domingo, 15 de junio de 2008

Escasez en época de abundancia

Por: Joseph E. Stiglitz.
´
En todo el mundo aumenta el número de protestas por el alza de los precios de los alimentos y los combustibles. Los pobres, e incluso las clases medias, ven que sus presupuestos se hacen insuficientes a medida que la economía mundial se desacelera. Los políticos desean responder a las legítimas inquietudes de sus votantes, pero no saben qué hacer.
´
En los Estados Unidos, tanto Hillary Clinton como John McCain tomaron el camino fácil y apoyaron una suspensión del impuesto a la gasolina, al menos por el verano. Sólo Barack Obama se mantuvo firme y rechazó la propuesta, que no habría hecho más que aumentar la demanda de gasolina, lo cual contrarrestaría el recorte de impuestos.
´
Sin embargo, si Clinton y McCain estaban errados, ¿qué habría que hacer? Uno no puede sencillamente hacer oídos sordos a quienes sufren. En los Estados Unidos, los ingresos reales de la clase media todavía no se recuperan a los niveles que tenían antes de la última recesión, en 1991.
´
Cuando George Bush fue electo, afirmaba que los recortes de impuestos a los ricos solucionarían todos los problemas de la economía. Los beneficios del crecimiento económico impulsado por ellos se propagarían a todos los niveles. Estas políticas se han puesto de moda en Europa y otros lugares, pero han fracasado. Se suponía que los recortes de impuestos estimularían el ahorro, pero los ahorros de los hogares de Estados Unidos se han desplomado a cero. Se suponía que iban a estimular el empleo, pero la participación de la fuerza de trabajo es menor que en los años 90. Si hubo crecimiento, benefició sólo a unos cuantos privilegiados.
´
La productividad creció durante un tiempo, pero no se debió a las innovaciones financieras de Wall Street. Los productos financieros que se crearon no gestionaron el riesgo, sino que lo aumentaron. Eran tan poco transparentes y complejos que ni Wall Street ni las agencias de clasificación podían evaluarlos adecuadamente. Mientras tanto, el sector financiero no pudo crear productos que ayudaran a la gente común a gestionar los riesgos que enfrentaban, incluidos los riesgos de poseer una propiedad. Es probable que millones de estadounidenses pierdan sus casas y, con ellas, los ahorros de toda una vida.
´
En el centro del éxito de Estados Unidos está la tecnología, simbolizada por Silicon Valley. La ironía es que los científicos que crean los avances que permiten el crecimiento basado en la tecnología, y las firmas de capital de riesgo que lo financian, no fueron quienes recibieron lo mejor de los beneficios de los días de auge de la burbuja inmobiliaria. Estas inversiones reales se han visto opacadas por los juegos que han absorbido a la mayoría de los participantes de los mercados financieros.
´
El mundo debe reevaluar cuáles son las fuentes del crecimiento. Si las bases del crecimiento económico radican en la ciencia y la tecnología, no en la especulación de bienes raíces o de los mercados financieros, entonces es necesario realinear los sistemas tributarios. ¿Por qué quienes hacen dinero especulando en los casinos de Wall Street tendrían que pagar menos impuestos que quienes ganan dinero de otras maneras? Sobre las ganancias de capital se debería pagar una tasa de impuestos al menos tan alta como la que pagan los ingresos comunes. (En todo caso, estos ingresos obtendrán un beneficio sustancial porque el impuesto no se impone hasta que se perciba la ganancia). Además, debería haber un impuesto sobre las utilidades inesperadas de las compañías petroleras y de gas.
´
Considerando el enorme aumento de la desigualdad en la mayoría de los países, es adecuado imponer mayores impuestos a quienes han prosperado, para ayudar a quienes han sido perjudicados por la globalización y el cambio tecnológico, lo que además podría paliar las dificultades creadas por el aumento de los precios de los alimentos y combustibles. Los países que, al igual que EE.UU., tienen programas de estampillas de alimentos claramente necesitan aumentar el valor de estos subsidios para asegurar que no se deterioren los estándares nutricionales. Los países que no tienen programas así deberían pensar en crearlos.
´
Dos factores dispararon la crisis actual: la guerra e Irak contribuyó al alza sostenida de los precios del petróleo, lo que ocurrió también con la mayor inestabilidad en el Oriente Próximo, que era el proveedor de petróleo a bajos costes, mientras que los biocombustibles han significado que los mercados de la energía y los alimentos están cada vez más integrados. Si bien es bienvenido el énfasis sobre las fuentes de energía renovables, no lo son las políticas que distorsionan la oferta de alimentos. Los subsidios de Estados Unidos al etanol producido a partir del maíz contribuyen más a los cofres de los productores de etanol que a limitar el calentamiento global. Los enormes subsidios agrícolas en EE.UU. han debilitado la agricultura en el mundo en desarrollo, donde un porcentaje demasiado bajo de la ayuda internacional apuntó a mejorar la productividad agrícola. La ayuda para el desarrollo destinada a la agricultura ha caído desde un 17% de la ayuda total a apenas un 3% en la actualidad, mientras algunos donantes internacionales reclaman la eliminación de los subsidios a los fertilizantes, lo que dificultaría aún más el que los agricultores con problemas económicos puedan competir.
´
Los países ricos deben reducir, si es que no eliminar, las políticas energéticas y agrícolas que distorsionan el mercado, y ayudar a los países más pobres a mejorar su capacidad de producir alimentos. Pero este es tan solo un punto de partida: hemos tratado nuestros recursos más preciosos –el agua potable y el aire– como si fueran gratuitos. Sólo nuevos patrones de consumo y producción (es decir, un nuevo modelo económico) puede dar respuesta a este problema de recursos más fundamental.
´

sábado, 14 de junio de 2008

La condición de pobreza en América Latina: rasgos constitutivos y elementos psicológicos a considerar.

Por: Giuliana Espinosa
´
Sin temor a exagerar se puede decir que en América Latina, desde su constitución hasta la actualidad, los más pobres siempre han sido los mismos. Pese a que las migraciones europeas y asiáticas traídas como mano de obra barata principalmente en los siglos XIX y XX lograron progresivamente insertarse con éxito en la sociedad, las poblaciones socialmente excluidas desde tiempos de la Colonia no han corrido igual suerte. Los indios y los negros de ancestros africanos han cargado y siguen cargando con el peso de la pobreza intergeneracional. No es tan cierto que la llegada de la modernidad les haya abierto de par en par la puerta a la pregunta: ¿qué quieres ser de grande?, porque si bien actualmente, al menos en sectores urbanos, la única respuesta dable no está limitada al oficio del padre, si lo está a los oficios propios de la clase socioeconómica a la que se pertenece, al menos en la gran mayoría de casos. De modo que el “querer ser de grande”, se encuentra limitado a un menú reducido por la condición de pobreza y por las pocas oportunidades que la sociedad ofrece al estamento más desfavorecido para movilizarse socialmente y “pedir a la carta”. Esta claro que la población mestiza ha corrido diferente suerte, y es tal vez la que ha logrado un mayor grado de movilidad social dentro de América Latina; constituyendo de algún modo el mestizaje un proceso de real ascenso social y poniendo en evidencia que el factor predominante de exclusión social en América Latina, según lo define Sen (2000)[1], sigue siendo el “color de la piel”.
´
El presente ensayo busca reflexionar, a la luz de algunos conceptos psicológicos, sobre el posible efecto pernicioso que pueden tener, en la superación de la pobreza en América Latina, dos de sus características centrales: su traspaso intergeneracional a lo largo de siglos y su asociación a elementos constitutivos del ser (como son los rasgos físicos raciales o las culturas de origen).
´
El concepto de desesperanza aprendida o indefensión, ampliamente empleado en psicología, refiere al estado de ausencia de expectativa que se genera en el individuo como producto de frustraciones reiteradas en sus acciones por la consecución de una meta u objetivo. Tras tantos intentos fallidos y, sin entender bien la razón de fondo tras los fracasos o atribuir dicha razón a elementos que escapan de su ámbito de acción, el individuo se siente incapaz de hacer algo que pueda modificar el estado de las cosas ya que “haga lo que haga todo será inútil”. El círculo vicioso se cierra cuando esta sensación de indefensión resta sentido a cualquier intento futuro de conseguir la meta, dejando al individuo en una situación indeseable que se perpetúa en el tiempo por inacción. Si transferimos este concepto al tema que nos convoca, podremos ensayar la hipótesis de que esta frustración de la que da cuenta el concepto, podría ser entendida también en el traspaso intergeneracional. Percibir que las generaciones que me precedieron intentaron fallidamente la movilidad social hacia otros estamentos más favorecidos – o simplemente, que nunca tuvieron oportunidad de intentarlo - puede generar de partida una sensación de desesperanza aprendida también inter-generacionalmente[2]. Es una percepción de la propia condición de pobreza distinta a la que puede experimentar alguien, en igual condición de pobreza, que proviene de una historia en la que generaciones pasadas alcanzaron mayores niveles de bienestar y por tanto se reconoce protagonista de una historia donde el cambio es posible.
´
De manera análoga, psicológicamente inmovilizante puede llegar a ser atribuir la condición de pobreza a condiciones tan inherentes al yo como son la pertenencia étnica y los rasgos físicos raciales propios. Es esperable que la situación de desesperanza sea mayor en tanto las razones que producen la condición de pobreza tienen relación con aspectos constitutivos de uno. Es distinto, por ejemplo, que la condición de pobreza sea atribuida a la falta de empleo producida por una crisis macroeconómica. Aunque eso no quita que la desesperanza en este último caso pueda aparecer también en escena y que, en términos de Sen, el desempleo pueda llegar a ser una condición que genere exclusión social y, con ello, sufrimiento y daño psicológico (aunque vale la pena señalar que ella lo reconoce como un problema especialmente acuciante en sociedades desarrolladas).
´
Otro concepto, de amplio uso en la psicología y en las ciencias sociales, es el de la “profecía autocumplida”. Este concepto refiere a la relación demostrada entre expectativas y resultados o valoraciones. La idea es que expectativas positivas incrementan la posibilidad de éxito o resultados positivos, y viceversa. En el caso que nos atañe, esta idea complementaría lo anteriormente expuesto en el sentido que las expectativas respecto a la superación de la condición de pobreza tienen en el caso de poblaciones tradicionalmente golpeadas por ella una carga pesimista y de escepticismo. El concepto, sin embargo, hace su principal aporte en ofrecer elementos para comprender la sociedad latinoamericana en su conjunto, los pobres y lo no-pobres, los excluidos y los integrados. Se podría hipotetizar que la sociedad latinoamericana no se ha deshecho completamente de los viejos lastres y prejuicios del periodo colonial, que subsisten en el imaginario colectivo y que tienen tinte marcadamente racista. Las expectativas de la sociedad respecto a la capacidad de los pobres de superar su condición de pobreza parecieran ser negativas (dada la naturalización de dicha condición por el hecho de ser principalmente indios o negros). Claro está que esto impacta en la reacción social frente a la pobreza: altos grados de aceptación de niveles de pobreza inaceptables, restricciones impuestas para la inserción económica y social (como por ejemplo, restricciones para invertir, para tomar créditos, para ingresar en locales determinados, etc.).
´
En conclusión, los rasgos constitutivos de la pobreza en América Latina ameritan un análisis de sus raíces coloniales profundamente ligadas a la negación del derecho al bienestar a las poblaciones indígenas y afro-americanas que se han perpetuado en el tiempo trasmitiéndose entre-generaciones. Algunos conceptos psicológicos y sociológicos serán sin duda de utilidad para formular políticas públicas comprensivas que atiendan a estos elementos más profundos que están a la base de las desigualdades, de modo que las intervenciones sociales no se limiten a medidas instrumentales, que siendo necesarias, son claramente insuficientes para abordar el problema.
´
[1] En su artículo Social Exclusion: Concept, Application and Scrutiny Amartya Sen enfatiza el carácter relacional del concepto, es decir, la exclusión alude a un proceso de naturaleza social donde hay un grupo humano integrado en sociedad y otros grupos sociales que no logran la inserción social plena ya sea por encontrarse en condición de deprivación económica o por formar parte de algún colectivo socialmente poco valorado.
´
[2] Nos referimos aquí a un traspaso intergeneracional no a nivel de familias sino entre miembros identificados con una misma categoría social, por ejemplo: “los quechuas”, “los afro-americanos”, “los mayas”.

jueves, 12 de junio de 2008

Carta abierta de Evo Morales a propósito de la "directiva retorno" de la UE

Hasta finales de la Segunda guerra mundial, Europa fue un continente de emigrantes. Decenas de millones de Europeos partieron a las Américas para colonizar, escapar de las hambrunas, las crisis financieras, las guerras o de los totalitarismos europeos y de la persecución a minorías étnicas. Hoy, estoy siguiendo con preocupación el proceso de la llamada "directiva retorno". El texto, validado el pasado 5 de junio por los ministros del Interior de los 27 países de la Unión Europea, tiene que ser votado el 18 de junio en el Parlamento Europeo. Siento que endurece de manera drástica las condiciones de detención y expulsión a los migrantes indocumentados, cualquiera sea su tiempo de permanencia en los países europeos, su situación laboral, sus lazos familiares, su voluntad y sus logros de integración.
´
A los países de América Latina y Norteamérica llegaron los europeos, masivamente, sin visas ni condiciones impuestas por las autoridades. Fueron siempre bienvenidos, Y. lo siguen siendo, en nuestros países del continente americano, que absorbieron entonces la miseria económica europea y sus crisis políticas. Vinieron a nuestro continente a explotar riquezas y a transferirlas s Europa, con un altísimo costo para las poblaciones originales de América. Como en el caso de nuestro Cerro Rico de Potosí y sus fabulosas minas de plata que permitieron dar masa monetaria al continente europeo desde el siglo XVI hasta el XIX. Las personas, los bienes y los derechos de los migrantes europeos siempre fueron respetados.
´
Hoy, la Unión Europea es el principal destino de los migrantes del mundo lo cual es consecuencia de su positiva imagen de espacio de prosperidad y de libertades públicas. La inmensa mayoría de los migrantes viene a la UE para contribuir a esta prosperidad, no para aprovecharse de ella. Ocupan los empleos de obras públicas, construcción, en los servicios a la persona y hospitales, que no pueden o no quieren ocupar los europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del continente europeo, a mantener la relación entre activos e inactivos que vuelve posible sus generosos sistemas de seguridad social y dinamizan el mercado interno y la cohesión social. Los migrantes ofrecen una solución a los problemas demográficos y financieros de la UE.
´
Para nosotros, nuestros migrantes representan la ayuda al desarrollo que los Europeos no nos dan - ya que pocos países alcanzan realmente el mínimo objetivo del 0,7% de su PIB en la ayuda al desarrollo. América Latina recibió, en 2006, 68.000 millones de dólares de remesas, o sea más que el total de las inversiones extranjeras en nuestros países. A nivel mundial alcanzan 300.000 millones de dólares, que superan a los 104.000 millones otorgados por concepto de ayuda al desarrollo. Mi propio país, Bolivia, recibió mas del 10% del PIB en remesas (1.100 millones de dólares) o un tercio de nuestras exportaciones anuales de gas natural.
´
Es decir que los flujos de migración son benéficos tanto para los Europeos y de manera marginal para nosotros del Tercer Mundo ya que también perdemos a contingentes que suman millones de nuestra mano de obra calificada, en la que de una manera u otra nuestros Estados, aunque pobres, han invertido recursos humanos y financieros.
´
Lamentablemente, el proyecto de "directiva retorno" complica terriblemente esta realidad. Si concebimos que cada Estado o grupo de Estados puede definir sus políticas migratorias en toda soberanía, no podemos aceptar que los derechos fundamentales de las personas sean denegados a nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos. La "directiva retorno" prevé la posibilidad de un encarcelamiento de los migrantes indocumentados hasta 18 meses antes de su expulsión -o "alejamiento", según el término de la directiva. ¡18 meses! ¡Sin juicio ni justicia! Tal como esta hoy el proyecto de texto de la directiva viola claramente los artículos 2, 3, 5, 6, 7, 8 y 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En particular el artículo 13 de la Declaración reza: "1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país".
´
Y, lo peor de todo, existe la posibilidad de encarcelar a madres de familia y menores de edad, sin tomar en cuenta su situación familiar o escolar, en estos centros de internamientos donde sabemos ocurren depresiones, huelgas de hambre, suicidios. ¿Cómo podemos aceptar sin reaccionar que sean concentrados en campos compatriotas y hermanos latinoamericanos indocumentados, de los cuales la inmensa mayoría lleva años trabajando e integrándose? ¿De qué lado esta hoy el deber de ingerencia humanitaria? ¿Dónde está la "libertad de circular", la protección contra encarcelamientos arbitrarios?
´
Paralelamente, la Unión Europea trata de convencer a la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) de firmar un "Acuerdo de Asociación" que incluye en su tercer pilar un Tratado de Libre Comercio, de misma naturaleza y contenido que los que imponen los Estados Unidos. Estamos bajo intensa presión de la Comisión Europea para aceptar condiciones de profunda liberalización para el comercio, los servicios financieros, propiedad intelectual o nuestros servicios públicos. Además a título de la protección jurídica se nos presiona por el proceso de nacionalización del agua, el gas y telecomunicaciones realizados en el Día Mundial de los Trabajadores. Pregunto, en ese caso ¿dónde está la "seguridad jurídica" para nuestras mujeres, adolescentes, niños y trabajadores que buscan mejores horizontes en Europa?
´

Promover la libertad de circulación de mercancías y finanzas, mientras en frente vemos encarcelamiento sin juicio para nuestros hermanos que trataron de circular libremente. Eso es negar los fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos.
´
Bajo estas condiciones, de aprobarse esta "directiva retorno", estaríamos en la imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la Unión Europea, y nos reservamos del derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los Bolivianos desde el primero de abril de 2007, según el principio diplomático de reciprocidad. No lo hemos ejercido hasta ahora, justamente por esperar buenas señales de la UE.
´
El mundo, sus continentes, sus océanos y sus polos conocen importantes dificultades globales: el calentamiento global, la contaminación, la desaparición lenta pero segura de recursos energéticos y biodiversidad mientras aumenta el hambre y la pobreza en todos los países, fragilizando nuestras sociedades. Hacer de los migrantes, que sean documentados o no, los chivos expiatorios de estos problemas globales, no es ninguna solución. No corresponde a ninguna realidad. Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los migrantes, sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el Norte, que destruye el planeta y desmiembra las sociedades de los hombres.
´
A nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente regiones del mundo como el Maghreb, Asia y los países de Africa, hago un llamado a la conciencia de los líderes y diputados europeos, de los pueblos, ciudadanos y activistas de Europa, para que no se apruebe e1 texto de la "directiva retorno".
´
Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en los próximos meses, una política migratoria respetuosa de los derechos humanos, que permita mantener este dinamismo provechoso para ambos continentes y que repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica, económica y ecológica que tienen los países de Europa con gran parte del Tercer Mundo, que cierre de una vez las venas todavía abiertas de América Latina. No pueden fallar hoy en sus "políticas de integración" como han fracasado con su supuesta "misión civilizatoria" del tiempo de las colonias.
´
Reciban todos ustedes, autoridades, europarlamentarios, compañeras y compañeros saludos fraternales desde Bolivia. Y en particular nuestra solidaridad a todos los "clandestinos".
`
Evo Morales Ayma
Presidente de la República de Bolivia ´
´

sábado, 7 de junio de 2008

El acceso a la educación, clave de la igualdad

Por: Álvaro Marchesi
´
Desde hace varias décadas, los psicólogos cognitivos han estudiado el razonamiento humano y han encontrado determinados errores en los que caen, sin darse cuenta, un significativo número de personas. En algunos casos, en el origen de estos sesgos operan factores ideológicos; en otros son de tipo afectivo y en el resto, simplemente se produce un razonamiento que se salta la secuencia lógica esperada. Uno de los experimentos reportados para comprobar estos sesgos se refiera a la inferencia general desde los casos particulares: si hay un fumador empedernido, por ejemplo, que vive hasta los 90 años, la conclusión “lógica” es poner en cuestión la afirmación de que el tabaco es dañino para la salud. Cuando se formulan relaciones entre determinadas variables comprobadas de forma empírica, no es extraño que algunos interlocutores las pongan en duda y ejemplifiquen su oposición con algún caso concreto conocido.
`
Esta reflexión me vino a la mente al leer el artículo Las lecciones de los pobres del admirado escritor Mario Vargas Llosa (EL PAÍS, 1 de junio). En él, a partir de cuatro casos ejemplares de personas que desde la pobreza han llegado a la cima empresarial, se concluye que cualquier persona puede llegar adonde se proponga con sus solas fuerzas siempre que se profundice en la libertad de mercado y en el espíritu empresarial, y se creen condiciones de libertad y de competencia. ¿Será cierto que los supuestos individuales pueden conducir a reglas generales o existe un sesgo en semejante razonamiento?
`
Repasemos brevemente la situación social y educativa de Iberoamérica. Según las estimaciones de la CEPAL, la región muestra la mayor desigualdad del mundo, con enormes diferencias entre los sectores de más altos y de menores ingresos. Los pobres se sitúan en torno al 40% de la población y el número de personas que se considera que viven en situación de pobreza extrema se aproxima a los 100 millones de personas. Una cifra que podría incrementarse en 10 millones si se mantiene el incremento del precio de los alimentos.
`
Esta dramática situación afecta directamente a las condiciones educativas de la población. El porcentaje de personas analfabetas se sitúa en torno a los 30 millones de personas. Además, cerca de 110 millones de personas no han terminado su educación primaria. Estudios recientes señalan que el porcentaje de alumnos que completan la educación secundaria es cinco veces superior entre aquellos que se encuentran entre el 20% más rico de la población que entre aquellos situados entre el 20% de la población con menores ingresos familiares. Mientras que el 23% de los primeros terminan la educación superior, sólo el 1% de los más pobres lo consiguen. El promedio de escolarización en el 20% de la población con mayores ingresos es de 11,4 años mientras que en el 20% inferior es de 3,1 años.
´
¿Podemos pensar que la alimentación, la vivienda, la salud y el nivel cultural de la familia nada tiene que ver con las posibilidades futuras de los jóvenes? ¿Es posible considerar que el nivel educativo alcanzado y, por tanto, las posibilidades de acceso a una educación de similar calidad, apenas condiciona las opciones profesionales y laborales de los alumnos y que con el refuerzo al libre mercado y a la competencia se puede garantizar la igualdad de las personas ante su destino? Sin duda, existen ejemplos dignos de admiración, como los expuestos en el artículo aquí comentado, en los que se manifiesta la fuerza arrolladora del ser humano para sobreponerse a sus condiciones negativas y para equipararse con los triunfadores de la sociedad que tuvieron durante sus años escolares todo a su favor. Pero de esa situación de excepcionalidad no puede en modo alguno concluirse que las condiciones de partida no limitan de forma brutal los itinerarios vitales de las personas a lo largo de su vida.
´
¿Qué hacer en esta nueva hipótesis interpretativa? Apostar sin duda de forma decidida para que las condiciones iniciales de toda la población, sobre todo de las nuevas generaciones, sean lo más equitativas posibles y para que todos los niños y jóvenes tengan acceso a una educación básica de calidad que les permita abrirse camino en la vida con mayores garantías de promoción social y de éxito. Entonces sí se podrá exigir esfuerzo y dedicación, innovación y creatividad, superación de los obstáculos y perseverancia. Entonces, y sólo entonces, no habrá cuatro casos envidiables, sino miles de ellos que demandarán el reconocimiento histórico de aquella sociedad y de aquellos gestores públicos que lo hicieron posible.
`

El Obama invisible

Por: Aitor Ibarrola
´
En las primeras líneas de su ya clásica novela de iniciación y protesta social ‘El hombre invisible’ (’Invisible Man’, 1952), el narrador de la obra de Ralph Ellison explicaba: «Esa invisibilidad de la que hablo tiene su origen en una curiosa disposición de los ojos de la gente con la que me relaciono. Se trata de un problema en la configuración de sus ojos interiores, esos ojos con los que perciben la realidad más allá de lo que captan sus ojos físicos. No me quejo, ni estoy lanzando una protesta. En ocasiones el ser invisible tiene sus ventajas, aunque a menudo resulta agotador». Con el tiempo, el protagonista de color de Ellison se enfrenta a lo largo de la obra con estructuras y comportamientos racistas difícilmente concebibles en los EE UU del siglo XXI. Sin embargo, sería un tanto ingenuo pensar que el color de la piel de la gente ha dejado de tener una notable incidencia sobre su identidad, sus proyectos personales, su forma de pensar y relacionarse o de ser percibido por los demás. Probablemente muy a su pesar, el líder demócrata Barack Obama ha tenido que llevar a sus espaldas el pesado lastre histórico—cultural que el color de su piel implica en la esfera política de su país. Como Shelby Steele mantenía acertadamente, «por alguna extraña razón, cada vez que se intentan explicar sus ideas políticas siempre se acaba haciendo referencia a su ‘pedigrí racial’ —como si ese ‘pedigrí’ explicase inevitablemente sus ideas—».
´
Parece incuestionable que el devenir de cualquier figura política en la nación más poderosa de la Tierra está íntimamente ligado a su capacidad de atraer la atención y recabar el apoyo de un número sustancial de compatriotas —a ser posible, de aquéllos con más recursos—. De ahí la gran importancia que habitualmente se otorga tanto a la recaudación de fondos de apoyo a la campaña como a la prolongada exposición de la persona elegida ante las masas durante la misma. Aún sin negar la efectividad que estos esfuerzos por elevar el ‘nivel de visibilidad’ del candidato o candidata puedan tener en los resultados finales, parece también evidente que esa exposición pública conlleva un precio considerable en lo que respecta a responder a las expectativas y explotar aquellos aspectos de la propia imagen a los que se puede sacar mayores réditos electorales.
´
Stuart Hall ha escrito con profusión sobre la tendencia de los seres humanos a cimentar la producción de significados sociales y culturales en la ‘difference’, ya sea de raza, género, clase, edad, religión. Esta última campaña electoral norteamericana resulta un botón de muestra ideal del carácter relacional de la generación de significados, ya que nuestra percepción de los contendientes se ha visto totalmente mediatizada por la posición que ocupan en el imaginario de aquella sociedad. Hall también advierte de que uno de los efectos más perniciosos de interpretar la realidad de acuerdo a esas oposiciones binarias (blanco/negro, hombre/mujer, rico/pobre y demás) es un excesivo reduccionismo y simplificación que «se traga», cual agujero negro, todos esos otros rasgos distintivos que realmente definen la identidad propia.Una de las grandes paradojas con las que ha tenido que aprender a convivir el candidato Obama ha sido precisamente la de que el rasgo identitario que en teoría le hace más visible —y diferente— ha sumido todas sus otras facetas y dimensiones en la más profunda de las tinieblas. Al principio mostró una notable resistencia a la idea de que se le identificase como el candidato de un grupo humano concreto y en su libro ‘Los sueños de mi padre’ (’Dreams from my Father’, 1995) reflexiona, de hecho, sobre la clase de vulnerabilidad que su ascendencia interracial —madre blanca y padre negro— le ha ocasionado a lo largo de su vida. Sin embargo, debido probablemente a las presiones y expectativas a las que me refería anteriormente, Obama dio un discurso el 18 de marzo en Filadelfia en el que se lanzó a definir su posición frente a las relaciones y los conflictos interraciales en su país. En la frase más memorable afirmaba que le era imposible repudiar ni a su ‘pastor negro’ (el reverendo Jeremiah Wright) ni a su ‘abuela materna blanca’, a los que en diferentes fases de su vida había oído expresar miedos, fobias e incluso odio hacia la otra raza.
´
Como varios periodistas explicaron tras el evento, el tratamiento que Obama dio al espinoso tema fue a la vez inequívoco y terapéutico ya que admitía los errores de ambos grupos humanos en el pasado y abogaba por la creación de un nuevo sentimiento de unión entre los dos en el futuro. Pero quizás, más que como muestra de su elocuencia e inteligencia política, este discurso sirvió al candidato demócrata para pasar página y eludir el peligro de ver su proyecto ‘atrapado’ bajo una única etiqueta. K. Anthony Appiah ha indicado sobre este tema que «una vez que se impone una etiqueta a un grupo humano, las ideas acerca de la gente que encaja bajo esa etiqueta comienzan a tener consecuencias psicológicas y sociales. Sobre todo, esas ideas van a condicionar la manera en que se conciben a sí mismos y sus proyectos».
´
Si todo lo que Barack Obama pudiera ofrecer a su país fuese la visibilidad y la representación simbólica de un grupo humano hasta ahora casi totalmente excluido del ámbito político, esto ya sería un paso adelante. Sin embargo, sus escritos, conferencias, entrevistas y discursos más recientes sugieren que, lejos de priorizar el tema de ser un mulato en una sociedad que sólo hace cincuenta años seguía poniendo trabas legales a los matrimonios interraciales, sus intereses están centrados en problemas más urgentes para el conjunto de la ciudadanía de su país: su endeble economía, su desastrosa política exterior —en especial en Oriente Medio—, el costoso sistema de seguros médicos o el cambio climático. No es de extrañar que los bloques demográficos que le han dado una cómoda ventaja en los ‘caucus’ decisivos hayan sido los norteamericanos con un más alto nivel educativo, los más jóvenes y los de color. Joe Klein escribía hace unas semanas en la revista ‘Time’ que muchos estadounidenses están ya hartos del «populismo carnavalero» y la «política a la vieja usanza» de algunos candidatos y candidatas.
´
La decisión de Obama de buscar respuestas a las preocupaciones del ciudadano medio y de hacerlo sin dar la espalda los principios básicos de la democracia parece lógica y natural, pero no ha debido de ser fácil cuando buena parte de los dardos de sus rivales políticos buscaban el sensacionalismo de titulares relacionados con antiguas amistades y creencias religiosas o con su supuesta falta de experiencia y conocimiento en algunos ámbitos. El mayor de sus éxitos ha sido retroceder ante esta carnaza mediática que en varios casos no buscaba sino hacer más aparente su ya perfectamente visible ‘difference’.
´
Uno tiene la impresión de que el Barack Obama que realmente podría aportar toda esa «audacia y esperanza» a la que él a menudo se refiere (’The Audacity of Hope’, 2006) sería precisamente ese ‘Obama invisible’ que recurre a la variedad y riqueza de sus experiencias en Hawai e Indonesia, en Nueva York y Chicago y, por supuesto, en la Facultad de Derecho de Harvard, para dar rigor y consistencia a sus propuestas. Sería ilógico pensar que su vida no se ha visto influida por la temprana ausencia de su padre, su breve estancia en una escuela católica, sus vivencias en una nación mayoritariamente musulmana, una adolescencia compartida con sus abuelos maternos o los años que pasó trabajando en los barrios negros más marginales de Chicago. Incluso su dolorosa derrota del año 2000 en su carrera hacia el Congreso norteamericano, representando a Illinois, debiera considerarse una de las lecciones necesarias para su posterior crecimiento como figura política a nivel nacional.
´
Desde su brillante conferencia durante la Convención Nacional Demócrata de 2004, la principal estrategia de Obama ha sido ir acumulando nuevos apoyos a partir de una gestión inteligente de las múltiples facetas de su identidad y su proyecto político, más que reafirmar la más visible de ellas. En este sentido, su percepción de su país y de sí mismo no difiere en lo fundamental de la que el narrador—protagonista de la novela de Ellison expresa en el epílogo de la misma: «Nuestro destino es convertirnos en uno, y a la vez seguir siendo diferentes —esto no es una profecía, sino una mera constatación—. Por ello uno de los espectáculos más ridículos es ver a los blancos intentando huir de la negritud y volviéndose cada día más negros, y a los negros esforzándose por ser más blancos y tornándose más grises y aburridos». El personaje ellisoniano confiesa que ese objetivo de unidad en la diversidad no resulta para nada sencillo y de ahí que «nadie parezca saber quién es o hacia dónde se dirige». Por fortuna, éste no parece ser el caso del candidato Barack Obama, cada vez más cerca de la Casa Blanca —pero que pronto lo será menos; blanca, se entiende—.
´
Fuente: http://www.elcorreodigital.com/

miércoles, 4 de junio de 2008

Los ricos se hacen más hambrientos

Por: Amartya Sen
`
La crisis alimentaria que amenaza las vidas de millones de personas, ¿aminorará su ritmo o crecerá con el paso del tiempo? La respuesta puede ser las dos cosas. El reciente incremento de los precios alimentarios ha estado en gran parte causado por problemas temporales como la sequía de Australia, Ucrania y otros países. Aunque la necesidad de las grandes operaciones de rescate es urgente, la aguda crisis actual acabará finalmente. Pero hay un problema básico subyacente que se intensificará a menos que lo reconozcamos y tratemos de remediarlo.
`
Se trata de un cuento de dos pueblos. En una versión de la historia, un país con muchos pobres experimenta súbitamente una rápida expansión económica, pero solamente la mitad de la gente comparte la nueva prosperidad. Los nuevos favorecidos gastan buena parte de sus acrecidos ingresos en comida, y a no ser que la oferta crezca muy rápidamente, los precios se dispararán. El resto de los pobres se enfrenta ahora a unos precios más altos de los alimentos, pero sin disponer de una renta mayor, y comienza a morir de hambre. Tragedias como ésta ocurren reiteradamente en el mundo.
`
Un cruel ejemplo es la hambruna de Bengala de 1943, en la fase final del gobierno británico en la India. Los pobres que vivían en las ciudades experimentaron una rápida subida de ingresos, sobre todo en Calcuta, en donde los descomunales gastos dimanantes de la guerra contra Japón generaron un boom que cuadruplicó los precios de los alimentos. Los pobres del campo tuvieron que hacer frente a estas vertiginosas subidas de precios con menguadísimos incrementos de ingresos.
`
La disparatada política del gobierno agrandó el hiato. Los gobernantes británicos estaban resueltosos a prevenir el descontento urbano durante la guerra, de modo que el gobierno compró comida en las aldeas para venderla, muy subsidiada, en las ciudades, una maniobra que, de rechazo, contribuyó a incrementar todavía más los precios de los alimentos en el campo. Los aldeanos con salarios bajos murieron de hambre. Dos o tres millones de personas sucumbieron a la hambruna y a sus secuelas.
`
Gran parte de los debates actuales se centran pertinentemente en el hiato que separa a ricos y a pobres en la economía global, pero los pobres del mundo están también divididos entre los que están experimentando un gran crecimiento y los que no. La rápida expansión económica en países como China, India y Vietnam tiende a aumentar bruscamente la demanda de alimentos. Ello es, por supuesto, excelente cosa en sí misma, y si estos países lograran reducir el hiato en su crecimiento interno, incluso los peor situados podrían comer mucho mejor.
`
Ello es, empero, que el propio crecimiento ejerce presión sobre los mercados mundiales de alimentos, a veces mediante un aumento de las importaciones, pero también mediante las restricciones o prohibiciones a la exportación concebidas para moderar el aumento de los precios nacionales de los alimentos, tal como ha sucedido recientemente en países como India, China, Vietnam y Argentina. Los pobres son quienes se han visto particularmente golpeados, señaladamente en África.
`
Pero existe también una versión de alta tecnología del cuento de los dos pueblos. Cosechas agrícolas como las de maíz y de semillas de soja pueden ser empleadas para fabricar el combustible biológico etanol como substituto de la gasolina. De manera que los estómagos de los hambrientos deben competir con los depósitos de combustible.
La disparatada política gubernamental juega un papel aquí también. En 2005, el Congreso de los EEUU empezó a promover un uso extendido de etanol como combustible. Esta ley, combinada con un subsidio para esos usos, ha creado un floreciente mercado del grano en los EEUU, pero ha desviado también recursos agrícolas de los alimentos a los combustibles. Esto hace más difícil la competencia a los estómagos hambrientos.
`
El uso de etanol apenas sirve para prevenir el calentamiento global y el deterioro ambiental, y reformas políticas lúcidas podrían llevarse a cabo urgentemente si la política estadounidense lo permitiese. El uso del etanol podría ser restringido más que subsidiado o reforzado.
El problema mundial de los alimentos no está causado por una tendencia a la baja en la producción global, o por la baja producción alimentaria por persona (esto se afirma a menudo sin pruebas). Es el resultado de una demanda acelerada. Sin embargo, un problema inducido por la demanda también exige una rápida expansión de la producción de alimentos, la cual puede darse mediante una mayor cooperación global.
`
Aunque el crecimiento de la población sólo representa una pequeña parte del crecimiento de la demanda de alimentos, puede contribuir al calentamiento global, y un cambio climático a largo plazo puede amenazar a la agricultura. Felizmente, el crecimiento de la población es ya lento, y hay pruebas abrumadoras de que la capacitación de las mujeres (incluida la expansión de la escolarización de las niñas) puede reducirlo rápidamente todavía más.
`
Un reto más importante es el de encontrar políticas efectivas para tratar las consecuencias de la expansión extremamente asimétrica de la economía mundial. Las reformas económicas a escala nacional son urgentemente necesarias en muchos países de lento crecimiento, pero también hay gran necesidad de mayor cooperación y ayuda mundial. La primera tarea que tenemos por delante es comprender la naturaleza del problema.
`
Traducción para http://www.sinpermiso.info/: Daniel Raventós

sábado, 31 de mayo de 2008

A New Deal for Poor Farmers

Por: Jeffrey D. Sachs

Muchos países pobres que importan alimentos han caído en la desesperación en los últimos meses, a medida que se duplican los precios globales del arroz, el trigo y el maíz. Cientos de millones de pobres, que ya dedican gran parte de su presupuesto diario a comprar comida, están siendo empujados al límite, y los disturbios civiles relacionados con los alimentos van en aumento.

Sin embargo, muchos países pobres pueden cultivar más alimentos ellos mismos, ya que sus agricultores producen muy por debajo de lo que es posible en términos de tecnología. En algunos casos, con las medidas de gobierno adecuadas, podrían duplicar y hasta triplicar la producción de alimentos en apenas unos años.

La idea es básica y bien conocida. La agricultura tradicional utiliza pocos insumos y obtiene bajos rendimientos. Los campesinos pobres usan sus propias semillas de la estación anterior, carecen de fertilizantes, dependen de la lluvia en lugar de la irrigación, y disponen de poca mecanización , si es que no ninguna, excepto el azadón tradicional. Sus campos son pequeños, quizás de una hectárea (2,5 acres) o menos.

En condiciones agrícolas tradicionales, el rendimiento de los cereales –arroz, trigo, maíz, sorgo o mijo— suele ser de cerca de una tonelada por hectárea para una temporada de cultivo por año. Para una familia de campesinos de cinco o seis personas, esto significa extrema pobreza, y para su país equivale a depender de costosas importaciones de alimentos, incluida la ayuda alimentaria.

La solución es aumentar el rendimiento de los cultivos de cereales a por lo menos dos toneladas —y, en algunos lugares, a tres o más toneladas— por hectárea. Si se puede administrar el agua a través de la irrigación, esto se podría combinar con policultivos (varias cosechas al año) para producir un cultivo durante la estación seca. Cultivos más abundantes y frecuentes significan menos pobreza en las familias campesinas y precios más bajos para los alimentos en las ciudades.

La clave para aumentar el rendimiento de los cultivos es asegurarse de que hasta los campesinos más pobres tengan acceso a variedades de semillas mejoradas (por lo general, semillas "híbridas" creadas por la selección científica de variedades de semillas), fertilizantes químicos, material orgánico para reponer los nutrientes del suelo, métodos de irrigación de pequeña escala, como bombas para elevar agua desde pozos cercanos. No hay nada mágico en esta combinación de semillas de alto rendimiento, fertilizantes e irrigación a pequeña escala. Es la clave del aumento mundial de la producción alimentaria desde los años 60.

El problema es que estos insumos optimizados han pasado por alto a los agricultores y a los países más pobres. Cuando los campesinos carecen de una cuenta de ahorro y de bienes en garantía, son incapaces de pedir préstamos a los bancos para comprar semillas, fertilizante e irrigación. Como resultado, cultivan alimentos de la manera tradicional, a menudo ganando poco o nada con sus cosechas porque no son suficientes siquiera para mantener con vida a sus familias.

La historia ha demostrado que es necesario que los gobiernos emprendan acciones para ayudar a que los agricultores más pobres escapen de la trampa de la pobreza causada por los bajos rendimientos. Si se los puede ayudar a conseguir tecnologías sencillas, los ingresos pueden aumentar y podrán acumular saldos en sus cuentas bancarias y tener bienes que ofrecer como garantía. Con un poco de ayuda temporal, quizás de cerca de cinco años, los agricultores pueden acumular suficiente bienes e ingresos como para obtener insumos del mercado, ya sea a través de compras directas o a través de préstamos bancarios.

En todo el mundo, los bancos agrícolas estatales financiaban en el pasado no sólo insumos, sino que brindaban asesoría agrícola y difundían nuevas tecnologías de semillas. Por supuesto, había abusos, como la asignación de créditos públicos a los agricultores ricos en lugar de a aquellos que los necesitaban, o el prolongado subsidio de los insumos incluso después de que los agricultores lograban acceder al crédito. Y, en muchos casos, los bancos agrícolas estatales cayeron en bancarrota. Aún así, el financiamiento de insumos jugó un papel importante y positivo en ayudar a que los agricultores más pobres salieran de la pobreza y de la dependencia de la ayuda alimentaria.

Durante la crisis de la deuda de los años 80 y 90, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial obligaron a decenas de países pobres importadores de alimentos a desmantelar estos sistemas estatales. Se les dijo a los agricultores pobres que se las arreglaran solos, que dejaran que las "fuerzas del mercado" les proporcionaran los insumos. Fue un profundo error: no existían tales fuerzas del mercado.

Los agricultores pobres perdieron acceso a los fertilizantes y a las variedades de semillas mejoradas. Hay que decir, en todo caso, que el año pasado el Banco Mundial reconoció este error en una acerba evaluación interna acerca de las políticas agrícolas que había aplicado a lo largo del tiempo.

Ha llegado el momento de restablecer sistemas de financiamiento público que permitan que los pequeños agricultores de los países más pobres, particularmente aquellos que cultivan en dos hectáreas o menos, obtengan acceso a los insumos que necesitan, como semillas de alto rendimiento, fertilizantes e irrigación a pequeña escala. Malawi lo ha hecho en las tres últimas temporadas, y como resultado ha duplicado su producción de alimentos. Otros países de bajos ingresos deberían seguir su ejemplo.

Una noticia importante es que el Banco Mundial bajo su nuevo presidente, Robert Zoellick, está dando pasos para ayudar a financiar este nuevo enfoque. Si el banco otorga subvenciones a los países pobres para ayudar a que los pequeños agricultores obtengan acceso a mejores insumos, será posible que esos países aumenten su producción de alimentos en un corto periodo de tiempo.

Los gobiernos donantes, incluidos los países petroleros del Oriente Próximo, deberían ayudar a financiar estas nuevas iniciativas del Banco Mundial. El mundo debe fijarse como meta práctica duplicar el rendimiento de los cultivos de cereales en el África de bajos ingresos y regiones similares (como Haití) durante los próximos cinco años, lo que se puede lograr si el Banco Mundial, los países donantes y los países pobres dirigen su atención a las urgentes necesidades de los agricultores más pobres del mundo.


jueves, 29 de mayo de 2008

Aquí vamos otra vez

Por: Luis Fernando Trejos Rosero
`
Con la muerte de Manuel Marulanda “Tirofijo”, se oyen nuevamente las campanas del ingenuo triunfalismo que rodea a la gran mayoría de los colombianos (85%) cada vez que el gobierno y los medios les hacen creer ciegamente que con la muerte de un comandante de las FARC-EP estas se encuentran ad portas de su inminente y reiterado final. Es infundado y alejado de la realidad creer que Alfonso Cano, nuevo comandante del Secretariado del Estado Mayor Central de esta organización guerrillera, por el hecho de ser “político”, negociará prontamente el desarme y desmovilización de una organización armada con más de 40 años de historia y que se sustenta en una fuerte disciplina militar, pero más que todo, su fortaleza se ha construido aprovechando la eterna pobreza rural causada por una profunda crisis agraria, la corrupción administrativa, la desigual distribución de la tierra y la riqueza, la exclusión política, entre muchas otras situaciones. El fin de la guerrilla debe ir de la mano con el fin de las causas que la alimentan y justifican.

En el caso colombiano se debe tener claro que se está frente a una guerra o conflicto de baja intensidad militar y larga duración, que gravita sobre dos ejes que son dinámicos: el político y el militar, lo que nos indica que no siempre los golpes militares determinan el curso de la guerra.

Con la muerte de Manuel Marulanda, el más beneficiado no fue el país (es absurdo creer esto), tampoco el presidente Uribe, el gran triunfador fue el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos (primo del vicepresidente y miembro de la familia dueña del grupo editorial más grande de Colombia), quien se perfila como fuerte contendor de Uribe en la carrera por la presidencia en el año 2010. No es gratuito que el Ministro de Defensa se muestre tan amable ante medios de comunicación (Revista Semana y Noticias Uno) que el presidente ha calificado públicamente de apátridas y enemigos de la democracia.

Si el gobierno y los medios tienen la razón, el próximo artículo que escriba debe ser sobre la rendición incondicional de las FARC-EP (nadie se acuerda del ELN, guerrilla que controla gran parte de Arauca, el Catatumbo y el Sur del Departamento de Bolívar), pero como no será así, escribiré sobre propuestas alternativas de humanización de la guerra.

Una idea fundamental para clarificar el objetivo del desarrollo y ayudar a reformular las fallidas “reformas orientadas al mercado”

Comentario a los planteamientos de Stiglitz.
`
Por: Daniel Bello.

Una de las ideas centrales –quizá la medular, a pesar de ser un tanto abstracta y difusa- que se desprende de la conferencia magistral dictada por Joseph Stiglitz (2003)[1], en el marco de la Segunda Cátedra Raúl Prebisch[2], es –a mi juicio- aquella que identifica y relaciona el concepto de desarrollo con la noción de transformación de la sociedad, vinculación que, al posibilitar la complejización del concepto, da nuevas luces a las metas que deben ser alcanzadas en el transcurso del proceso.
`
En este sentido, el profesor Stiglitz (2003) –deslizando una dura crítica a las posiciones simplistas derivadas del llamado Consenso de Washington- puntualiza que “… el desarrollo no consiste únicamente en acumular capital y asignar los recursos de manera más eficiente, aunque ambos aspectos son importantes. El desarrollo representa una transformación de la sociedad (…) (y) si el desarrollo es en efecto la transformación de la sociedad, debemos reflexionar cuidadosamente sobre lo que entraña esa transformación y pensar en el modo de promoverla más eficazmente” (p. 38).
`
Podríamos complementar esta idea –inquietante en su potencialidad imprecisa- con la respuesta que da Raúl Prebisch (1971 citado en Lustig et al. 2002) a la pregunta ¿para qué desarrollo? Pregunta que propongo conmutar –parafraseando a Stiglitz- en ¿para qué transformar la sociedad? o más precisamente, ¿en qué sentido transformarla?: “El objetivo del desarrollo (dice Prebisch) es integrar socialmente a las grandes masas de la población que han sido dejadas atrás por el proceso de desarrollo económico” (p. 1).
`
De esta manera, creo que sin cometer un error de fondo –o al menos no uno grueso- al forzar la convergencia de ambas visiones, es posible comprender el interés de Stiglitz por hacer una “cuidadosa reflexión” sobre las consecuencias del proceso de desarrollo –o seudo-desarrollo- impulsado por las “reformas orientadas al mercado”, consensuadas e impuestas –en gran parte de la región- por las instituciones gemelas de Bretton Woods y el gobierno de Estados Unidos, durante la década de 1980 (Bustelo 2003).
`
Y es que, al ser sesgadas y claramente monocromáticas, rígidamente vinculadas a la idea de un crecimiento económico espurio, medido – ¿erróneamente o estratégicamente?- sólo en base a la expansión del Producto Interno Bruto (PIB), tales reformas -dejando de lado, por descuido o por excesivo dogmatismo infundado, múltiples factores que hoy aparecen como indispensables para alcanzar aquel desarrollo integral e integrador- propiciaron cambios en sentido contrario al señalado líneas arriba por Prebisch.
`
Las “reformas orientadas al mercado”, inspiradas en elucubraciones abstractas de teóricos neoclásicos, propuestas-impuestas en un momento crítico en que los Estados latinoamericanos disponían de poca o nula capacidad de maniobra –debido al sobreendeudamiento y al repentino incremento de la tasa de interés en Estados Unidos (Stiglitz 2003)-, pusieron el acento en la estabilización, la liberalización y las privatizaciones, considerando estas medidas como herramientas que debían contribuir a alcanzar el objetivo de crecimiento del PIB, ¡a cualquier costo!
`
Enfatizo “crecimiento a cualquier costo”, porque lo cierto es que el costo social de implementar las reformas fue muy alto, y el impacto, de largo alcance. En pos de la estabilización se recortó dramáticamente la inversión estatal en educación, salud, vivienda, etc. Producto de la liberalización y la apertura al comercio exterior, muchos pequeños agricultores –por citar un ejemplo esgrimido por el propio Stiglitz (2003)- enfrentaron infranqueables dificultades al competir con productos importados fuertemente subsidiados. Las vertiginosas y apresuradas privatizaciones permitieron extremar la concentración de la riqueza, etc.
`
En consecuencia –sin querer profundizar en la multiplicidad de causalidades- Latinoamérica se transformó en la región más desigual del planeta. La distancia entre ricos y pobres es hoy abismal, y no sólo en términos económicos, también la distancia se refleja en la calidad de los servicios –educativos, de salud, etc.- a los que unos y otros pueden acceder, acrecentando así las divergencias sociales, y postergando la integración de las grandes masas de la población que aun son dejadas atrás por el proceso de (seudo) desarrollo económico –retomando lo planteado por Prebisch-.
`
Vemos en lo expuesto hasta este punto, que centrar la mirada en el crecimiento del PIB y establecer este parámetro como fin último del proceso de desarrollo –sin considerar en esta apreciación lo engañosa que puede llegar a ser tal forma de medición (Stiglitz 2003)-, confiando ciegamente en las bondades del mercado, y disminuyendo sustancialmente el rol del Estado en la regulación de la economía y en la generación de mecanismos de nivelación social -haciendo caso omiso a la evidencia empírica entregada por las experiencias de desarrollo exitosas-, resultó y resulta una mala estrategia para “… la promoción del desarrollo democrático y equitativo” (Stiglitz 2004: 9).
`
Por lo mismo, creo que el hecho de plantear el asunto del desarrollo como una problemática de transformación social, y no como una simple cuestión de “crecimiento a cualquier costo”, permite volver a poner el foco en objetivos amplios, trasladando la atención hacia las consecuencias sociales del proceso, lo que implica una revisión profunda de las herramientas introducidas por las “reformas orientadas al mercado”, cosa que Stiglitz (2003) hace en forma bastante pormenorizada, planteando “… algunos principios generales en los que debería inspirarse cualquier agenda de reforma –es decir, de reforma de las reformas” (Stiglitz 2003: 26).
`
Tener los objetivos claros, y manejar una idea integral de lo que significa desarrollo, puede ayudar a que tales reformas vayan en la dirección indicada, permitiendo –ojalá- la integración añorada por Prebisch.
`
Referencias:
`
Bustelo, Pablo. 2003. “Desarrollo económico: del Consenso al Post-Consenso
de Washington y más allá” en Estudios en homenaje al profesor Francisco Bustelo. Madrid: Editorial Complutense.
`
Lustig, Nora, Omar Arias y Jamele Rigolini. 2002. “Reducción de la pobreza y
crecimiento económico: la doble causalidad”. Presentado para el
Seminario “La teoría del desarrollo en los albores del siglo XXI”. CEPAL,
Agosto, Santiago.
`
Stiglitz, Joseph. 2003. “El rumbo de las reformas. Hacia una nueva agenda
para América Latina”. Revista de la CEPAL 80:7-40.
`
------.2004. “El consenso post-Consenso de Washington”. Presentado en la
conferencia auspiciada por la Fundación CIDOB y Initiative for Policy
Dialogue, septiembre, Barcelona.
`
[1] La cátedra magistral dictada por J. Stiglitz, fue recogida y publicada en la Revista de la CEPAL 80, en agosto del 2003.
[2] Segunda Cátedra Raúl Prebisch, dictada en la Comisión Económica para América y el Caribe. Santiago de Chile, agosto de 2002.

lunes, 26 de mayo de 2008

Reflexiones de Fidel: La política cínica del imperio

Por: Fidel Castro Ruz.

No sería honesto de mi parte guardar silencio después del discurso de Obama la tarde del 23 de mayo ante la Fundación Cubano-Americana, creada por Ronald Reagan. Lo escuché, como hice con el de McCain y el de Bush. No guardo rencor hacia su persona, porque no ha sido responsable de los crímenes cometidos contra Cuba y la humanidad. Si lo defendiera, les haría un enorme favor a sus adversarios. No temo por ello criticarlo y expresar con franqueza mis puntos de vista sobre sus palabras.
`
¿Qué afirmó?
`
"A través de mi vida ha habido injusticia y represión en Cuba, y nunca durante mi vida el pueblo ha conocido la verdadera libertad, nunca en la vida de dos generaciones ha conocido el pueblo de Cuba una democracia no hemos visto elecciones durante 50 años. Nosotros no vamos a soportar estas injusticias, juntos vamos a buscar la libertad para Cuba," les expresa a los anexionistas y continúa: "Esa es mi palabra. Ese es mi compromiso. ¼ es hora de que el dinero estadounidense haga que el pueblo cubano sea menos dependiente del régimen de Castro. Voy a mantener el embargo".
`
El contenido de las palabras de este fuerte candidato a la Presidencia de Estados Unidos, me exonera de la necesidad de explicar el porqué de esta reflexión.
`
El propio José Hernández, uno de los directivos de la Fundación Cubano-Americana al que Obama elogia en su discurso, era el propietario del fusil automático de calibre 50, mirilla telescópica y rayos infrarrojos capturado por casualidad junto a otras mortíferas armas, durante su transportación por mar hacia Venezuela, donde la Fundación proyectó asesinar al que esto escribe en una reunión internacional que tuvo lugar en Margarita, estado venezolano de Nueva Esparta.
`
El grupo de Pepe Hernández deseaba volver al pacto con Clinton, a quien el clan de Mas Canosa traicionó, ofreciéndole mediante fraude la victoria a Bush en el 2000 porque había prometido asesinar a Castro, algo que todos aceptaron gustosos. Son rejuegos políticos propios del sistema decadente y contradictorio de Estados Unidos.
`
El discurso del candidato Obama se puede traducir en una fórmula de hambre para la nación, las remesas como limosnas, y las visitas a Cuba en propaganda para el consumismo y el modo de vida insostenible que lo sustenta.
`
¿Cómo va a enfrentar el gravísimo problema de la crisis alimentaria? Los granos hay que distribuirlos entre los seres humanos, los animales domésticos y los peces, que de año en año son cada vez más pequeños y más escasos en los mares sobreexplotados por los grandes arrastreros a los que ningún organismo internacional fue capaz de frenar. No es fácil producir carne a partir del gas y el petróleo. El propio Obama sobreestima las posibilidades de la tecnología en la lucha contra el cambio climático, aunque está más consciente que Bush de los riesgos y del escaso tiempo disponible. Podría asesorarse con Gore, que es también demócrata y dejó de ser candidato, porque conoce bien el ritmo acelerado en que se incrementa el calentamiento. Su cercano rival político aunque no aspirante, Bill Clinton, experto en leyes extraterritoriales como la Helms-Burton y la Torricelli, puede asesorarlo en un tema como el bloqueo, que prometió erradicar y nunca cumplió.
`
¿Cómo se expresó en su discurso de Miami el que sin duda es, desde el punto de vista social y humano, el más avanzado candidato a la postulación presidencial en Estados Unidos? "Durante 200 años" —dijo— "Estados Unidos ha dejado en claro que no vamos a soportar la intervención en nuestro hemisferio, sin embargo debemos ver que hay una intervención importante, el hambre, la enfermedad, la desesperación. Desde Haití hasta Perú podemos hacer algo mejor las cosas y debemos hacerlo, no podemos aceptar la globalización de los estómagos vacíos" ¡Magnífica definición de la globalización imperialista: la de los estómagos vacíos! Debemos agradecérselo; pero hace 200 años Bolívar luchó por la unidad de América Latina y hace más de 100 años Martí dio su vida combatiendo contra la anexión de Cuba a Estados Unidos. ¿Dónde están las diferencias entre lo que proclamó Monroe y lo que dos siglos después proclama y reivindica Obama en su discurso?
`
"Tendremos un enviado especial de la Casa Blanca, como lo hizo Bill Clinton" —expresó casi al concluir— "vamos a ampliar el Cuerpo de Paz y les vamos a pedir a más jóvenes que hagan que nuestros vínculos con las gentes se hagan más fuertes y quizás más importantes. Podemos forjar el futuro, y no dejar que el futuro nos forje a nosotros." Es una bella frase, porque admite la idea, o al menos el temor, de que la historia hace a los personajes y no al revés.
`
Los Estados Unidos de hoy no tienen nada que ver con la declaración de principios de Filadelfia formulada por las 13 colonias que se rebelaron contra el colonialismo inglés. Hoy constituyen un gigantesco imperio, que no pasaba en aquel momento por la mente de sus fundadores. Nada cambió sin embargo para los indios y los esclavos. Los primeros fueron exterminados a medida que la nación se extendía; los segundos continuaron siendo objeto de subastas en los mercados —hombres, mujeres y niños— durante casi un siglo, a pesar de que "todos los hombres nacen libres e iguales", como afirma la declaración. Las condiciones objetivas en el planeta favorecieron el desarrollo de ese sistema.
`
Obama en su discurso atribuye a la Revolución Cubana un carácter antidemocrático y carente de respeto a la libertad y los derechos humanos. Es exactamente el argumento que, casi sin excepción, utilizaron las administraciones de Estados Unidos para justificar sus crímenes contra nuestra patria. El bloqueo mismo, por sí solo, es genocida. No deseo que los niños norteamericanos se eduquen en esa bochornosa ética.
`
La revolución armada en nuestro país no habría sido tal vez necesaria sin la intervención militar, la Enmienda Platt y el coloniaje económico que esta trajo a la isla.
`
La Revolución fue producto del dominio imperial. No se nos puede acusar de haberla impuesto. Los cambios verdaderos pudieron y debieron originarse en Estados Unidos. Sus propios obreros, hace más de un siglo, lanzaron la demanda de las ocho horas, hija de la productividad del trabajo.
Lo primero que los líderes de la Revolución Cubana aprendimos de Martí fue creer y actuar en nombre de una organización fundada para llevar a cabo una revolución. Siempre dispusimos de facultades previas y, una vez institucionalizada, fuimos elegidos con la participación de más del 90 por ciento de los electores, como es ya costumbre en Cuba, y no la ridícula participación que muchas veces, como en Estados Unidos, no llega al 50 por ciento de los electores. Ningún otro país pequeño y bloqueado como el nuestro habría sido capaz de resistir tanto tiempo, a base de ambición, vanidad, engaño o abusos de autoridad, un poder como el de su vecino. Afirmarlo constituye un insulto a la inteligencia de nuestro heroico pueblo.
`
No cuestiono la aguda inteligencia de Obama, su capacidad polémica y su espíritu de trabajo. Domina las técnicas de comunicación y está por encima de sus rivales en la competencia electoral. Observo con simpatía a su esposa y sus niñas, que lo acompañan y animan todos los martes; es sin duda un cuadro humano agradable. No obstante, me veo obligado a varias delicadas preguntas, aunque no pretendo respuestas, únicamente consignarlas.
`
1º ¿Es correcto que el Presidente de Estados Unidos ordene el asesinato de cualquier persona en el mundo, sea cual fuere el pretexto?
`
2º ¿Es ético que el Presidente de Estados Unidos ordene torturar a otros seres humanos?
`
3º ¿Es el terrorismo de estado un instrumento que debe utilizar un país tan poderoso como Estados Unidos para que exista la paz en el planeta?
`
4º ¿Es buena y honorable una Ley de Ajuste que se aplica como castigo a un solo país, Cuba, para desestabilizarlo, aunque cueste la vida a niños y madres inocentes? Si es buena, ¿por qué no se aplica el derecho automático de residencia a los haitianos, dominicanos y demás países del Caribe, y se hace lo mismo con los mexicanos, centroamericanos y suramericanos, que mueren como moscas en el muro de la frontera mexicana o en aguas del Atlántico y el Pacífico?
`
5º ¿Puede Estados Unidos prescindir de los inmigrantes, que cultivan vegetales, frutas, almendras y otras exquisiteces para los norteamericanos? ¿Quién barrería sus calles, prestaría servicios domésticos y realizarían los peores y menos remunerados trabajos?
`
6º ¿Son justas las redadas de indocumentados que afectan incluso a niños nacidos en Estados Unidos?
`
7º ¿Es moral y justificable el robo de cerebros y la continua extracción de las mejores inteligencias científicas e intelectuales de los países pobres?
`
8º Usted afirma, como recordé al inicio de esta reflexión, que su país advirtió hace tiempo a las potencias europeas que no admitiría intervenciones en el hemisferio, y a la vez reitera la demanda de ese derecho, reclamando al mismo tiempo el de intervenir en cualquier parte del mundo con el apoyo de cientos de bases militares, fuerzas navales, aéreas y espaciales distribuidas en el planeta. Le pregunto, ¿es esa la forma en que Estados Unidos expresa su respeto por la libertad, la democracia y los derechos humanos?
`
9º ¿Es justo atacar sorpresiva y preventivamente sesenta o más oscuros rincones del mundo, como los llama Bush, sea cual fuere el pretexto?
`
10º ¿Es honorable y cuerdo invertir millones de millones de dólares en el complejo militar industrial para producir armas que pueden liquidar varias veces la vida en la Tierra?
Usted debiera conocer, antes de juzgar a nuestro país, que Cuba, con sus programas de educación, salud, deportes, cultura y ciencias, aplicados no sólo en su propio territorio sino también en otros países pobres del mundo, y la sangre derramada en solidaridad con otros pueblos, a pesar del bloqueo económico y financiero y las agresiones de su poderoso país, constituye una prueba de que puede hacerse mucho con muy poco. Ni a nuestra mejor aliada, la URSS, le fue permitido trazar nuestro destino.
`
Para cooperar con otros países, Estados Unidos sólo puede enviar profesionales vinculados a la disciplina militar. No puede hacerlo de otra forma, porque carece de personal en número suficiente dispuesto a sacrificarse por otros y ofrecer apoyo significativo a un país con dificultades, aunque en Cuba hemos conocido y han cooperado con nosotros excelentes médicos norteamericanos. Ellos no tienen la culpa porque la sociedad no los educa masivamente en ese espíritu.
`
La cooperación de nuestro país nunca la hemos subordinado a requisitos ideológicos. Se la ofrecimos a Estados Unidos cuando el Katrina golpeó duramente la ciudad de Nueva Orleans. Nuestra brigada médica internacionalista lleva el nombre glorioso de Henry Reeve, un joven nacido en ese país que luchó y murió por la soberanía de Cuba en la primera guerra por nuestra independencia.
`
Nuestra Revolución puede convocar a decenas de miles de médicos y técnicos de la salud. Puede convocar de forma igualmente masiva a maestros y ciudadanos dispuestos a marchar a cualquier rincón del mundo, para cualquier noble propósito. No para usurpar derechos ni conquistar materias primas.
`
En la buena voluntad y disposición de las personas hay infinitos recursos que no se guardan ni caben en las bóvedas de un banco. No emanan de la política cínica de un imperio.
`
Fidel Castro Ruz
Mayo 25 de 2008

Inscripción automática, voto voluntario y binominal: “Una fórmula de alto riesgo”

Por: Carlos Salas Lind
`
EN UNA DEMOCRACIA estable pero aún marcada por grandes problemas, es importante evaluar los canales de participación de la sociedad civil. Ignorar o menospreciar su rol se traduce en una marginalización de los segmentos más débiles o menos organizados de la comunidad del proceso de afianzamiento de la cohesión sociopolítica. Este proceso, en el que se forma (o debilita) la identificación de los ciudadanos con los valores políticos y sociales es fundamental para determinar la fortaleza que una nación desarrolla y proyecta.
`
En Chile, la falta de voluntad por mejorar los canales de participación ciudadana se manifiesta en el desinterés por ejercer el derecho a sufragio. Esto no sólo se manifiesta entre quienes cumplen los requisitos legales para participar en el proceso, sino entre quienes ya están inscritos y por ende están obligados a sufragar. Ante esto es fundamental que los legisladores no olviden las eventuales consecuencias que las diferentes propuestas de modificación de la ley electoral podrían tener para el desarrollo del proceso político.
`
Llama la atención que muchos actores políticos, incluso ex presidentes y actuales presidenciables, insistan en lo urgente de implementar la inscripción automática y el voto voluntario pese a que las discusiones sobre la reforma del binominal siguen entrampadas. Comparto la idea de inscripción automática y voto voluntario, pero su trámite debe acompañarse de una propuesta de modificación sustancial del sistema binominal. La experiencia electoral en el mundo muestra que los sistemas de elección mayoritario como el chileno (donde los grandes partidos o bloques tienen prácticamente asegurada su representación) crean menor interés y convocatoria frente a los sistemas proporcionales (donde las coaliciones o partidos menores tienen una mayor probabilidad de llegar al Congreso).
`
Es ilustrativo observar que los países que han anulado la ley de voto obligatorio (en especial los que han utilizado sistemas de elección mayoritario) han experimentado una fuerte caída en el nivel de convocatoria a las parlamentarias posteriores. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias para el proceso chileno si se implementa un sistema de inscripción automática y voto voluntario pero sin modificar el sistema electoral binominal? Se puede vaticinar una caída en el nivel de participación ciudadana. De igual forma, un gasto de campaña electoral inaceptablemente grotesco, donde los grandes bloques concentrarían gran parte de sus recursos para que su electorado más proclive vaya en masa a los lugares de votación el día de las elecciones.
`
Descrito de forma más directa, los procesos electorales en Chile podrían convertirse en un "acarreo", denostándose todo sustento moral de legitimidad a sus resultados. El fuerte desinterés por participar, junto a las mínimas posibilidades de triunfar para los que se atreven a marcar la diferencia bajo el binominal, podrían servir de caldo de cultivo para tensionar y debilitar el clima de convivencia social. Sin embargo, muchos actores se muestran desinteresados en evaluar las consecuencias que estos temas podrían tener a mediano y largo plazo.
`
Son más bien los proyectos personales a corto plazo los que parecen concentrar todo el interés de quienes han sido elegidos para garantizar la participación efectiva. Prueba de ello ha sido la majadera reforma, reforma a la reforma y la reforma a esta última reforma que ha acortado alargado ., acortado el período presidencial en el mismo lapso de vigencia del binominal. Ante esta realidad, y al existir poca voluntad para introducir cambios al sistema vigente, se corre un riesgo menor manteniendo las cosas como están.
`
Fuente: www.carlossalas.com

viernes, 23 de mayo de 2008

Una llamada a la acción

Por: Mijaíl Gorbachov

Parece como si la crisis mundial de alimentos hubiera pillado con la guardia baja a los dirigentes políticos e incluso a los especialistas en el tema. Lo que al principio se llamó “el tsunami silencioso” ya no respeta el silencio. Muchos países, incluyendo algunos que son críticamente importantes para una estabilidad regional y mundial, ya han sido testigos de tensiones e incluso disturbios por el tema de los alimentos.

Hay que destacar varias causas de esta crisis: el creciente consumo de alimentos en China y la India, países en rápido desarrollo; el aumento de la demanda de biocombustibles, como el etanol, fundamentalmente elaborados a base de cereales, y los cambios en las condiciones climatológicas causados por el calentamiento global y la escasez de agua.

La primera es una tendencia inevitable, y debemos alegrarnos de que centenares de millones de personas salgan de la pobreza y puedan comprar alimentos dignos. Nuestro planeta es perfectamente capaz de alimentarles: los expertos calculan que con las tecnologías agrícolas existentes, la producción mundial debería bastar para alimentar a 8.000 millones de personas.
Los motivos fundamentales de la repentina crisis son obra de la mano del hombre, fruto de la acción –o falta de acción– de los políticos.

¿Acaso no se les avisó del calentamiento global y de la necesidad de tomar medidas para hacerle frente y adaptarse? La producción de etanol nos la presentaron como una forma ecológicamente beneficiosa de reducir nuestra dependencia del petróleo. Pero no se calibró con tiento, y el resultado ha sido una auténtica ironía: los contribuyentes de un buen número de países subvencionan la conversión de cereales en etanol, reduciendo así los recursos alimenticios. Esto genera un círculo vicioso, que demuestra una vez más que no existen soluciones simples ni varitas mágicas.

EL DIRECTOR general de la FAO, organismo de las Naciones Unidas, Jacques Diouf, tenía razón cuando afirmó hace poco que la crisis se estaba gestando desde hacía décadas y que era el resultado de “políticas desacertadas durante los últimos 20 años”. Mientras, por un lado, entre 1990 y 2000, se reducían a la mitad las ayudas a la agricultura en los países en vías de desarrollo, el mundo industrializado mantenía los generosos subsidios a sus agricultores. Las cosas son así: que ellos perezcan o se pongan a nadar en el oleaje del mercado global, mientras los nuestros van obteniendo ayudas.

A medida que la situación evoluciona, ¿seguirán los países el principio de sálvese quien pueda o mostrarán finalmente la fuerza y capacidad de trabajar conjuntamente y actuar de forma eficaz? La respuesta no está muy clara. Algunos países productores de alimentos ya han impuesto sus límites a las exportaciones para mantener precios bajos y evitar enfados entre la gente. Es una reacción comprensible, pero a largo plazo no funcionará. Se necesitan soluciones a escala internacional.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki—moon, convocó hace poco una reunión de los directores de 27 organizaciones internacionales para coordinar la respuesta de la comunidad mundial. Se creó una especie de task force, que sería un buen primer paso. Además, los países ricos han otorgado 500 millones de dólares para ayuda urgente para alimentos. No es mucho dinero, pero es un principio.La sociedad civil mundial también está interviniendo a través de la ayuda que ofrecen las organizaciones humanitarias no gubernamentales.

Eso está muy bien, pero yo aún me pregunto qué está haciendo el Consejo de Seguridad, que según la Carta de las Naciones Unidas “tiene una responsabilidad fundamental en mantener la paz y la seguridad internacionales”. ¿Acaso no se detecta ninguna amenaza para la paz y estabilidad desde el edificio de la ONU en East River?“Me sorprende”, declaró Diouf, “que no me hayan convocado al Consejo de Seguridad de la ONU” para informar urgentemente de la situación. Parece como si los diplomáticos estuvieran allí demasiado acostumbrados a trabajar como bomberos que responden ante unas crisis que ha degenerado en hostilidades. Este, evidentemente, es un trabajo necesario, pero el desarrollo de medidas de prevención es aún más importante. Cuando la situación estalle, con el aumento del número de inmigrantes hambrientos, mientras las naciones luchan por el agua, ya será demasiado tarde.

¿CÓMO PUEDE ser que mientras los parlamentos nacionales celebran sesiones sobre problemas urgentes, recurriendo a toda la experiencia disponible y buscando soluciones, no sucede lo mismo a escala internacional?

El Consejo de Seguridad aún no se ha convertido en un centro de gestación de políticas que pudiese concentrar la mente de los dirigentes mundiales en los problemas reales. En las auténticas prioridades, más que en las sesgadas que conocemos hoy.

Una vez más, todo se resume en unas prioridades distorsionadas. Es función del Consejo de Seguridad corregir el sistema de prioridades mundial y adaptarlo a los nuevos retos. Es imperativo empezar ahora, sin esperar a la reforma del consejo, que por supuesto es necesaria. Mientras que es cierto que la ausencia de países importantes como la India, Brasil, Japón, Alemania y Suráfrica del grupo de miembros permanentes está mal y debe corregirse, y que el ámbito del consejo debería incluir la seguridad económica y medioambiental, ¿por qué no se cambia la agenda y ya incluimos a estos países en la discusión? El problema es la inercia. Pero la crisis de los alimentos nos recuerda que la inercia mata.

jueves, 22 de mayo de 2008

"Las supersticiones más infantiles"

Las opiniones de Albert Einstein sobre el hecho religioso han sido objeto de polémica entre los expertos. Una carta inédita que remitió al filósofo Eric Gutkind en 1954 muestra ahora al genio más escéptico. Los siguientes son extractos de la misiva, publicada por The Guardian.

(...) "La palabra Dios, para mí, no es más que la expresión y el producto de las debilidades humanas, y la Biblia una colección de leyendas dignas pero primitivas que son bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar eso (para mí). Tales interpretaciones sutiles son muy variadas en naturaleza, y no tienen prácticamente nada que ver con el texto original. Para mí, la religión judía, como todas las demás religiones, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y el pueblo judío, al que me alegro de pertenecer y con cuya mentalidad tengo una profunda afinidad, no tiene ninguna cualidad diferente, para mí, a las de los demás pueblos. Según mi experiencia, no son mejores que otros grupos humanos, si bien están protegidos de los peores cánceres porque no poseen ningún poder. Aparte de eso, no puedo ver que tengan nada de escogidos.Me duele que usted reivindique una posición de privilegio y trate de defenderla con dos muros de orgullo, uno externo, como hombre, y otro interno, como judío. Como hombre reivindica, por así decir, estar exento de una causalidad que por lo demás acepta, y como judío, el privilegio del monoteísmo. Pero una causalidad limitada deja de ser causalidad, como nuestro maravilloso Spinoza reconoció de manera incisiva, seguramente antes que nadie. Y las interpretaciones animistas de las religiones de la naturaleza no están, en principio, anuladas por la monopolización. Con semejantes muros sólo podemos alcanzar a engañarnos (...) a nosotros mismos, pero nuestros esfuerzos morales no salen beneficiados. Al contrario (...)".
`
Fuente: El País (España).

¿Dios creó al hombre o el hombre creó a Dios?

Por: Mónica Salomone
`
Científicos de Oxford investigan la estructura cerebral que aloja la creencia religiosa.
`
Si usted cree en Dios o, en general, en alguna forma de ente místico, sepa que la inmensa mayoría de la humanidad está en su mismo bando. Si por el contrario no es creyente, es usted, en términos estadísticos, un raro. Si la demostración de la existencia de Dios se basara en el número de fieles, la cosa estaría clara. No es así, aunque en lo que respecta a este artículo eso es, en realidad, lo de menos. Creyentes y no creyentes están divididos por la misma pregunta: ¿Cómo pueden ellos no creer/creer (táchese lo que no corresponda)? Este texto pretende resumir las respuestas que la ciencia da a ambas preguntas.

Los físicos están pletóricos este año porque gracias al acelerador de partículas LHC, que pronto empezará a funcionar cerca de Ginebra, podrán por fin buscar una partícula fundamental que explica el origen de la masa, y a la que llaman la partícula de Dios. Los matemáticos, por su parte, tienen desde hace más de dos siglos una fórmula que relaciona cinco números esenciales en las matemáticas -entre ellos el famoso pi-, y a la que algunos, no todos, se refieren como la fórmula de Dios. Pero, apodos aparte, lo cierto es que la ciencia no se ocupa de Dios. O no de demostrar su existencia o inexistencia. Las opiniones de Einstein -expresadas en una carta recientemente subastada- valen en este terreno tanto como las de cualquiera. Sí que se pregunta la ciencia, en cambio, por qué existe la religión.

No es ni mucho menos un tema de investigación nuevo, pero ahora hay más herramientas y datos para abordarlo, y desde perspectivas más variadas. A sociólogos, antropólogos o filósofos, que tradicionalmente han estudiado el fenómeno de la religión o la religiosidad, se unen ahora biólogos, paleoantropólogos, psicólogos y neurocientíficos. Incluso hay quienes usan un nuevo término: neuroteología, o neurociencia de la espiritualidad. Prueba del auge del área es que un grupo de la Universidad de Oxford acaba de recibir 2,5 millones de euros de una fundación privada para investigar durante tres años "cómo las estructuras de la mente humana determinan la expresión religiosa", explica uno de los directores del proyecto, el psicólogo evolucionista Justin Barrett, del Centro para la Antropología y la Mente de la Universidad de Oxford.

Meter mano científicamente a la pregunta 'por qué somos religiosos los humanos' no es fácil. Una muestra: experimentos recientes identifican estructuras cerebrales relacionadas con la experiencia religiosa. ¿Significa eso que la evolución ha favorecido un cerebro pro-religión porque es un valor positivo? ¿O es más bien el subproducto de un cerebro inteligente? Sacar conclusiones es difícil, e imposible en lo que se refiere a si Dios es o no 'real'. Que la religión tenga sus circuitos neurales significa que Dios es un mero producto del cerebro, dicen unos. No: es que Dios ha preparado mi cerebro para poder comunicarse conmigo, responden otros. Por tanto, "no vamos a buscar pruebas de la existencia o inexistencia de Dios", dice Barrett.

¿Desde cuándo es el hombre religioso? Eudald Carbonell, de la Universidad Rovira i Virgili y co-director de la excavación de Atapuerca, recuerda que "las creencias no fosilizan", pero sí pueden hacerlo los ritos de los enterramientos, por ejemplo. Así, se cree que hace unos 200.000 años Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales y que ya mostraba "atisbos de un cierto concepto tribal", ya habría tratado a sus muertos de forma distinta. De lo que no hay duda es de que desde la aparición de Homo sapiens el fenómeno religioso es un continuo. "La religión forma parte de la cultura de los seres humanos. Es un universal, está en todas las culturas conocidas", afirma Eloy Gómez Pellón, antropólogo de la Universidad de Cantabria y profesor del Instituto de Ciencia de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid.
`
¿Por qué esto es así? Para Carbonell hay un hecho claro: "La religión, lo mismo que la cultura y la biología, es producto de la selección natural". Lo que significa que la religión -o la capacidad para desarrollarla-, lo mismo que el habla, por ejemplo, sería un carácter que da una ventaja a la especie humana, y por eso ha sido favorecido por la evolución. ¿Qué ventaja? "Eso ya es filosofía pura", responde Carbonell. Está dicho, las creencias no fosilizan.

Así que hagamos filosofía. O expongamos hipótesis: "Un aspecto importante aquí es la sociabilidad", dice Carbonell. "Cuando un homínido aumenta su sociabilidad interacciona de forma distinta con el medio, y empieza a preguntarse por qué es diferente de otros animales, qué pasa después de la muerte... Y no tiene respuestas empíricas. La religión vendría a tapar ese hueco".

Esa visión cuadra con la antropológica. La religión, según Gómez Pellón, da los valores que contribuyen a estructurar una comunidad en torno a principios comunes. Por cierto, ¿y si fueran esos valores, y no la religión en sí, lo que ha sido seleccionado? Curiosamente, señala Gómez Pellón, "los valores básicos coinciden en todas las religiones: solidaridad, templanza, humildad...". Tal vez no sea mensurable el valor biológico de la humildad, pero sí hay muchos modelos que estudian el altruismo y sus posibles ventajas evolutivas en diversas especies, incluida la humana.

También coinciden Carbonell y Gómez Pellón al señalar el papel "calmante" de la religión. "La religión ayuda a controlar la ansiedad de no saber", dice el antropólogo. "Cuanto más se sabe, más se sabe que no se sabe. Y eso genera ansiedad. Además, el ser humano vive poco. ¿Qué pasa después? Esa pregunta está en todas las culturas, y la religión ayuda a convivir con ella, nos da seguridad". Lo constatan quienes tratan a diario con personas próximas a situaciones extremas. "Es verdad que en la aceptación del proceso de morir las creencias pueden ayudar", señala Xavier Gómez-Batiste, cirujano oncólogo y Jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Bellvitge.

Por si fueran pocas ventajas, otros estudios sugieren que las personas religiosas se deprimen menos, tienen más autoestima e incluso "viven más", dice Barrett. "El compromiso religioso favorece el bienestar psicológico, emocional y físico. Hay evidencias de que la religión ayuda a confiar en los demás y a mantener comunidades más duraderas". La religión parece útil. Eso explica que el ser humano "sea naturalmente receptivo ante las creencias y actividades religiosas", prosigue.

Naturalmente receptivos. ¿Significa eso que estamos orgánicamente predispuestos a ser religiosos? ¿Lo está nuestro cerebro? En los últimos años varios grupos han recurrido a técnicas de imagen para estudiar el cerebro en vivo en "actitud religiosa", por así decir. "Son experimentos difíciles de diseñar porque la experiencia religiosa es muy variada", advierte Javier Cudeiro, jefe del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de Coruña. Los resultados no suelen considerarse concluyentes. Pero sí se acepta que hay áreas implicadas en la experiencia religiosa.

En uno de los trabajos se pedía a voluntarios -un grupo de creyentes y otro de no creyentes- que recitaran textos mientras se les sometía a un escáner cerebral. Al recitar un determinado salmo, en los cerebros de creyentes y no creyentes se activaban estructuras distintas. No es sorprendente. "Se da por hecho", explica Cudeiro; lo mismo que hay áreas implicadas en el cálculo o en el habla.

La pregunta es si esas estructuras fueron seleccionadas a lo largo de la evolución expresamente para la religión. Cudeiro no lo cree. "La experiencia religiosa se relaciona con cambios en la estructura del cerebro, y neuroquímicos, que llevan a la aparición de la autoconciencia, el lenguaje... cambios que permiten procesos cognitivos complejos; no son para una función específica". O sea que la religión bien podría ser, como dice Carbonell, un efecto secundario de la inteligencia.

Otros estudios de neuroteología han estudiado el cerebro de monjas mientras evocaban la sensación de unión con Dios, y de monjes meditando. Uno de los autores de estos trabajos, Mario Beauregard, de la Universidad de Montreal, aspira incluso a poder generar en no creyentes la misma sensación mística de los creyentes, a la que se atribuyen tantos efectos beneficiosos: "Si supiéramos cómo alterar [con fármacos o estimulación eléctrica] estas funciones del cerebro, podríamos ayudar a la gente a alcanzar los estados espirituales usando un dispositivo que estimule el cerebro ", ha declarado Beauregard a la revista Scientific American.

Lo expuesto en este texto sugiere que la cuestión no es tanto por qué existe la religión, sino por qué existe el ateísmo. Con todas las ventajas de la religión, ¿por qué hay gente atea? "El ateísmo actual es un fenómeno nuevo y queremos investigarlo, sí", dice Barrett por teléfono. ¿Tiene que ver con el avance de la ciencia, capaz de dar al menos algunas de esas tan buscadas respuestas? Varios estudios indican que, en efecto, los científicos son menos religiosos que la media. Pero hay excepciones; los matemáticos y los físicos, en especial los que se dedican al estudio del origen del universo -¡precisamente!-, tienden a ser más religiosos. No hay consenso sobre si un mayor grado de educación, o de cociente intelectual, hace ser menos religioso. "El ser religioso o no seguramente depende de muchos factores que aún no conocemos", dice Barrett.
`
Fuente: El País (España).