema chino pone en la misma base de su discurso. Casi toda la critica occidental al sistema chino, incluida la crítica en materia de derechos humanos, es reconocida por China. En el sistema chino, la centralización política es compatible con mecanismos de toma de decisiones bastante colectivos y asesorados, como saben quienes conocen este país. Ese reconocimiento de imperfección y esa asesorada, y relativamente colectiva, toma de decisiones, no tienen nada que ver con lo habitual en las dictaduras, ni tampoco con el discurso de tantas democracias occidentales que se consideran esencialmente perfectas, o, como se dice, los "sistemas menos malos posibles", una manera elegante de afirmar la misma perfección. El sistema chino, un despotismo benevolente es una dictadura, pero al mismo tiempo el reconocimiento oficial de su imperfección le confiere una perspectiva de sistema abierto sumamente interesante en el gran contexto actual.

-En tercer lugar está la longeva tradición política china de dos mil años, la más antigua del mundo. Es como si el Imperio Romano o el Egipto Ptolomeico se mantuvieran hoy en repúblicas herederas, cuyos dirigentes fueran eslabones de aquellas mismas milenarias cadenas. Eso caracteriza a los chinos como especialistas en sobrevivir, una cualidad de gran actualidad para nuestro mundo que nos obliga a observarlos y criticarlos con seriedad y liberados de los necios prejuicios que se desprenden del espejo europeo. Es así como llegamos a la metáfora de la mujer embarazada, casi una parábola de la que podemos extraer algún tipo de enseñanza moral.

III) Un país en desarrollo de las características de China y en un gran contexto como el actual, es como una mujer embarazada. El tránsito de lo rural a lo urbano, de la lógica patriarcal a otra más democrática, con tanta población y en condiciones tan críticas es un delicado proceso creador de gestación. Implica cambios hormonales en su organismo social, cambios de piel, de valores, de pautas. Tensiones, rupturas y síntesis entre lo tradicional y sagrado, y lo nuevo e ineludible. Implica un cambio de sistema político. Tanto para los dirigentes como para la sociedad, todo ello es como un viaje a lo desconocido. Algo parecido a lo que la maternidad supone para la madre primeriza.

A un país en desarrollo de esas características, como a una mujer embarazada, no se le pueden pedir determinados rendimientos, cargas y actitudes. La idea es que cuando nos encontremos en el autobús a un país así, nos levantemos para cederle el asiento.

Todo esto no debe, ni puede, confundirse con condescendencia o paternalismo, ni con discriminación (positiva) de género. Tampoco se trata de inmunidad ni de cheques en blanco a dictaduras. La circunstancia de la que estamos hablando no exime responsabilidades universales, de la misma forma en que el embarazo no sitúa a la mujer por encima del código penal. Por el contrario, esta reflexión viene fundamentada por las leyes de la biología, por valores universales, por la experiencia histórica y por la crisis global. La analogía de la mujer embarazada me parece la única manera realista y honesta de tratar críticamente a China.

En la actitud de no cederle el asiento a la mujer embarazada hay muchas cosas. Hay una incapacidad muy europea de ponerse en el lugar de quien es diferente, hay prejuicios culturales y estereotipos de guerra fría –ahora mezclados con rivalidades comerciales, hay ecos de una actitud colonial, pero, sobre todo, hay una cuestión de valores, de inconsciencia sobre el nuevo mundo en el que vivimos y de su profunda crisis. Esta es la actualidad de China que retengo al abandonar este país.

Fuente: www.sinpermiso.info

viernes, 19 de diciembre de 2008

Dejemos que gobiernen los países en desarrollo

Por: Dani Rodrik

No hay mal que por bien no venga en el caso de los países en desarrollo en la crisis actual, ya que tras ella contarán con una participación mucho mayor en las instituciones que gobiernan la globalización económica. Una vez que se asiente el polvo, China, India, Brasil, Corea del Sur y un puñado de otras naciones "emergentes" podrán ejercer una mayor influencia en la manera en que se dirigen las instituciones económicas multilaterales, y estarán en una mejor posición para impulsar reformas que reflejen sus intereses.

Para esto, existen dos razones vinculadas. Primero, la crisis financiera debilitó a Estados Unidos y a Europa, que no querrán o no podrán ofrecer el tipo de liderazgo que sustentó el multilateralismo en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Los países en desarrollo tendrán que dar un paso adelante para llenar esta brecha.

Segundo, el peso y la importancia relativos de los países en desarrollo en la economía global aumentaron incluso más. Muchas de las principales instituciones financieras de Occidente -las que no han sido nacionalizadas-, así como algunas empresas industriales importantes, seguirán a merced del capital proveniente de China o los estados del Golfo. En materia de comercio, la actual ronda de negociaciones globales demostró que si los países ricos quieren que las naciones en desarrollo cooperen, tendrán que permitirles formular las reglas del juego.

Para obtener los mejores resultados de este escenario, los países en desarrollo necesitarán tener bien en claro sus intereses y prioridades. Así las cosas, ¿qué deberían buscar?

Primero, deberían presionar para que se implementen nuevas reglas que tornen menos probables las crisis financieras y menos severas sus consecuencias. Librados a sus propios mecanismos, los mercados financieros globales ofrecen demasiado crédito a un precio excesivamente bajo en los buenos tiempos, y muy poco crédito en tiempos malos. La única respuesta efectiva es un manejo contracíclico de la cuenta de capitales: desalentar los préstamos extranjeros durante las fases de expansión económica e impedir la fuga de capitales durante las depresiones económicas.

De manera que, en lugar de fruncir el ceño frente a los controles de capital e impulsar una apertura financiera, el Fondo Monetario Internacional debería dedicarse a propiciar activamente que los países implementen este tipo de políticas. También debería ampliar sus líneas de crédito de emergencia para actuar más bien como un prestador de último recurso para los países en desarrollo afectados por el latigazo financiero.

La crisis es una oportunidad para lograr una mayor transparencia en todos los frentes, inclusive en las prácticas bancarias en los países ricos que facilitan la evasión impositiva en los países en desarrollo. Los ciudadanos adinerados en el mundo en desarrollo evaden más de 100.000 millones de dólares anuales en impuestos en sus propios países, gracias a cuentas bancarias en Zurich, Miami, Londres y otras partes. Los gobiernos de los países en desarrollo deberían solicitar y recibir información sobre las cuentas de sus ciudadanos.

Los países en desarrollo también deberían impulsar un impuesto Tobin -un impuesto a las transacciones globales en moneda extranjera-. Fijado en un nivel lo suficientemente bajo -digamos, el 0,25%-, un impuesto de estas características tendría un efecto adverso ínfimo en la economía global, al mismo tiempo que recaudaría un ingreso considerable. En el peor de los casos, los costos de eficiencia serían menores; en el mejor escenario, el impuesto desalentaría la especulación excesiva a corto plazo.

Los ingresos recaudados -fácilmente cientos de miles de millones de dólares anualmente- podrían invertirse en bienes públicos globales como asistencia para el desarrollo, vacunas para enfermedades tropicales y el uso de tecnologías más ecológicas en el mundo en desarrollo. Las dificultades administrativas que implica implementar un impuesto Tobin no son irremontables, siempre que todos los países avanzados importantes acompañen. Luego sería posible lograr que los centros financieros fuera del país cooperen con la amenaza de aislarlos.

Los países en desarrollo también necesitan venerar la noción de "espacio para planear políticas" en la Organización Mundial de Comercio. El objetivo sería asegurar que los países en desarrollo puedan emplear el tipo de políticas comerciales e industriales necesarias para reestructurar y diversificar sus economías y sentar el marco para el crecimiento económico. Todos los países que se globalizaron exitosamente utilizaron este tipo de políticas, muchas de las cuales (por ejemplo, subsidios, reglas de contenido en productos de origen nacional, ingeniería inversa de productos patentados) actualmente no son permitidas bajo las reglas de la OMC.

El espacio para planear políticas también es necesario para asegurar que los objetivos sociales y políticos importantes -como la seguridad alimenticia- sean compatibles con las reglas comerciales internacionales. El argumento de los países en desarrollo debería ser que el reconocimiento de estas realidades económicas y políticas no debilita el régimen comercial global ni lo hace más susceptible al proteccionismo, sino que lo vuelve más sano y más sustentable.

Pero de la mano de una mayor cuota de poder viene una mayor responsabilidad. Los países en desarrollo tendrán que ser más comprensivos y sensibles ante las preocupaciones legítimas que existen en los países ricos, y estar más dispuestos a pagar por algunos bienes públicos globales. Los países en desarrollo que exportan capital deberían estar dispuestos a aceptar una mayor transparencia en la operación de los fondos de riqueza soberanos y comprometerse a no utilizarlos para fines políticos. Los países en desarrollo más grandes -China, India y Rusia- necesitarán cargar sobre sus hombros con parte de la carga de tener que reducir las emisiones de gases de tipo invernadero.

De la misma manera, los países en desarrollo deben entender que el espacio para implementar políticas es una calle de doble mano. En países como Estados Unidos, donde fueron pocos los beneficios de la globalización que cosechó la clase media en los últimos 25 años, la política comercial estará sometida a una fuerte presión para que esto se revierta de alguna manera. El presidente electo Barack Obama hizo de la lucha de la clase media un eje central de su exitosa campaña. Su principal asesor económico, Larry Summers, también ha hablado últimamente sobre el impacto adverso de la globalización en los trabajadores.

A los países en desarrollo no los favorecerá demasiado plantear el espectro del proteccionismo cada vez que se expresan este tipo de preocupaciones. La realidad política y económica exige una estrategia más matizada y cooperativa. Los países en desarrollo deberían decirle no a un proteccionismo comercial obvio, pero deberían estar dispuestos a negociar para evitar carreras regulatorias hacia el fondo en áreas como estándares laborales o tributación corporativa. Esto es en su propio interés a largo plazo. Sin respaldo de las clases medias de los países ricos, será difícil mantener un régimen comercial global como el que hemos tenido en los últimos años.

Fuente: project-syndicate.org

lunes, 15 de diciembre de 2008

El retorno triunfante de John Maynard Keynes

Por: Joseph E. Stiglitz

Ahora somos todos keynesianos. Incluso la derecha en Estados Unidos se sumó al bando keynesiano con un entusiasmo desenfrenado y en una escala que, en algún momento, habría sido verdaderamente inimaginable.

Para quienes nos adjudicábamos alguna conexión con la tradición keynesiana, éste es un momento de triunfo, después de que nos dejaran en el desierto, prácticamente ignorados, durante más de tres décadas. En un nivel, lo que está sucediendo ahora es un triunfo de la razón y la evidencia sobre la ideología y los intereses.

La teoría económica se había dedicado a explicar durante mucho tiempo por qué los mercados sin obstáculos no se autocorregían, por qué se necesitaba regulación, por qué era importante el papel que jugaba el gobierno en la economía. Pero muchos, especialmente la gente que trabaja en los mercados financieros, presionaban por una suerte de "fundamentalismo de mercado". Las políticas erróneas resultantes -impulsadas, entre otros, por algunos miembros del equipo económico del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama- ya antes habían infligido enormes costos a los países en desarrollo. El momento de iluminismo se produjo recién cuando esas políticas empezaron a generar costos en Estados Unidos y otros países industriales avanzados.

Keynes sostenía no sólo que los mercados no se autocorregían, sino que, en una crisis pronunciada, la política monetaria probablemente resultara ineficiente. Se necesitaba una política fiscal. Pero no todas las políticas fiscales son equivalentes. En Estados Unidos hoy, con una montaña de deuda inmobiliaria y un alto nivel de incertidumbre, los recortes impositivos probablemente resulten ineficientes (como lo fueron en Japón en los años 1990). Gran parte, si no la mayor parte, del recorte tributario norteamericano del pasado mes de febrero fue destinado al ahorro.

Con la enorme deuda que deja atrás la administración Bush, Estados Unidos debería estar especialmente motivado para obtener el mayor estímulo posible de cada dólar invertido. El legado de sub-inversión en tecnología e infraestructura, especialmente del tipo verde, y la creciente brecha entre los ricos y los pobres, requieren una congruencia entre el gasto a corto plazo y una visión a largo plazo.

Eso exige la reestructuración de los programas tanto tributario como de gasto. Bajarles los impuestos a los pobres y aumentar los beneficios de desempleo al mismo tiempo que se aumentan los impuestos a los ricos puede estimular la economía, reducir el déficit y disminuir la desigualdad. Reducir el gasto en la guerra de Irak y aumentar el gasto en educación puede incrementar la producción en el corto y largo plazo y, al mismo tiempo, reducir el déficit.

A Keynes le preocupaba la trampa de la liquidez -la incapacidad de las autoridades monetarias para inducir un incremento en la oferta de crédito a fin de aumentar el nivel de actividad económica-. El presidente de la Reserva Federa de Estados Unidos, Ben Bernanke, hizo un esfuerzo por evitar que se culpara a la Fed de agravar esta crisis de la misma manera que se la responsabilizó por la Gran Depresión, asociada con una contracción de la oferta monetaria y el colapso de los bancos.

Y aún así deberíamos leer la historia y la teoría con cuidado: preservar las instituciones financieras no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar un fin. Lo importante es el flujo de crédito y la razón por la cual el fracaso de los bancos durante la Gran Depresión fue importante es que participaban en la determinación de la capacidad crediticia; eran los depositarios de información necesaria para el mantenimiento del flujo de crédito.

Sin embargo, el sistema financiero de Estados Unidos cambió drásticamente desde los años 1930. Muchos de los grandes bancos de Estados Unidos salieron del negocio del "préstamo" y se metieron en el "negocio con movimiento". Se centraron en comprar activos, reempaquetarlos y venderlos, al mismo tiempo que marcaron un récord de incompetencia a la hora de evaluar el riesgo y analizar la capacidad crediticia. Se invirtieron cientos de miles de millones de dólares para preservar estas instituciones disfuncionales. Ni siquiera se hizo nada para reencauzar sus estructuras perversas de incentivos, que alentaban el comportamiento cortoplacista y la toma de riesgos excesiva. Con recompensas privadas tan marcadamente diferentes de los retornos sociales, no sorprende que la búsqueda del interés personal (codicia) condujera a consecuencias tan destructivas desde un punto de vista social. Ni siquiera velaron por los intereses de sus propios accionistas.

Mientras tanto, es muy poco lo que se está haciendo para ayudar a los bancos que efectivamente hacen lo que se supone que deben hacer los bancos –prestar dinero y evaluar la capacidad crediticia.

El gobierno federal asumió billones de dólares en pasivos y riesgos. Al rescatar al sistema financiero, tanto como en política fiscal, necesitamos preocuparnos por el “retorno de la inversión”. De lo contrario, el déficit –que se duplicó en ocho años- aumentará aun más.

En septiembre, se decía que el gobierno recuperaría su dinero, con intereses. A medida que se incrementó el rescate, cada vez resulta más evidente que éste era simplemente otro ejemplo más de una mala apreciación del riesgo por parte de los mercados financieros –como vienen haciendo consistentemente en los últimos años-. Los términos de los rescates de Bernanke y Paulson eran desventajosos para los contribuyentes y, aún así, a pesar de su volumen, hicieron poco para reactivar el préstamo.

La presión neoliberal para una desregulación también satisfacía a algunos intereses. A los mercados financieros les fue bien a través de la liberalización del mercado de capitales. Permitirle a Estados Unidos vender sus productos financieros riesgosos y participar en una especulación en todo el mundo puede haber beneficiado a sus compañías, aunque esto les impusiera grandes costos a otros.

Hoy, el riesgo es que se utilice y se abuse de las nuevas doctrinas keynesianas para satisfacer algunos de estos mismos intereses. ¿Acaso quienes presionaron por la desregulación hace diez años aprendieron la lección? ¿O simplemente querrán imponer reformas cosméticas –el mínimo requerido para justificar los rescates de mega-billones de dólares? ¿Hubo un cambio de parecer o solamente un cambio de estrategia? Después de todo, en el contexto de hoy, perseguir políticas keynesianas parece incluso más rentable que ir detrás del fundamentalismo de mercado.

Hace diez años, en el momento de la crisis financiera asiática, se discutió mucho sobre la necesidad de reformar la arquitectura financiera global. Poco se hizo. Es imperativo que no sólo respondamos adecuadamente a la crisis actual, sino que emprendamos reformas a largo plazo que serán necesarias si queremos crear una economía global más estable, más próspera y equitativa.

Fuente: www.project-syndicate.org

miércoles, 10 de diciembre de 2008

¿Puede el Estado gastar más en la educación pública?

Por: Juan Eduardo García Huidobro

Uno de los aspectos de la propuesta de Ley para fortalecer la educación pública que ha provocado más críticas es el hecho que ese proyecto propone que la administración de la educación pública reciba un aporte extra, adicional a la subvención por alumno ya establecida. La medida ha sido calificada de “discriminación arbitraria” (Rodrigo Bosch, Mercurio 7.12) y se señala que ella rompería la igualdad de trato para todos los chilenos discriminando negativamente a 1.736.376 alumnos (Cristián Larroulet, La Tercera, 6.12).

¿Se puede justificar que el Estado gaste más en los alumnos que atiende en la educación pública?

Existen al menos tres razones que justifican, a mi juicio, este mayor gasto.

La primera tiene que ver con las características de la educación pública. Esta es una educación enteramente gratuita y no ejerce ningún tipo de selección al ingreso. Estas características hacen que las familias más pobres, de modo muy mayoritario, envían a sus hijos a la educación pública, por lo cual destinar más recursos a ella constituye una discriminación positiva hacia quienes necesitan más apoyo para lograr éxito en la educación y no diferencia injusta. (Desde esta óptica podría considerarse un trato injusto en relación a la educación particular subvencionada gratuita y que no pone barreras de ingreso a sus escuelas, pero acá estamos hablando de un sector minoritario de la educación particular, cercano a un 20% de la misma y para el cual en efecto podría contemplarse un subsidio especial).

Pero no es esta la única justificación de un mejor trato a la educación pública. Un segundo motivo tiene que ver con las obligaciones de uno y otro sector, las que los hacen profundamente diferentes. Sobre el sector público pesa la obligación intransferible de asegurar a todos los chilenos y chilenas y en cualquier circunstancia la concreción del derecho a la educación, lo que justifica contar con más recursos que quienes no tienen que servir esta obligación. Este deber hace que no exista, ni pueda existir, igualdad de obligaciones entre el sector particular y el sector público, por lo cual no puede darse igualdad de trato. De hecho, vemos que la educación pública está obligada a mantener escuelas y liceos en zonas donde estos no son rentables, debe recibir a todos los que llegan a sus puertas sin selección ni discriminación, más aún debe ir a buscar a los niños y jóvenes que han abandonado la educación escolar y ofrecerles oportunidades de reinserción.

Una tercera razón se relaciona con el carácter regulador que posee la educación pública. La calidad de la educación pública termina siendo siempre en un país, máxime - como en el caso de Chile - cuando las familias pueden elegir el establecimiento donde educan a sus hijos, el nivel de calidad exigible para todos, por tanto el mejorar la educación pública posee también un efecto de bien común en relación con la calidad de todo el sistema. Por lo tanto, para todo el país, también para la educación particular es un bien el buen desempeño de la educación pública, lo que hay que asegurar a todo evento.

Fuente: http://blog.latercera.com/blog/jegarciahuidobro

martes, 9 de diciembre de 2008

Europa y el nuevo orden mundial

Por: Joschka Fischer, miembro del Partido Verde de Alemania.

El 15 de noviembre de 2008 es una fecha para recordar, porque ese día se hizo historia. Por primera vez, el G-20, las veinte principales economías del mundo, se reunieron en Washington D.C. para encontrar una respuesta a la crisis financiera y económica global. Si bien este primer encuentro no resultó en otra cosa que en declaraciones de intención, aún así marca un punto de inflexión histórico.

Frente a la crisis financiera y económica más grave a nivel mundial desde los años 1930, las naciones industriales occidentales (incluida Rusia) que anteriormente dominaban la economía mundial ya no son capaces de ofrecer una respuesta efectiva. Es más, las esperanzas de mitigar o, de hecho, superar la crisis económica global dependen exclusivamente de las potencias económicas emergentes, siendo China la primera y principal.

En consecuencia, el G-8, que excluye a los países más importantes de los mercados emergentes, ha perdido su importancia para bien. La globalización resultó en un cambio perdurable en la distribución del poder y las oportunidades, sentando las bases para un nuevo orden mundial para el siglo XXI.

Una vez que se supere la actual crisis global, nunca nada será lo mismo. Occidente -Estados Unidos y Europa- está experimentando una relativa caída, mientras que las potencias emergentes de Asia y América latina estarán entre los ganadores.

Estados Unidos respondió al desmoronamiento de su fortaleza global de una manera impresionante, con la elección de su primer presidente afro-norteamericano, Barack Obama. En medio de una de las crisis más graves de su historia, Estados Unidos puso en evidencia, ante sí mismo y ante el mundo, su capacidad de reinventarse. Y aún hoy resulta evidente que esta decisión tendrá tres consecuencias a largo plazo.

Primero, la elección de un presidente negro pondrá fin al trágico legado de esclavitud y la Guerra Civil norteamericana. De ahora en adelante, las cuestiones del color de piel, la forma de los ojos o el género ya no jugarán un papel decisivo para que un candidato llegue a un cargo alto, o incluso al más alto. El sistema político estadounidense ahora refleja los cambios demográficos del país, en un momento en que las secciones no blancas de la población son las que crecen más rápido.

Segundo, la elección de Obama conducirá a una reorientación de la política exterior norteamericana en el mediano plazo. En particular, el foco transatlántico/europeo de la política exterior norteamericana, que anteriormente caía de su peso, cada vez más será algo del pasado.

Tercero, el realineamiento interno de la perspectiva político-cultural de Estados Unidos se verá reforzado por el traspaso global en curso de la riqueza y el poder de Occidente hacia Oriente.

Las potencias del noreste del Pacífico -China, Japón y Corea del Sur- ya son por lejos los principales acreedores de Estados Unidos, y su importancia aumentará aún más como resultado de la crisis financiera. En el futuro previsible, las mayores oportunidades de crecimiento residen en esta región, y tanto por razones económicas como geopolíticas Estados Unidos se inclinará cada vez más hacia la región del Pacífico, restándole importancia, en consecuencia, a su orientación transatlántica.

Todas estas son malas noticias para Europa, porque una vez que esta crisis global haya terminado, los europeos simplemente se habrán vuelto menos importantes. Y, desafortunadamente, Europa no sólo no está haciendo nada para tener a raya o revertir su caída -con su propio comportamiento no hace más que acelerar el proceso.

Con la elección de Obama, Estados Unidos viró hacia el futuro dentro de un mundo globalizado y multipolar; Europa, en cambio, está redescubriendo la acción nacional en este tiempo de crisis y, por ende, aferrándose al pasado. La constitución europea fracasó, el tratado de reforma de Lisboa está en el limbo después de que Irlanda lo rechazara y la gobernancia económica más fuerte de Europa está bloqueada por la desunión germano-francesa. La reacción de los estados miembro de la UE ante este actual callejón sin salida infligido es inequívoco: en lugar de intentar volver a energizar el proceso de una mayor integración política y económica, actúan básicamente de manera individual para intentar llenar el vacío que se produjo.

En rigor de verdad, existe una coordinación entre los estados miembro, y por momentos hasta resulta exitosa, pero sin instituciones europeas fuertes, estos éxitos singulares no perdurarán.

Existe el peligro muy real de que Europa simplemente deje pasar un giro estratégico histórico hacia un mundo multipolar -y a un costo alto-. Después de la cumbre en Washington, los europeos en todas partes –incluso los euroescépticos de las Islas Británicas- deberían haber entendido que este realineamiento estratégico se está produciendo en este preciso momento. Si los europeos no pueden comprender el hecho de que el siglo XIX terminó, la caravana global seguirá avanzando hacia el siglo XXI sin ellos.

Fuente: www.project-syndicate.org

lunes, 8 de diciembre de 2008

Todos contra el poder de Brasil

Por: Francho Barón

La reciente decisión del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, de impugnar ante una corte internacional de arbitraje la deuda de 243 millones de dólares (192 millones de euros) contraída por su país con el Banco Brasileño de Fomento (BNDES) ha configurado un nuevo y delicado escenario en la política regional suramericana.

Atrás ha quedado la prometedora foto de la cumbre de Manaos del pasado 30 de septiembre, en la que Brasil, Venezuela, Bolivia y Ecuador anunciaron, con no poca profusión mediática, un ambicioso proyecto de integración regional que incluía una serie de inversiones conjuntas para conectar los océanos Pacífico y Atlántico a través de corredores terrestres y fluviales que cruzarían el subcontinente de costa a costa.

Alineados con las posiciones de Ecuador y estrangulados por la crisis financiera internacional, algunos Gobiernos de la izquierda más dura de Suramérica (Venezuela, Paraguay y Bolivia) se plantean ahora revisar sus respectivas deudas con Brasil. Ante la amenaza de una inminente ola de morosidad colectiva, Brasilia ha advertido a sus vecinos que si continúan minando su confianza en la concesión de crédito, paralizará la financiación de los grandes proyectos en ciernes para la integración suramericana.

Brasil está en el punto de mira de varios países de la región que han manifestado su solidaridad con el Gobierno ecuatoriano tras el conflicto diplomático que enfrenta a Brasilia y Quito, a raíz de una serie de deficiencias detectadas en la presa hidroeléctrica de San Francisco, construida en Ecuador por la empresa brasileña Odebretch con financiación del BNDES. Existe un cierto resquemor ante las últimas muestras del liderazgo regional brasileño, que algunos Gobiernos, como el del venezolano Hugo Chávez, ven como peligrosas y excesivas.

Correa, que sin complejos califica a Odebretch de empresa "corrupta", cerró la presa y la ocupó militarmente, expulsó a la constructora del país y posteriormente anunció el inicio de una acción legal ante la Cámara de Comercio Internacional (CCI) de París para eludir la devolución del crédito concedido por el banco brasileño.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que hasta ese momento se había mantenido cauto, dio orden de llamar a consultas a su embajador en Quito y amenazó con revisar 30 proyectos de cooperación con Ecuador, algunos de los cuales ya han quedado suspendidos. Fuentes del Ministerio de Exteriores brasileño confirmaron que su embajador no ha regresado a Ecuador y que no hay fecha prevista.

El pasado 26 de noviembre, los países que componen la Alternativa Bolivariana para la América (ALBA) saludaron la decisión ecuatoriana de cancelar el pago de la deuda contraída con Brasil. El presidente venezolano, Hugo Chávez, respaldado por sus homólogos de Bolivia, Nicaragua y Honduras, anunció "respuestas concertadas" ante acciones "que atenten contra la voluntad de Ecuador de impugnar los créditos que hayan lesionado la economía del país y de su Estado de derecho". Más allá del espaldarazo a la decisión ecuatoriana, la ALBA "recomienda a los países endeudados la realización de auditorías integrales a los efectos de poner en evidencia los actos que han lesionado sus economías y el quebrantamiento del orden jurídico que debe regir en un Estado de derecho". De esta manera, el eje socialista latinoamericano anima a los Gobiernos de la región a seguir los pasos de Ecuador.

El envite ha obtenido una rápida respuesta en Asunción, donde el jueves el presidente paraguayo, Fernando Lugo, anunció la revisión de la deuda contraída por su país con Argentina, Brasil y Taiwan. "Si otros países como Ecuador lo están haciendo, ¿por qué no lo vamos a hacer nosotros? Tenemos que transparentar las deudas", declaró el ex obispo.

El BNDES es la mayor entidad crediticia de Suramérica, muy por delante del Banco Interamericano de Desarrollo, y ya ha prestado millones de dólares en forma de créditos blandos a Ecuador, Venezuela, Bolivia y Paraguay, los países que más insisten en la necesidad de analizar la legalidad de las deudas contraídas y, llegado el caso, de no asumirlas.

Los días 16 y 17 de diciembre la ciudad brasileña de Salvador de Bahía será el escenario de la cumbre de líderes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y del Mercado Común del Sur (Mercosur). Será el momento en el que Lula someta su liderazgo regional a otra prueba.

Fuente: El País (España).