lunes, 20 de abril de 2009

¿Cuál es la globalización que sobrevivirá?

Por: Joseph S. Nye

Este año la economía mundial se contraerá por primera vez desde 1945, y a algunos economistas les preocupa que la crisis actual pudiera significar el principio del fin de la globalización. Las épocas de dificultades económicas y el proteccionismo van de la mano, puesto que cada país culpa a los demás y protege sus empleos internos. En los años treinta, esas políticas de “empobrecer al vecino” empeoraron la situación. A menos que los líderes se resistan a aplicar esas respuestas, el pasado podría convertirse en el futuro.

Irónicamente, sin embargo, esa perspectiva tan sombría no significaría el fin de la globalización definida como un aumento de las redes mundiales de interdependencia. La globalización tiene varias dimensiones y, aunque los economistas a menudo se refieren a ella y a la economía mundial como si fueran la misma cosa, otras formas de la globalización también tienen efectos significativos –no todos benéficos– en nuestra vida cotidiana.

La manifestación más antigua de la globalización fue ambiental. Por ejemplo, la primera epidemia de viruela se registró en Egipto en 1350 a.C. Llegó a China en 49 d.C., a Europa después de 700, a las Américas en 1520 y a Australia en 1789. La peste bubónica, o peste negra, se originó en Asia, pero al propagarse mató a entre un cuarto y un tercio de la población de Europa en el siglo XIV.

En los siglos XV y XVI los europeos llevaron enfermedades a las Américas que destruyeron al 95% de la población nativa. En 1918, una pandemia de gripe causada por un virus de las aves acabó con la vida de 40 millones de personas en todo el mundo, mucho más que las que habían muerto en la guerra mundial que acababa de terminar. Actualmente algunos científicos predicen que se repetirá la pandemia de gripe aviar.

Desde 1973 han surgido 30 enfermedades contagiosas que se desconocían y otras, más familiares, se han propagado geográficamente con nuevas formas resistentes a los medicamentos. En los 20 años posteriores a la identificación del VIH/SIDA en los años ochenta han muerto 20 millones de personas y 40 millones más están infectadas en todo el mundo. Algunos expertos prevén que esa cifra se duplicará para 2010. La propagación de especies foráneas de flora y fauna a nuevas zonas ha aniquilado a las especies nativas y podría provocar pérdidas económicas de varios miles de millones de dólares al año.

El cambio climático global afectará la vida de todo el mundo. Miles de científicos de más de 100 países informaron recientemente que hay evidencias nuevas y sólidas de que la mayor parte del calentamiento observado en los últimos 50 años es atribuible a las actividades humanas, y se prevé que las temperaturas promedio a nivel global aumenten entre 1.3 y 5.5 grados centígrados en el siglo XXI. El resultado podría ser una variación más severa del clima con demasiada agua en algunas regiones y escasez en otras.

Entre los efectos habrá tormentas y huracanes más fuertes, inundaciones, sequías más prolongadas y más desprendimientos de tierras. En muchas regiones el aumento de la temperatura ha alargado la estación de deshielo y los glaciares se están derritiendo. El ritmo al que subió el nivel del mar en el último siglo fue diez veces más rápido que el promedio de los últimos tres milenios.

También está la globalización militar, que consiste en las redes de interdependencia en las que se utiliza la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza. Las guerras mundiales del siglo XX son un ejemplo. La anterior era de globalización económica llegó a su cúspide en 1914 y las dos guerras mundiales significaron un retraso. Pero si bien la integración económica global no recuperó el nivel que tenía en 1914 hasta medio siglo después, la globalización militar creció a medida que la económica se contraía.

Durante la Guerra Fría, la interdependencia estratégica global entre Estados Unidos y la Unión Soviética fue aguda y clara. No sólo produjo alianzas que abarcaban todo el mundo sino que cualquiera de los bandos pudo haber utilizado misiles intercontinentales para destruir al otro en menos de 30 minutos.

Este fue un rasgo distintivo no porque fuera totalmente nuevo, sino porque la magnitud y la velocidad de un potencial conflicto derivado de la interdependencia militar eran enormes. Actualmente, Al Qaeda y otros actores transnacionales han formado redes globales de agentes y desafían los enfoques convencionales de la defensa nacional mediante lo que se ha dado en llamar la “guerra asimétrica”.

Por último, la globalización social consiste en la propagación de pueblos, culturas, imágenes e ideas. La migración es un ejemplo concreto. En el siglo XIX, alrededor de 80 millones de personas atravesaron los océanos para buscar un nuevo hogar – muchas más que en el siglo XX. Al inicio del siglo XXI, 32 millones de los residentes en Estados Unidos (el 11.5% de la población) habían nacido en el extranjero. Además, aproximadamente 30 millones de personas (estudiantes, empresarios, turistas) entran cada año al país.

Las ideas son un aspecto igualmente importante de la globalización social. La tecnología hace que la movilidad física sea más fácil, pero las reacciones políticas locales contra los inmigrantes ya estaban creciendo aun antes de la actual crisis económica.

El peligro actualmente es que las reacciones proteccionistas miopes a la crisis económica podrían contribuir a asfixiar la globalización económica que ha distribuido crecimiento y ha sacado de la pobreza a millones de personas en el último medio siglo. Pero el proteccionismo no frenará las demás formas de globalización.

La tecnología moderna significa que los patógenos viajan más fácilmente que en períodos anteriores. Las facilidades para viajar aunadas a los tiempos de dificultades económicas implican que las tasas de migración podrían acelerarse hasta el punto de que las fricciones sociales superen el beneficio económico general. De manera similar, las dificultades económicas pueden empeorar las relaciones entre gobiernos y los conflictos internos que podrían llegar a la violencia.

Al mismo tiempo, los terroristas transnacionales seguirán beneficiándose de la tecnología de la información moderna como Internet. Y si bien la actividad económica deprimida puede desacelerar en cierta medida el ritmo de concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, también desacelerará el tipo de programas costosos que los gobiernos deben aplicar para abordar las emisiones que ya existen.

Así pues, a menos que los gobiernos cooperen para estimular sus economías y se resistan al proteccionismo, el mundo podría encontrarse con que la crisis económica actual no significa el fin de la globalización sino sólo de la del tipo positivo, con lo que quedaríamos en la peor de las situaciones posibles.

Fuente: www.project-syndicate.org

jueves, 16 de abril de 2009

Escogiendo un futuro mejor en las Américas

Por: Barack Obama

Al acercarse la Cumbre de las Américas, nuestro hemisferio enfrenta una opción clara. Podemos superar los desafíos que compartimos con un sentido de unión en este propósito común o podemos seguir enfrascados en los trillados debates del pasado. Por el bien de todos nuestros pueblos, debemos optar por el futuro.

Demasiadas veces, Estados Unidos no ha buscado ni mantenido las relaciones con sus vecinos. Nos hemos dejado distraer por otras prioridades, sin darnos cuenta de que nuestro progreso está directamente vinculado al progreso en todo el continente americano. Mi gobierno se ha comprometido con la promesa de un nuevo día. Renovaremos y mantendremos relaciones más extensas entre Estados Unidos y el hemisferio, por el bien de nuestra prosperidad común y nuestra seguridad común.

Con antelación a la cumbre, hemos comenzado a avanzar en esa nueva dirección. Esta semana, modificamos una política hacia Cuba que durante décadas no ha logrado promover la libertad ni oportunidades a favor del pueblo cubano. En particular, prohibir que los cubano-americanos visiten a sus familiares en la isla o les brinden recursos carecía de sentido, especialmente tras años de dificultades económicas en Cuba y los devastadores huracanes del año pasado. Ahora, esa política ha cambiado.

La relación entre Estados Unidos y Cuba es ejemplo de un debate en el continente que no sale del siglo XX. Para hacerle frente a nuestra crisis económica no es necesario debatir si es mejor una economía rígida y dirigida por el gobierno o un capitalismo desenfrenado y sin reglamentar; es necesario tomar medidas pragmáticas y responsables que promuevan nuestra prosperidad común. Para combatir la criminalidad y la violencia no es necesario debatir si la culpa la tienen los paramilitares de derecha o los insurgentes de izquierda; es necesaria la cooperación práctica para reforzar nuestra seguridad común.

Debemos optar por el futuro en vez del pasado, porque sabemos que el futuro ofrece enormes oportunidades si trabajamos juntos. Es por eso que líderes desde Santiago y Brasilia hasta Ciudad de México procuran renovar la sociedad de las Américas para que alcance logros en asuntos fundamentales, como la recuperación económica, energía y seguridad.

No hay tiempo que perder. La crisis económica mundial ha perjudicado mucho al continente, particularmente a nuestros pobladores más vulnerables. Años de progreso en combatir la pobreza y la desigualdad ahora están en juego. Estados Unidos está trabajando para promover la prosperidad en el hemisferio impulsando su propia recuperación. Al hacerlo, ayudaremos a estimular el comercio, la inversión, las remesas y el turismo, que le dan una base más amplia a la prosperidad del hemisferio.

También necesitamos actuar colectivamente. En la reciente cumbre del G-20, los Estados Unidos prometimos buscar casi 500 millones de dólares en asistencia inmediata a poblaciones vulnerables, y a la vez trabajar con nuestros aliados del G-20 para asignar recursos considerables para ayudar a países a sobrellevar momentos difíciles. Hemos instado al Banco Interamericano de Desarrollo a que maximice los préstamos para reanudar el flujo de crédito y estamos listos para examinar la necesidad y capacidad futura del BID. Además, estamos trabajando para implementar normas estrictas y claras que sean apropiadas para el siglo XXI, a fin de evitar los abusos que causaron la actual crisis.

Al hacerle frente a esta crisis, debemos establecer nuevos cimientos para la prosperidad a largo plazo. Un sector que promete muchísimo es el de energía. Nuestro hemisferio tiene abundantes recursos naturales que podrían producir energía renovable de manera sostenible y, a la vez, generar empleo para nuestra gente. En el proceso, podemos hacerle frente al cambio climático que amenaza con elevar el nivel del mar Caribe, reducir los glaciares andinos y producir potentes tormentas en la costa del Golfo de Estados Unidos.

Juntos, tenemos tanto la responsabilidad de actuar como la oportunidad de dejar un legado de mayor prosperidad y seguridad. Es por eso que estoy deseoso de crear una nueva sociedad de las Américas en materia de energía y clima que nos ayude a aprender unos de otros, compartir tecnología, potenciar la inversión y maximizar nuestra ventaja comparativa.

Así como promovemos nuestra prosperidad común, debemos promover nuestra seguridad común. Demasiadas personas en nuestro hemisferio se ven forzadas a vivir con temor. Es por eso que Estados Unidos respaldará firmemente el respeto por el Estado de Derecho, la mejor observancia de la ley y la mayor solidez de las instituciones judiciales.

La seguridad de nuestros ciudadanos se debe promover por medio de nuestro compromiso de aliarnos con quienes combaten valientemente los carteles de drogas, las pandillas y otras redes criminales en todas las Américas. Y debemos empezar por casa. Si reducimos la demanda de drogas y restringimos el flujo de armas y grandes cantidades de dinero en efectivo a través de nuestra frontera sur, podemos promover la seguridad en Estados Unidos y en otros países. Y en el futuro, mantendremos un diálogo duradero en el hemisferio para asegurarnos de desarrollar prácticas óptimas, adaptarnos a nuevas amenazas y coordinar nuestros esfuerzos.

Finalmente, la cumbre le da a todo líder que ha sido elegido democráticamente la oportunidad de reiterar los valores que compartimos. Cada uno de nuestros países ha emprendido su propio camino democrático, pero debemos estar unidos en nuestro compromiso con la libertad, igualdad y los derechos humanos. Por eso anhelo que llegue el día en que todos los países del hemisferio puedan tomar su lugar ante la mesa, conforme a la Carta Democrática Interamericana. Y así como Estados Unidos va en pos de ese objetivo en su acercamiento al pueblo cubano, esperamos que todos nuestros amigos en el hemisferio se nos unan para apoyar la libertad, igualdad y los derechos humanos de todos los cubanos.

Esta cumbre ofrece la oportunidad de un nuevo inicio. La promoción de la prosperidad, seguridad y libertad a favor de los pueblos americanos depende de actualizar las sociedades del siglo XXI sin adoptar las poses inflexibles del pasado. Ése es el liderazgo y la colaboración como socios que Estados Unidos está listo a proporcionar.

Fuente: El Mercurio (Chile)

El exilio reaccionario se queda solo

Por: Juan-José Fernández

Los cambios de Estados Unidos hacia Cuba, los más importantes ya en muchos años, parecen un tsunami que se está llevando por delante el viejo estilo de un exilio hasta hace poco dominante y cerrado durante medio siglo, casi tanto como la isla. Las condiciones actuales ya lo permiten y las reacciones ante la medida de levantar totalmente las restricciones de los viajes y el envío de remesas a los cubanoestadounidenses apenas han levantado protestas. Al contrario. El alejamiento de Estados Unidos era una "resurrección anunciada" para dejar sin argumentos a Cuba, aunque sea a costa de beneficiar económicamente al régimen. Sólo han vuelto a apelar al patriotismo numantino unas cuantas voces. "Las de siempre", dice Raúl, un ingeniero de 47 años harto de vivir las mismas políticas de confrontación en los casi 16 años que lleva en Miami, y especialmente en los ocho últimos bajo la Administración de George W. Bush.

Luis Lauredo, que fue embajador en la Organización de Estados Americanos (OEA) durante el Gobierno de Bill Clinton, lo ha corroborado: "Los que están en contra de estas medidas es como si quisieran acaparar un monopolio de patriotismo".

Hasta en el restaurante Versalles, templo del exilio tradicional, hay debate, pero el cansancio de tantos años incluso ha cedido al progresismo sin contrapartidas. "Para dejar sin argumentos a la dictadura", como señala Roberto, un agente inmobiliario. "Lo que hace falta es que mejore la situación económica", añade.

Todos lo esperan, como las agencias de viajes y las tiendas para hacer negocio en estos tiempos de crisis. Se espera una avalancha. Hasta se dan consejos ya de qué hacer y cómo comportarse en Cuba. Y todo, a pesar de la situación económica.

"Claro que es muy bueno para que las familias puedan verse cuando quieran sin necesidad de hacer trampas yendo por terceros países o con cartas falsas de viajes religiosos", comentaba otro cubano que fue a tomar café y a comprobar que el lugar no es ya tan búnker como antes. Sólo matizó: "El problema es lo mala que está la situación económica, pero hay que probar. Si no ha cambiado antes, a lo mejor ahora sí. Y si no pasa nada, al menos podremos vernos. Aquello es un desastre, pero si tú quieres ir a ver a tu familia, ¿por qué no? Eso sí, ahora hay que esperar a ver qué hace el Gobierno de Cuba, porque ellos son muy especiales para aceptar las cosas y son muy capaces de cortarlo todo. Fidel lo era, desde luego".

En ese sentido ya se ha valorado que el Comandante, en su más reciente Reflexión, sólo haya lamentado esta vez que no se dijera nada del "bloqueo". De momento, al menos, no ha habido contestaciones tan críticas del pasado como el éxodo del Mariel o el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate.

Críticas

Sin embargo, al congresista Lincoln Díaz Balart, el más significado representante de la línea dura, le faltó tiempo para declarar: "Es un grave error por parte de Obama, porque envalentona a Castro, que cuando recibe una concesión, y ésta le va a dar cientos de millones de dólares, es aún más cruel y más salvaje con el pueblo de Cuba en su mente gangsteril y perversa".

Díaz Balart, como otros paladines de la política antigua, aún lucha contra los nuevos tiempos y mantiene que en el Congreso existe (y controlan) una mayoría bipartidista para frenar otros pasos que necesiten votación, como los viajes de ciudadanos estadounidenses o el levantamiento del embargo. No serían ya simples decretos presidenciales como ahora. Ganaron las elecciones como representantes de Florida, pero algo parece no cuadrar ya cuando una encuesta de una cadena de televisión dio un aplastante 93% a favor de las nuevas medidas, frente a sólo un 7% en contra.

"Siempre es muy peligroso con una dictadura como la cubana levantar restricciones de forma unilateral. Debería haber contrapartidas, máxime ahora cuando el régimen está en su final", comenta Orlando Gutiérrez, del Directorio Democrático, que ha sido cuestionado varias veces por el uso de los fondos de ayuda a Cuba, y que forma parte del exilio reacio a hacer concesiones. Al menos se felicitó de que Obama no haya ido "más allá, pese a las presiones".

Ninoska Pérez, periodista de radio y televisión, pero mucho más beligerante anticastrista como integrante del Consejo para la Libertad de Cuba (CLC), remacha: "Es un error hacer concesiones unilaterales en el caso de Cuba, porque no se le pide nada a cambio y puede seguir reprimiendo, encarcelando y violando los derechos humanos. En principio, uno no le quita las sanciones a una dictadura sin que por lo menos ellos tengan que ganarse ese tipo de concesión".

Diego Suárez, el director de la junta ejecutiva del CLC, otro de los intransigentes más clásicos, estuvo en una cadena de televisión visiblemente molesto y volvió a apelar al patriotismo para resistir en sus posiciones ahora desmontadas. Mantiene su oposición al levantamiento de restricciones, aun a costa de ir en contra de las relaciones familiares, porque no se puede "ayudar a los piratas que tienen secuestrada Cuba desde hace 50 años". Y añade: "Es inmoral ir adonde hay una tiranía".

Omar López, director de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), le rebate: "Lo que es inmoral es decirle a una persona cómo se tiene que relacionar con su padre y con su madre, con su familia. Sólo los Gobiernos totalitarios imponen conceptos políticos en las relaciones familiares". Y le espeta: "No se puede imponer el patriotismo por decreto. La ley no existe para obligar a la gente a ser patriota ni para un grupo determinado. Es para todos".

Decisión "extraordinaria"

La FNCA, que antaño fue el mayor azote castrista hasta el fallecimiento de su promotor, Jorge Mas Canosa, ha calificado la decisión de Obama de "extraordinaria". Su cambio de rumbo es de los más representativos de los nuevos vientos en el exilio. Sus dirigentes han estado en una línea de apertura muy en sintonía con los planes de Obama y han hecho hincapié en la ayuda a la oposición interna, incluso remontándose al pasado.

"Cuando hubo más libertad para los viajes creció extraordinariamente la disidencia, en gran medida por los contactos con los cubanos del exterior", comentó su presidente, José Pepe Hernández, que dejó una perla para Díaz Balart: "Los congresistas han tenido una gran responsabilidad en que no se haya avanzado nada en los últimos ocho años. Nunca debió habérsenos prohibido relacionarnos con nuestros hermanos de la isla, como ha hecho tantos años el régimen cubano. Y nosotros podemos ser mejor que nadie agentes del cambio".

Ramón Saúl Sánchez, uno de los líderes del exilio más ponderados, del Movimiento Democracia, partidario también desde hace mucho tiempo de que Estados Unidos no use los mismos métodos intransigentes que Cuba, felicitó al presidente Obama. "La libertad es el cúmulo de todos los derechos y quitarla, aunque fuera en busca de otra libertad, como había sucedido con el presidente Bush, no sirve. Además, el contacto de pueblo a pueblo es un elemento fundamental de cambio", recalcó.

Hasta Mel Martínez, el senador republicano de origen cubano que se ha resistido a las aperturas sin contrapartidas, fue elocuente: "Es una buena noticia que el presidente esté tratando de reunir más a la familia cubana, así como que se puedan enviar más ayudas". Y añadió: "También pone importantes retos al Gobierno de Cuba, como que deje a las familias venir acá, a Estados Unidos".

Fuente: El País

martes, 14 de abril de 2009

El 'reality show' de Alberto Fujimori

Por: Santiago Roncagliolo

Los peruanos tenemos una afición: inventamos dictaduras.

En los setenta, cuando toda América Latina padecía sangrientas dictadu-ras de derecha, el Perú tuvo una de izquierda: la del general Juan Velasco Alvarado, un militar que expropió los medios de comunicación y decretó la reforma agraria, al que Hugo Chávez ha mencionado como un inspirador. En 1972, Fidel Castro le veía más futuro a la revolución de Velasco que al experimento de Allende. Veinte años después, mientras todos los países de la región estrenaban democracias liberales, Alberto Fujimori inventó la dictadura liberal.

Su rostro era mucho más amable, por supuesto, que el del dictador común. Fujimori siempre sonreía. Siempre parecía tener todo bajo control. Siempre estaba en la televisión. Podía liderar a un batallón de rangers en el asalto a una embajada. O pasear entre sus cadáveres, también frente a las cámaras. O bailar una tecnocumbia titulada El baile del Chino. O inaugurar colegios en zonas apartadas del país. Fujimori siempre estaba cerca, siempre estaba por todas partes.

Por eso, para la opinión pública del país, el mayor impacto del proceso contra Fujimori no ha sido la sentencia, sino el juicio público televisado. Durante diecisiete meses, el ex presidente ha protagonizado el reality show más candente de la televisión peruana. Ha tenido un careo y un intercambio de sonrisas con su oscuro asesor Vladimiro Montesinos, vestido de Dior y seguro de sí mismo. Ha reído con las anécdotas de sus escoltas, que aseguraban haberlo espiado por la cerradura de su dormitorio. Y sobre todo, por primera vez, ha escuchado los testimonios de los sicarios encargados de los asesinatos y desapariciones. Y con él, todo el Perú.

En cierto modo, no era nuevo. Las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, que dejaron 25 muertos en 1991 y 1992, y el secuestro de un periodista y un empresario en 1992, aparecieron en la prensa de esos años, como muchos otros atentados contra los derechos humanos. Pero las denuncias se diluyeron en el aluvión de prensa amable pagada con fondos públicos y en un poder judicial convenientemente descuidado. Los acusados fueron condenados pero amnistiados un año después. Y Fujimori les envió una tarta por su aniversario.

En cambio, esta vez, antes de declarar al acusado culpable de los delitos de homicidio calificado y asesinato con alevosía, lesiones graves y secuestro, el proceso ha pasado revista a los sistemas de aniquilamiento del Gobierno. Los sicarios han detallado frente a las cámaras cuándo y dónde entrenaban, y cómo realizaron cada una de sus sangrientas misiones. Han contado cómo mataron a un niño. En respuesta, el otrora sonriente Alberto Fujimori se ha derrumbado en las pantallas de todo el país: ha perdido los nervios. Se le ha hinchado un pie. Ha asegurado que no sabía nada y que además protegió los derechos humanos de todos los demás peruanos. Y ha acuñado una frase para la historia: "Yo tuve que gobernar desde el infierno".

A nivel nacional, enfrentarse a la propia memoria de ese modo cierra heridas, porque emite un mensaje claro por parte del Estado: "Vamos a juzgarte si eres terrorista y vamos a juzgarte si eres el presidente. Este Estado no quiere que la gente se mate, simplemente". La legitimidad moral de la sentencia estriba en que no es una venganza, sino un juicio justo. Fujimori ha recibido lo que sus víctimas no tuvieron: la posibilidad de defenderse.

De cara a la región, la sentencia es una oportuna señal de madurez democrática ahora que los Estados Unidos tantean una apertura hacia Cuba. Varios presidentes latinoamericanos han expresado su deseo de que termine el embargo comercial contra la isla, que en definitiva, es una advertencia permanente para todos los demás. Y, por otro lado, se ha creado un organismo de cooperación militar sudamericano. Gradual pero firmemente, América Latina da pasos hacia una independencia institucional de los Estados Unidos. La mayoría de edad política de un país llega cuando puede proteger su democracia sin injerencias externas. La condena contra Fujimori establece que los trapos sucios se pueden limpiar en casa y limpiar bien.

Todo un avance respecto a 1998, cuando fue necesaria una orden de arresto de España para activar a la justicia chilena a abrir procesos contra Augusto Pinochet. Entonces, sus seguidores en Chile consiguieron presentar su caso como una afrenta contra la soberanía. Pinochet volvió a su país y pasó años fastidiosos pero no fue condenado en un juzgado.

Aun hoy en día, las instancias internacionales para juzgar crímenes de lesa humanidad enfrentan graves dificultades: el presidente de Sudán, Omar al Bashir, hace una gira internacional desafiando la orden de arresto del Tribunal Penal Internacional, que lo considera responsable de la muerte de 300.000 personas en Darfur. Y Estados Unidos entrega a Francia al ex dictador Manuel Antonio Noriega. Por cierto, Estados Unidos, tampoco reconoce la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional. Más aún, el Gobierno de Bush condicionó las ayudas al desarrollo en América Latina a la firma de acuerdos garantizando inmunidad para sus ciudadanos. En la búsqueda de una instancia fiable para juzgar los atentados contra los derechos humanos, Perú se puede permitir la fórmula más simple: "Hazlo en casa".

El primer proceso por crímenes de lesa humanidad contra un presidente electo cierra así un debate jurídico. Pero para los fujimoristas, abre otro: si se puede juzgar presidentes, ¿por qué no juzgar a Alan García también? De hecho, durante su Gobierno de los años ochenta, se registraron más víctimas de la violencia que durante los años de Alberto Fujimori, según el informe de la Comisión de la Verdad. Sus defensores se preguntan: ¿son los crímenes de una democracia menos crímenes que los de una dictadura?

La sentencia cierra la discusión con un argumento: Fujimori no es el único que ha dirigido Estados violentos, pero es el único al que se le ha probado personalmente la organización, o por lo menos el apoyo total a una estructura paramilitar dedicada a la desaparición: un escuadrón de la muerte. En ese sentido, Fujimori está al nivel de Pinochet o de la cúpula militar argentina.

En cambio, los Gobiernos actualmente más autoritarios de Sudamérica, Colombia o Venezuela, no son comparables con el de Fujimori. Muchas de sus actuaciones en temas de derechos humanos y libertades fundamentales son graves. Pero también son cuestionadas. Están sujetos a muchos más controles de los que tuvo Fujimori, aunque pueden estarlo a más.

Uribe goza de un gran apoyo popular pero su terrible registro de denuncias por derechos humanos ha envenenado su relación con la nueva Administración demócrata. Fujimori era más osado. En su momento, directamente rompió con los tribunales internacionales acusándolos de exaltar el terrorismo. Y corrió a anunciarlo en un reality show del mediodía. Otra cosa que Fujimori no hacía es perder elecciones. Chávez, en cambio, puede perder referendos. No siempre es democrático ganar una votación. Pero siempre es democrático perderla.

En lo que sí precedió Fujimori a la retórica del líder latinoamericano -o del caudillo, según se mire- es en su uso de la televisión. Uribe desde el principio de su mandato televisaba sus concejos descentralizados. Chávez tiene un programa propio. Mucho antes, Fujimori sabía que era necesario ser un Action Man en escena, que la legitimidad se ganaba frente a las pantallas. Fujimori fue el primer gobernante autoritario de un momento sin ideologías y, en muchos países, sin partidos políticos, pero con televisores. Convirtió al ejército y a la televisión en las dos bases de su Gobierno, y con ellas le pintó una fachada democrática y legal a su Gobierno. A la larga, como ha demostrado el impacto de su juicio público, sus mayores descubrimientos se convertirían en su cadalso.

Fuente: El País (España)

El congreso de Bolivia aprueba la nueva ley electoral

Después de que el oficialismo y la oposición llegaran a un acuerdo, el Congreso Nacional de Bolivia ha aprobado hoy la ley de régimen electoral transitorio que permitirá finalmente celebrar el próximo 6 de diciembre los comicios generales. La norma es considerada de importancia capital para el Gobierno del presidente Evo Morales, que inició una huelga de hambre para apoyarla. En una comparecencia televisada junto a los líderes sindicales que lo han acompañado en su ayuno voluntario, Morales anunció que a las 08.00 hora local (12.00 GMT) promulgará la ley de régimen electoral transitorio que le permitirá optar a la revalidación de su mandato el 6 de diciembre.

El pleno del Parlamento, después de nueve horas de debate, ratificó pasadas las 04.00 hora local (08.00 GMT), el acuerdo alcanzado por la comisión de concertación integrada por legisladores oficialistas, de la oposición y por miembros del Gobierno sobre un texto de 83 artículos. A pesar de que la nueva Constitución, ratificada en referéndum el pasado 25 de enero, fijaba las elecciones el 6 de diciembre, la aprobación del nuevo régimen electoral ha causado controversia y una crisis política que ha provocado un duro enfrentamiento entre el partido con mayoría en el gobierno (el MAS) y la oposición.

En términos generales, la oposición había rechazado el proyecto de ley electoral de Morales por entender que se trataba de un intento del presidente de ampliar la representación política de los indígenas, que forman la mayor parte de la población en el país. La principal exigencia era la conformación de un nuevo censo electoral, ya que la oposición consideraba que el existente presentaba irregularidades. El presidente ofreció la confección de un nuevo padrón, que costará 35 millones de dólares y será biométrico, es decir, incluirá registros digitalizados de huellas digitales, fotografías y firmas, con la condición de que las elecciones se celebrasen el día previsto. La propuesta del gobierno de asignar un número de escaños a los pueblos indígenas minoritarios fue también duramente criticada, por lo que Morales se vio obligado a reducir de 14 a 8 dicho número.

En las próximas elecciones generales debe renovarse el Congreso y el Poder Ejecutivo. El presidente Morales, ex representante sindical de los cocacaleros, presentará una candidatura para obtener la reelección. Tras más de 24 horas de negociación ininterrumpida, la comisión de concertación integrada por parlamentarios oficialistas, opositores y miembros del Gobierno logró finalmente consensuar un texto que fue presentado al pleno del Congreso para su aprobación en detalle, es decir artículo por artículo.

Asperezas limadas

El ministro de Autonomías, Carlos Romero, el presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Novillo, y el senador opositor Luis Vázquez, de la conservadora alianza Podemos, confirmaron el acuerdo, que permitirá en principio votar de inmediato la nueva norma y dar viabilidad a las elecciones presidenciales de diciembre.

En declaraciones a la prensa, el ministro Romero dio por concluido el trabajo de la comisión de concertación en la que, según dijo, no ha quedado ningún tema pendiente. De este modo, oficialismo y oposición han logrado una postura común en la elaboración de un nuevo padrón, en el sistema de empadronamiento, en la cuota de representación de las minorías indígenas en el Congreso y en la regulación del voto de los bolivanos en el exterior.

El nuevo censo se realizaría, además, con las más novedosas técnicas electrónicas disponibles, de forma que incorpore no sólo nombre, residencia e identificación de cada elector, sino que añada huellas dactilares, fotografías digitales y la firma de los votantes, informa Soledad Gallego-Díaz.

Fuente: El País (España)

Del bloqueo no se dijo una palabra

Por: Fidel Castro Ruz

El gobierno de Estados Unidos anunció a través de la CNN, que esta semana, Obama visitaría a México, iniciando su viaje rumbo a Puerto España, Trinidad y Tobago, donde estará dentro de cuatro días para participar en la Cumbre de las Américas. Anunció el alivio de algunas odiosas restricciones impuestas por Bush a los cubanos residentes en Estados Unidos para visitar a sus familiares en Cuba. Cuando se indagó si tales prerrogativas reconocían a otros ciudadanos norteamericanos, la respuesta fue que no estaban autorizados.

Del bloqueo, que es la más cruel de las medidas, no se dijo una palabra. Así se le llama piadosamente a lo que constituye una medida genocida. El daño no se mide solo por sus efectos económicos. Constantemente cuesta vidas humanas y ocasiona sufrimientos dolorosos a nuestros ciudadanos.

Numerosos equipos de diagnóstico y medicamentos vitales no son asequibles para nuestros enfermos aunque procedan de Europa o Japón, u otro país, si utilizan algunos componentes o programas de Estados Unidos.

Las restricciones relacionadas con Cuba deben aplicarse por las empresas de Estados Unidos que producen bienes o prestan servicios en cualquier parte del mundo en virtud de la extraterritorialidad.

Un influyente senador republicano, Richard Lugar, varios más de su partido con igual título en el Congreso, y otro número de importantes senadores demócratas son partidarios de eliminar el bloqueo. Están creadas las condiciones para que Obama emplee su talento en una política constructiva que ponga fin a la que ha fracasado durante casi medio siglo.

Por otro lado, nuestro país que ha resistido y está dispuesto a resistir lo que sea necesario, no culpa a Obama de las atrocidades cometidas por otros gobiernos de Estados Unidos. No cuestiona tampoco su sinceridad y sus deseos de cambiar la política y la imagen de Estados Unidos. Comprende que libró una batalla muy difícil para ser electo, a pesar de prejuicios centenarios.

Partiendo de esa realidad, el Presidente del Consejo de Estado de Cuba expresó su disposición a dialogar con Obama y, sobre la base del más estricto respeto a la soberanía, normalizar las relaciones con Estados Unidos.

A las 2 y 30 de la tarde el jefe de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, Jorge Bolaños, fue citado por el subsecretario de Estado, Tomas Shannon, al Departamento de Estado. Nada de lo que conversó era diferente de lo señalado por la CNN.

A las 3 y 15 p.m. se inició una larga conferencia de prensa. La esencia de lo que allí se dijo está contenida en las palabras textuales del asesor presidencial para América Latina, Dan Restrepo, quien declaró:

"Hoy el presidente Obama ha ordenado que se tomen ciertas medidas, ciertos pasos, para extender la mano al pueblo cubano, para apoyar su deseo de vivir con respeto a los derechos humanos y para poder determinar su destino propio y el destino de su país.

"El presidente ha dado instrucciones a los secretarios de Estado, Comercio y Tesoro, para que pongan en marcha las acciones necesarias para eliminar todas las restricciones a individuos para que puedan visitar a sus familiares en la isla y mandar remesas. Además ha dado instrucciones para que se tomen pasos para permitir el flujo libre de información entre el pueblo cubano y entre quienes están en Cuba y el resto del mundo, y para facilitar la entrega de recursos humanitarios enviados directamente al pueblo cubano.

"Al tomar estas medidas para ayudar a cerrar la brecha entre familias cubanas divididas y promover el flujo libre de información y artículos de ayuda humanitaria para el pueblo cubano, el presidente Obama está esforzándose por cumplir los objetivos que fijó durante la campaña y desde que asumió el cargo.

"Todos aquellos que creen en los valores democráticos básicos anhelan una Cuba que respete los derechos humanos, políticos, económicos, básicos, de todo su pueblo. El presidente Obama considera que estas medidas ayudarán a hacer realidad ese objetivo. El presidente alienta a todos quienes comparten este deseo que sigan comprometidos a su firme apoyo para el pueblo cubano.

"Gracias."

Al finalizar la conferencia el asesor confesó con franqueza: "Todo se hace por la libertad de Cuba."

Cuba no aplaude las mal llamadas Cumbres de las Américas, donde nuestros países no discuten en igualdad de condiciones. Si de algo sirvieran, sería para hacer análisis críticos de políticas que dividen nuestros pueblos, saquean nuestros recursos y obstaculizan nuestro desarrollo.

Ahora solo falta que Obama persuada allí a todos los presidentes latinoamericanos que el bloqueo es inofensivo.

Cuba ha resistido y resistirá. No extenderá jamás sus manos pidiendo limosnas. Seguirá adelante con la frente en alto, cooperando con los pueblos hermanos de América Latina y el Caribe, haya o no Cumbres de las Américas, presida o no Obama los Estados Unidos, un hombre o una mujer, un ciudadano blanco o un ciudadano negro.

Fuente: www.granma.cu

sábado, 11 de abril de 2009

Fujimori: responsable o sonso

Por: Javier Diez Canseco

Fujimori, Montesinos y Santiago Martin Rivas, el operador directo del Grupo Colina, vivían, de pura casualidad, todos en el SIN. Eso no prueba nada, sino que ocupaban, cotidianamente, un espacio físico común que facilitaba o propiciaba el contacto. Pero, discretos ellos, nadie sabía de la vida del otro.

Los dos primeros –siameses pegados por el bolsillo– vivían pasillo de por medio, en el segundo piso del edificio de la dirección del SIN, donde despachaba Montesinos, se planeaban las campañas y se repartían los "aportes" económicos succionados del presupuesto nacional entre los capitostes del régimen, para salir a las cuentas cifradas de los paraísos fiscales. A ese pasillo dan, nada menos, las puertas de las salitas donde se filmaron los 'vladivideos' –de los que conocemos pocos– con estrellas que van desde el millonario golpista y autoproclamado "centro-izquierdista" Dionisio Romero, vocales de la Corte Suprema o del JNE y los mandamases de la TV nacional, hasta los Mantilla y congresistas tránsfugas que recibieron billete. Eso tampoco dice nada, porque los Fujimori mantenían la puerta cerrada, el volumen de la TV alto y no se enteraban de nada.

Fujimori, el austero, tenía allí un departamento que ocupaba con su familia, con habitaciones y baños con tina japonesa especial incluida para su madre, una enorme piscina con jacuzzi, varias saunas y duchas españolas, así como un enorme cuarto para hacer pesas y ejercicios, forrado en espejos para el monarca y su heredero Kenyi. Afuera, esperaban a la familia real, caballos para hacer equitación cuando quisieran. En alguno de los vladivideos, que no se han hecho públicos –salvo a congresistas– se graba una sesión del Consejo de Defensa Nacional y vemos ingresar al niño Kenyi, con una cámara y filmar a los reunidos, con total impunidad, aunque se discutían graves temas de seguridad nacional en circunstancias de conflicto exterior. Tan espontáneo hecho como aquel video en el que le filma la calva al "tío" Vladi y evidencia el largo y ridículo mechón de pelo con el que la pretendía cubrir. Pero, aquella cercanía, familiaridad e incursión de los Fujimori en espacios tan "secretos" tampoco prueban nada respecto a la álgida distancia entre los siameses.

Al frente del SIN, cruzando la pista, esta la DIFE (División de Fuerzas Especiales del Ejercito). Era de allí –y de algunas otras unidades militares– de donde el Grupo Colina recibía el apoyo de transporte, armas (incluyendo silenciadores), equipo y hasta personal de apoyo para sus operaciones criminales. El Grupo Colina, que según Fujimori ya no sabemos quien comandaba, ingresaba con orden expresa a La Cantuta y celebraba la sangre en La Tiza, espacio militar institucional. Tenía partidas especiales de pago –las llamadas Reserva 1 y 2– y el especial privilegio de que fuera Fujimori, quien recomendara su ascenso al Comandante General del Ejército. Pero, no hay órdenes escritas ni video que demuestre que "el salvador de la patria" –sentado en el banquillo de los acusados– lo ordenó. Él, Comandante Supremo de las FFAA nada sabe, aunque entonces decía que en política "no hay caídos del palto" y seguía todos los detalles de su gestión de gobierno. Él, que planificó con Kenyi la operación militar de la embajada japonesa, ¿nada supo de Barrios Altos y La Cantuta? Él, que dice que el empresario Dyer fue detenido (no secuestrado) por evasión tributaria, ¿no sabe que la Sunat y la Policía Fiscal no quedan el Pentagonito y sus sótanos, donde Anel Townsend encontró vestigios de un horno crematorio y restos de un dedo humano?

A Salazar Monroe, jefe del SIN, ya le dieron 35 años de cárcel por la matanza de La Cantuta. ¿No era directamente a Fujimori ante quien reportaba el SIN por disposición expresa de la ley fujimorista? ¿Merece menos pena el mequetrefe de Salazar que su omnipresente y todopoderoso amo? ¿Operaba por la libre? ¿Si es así, por qué amnistiaron –a iniciativa del mismo Fujimori y su bancada, con apoyo de Rey– a los del Grupo Colina un año después de "sentenciarlos" en un remedo de juicio militar al que nunca accedió nadie? ¿Por qué les siguieron pagando sus sueldos mientras estaban presos?

Son innumerables los elementos probatorios de que Fujimori tenía el mando supremo y lo compartía con Montesinos y Hermoza Ríos, que era un jefe omnipresente, además de legal y formal. Resultaría infame que la sentencia le atribuya una responsabilidad por "omisión", es decir, por no haber actuado ante evidentes indicios criminales, por sonso o distraído. Una sentencia así, este martes 7, sería un encubrimiento de la responsabilidad criminal del gobernante que, en ese periodo, concentró todo el poder, sometió a todas las instituciones a sus intereses, corrompió los más diversos espacios públicos, descompuso a las FFAA en críticos momentos para el país y convirtió al Estado en un botín para él y la gavilla que lo acompañó.

El juicio histórico a quien remató el país y sus recursos por centavos, destruyó los derechos sociales y laborales, inyectó a la vena del Estado el virus de la corrupción generalizada y destruyó los valores más esenciales y la autoestima de amplios sectores del país, está aún por venir.

Fuente: sinpermiso.info

viernes, 10 de abril de 2009

Llanta de prensa – Análisis de la sentencia a Fujimori I


Chino condenado from perunet.tv on Vimeo.

Llanta de prensa – Análisis de la sentencia a Fujimori II


Los chifazos de Fujimori from perunet.tv on Vimeo.

Llanta de prensa – Análisis de la sentencia a Fujimori III


Corrupción segunda naturaleza from perunet.tv on Vimeo.

Justicia en Perú

Editorial (El País)

Es difícil exagerar la importancia de los 25 años de cárcel impuestos por los tribunales peruanos al ex presidente Alberto Fujimori. Se trata de la primera vez que un ex jefe del Estado elegido democráticamente es condenado por la justicia de su país por delitos cometidos durante su mandato. Y, por tanto, de un serio aviso para los autoritarismos de diverso signo todavía vigentes en Latinoamérica. La sentencia anunciada esta semana se refiere a dos matanzas, 25 personas en total, perpetradas por un escuadrón paramilitar en 1991 y 1992, cuya existencia había autorizado Fujimori, y a dos secuestros. El tribunal ha considerado unánimemente a Fujimori -en prisión desde que fuera extraditado por Chile, en 2007, cumpliendo seis años por abuso de poder- el autor indirecto de estos asesinatos.

El juicio televisado contra el autócrata que presidió Perú entre 1990 y 2000 ha durado 16 meses, y, según opinión coincidente de observadores internacionales destacados en Lima y de grupos pro derechos humanos, ha cumplido con los requisitos de un proceso justo e imparcial, del que los peruanos pueden estar satisfechos. Es lógico que no se lo haya parecido a Fujimori, que ha apelado y acusado a los jueces de estar impulsados por el odio. Ni a su hija Keiko, aspirante a la presidencia en 2011 del país andino y que anuncia una respuesta contundente del fujimorismo; respuesta improbable cuando los sondeos de opinión reflejan que más del 70% de los peruanos considera culpable a Fujimori (quien además tiene pendientes otros tres procesos) de los delitos por los que se le ha condenado.

El ex mandatario peruano, sin embargo, fue muy popular durante los años que gobernó con una mano de hierro travestida de democracia, en los que importaban los fines y no los medios. Sus conciudadanos apreciaron en Fujimori, que ganó la presidencia a Mario Vargas Llosa, que evitase el colapso económico y pusiera los cimientos de un crecimiento sostenido. Y que les librara de pesadillas como Sendero Luminoso, la guerrilla maoísta que sembró el terror en Perú. Le perdonaron pronto su autogolpe de 1992, cuando utilizó al Ejército para cerrar un Congreso hostil y suspendió la Constitución en nombre de la guerra contra la insurgencia. Como le perdonaron su connivencia con Vladimiro Montesinos, el jefe de su siniestro servicio de inteligencia y la mano que sobornaba a los adversarios políticos, que cumple ahora 20 años de condena. Fujimori y Montesinos instauraron una cleptocracia que a juicio del tribunal saqueó más de 1.000 millones de euros del empobrecido país.

La decisión de los tribunales no sólo marca un antes y un después en la lucha contra la impunidad. Supone además un evidente refuerzo para las precarias instituciones democráticas de Perú, pero también del conjunto de Latinoamérica, tan propensa a excesos de algunos líderes políticos que siguen creyendo poder manejar las leyes a su antojo.

Fuente: El País (España)

jueves, 9 de abril de 2009

Razonemos con Irán

Por: François Nicoullaud

Las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán han estado empantanadas más de tres años. Durante seis años, las pasiones y las ilusiones han ahogado la voz de la razón.

Parece que los países que tienen sus propios arsenales nucleares piensan que pueden darle órdenes a Irán. Una vez más se aplica el "haz lo que digo, no lo que hago". Otra de las ilusiones favoritas de Occidente es creer que Irán se rendirá si se sigue aumentando la presión. Cualquier persona que conozca Irán sabe que eso solamente provocará una respuesta de desafío.

Pero Irán también se hace ilusiones, incluida la idea de que puede contar con el apoyo de países no occidentales o, al menos, de una especie de grupo islámico. Sin embargo, en cada etapa de la crisis, los supuestos “amigos” de Irán lo han decepcionado. Irán también creía que podía alejar a Francia, y tal vez a Alemania, de Estados Unidos –como si cualquiera de esos países se arriesgaría a irritar a los estadounidenses por un líder como Mahmoud Ahmadinejad.

Sobre todo, Irán se engaña al pensar que puede desarrollar un programa nuclear avanzado por sí solo. De hecho, el aislamiento continuo obligaría a Irán a reinventar, seguramente con resultados insatisfactorios, tecnologías nucleares que otros ya han creado.

Las pasiones abundan. A Occidente le repugnan las cínicas violaciones de los derechos humanos y la hipócrita mezcla de religión y política del régimen iraní. La opinión pública occidental aborrece los constantes insultos a Israel, los judíos y Occidente en general.

Hay una profunda convicción de que un régimen iraní como el actual debe querer armas nucleares y está actuando en consecuencia. Pero durante 20 años se ha dicho que Irán está próximo a desarrollar una bomba. La gente sigue convencida de que el próximo año, o quizá el siguiente, la predicción se cumplirá.

Así, se transfiere insidiosamente la carga de la prueba. Como dijo Angela Merkel en las Naciones Unidas en 2007: “El mundo no necesita demostrar que Irán está construyendo una bomba atómica. Irán debe convencer al mundo de que no la quiere". Las emociones también son intensas en Irán, que está encantado de volver a su conocido papel de víctima de las conspiraciones de las grandes potencias.

De vez en cuando, Mohammed El Baradei, Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica, ha intentado apelar a la razón y recordar a todos que lo importante son las capacidades, no las intenciones. Esto plantea la pregunta práctica de cuál es la capacidad actual de fabricación de la bomba de Irán. ¿Sería posible detectar por adelantado actividades clandestinas destinadas a producirla y, de ser el caso, a qué tendría que comprometerse Irán en materia de inspecciones y verificaciones y cómo podrían obtenerse esos compromisos?

Sabemos que Irán ha hecho avances en la tecnología centrífuga que es esencial para producir el uranio enriquecido necesario para las armas nucleares. Es probable que haya equipos iraníes que estén trabajando en la mecánica de un dispositivo explosivo nuclear, al menos en la etapa de proyecto, y el país también está desarrollando misiles balísticos que pondrían a muchas capitales regionales al alcance de un ataque nuclear –por supuesto, las ciudades israelíes serían los blancos evidentes.

Dicho lo anterior, Irán tendría que reunir todos esos programas, lo que no puede pasar inadvertido. Es posible que Irán sea capaz de producir suficiente material nuclear para fabricar una o dos bombas en los próximos dos años, pero esas actividades inevitablemente saldrían a la luz, porque Irán tendría que enriquecer el uranio a la vista de los inspectores del OIEA o expulsarlos, con lo que se delataría.

En este momento, a Irán le falta al menos un año o más para fabricar una o dos bombas rudimentarias del tipo de las de Hiroshima. Falta lo más difícil: La miniaturización necesaria para equipar una ojiva con un dispositivo nuclear. En esto, las pruebas iraníes también se detectarían fácilmente. Así pues, Irán necesitaría una década o más para crear un arsenal nuclear creíble.

Nadie puede afirmar a ciencia cierta que el régimen de Irán ha adoptado formalmente un programa de armas nucleares. Si bien muchos líderes iraníes seguramente consideran la idea, otros están ponderando cuidadosamente los costos de tal empresa –los riesgos de ataques preventivos, el aislamiento creciente y una carrera armamentista regional.

Las opciones de Occidente se seguirán reduciendo si mantiene el rumbo actual. Es una lástima que las negociaciones con Irán se hayan empantanado desde 2005 por las exigencias de Occidente de que suspenda todas sus actividades relacionadas con el enriquecimiento. Se han desperdiciado tres años y no se ven señales de suspensión o de disposición para negociar.

¿Pueden las negociaciones tener éxito con Ahmadinejad como presidente? Si nuestro objetivo sigue siendo obligar a Irán a que renuncie a todas las actividades de centrifugación, la respuesta es “no”. Pero esta meta también era inalcanzable con el Presidente Mohammad Khatami, el antecesor reformista de Ahmadinejad. Desde entonces, adquirir esta tecnología era una prioridad nacional.

Si cambiamos el rumbo, aun puede haber avances. Por ejemplo, si las actividades nucleares de Irán estuvieran acompañadas de suficientes inspecciones y controles voluntarios, podríamos tener la seguridad de detectar en una etapa temprana cualquier desviación hacia fines militares. Irán podría desarrollar su programa nuclear civil y seguir siendo signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear; el OIEA podría cumplir su papel de supervisión; y tal vez se restablecería poco a poco la confianza en las intenciones de Irán.

No podemos saber si este plan de acción es realista si no lo intentamos. Pero sabemos que las alternativas –sanciones crecientes, ataques militares y quizá la guerra—tendrían consecuencias impredecibles. La única posibilidad que tiene Occidente de obtener una respuesta racional de Irán es adoptar un comportamiento racional.

Fuente: www.project-syndicate.org

lunes, 6 de abril de 2009

El sucedáneo de capitalismo practicado por Obama

Por: Joseph Stiglitz

Los 500 mil millones de dólares o más propuestos por la administración de Obama para lidiar con los bancos frágiles han sido descritos por algunos en los mercados financieros como una propuesta ganadora sí, sí y sí. En realidad, es una propuesta ganadora sí, sí y no: ganan los bancos, sí, ganan los inversores, sí, pero no los contribuyentes.

El Tesoro espera sacarnos del lío por la vía de imitar el fracasado sistema del que el sector privado se sirvió para llevar al mundo a la catástrofe, con una propuesta caracterizada por un sobre—apalancamiento en el sector público, exceso de complejidad, incentivos insuficientes y falta de transparencia.

Detengámonos un momento a recordar lo que causó en primer lugar el presente lío. Los bancos entraron, e hicieron entrar a nuestra economía, en dificultades por la vía del sobre—apalancamiento, es decir, usando volúmenes relativamente pequeños de capital propio y endeudándose mucho para comprar activos inmobiliarios de altísimo riesgo. En ese proceso, se sirvieron de instrumentos manifiestamente complejos, como las obligaciones de deuda colateralizada.

La perspectiva de elevadas compensaciones proporcionó incentivos a los ejecutivos para actuar miopemente y arrostrar riesgos excesivos, no para prestar dinero con prudencia. Los bancos hicieron todos esos yerros sin que nadie lo advirtiera, también porque buena parte de lo que hacían se financiaba "fuera de los balances contables".

En teoría, el plan de la administración se basa en dejar que el mercado determine los precios de los "activos tóxicos" de los bancos, incluidos préstamos inmobiliarios excepcionales y títulos basados en esos préstamos. Pero la realidad es que el mercado no puede poner precio a los activos tóxicos mismos, sino a las opciones sobre esos activos.

Y una cosa no tiene que ver con la otra. El plan del gobierno, en efecto, entraña asegurar casi todas las pérdidas. Puesto que a los inversores privados se les ahorra el grueso de las pérdidas, lo que ellos "valorarán" serán sobre todo las potenciales ganancias. Eso es exactamente lo mismo que si te dieran una opción.

Considérese un activo que tiene las mismas probabilidades de valer o cero o 200 dólares al cabo de un año. El "valor" promedio del activo es de 100 dólares. Ignorando el interés, ese es el precio al que se vendería el activo en un mercado competitivo. Es lo que "vale" el activo. Con el plan del secretario del Tesoro Timothy Geithner, el gobierno suministraría cerca del 92% del dinero necesario para comprar el activo, pero sólo recibiría el 50% de todas las ganancias, y absorbería casi todas las pérdidas. ¡Menudo socio!

Supóngase que una de las asociaciones público—privadas que ha prometido crear el Tesoro está dispuesta a pagar 150 dólares por el activo en cuestión. Eso es un 50% más que su valor verdadero, y el banco está encantado de venderlo. Así que el socio privado pone 12 dólares, y el gobierno pone el resto: 12 dólares en "valor líquido", más 126 dólares en forma de préstamo garantizado.

Si en un año resulta que el verdadero valor del activo es cero, el socio privado pierde 12 dólares, y el gobierno pierde 138. Si el verdadero valor es 200 dólares, el gobierno y el socio privado se reparten a partes iguales los 74 dólares que restan tras devolver el préstamo de 126 dólares. En ese escenario de color de rosa, el socio privado más que triplica sus inversión de 12 dólares. Pero el contribuyente, que arriesgó 138 dólares, sólo gana 37 dólares.

Ni siquiera en un mercado imperfecto debería confundirse el valor de un activo con el valor de la opción al alza sobre ese activo.

Pero los norteamericanos se arriesgan a perder todavía más de lo que estos cálculos sugieren, a causa de un efecto conocido como "selección adversa". Los bancos elegirán los préstamos y los títulos que desean vender. Lo que querrán será quitarse de encima los peores activos, y sobre todo los activos que crean sobreestimados por el mercado (y, por lo mismo, fácilmente sobreapreciados por él).

Pero el mercado tiende a advertir eso, lo que llevará a una disminución del precio que se está dispuesto a pagar en él por esos activos. Sólo la voluntad del gobierno de cargar con pérdidas bastantes puede superar esa "selección adversa". Absorbiendo el gobierno las pérdidas, el mercado no se preocupa de si los bancos le están "timando" al vender los peores activos, porque el gobierno carga con los costes.

El problema principal no es de falta de liquidez. Si lo fuera, lo que funcionaría sería un plan mucho más sencillo: limitarse a suministrar fondos sin garantías de préstamo. El problema de verdad es que los bancos hicieron malos préstamos en una burbuja y se apalancaron enormemente. Han perdido su capital, y ese capital precisa ser reemplazado.

Pagar por los activos valores equitativos de mercado no funcionará. Sólo pagando de más por esos activos se logrará la adecuada recapitalización de los bancos. Pero pagar de más por esos activos lo único que hace es derivar las pérdidas hacia el gobierno. En otras palabras, el plan Geithner sólo funciona, si y cuando los contribuyentes registran enormes pérdidas.

Algunos norteamericanos temen la posibilidad de que el gobierno "nacionalice" temporalmente los bancos, pero esa opción sería preferible a la del plan Geithner. Después de todo, la F.D.I.C. [Federal Deposit Insurance Corporation] ya ha tomado otras veces el control de los bancos quebrados, y lo ha hecho bien. Incluso ha nacionalizado grandes instituciones, como el Continental Illinois (controlado en 1984 y devuelto a manos privadas unos pocos años más tarde) y la Washington Mutual (tomada el pasado septiembre e inmediatamente revendida).

Lo que la administración Obama está haciendo es harto peor que la nacionalización: es un sucedáneo de capitalismo, privatización de ganancias y socialización de pérdidas. Una "sociedad" en la que un socio roba al otro. Y esas asociaciones –con el sector privado en posición de control— generan unos incentivos perversos, peores aún que los que nos llevaron a este lío.

Así pues, ¿qué atractivo tienen propuestas como ésa? Tal vez sea el tipo de mecanismo à la Rube Goldberg, tan apreciado en Wall Street: artero, complicado y no transparente, susceptible de facilitar enormes transferencias de riqueza a los mercados financieros. Por lo pronto, le ha permitido al gobierno evitarse una nueva comparecencia ante el Congreso para pedir el dinero que se necesita para estabilizar nuestros bancos, y le ha permitido sortear la nacionalización.

Pero ya estamos sufriendo las primeras consecuencias con una crisis de confianza. Cuando se hagan evidentes los elevados costes del plan de la administración, la erosión de la confianza será todavía mayor. Y entonces, la tarea de recrear un sector financiero dinámico y resucitar la economía será todavía más ardua.

Fuente: www.sinpermiso.info

El sucedáneo de capitalismo practicado por Obama

Por: Joseph Stiglitz

Los 500 mil millones de dólares o más propuestos por la administración de Obama para lidiar con los bancos frágiles han sido descritos por algunos en los mercados financieros como una propuesta ganadora sí, sí y sí. En realidad, es una propuesta ganadora sí, sí y no: ganan los bancos, sí, ganan los inversores, sí, pero no los contribuyentes.

El Tesoro espera sacarnos del lío por la vía de imitar el fracasado sistema del que el sector privado se sirvió para llevar al mundo a la catástrofe, con una propuesta caracterizada por un sobre—apalancamiento en el sector público, exceso de complejidad, incentivos insuficientes y falta de transparencia.

Detengámonos un momento a recordar lo que causó en primer lugar el presente lío. Los bancos entraron, e hicieron entrar a nuestra economía, en dificultades por la vía del sobre—apalancamiento, es decir, usando volúmenes relativamente pequeños de capital propio y endeudándose mucho para comprar activos inmobiliarios de altísimo riesgo. En ese proceso, se sirvieron de instrumentos manifiestamente complejos, como las obligaciones de deuda colateralizada.

La perspectiva de elevadas compensaciones proporcionó incentivos a los ejecutivos para actuar miopemente y arrostrar riesgos excesivos, no para prestar dinero con prudencia. Los bancos hicieron todos esos yerros sin que nadie lo advirtiera, también porque buena parte de lo que hacían se financiaba "fuera de los balances contables".

En teoría, el plan de la administración se basa en dejar que el mercado determine los precios de los "activos tóxicos" de los bancos, incluidos préstamos inmobiliarios excepcionales y títulos basados en esos préstamos. Pero la realidad es que el mercado no puede poner precio a los activos tóxicos mismos, sino a las opciones sobre esos activos.

Y una cosa no tiene que ver con la otra. El plan del gobierno, en efecto, entraña asegurar casi todas las pérdidas. Puesto que a los inversores privados se les ahorra el grueso de las pérdidas, lo que ellos "valorarán" serán sobre todo las potenciales ganancias. Eso es exactamente lo mismo que si te dieran una opción.

Considérese un activo que tiene las mismas probabilidades de valer o cero o 200 dólares al cabo de un año. El "valor" promedio del activo es de 100 dólares. Ignorando el interés, ese es el precio al que se vendería el activo en un mercado competitivo. Es lo que "vale" el activo. Con el plan del secretario del Tesoro Timothy Geithner, el gobierno suministraría cerca del 92% del dinero necesario para comprar el activo, pero sólo recibiría el 50% de todas las ganancias, y absorbería casi todas las pérdidas. ¡Menudo socio!

Supóngase que una de las asociaciones público—privadas que ha prometido crear el Tesoro está dispuesta a pagar 150 dólares por el activo en cuestión. Eso es un 50% más que su valor verdadero, y el banco está encantado de venderlo. Así que el socio privado pone 12 dólares, y el gobierno pone el resto: 12 dólares en "valor líquido", más 126 dólares en forma de préstamo garantizado.

Si en un año resulta que el verdadero valor del activo es cero, el socio privado pierde 12 dólares, y el gobierno pierde 138. Si el verdadero valor es 200 dólares, el gobierno y el socio privado se reparten a partes iguales los 74 dólares que restan tras devolver el préstamo de 126 dólares. En ese escenario de color de rosa, el socio privado más que triplica sus inversión de 12 dólares. Pero el contribuyente, que arriesgó 138 dólares, sólo gana 37 dólares.

Ni siquiera en un mercado imperfecto debería confundirse el valor de un activo con el valor de la opción al alza sobre ese activo.

Pero los norteamericanos se arriesgan a perder todavía más de lo que estos cálculos sugieren, a causa de un efecto conocido como "selección adversa". Los bancos elegirán los préstamos y los títulos que desean vender. Lo que querrán será quitarse de encima los peores activos, y sobre todo los activos que crean sobreestimados por el mercado (y, por lo mismo, fácilmente sobreapreciados por él).

Pero el mercado tiende a advertir eso, lo que llevará a una disminución del precio que se está dispuesto a pagar en él por esos activos. Sólo la voluntad del gobierno de cargar con pérdidas bastantes puede superar esa "selección adversa". Absorbiendo el gobierno las pérdidas, el mercado no se preocupa de si los bancos le están "timando" al vender los peores activos, porque el gobierno carga con los costes.

El problema principal no es de falta de liquidez. Si lo fuera, lo que funcionaría sería un plan mucho más sencillo: limitarse a suministrar fondos sin garantías de préstamo. El problema de verdad es que los bancos hicieron malos préstamos en una burbuja y se apalancaron enormemente. Han perdido su capital, y ese capital precisa ser reemplazado.

Pagar por los activos valores equitativos de mercado no funcionará. Sólo pagando de más por esos activos se logrará la adecuada recapitalización de los bancos. Pero pagar de más por esos activos lo único que hace es derivar las pérdidas hacia el gobierno. En otras palabras, el plan Geithner sólo funciona, si y cuando los contribuyentes registran enormes pérdidas.

Algunos norteamericanos temen la posibilidad de que el gobierno "nacionalice" temporalmente los bancos, pero esa opción sería preferible a la del plan Geithner. Después de todo, la F.D.I.C. [Federal Deposit Insurance Corporation] ya ha tomado otras veces el control de los bancos quebrados, y lo ha hecho bien. Incluso ha nacionalizado grandes instituciones, como el Continental Illinois (controlado en 1984 y devuelto a manos privadas unos pocos años más tarde) y la Washington Mutual (tomada el pasado septiembre e inmediatamente revendida).

Lo que la administración Obama está haciendo es harto peor que la nacionalización: es un sucedáneo de capitalismo, privatización de ganancias y socialización de pérdidas. Una "sociedad" en la que un socio roba al otro. Y esas asociaciones –con el sector privado en posición de control— generan unos incentivos perversos, peores aún que los que nos llevaron a este lío.

Así pues, ¿qué atractivo tienen propuestas como ésa? Tal vez sea el tipo de mecanismo à la Rube Goldberg, tan apreciado en Wall Street: artero, complicado y no transparente, susceptible de facilitar enormes transferencias de riqueza a los mercados financieros. Por lo pronto, le ha permitido al gobierno evitarse una nueva comparecencia ante el Congreso para pedir el dinero que se necesita para estabilizar nuestros bancos, y le ha permitido sortear la nacionalización.

Pero ya estamos sufriendo las primeras consecuencias con una crisis de confianza. Cuando se hagan evidentes los elevados costes del plan de la administración, la erosión de la confianza será todavía mayor. Y entonces, la tarea de recrear un sector financiero dinámico y resucitar la economía será todavía más ardua.

Fuente: www.sinpermiso.info

El consenso de Londres

Por: Manuel Castells

“El consenso de Washington está superado”, declaró Gordon Brown al término de la reunión del G—20 en Londres que ha marcado simbólicamente el fin de un modelo de capitalismo y el incierto inicio de una nueva forma de globalización. Atrás queda la fe ciega en la capacidad del mercado para autorregularse, la piedra angular del llamado consenso de Washington, el dogma dominante de nuestras economías y nuestras vidas en las dos últimas décadas. Se acabó el reducir la sociedad al mercado y el mercado a la cotización en bolsa. Y se reafirma la responsabilidad de los estados para gestionar los flujos globales en vez de navegarlos sin brújula. Ha tenido que producirse una crisis catastrófica del sistema financiero mundial para que las llamadas de atención que hasta hace poco se descartaban por ideológicas y arcaicas se hayan convertido en materiales de reflexión para la reconstrucción de la economía mundial.

Empezando por la necesidad de regulación global de los mercados financieros. Eliminar el secreto bancario y controlar los paraísos fiscales contribuirá a tapar la vía de escape que sangraba la capacidad de los gobiernos para recabar sus impuestos, la base de la financiación pública de la economía y la sociedad. La imposición de una transparencia contable permitirá limitar las operaciones especulativas de enormes dimensiones que han dominado los mercados en los últimos años. Y la supervisión de las agencias evaluadoras de las finanzas evitará abusos y errores como los que motivaron la crisis asiática de 1997 o la reciente crisis hipotecaria como consecuencia de evaluaciones sesgadas en función de los intereses ocultos de los evaluadores. El mercado de derivados deberá funcionar dentro de unos límites que disminuirán la creación de capital virtual respecto a los activos de las instituciones emisoras de títulos. Incluso los sueldos y primas de los ejecutivos financieros van a ser escrutados de cerca por las administraciones.

Que los gobiernos se planteen vigilar y regular las primas de ejecutivos privados señala hasta qué punto ha cambiado el clima ideológico tras la debacle financiera a la que hemos asistido. La hoguera de las vanidades de Wall Street, y de sus émulos en otras latitudes, ha consumido a los aprendices de brujo de los modelos financieros y ha planteado con más fuerza que nunca el papel de los valores personales por encima de los valores bursátiles, no sólo en lo moral sino en lo económico. Por la sencilla razón de que sin esa base de responsabilidad corporativa no hay transparencia y no hay confianza. Y transparencia y confianza son los dos pilares sobre los que opera eficazmente el mercado financiero.

Ahora bien, no hemos salido del hoyo ni mucho menos. Y no sólo porque el camino de acuerdos y medidas de Londres hasta su bolsillo es largo en el tiempo e incierto en el espacio, sino por un factor más de fondo:

¿con qué se financia el crecimiento una vez que se acabó la era del crédito fácil? Recordemos que en EE. UU. y en Europa, en la última década dos tercios del crecimiento del PIB provienen de la demanda de los consumidores. Esta demanda fue estimulada al límite mediante esa plétora de capital virtual creado por las instituciones financieras a partir de derivar los derivados e inflar los precios inmobiliarios. Los flujos globales no regulados, incluyendo los miles de millones del lavado de dinero, fueron puestos a disposición de mercados locales con créditos no garantizados.

Si la regulación seca buena parte de las fuentes de ese capital virtual y limita la especulación, la necesaria austeridad financiera se traduce en una restricción masiva del crédito para unas economías de empresas y familias acostumbradas a tirar de tarjeta. El frenazo es tan brusco y de tal envergadura que el choque es inevitable. El choque son quiebras, despidos, recorte de salarios, desesperación individual y desorden social. Por eso Obama vino a Londres con una obsesión. Regular, de acuerdo (aunque sin menoscabar soberanía nacional), pero sobre todo estimular, inyectar dinero público a la economía global y a cada economía nacional.

Porque sabe que los largos plazos se hacen de cortos plazos y podríamos estar regulando el silencio de los corderos económicos en un mundo devastado por la sequía de capital.

De ahí la importancia de las medidas de estímulo que se han acordado, a través del FMI, del Banco Mundial y de programas de préstamos bilaterales y multilaterales a países al borde del colapso, como es el caso de economías en el este de Europa. Incluyendo las medidas de estímulo de los gobiernos en sus propios países, se calcula en más de cinco billones de dólares el dinero que se ha decidido invertir simultáneamente en la economía mundial, en un esfuerzo de estímulo sin precedentes. Pero los problemas no acaban ahí.

Porque la urgencia de esta inversión hará difícil su gestión, además de que cada uno, gobiernos, empresas y bancos, aprovechará para barrer para su casa, pensando en que el bien común empieza por el interés propio. Más aún: ¿de dónde sale este dinero? No lo pueden inventar, so pena de crear un atroz panorama de inflación y recesión a la vez. Proviene de nuestros impuestos en parte, pero tampoco pueden aumentar impuestos en una situación así, salvo a los ricos, y no hay tanto rico como para pagar toda la crisis. Y por tanto, es dinero obtenido con deuda que pagar en el futuro y prestado por los pocos países que tienen exceso de capital, en particular China y algunos petroleros. De ahí que, al tiempo que cambia el modelo económico, cambia también el modelo geopolítico, porque ahora sí hemos entrado de lleno en el multilateralismo.

La cuestión pendiente es la de saber si hemos salido a tiempo de la borrachera neoliberal que nos llevó al borde del abismo o si nuestra adicción consumista es tal que aún preferimos saltar al vacío antes que cambiar de vida. Y sin embargo, hay tantas cosas bellas en la vida que son gratis…

Fuente: Lsa Vanguardia

Por fin, nuevas reglas para las finanzas

Por: Christine Lagarde, Ministra de Finanzas de Francia.

Hace 76 años, en junio de 1933, se celebró en Londres la Conferencia Económica y Monetaria Mundial en la que se reunieron 66 países para poner fin al desorden monetario y las guerras comerciales en curso y tratar de extraer las lecciones de la Gran Depresión. Cuando terminó, los negociadores admitieron que había sido un fracaso.

El 2 de abril de 2009, los líderes mundiales se dirigirán de nuevo a Londres para encontrar una solución a una crisis financiera y económica tan desastrosa como la de 1929. No podemos permitir que la historia se repita. Si prevalece la inacción colectiva, corremos el riesgo de volver a las desgracias políticas y económicas de los años treinta que allanaron el camino para un conflicto mundial devastador.

Por supuesto, debemos responder al debilitamiento de la economía y a la inestabilidad financiera prácticamente en un estado de emergencia. Por eso los paquetes de estímulos y los planes de rescate financiero se adoptaron concomitantemente por primera vez en Europa, Estados Unidos y algunos grandes países asiáticos.

En la reunión de ministros de finanzas del G-20 celebrada el 14 de marzo, todos nuestros países hicieron enormes esfuerzos para reparar su maquinaria económica lo más rápido posible. Las políticas que se escogieron son diferentes, pero todos los Estados son partidarios de las soluciones que les parecen más adecuadas. Todas son audaces y realistas en cuanto a las tareas que nos esperan.

Al igual que sus socios, Francia ha adoptado medidas significativas de estímulo, mediante un plan que anunció el Presidente Nicolas Sarkozy en diciembre pasado, así como con inversiones públicas y pagos anticipados de la deuda del gobierno. Si también tomamos en cuenta el fortalecimiento de los servicios sociales y las políticas legales que se emprendió el mes pasado, los estímulos de Francia en 2009 suman más del 2% de su PIB y los recursos comprometidos a futuro igualan los de Estados Unidos.

Además, el impacto de los estabilizadores automáticos –que permiten a los gobiernos movilizar más o menos recursos fiscales dependiendo de las condiciones económicas—es más fuerte en Europa occidental que en la mayoría de los países anglosajones. Sin embargo, la situación macroeconómica de Estados Unidos parece ser peor que la de Europa en términos de consumo, banca, empleo y mercados inmobiliarios.

Pero como han repetido tanto Sarkozy como el Presidente estadounidense Barack Obama, debemos ir más lejos. Los estímulos económicos sólo serán eficaces si se restablece la confianza, y la confianza sólo se puede restablecer si se replantea totalmente el sistema financiero.

Obviamente necesitamos ir a la raíz del problema, lo que exige que redefinamos los principios básicos del sistema. Sería contraproducente concentrarse en tratar los síntomas y darse cuenta después de que los presupuestos sin precedentes para las políticas estructurales no son económicamente eficientes ni políticamente aceptables.

En la Cumbre de Washington de noviembre pasado, la UE sugirió un principio básico: es necesario vigilar a todos los mercados, todos los territorios y todos los actores que pongan en riesgo el sistema financiero global. Este principio, con el que todos estuvieron de acuerdo, debe aplicarse incluso si afecta las viejas costumbres y los ingresos holgados. Estoy especialmente convencida de que debemos vigilar de cerca a los actores de los mercados financieros, como los fondos de cobertura. Aunque esos fondos a veces representan el 50% de las transacciones del mercado, no están registrados ni sujetos a normas sobre transparencia. Esto no es sostenible.

Luchar por la transparencia también implica hacer frente a los Estados que se niegan a colaborar en cuestiones financieras a nivel global o a combatir el lavado de dinero o a prevenir los riesgos financieros. No podemos construir un sistema más seguro si no hacemos que los requisitos globales sean más estrictos y si toleramos que no se cumplan las reglas. Junto con Alemania, Francia tiene la intención de elaborar una lista de países que no cooperan y de diseñar un conjunto de herramientas de sanciones adecuadas.

Las nuevas normas de auditoría deben reflejar una arquitectura financiera revisada que se concentre en la transparencia. El objetivo de esas normas debe ser atenuar el impacto del fracaso financiero, no amplificarlo, como ha sucedido en esta crisis.

En efecto, es necesario regular a las agencias calificadoras, cuyo mal funcionamiento contribuyó a la crisis. Pedimos una política fácil: reglas más estrictas (especialmente al combatir conflictos de interés), una escala de calificaciones específica para los productos complejos y la publicación periódica de sus rendimientos. Durante la reciente presidencia francesa, Europa siguió este camino para preparar una reglamentación europea que pronto se adoptará. Esperamos que todos nuestros socios hagan lo mismo.

La responsabilidad debe volver a estar en el centro de un sistema que se ha hundido en los excesos. Los métodos utilizados para pagar a los operadores del mercado reflejan nuestros errores colectivos. Cedimos a los incentivos de corto plazo y todo parecía conspirar para impulsarnos a aceptar riesgos excesivos. Debemos revisar los esquemas de compensación y retrasar el pago de los bonos hasta que se conozca la rentabilidad de las inversiones de una empresa.

Por último, debemos expresar nuestra solidaridad con los países emergentes y pobres. Debilitados por la crisis, son los primeros que resultan afectados por los recortes de los flujos financieros. Las instituciones financieras internacionales deben darles un enorme apoyo y también tener los recursos necesarios para prever desequilibrios globales y prevenir crisis, en lugar de responder sólo cuando la situación es urgente.

Francia y sus socios europeos, en particular Alemania, con quienes trabajamos en estrecha colaboración, presentarán estos puntos al G-20. En efecto, así como un estímulo fiscal nacional es menos eficiente que un esfuerzo coordinado, fortalecer las reglamentaciones financieras sin combatir la relajación que predomina en otros ámbitos no tiene sentido en un mundo globalizado.

No debemos engañarnos; no podemos solucionar todos los problemas de esta crisis en los próximos días. Sin embargo, debemos alcanzar varios objetivos y dar señales claras de que existe una verdadera ambición colectiva. La historia nos ha mostrado el peligro de dejar pasar algunas oportunidades. El 2 de abril, Francia y Europa estarán presentes.

Fuente: www.project-syndicate.org

La deriva de las relaciones trasatlánticas

Por: Joschka Fischer

En las riberas del Rin y en Praga, la OTAN y la Unión Europea rendirán homenaje al nuevo Presidente estadounidense a principios de abril. Habrá hermosas fotografías y pomposos discursos acerca del futuro de la relación trasatlántica; en otras palabras, lo de siempre.

Sin embargo, antes de las cumbres de Estrasburgo y Praga, las relaciones trasatlánticas se verán sometidas a prueba en la cumbre del G-20 en Londres. La elección de Barack Obama iba a mejorarlo todo, o al menos eso es lo que se esperaba. Se suponía que la deriva en las relaciones trasatlánticas ocurrida durante los ocho años de la presidencia de George Bush se iba a detener, y hasta revertir. Esas esperanzas se están diluyendo a medida que la crisis económica global pone de relieve las diferencias entre Estados Unidos y Europa.

Por supuesto, al término de la cumbre de Londres los líderes reunidos acordarán una declaración conjunta, porque nadie puede darse el lujo de que fracase. Pero persistirán las diferencias. Estados Unidos desea solucionar la crisis global proporcionando una cantidad de ayuda financiera sustancialmente mayor. Europa se niega a comprometerse a eso, prefiriendo hacer hincapié en la reforma financiera. Al final, se llegará a una fórmula protocolar intermedia para incluir ambas posturas en la declaración.

Entonces los medios de comunicación elogiarán la “valentía” y la “asertividad” de sus respectivos gobiernos, y calificará el resultado como una “estrecha victoria”. No obstante, lo que quedará de lado es una respuesta global y contundente a la crisis más grave desde 1929. Para esa batalla no hay liderazgo a la vista.

La principal razón de que prosiga la deriva trasatlántica es que la crisis se está viviendo de manera diferente. Estados Unidos teme a la deflación; Europa –impulsada por su mayor economía, Alemania- teme a la inflación y al endeudamiento nacional.

Estados Unidos ha hecho un completo viraje en U en términos prácticos e ideológicos, confiando en Keynes y en una enorme demanda pública financiada por deuda para poner freno al declive económico. Sin embargo, los europeos, si bien han puesto en marcha planes nacionales de recuperación, siguen poco dispuestos a asumir el riesgo de un endeudamiento similar. Más aún, el estado de bienestar europeo servirá de amortiguador del golpe económico, al menos durante cierto tiempo.

Sin embargo, la táctica política también juega un papel. Obama acaba de ser electo por cuatro años, y su destino político depende de si es capaz de lograr la recuperación económica. La menor actitud dubitativa puede significarle consecuencias profundas e irreparables. No obstante, en Europa los líderes enfrentan imperativos muy diferentes.

El Primer Ministro británico Gordon Brown está en problemas. La crisis económica en el Reino Unido es al menos tan grave como en Estados Unidos, y ha obligado al gobierno a recurrir casi enteramente al gasto deficitario para evitar una completa catástrofe del sistema financiero. A Brown le quedan pocas opciones, y el Reino Unido está lejos de haber llegado a lo peor de la crisis. Sólo un milagro podría salvarlo.

El destino de Brown tendrá efectos de gran alcance tanto para Alemania como para Francia, porque se ve como un ejemplo de lo que les puede pasar. La Canciller alemana Angela Merkel y el Presidente francés Nicolas Sarkozy no quieren apostar a pérdida sus propios futuros políticos. Merkel jugará el papel central en la decisión de qué postura adopta Europa, no sólo porque es líder de la mayor economía de la UE, sino también porque desea ser reelecta en septiembre.

El resultado de esas elecciones es cada vez más incierto, y Merkel está ahora en una posición muy incómoda que se podría terminar convirtiendo en un gran dilema. Si opta ahora por un gasto deficitario sustancial, perderá apoyo, que ya está debilitándose debido a la mayor deuda estatal, las nacionalizaciones, los programas de estímulo, etc. Pero si el desempleo aumenta mucho a principios del verano y algunas compañías conocidas quiebran, hay quienes podrían decir que no ha hecho lo suficiente, lo que podría llevar a que los socialdemócratas triunfaran en las elecciones.

Está por verse si lo que decidirá el resultado es el desempleo o la deuda estatal, pero Merkel hará todo lo posible por evitar comprometerse de manera prematura, y la cumbre de Londres es demasiado temprana.

Este tipo de razonamiento legítimo y, no obstante, centrado en detalles egoístas tiene serias consecuencias internacionales. El desacuerdo entre Europa y Estados Unidos está bloqueando una acción concertada de las dos principales economías occidentales, con lo que se debilita a Occidente como un todo. Esto socavará todavía más la relación trasatlántica, dará un mayor peso a China en el manejo global de la crisis y, con toda probabilidad, hará posible que los chinos emerjan como los grandes ganadores.

El mundo habrá cambiado una vez que la crisis económica global haya pasado, y entonces los europeos ya no podrán quejarse de ella. El mundo será más Pacífico y menos trasatlántico, y el nuevo eje de la política mundial estará formado por la dupla sino-estadounidense.

Secretamente, la esperanza en Berlín, París y otras capitales europeas parece ser que Obama logre arreglar las cosas. Si tiene éxito como un súper Keynes, nadie va a haber tenido que arriesgar en ello su propio futuro político. Si fracasa, bueno, gracias a Dios que uno no estaba metido en eso.

Ambas posturas son igual de peligrosas para los intereses vitales de Europa. Si Europa ve su papel en esta crisis –que todavía podría convertirse en una recesión con todas sus letras- como el de un polizón, en el futuro se la tratará de manera acorde.

Fuente: www.project-syndicate.org

Capitalismo científico

Por: Daniel Cloud

Para entender cómo nos metimos en nuestro embrollo económico actual, explicaciones complicadas sobre derivados, fracaso regulador y demás no vienen a cuento. La mejor respuesta es a un tiempo antigua y sencilla: la arrogancia.

En la economía matemática moderna, muchas personas del mundo rico llegaron a la conclusión de que por fin habíamos ideado un conjunto de instrumentos científicos que de verdad podían predecir el comportamiento humano. Se daba por sentado que dichos instrumentos eran tan fiables como los utilizados en la ingeniería. Tras haber introducido el socialismo científico en su tumba al final de la Guerra Fría, nos vimos rápidamente abrazando otra ciencia del hombre.

Nuestras nuevas creencias no se desprendían de algún nuevo experimento o alguna observación inesperada, al modo como se produce un auténtico cambio de paradigma científico. Lo propio de los economistas no es hacer experimentos con dinero real. Cuando los hacen, como cuando el premio Nobel Myron Scholes gestionó el fondo de cobertura Long Term Capital Management (LTCM), los peligros superan con frecuencia los beneficios (lección que no parecemos haber aprendido todavía) y, como casi todas las observaciones que hacen los economistas dan un resultado imprevisto, ninguna observación inesperada podría cambiar en realidad un paradigma económico.

Lo que de verdad produjo el cambio en economía que condujo al desastre fue el simple hecho de que ahora se podían decir en público ciertas cosas impunemente. Algunos creíamos sinceramente que había llegado el fin de la Historia y, al fin y al cabo, no se puede tener una sociedad final, utópica, sin disponer de una teoría científica del comportamiento humano, junto con algunos científicos o philosophes locos para presidir todo ello.

El problema es que, independientemente de lo “científicamente” que se formularan esas nuevas creencias, siguen siendo falsas. El capitalismo es, entre otras cosas, una lucha entre personas por el control de unos recursos escasos. Como el boxeo y el póquer, es una forma suave y limitada de guerra privada.

Hace siglos que los estrategas militares saben que no hay ni puede haber una ciencia final de la guerra. En una lucha real sobre cosas que de verdad importan, debemos dar por sentado que nos las habemos con unos oponentes reflexivos, que pueden entender cosas propias de nosotros que nosotros mismos no sabemos. Por ejemplo, si se pueden obtener beneficios comprendiendo el modelo subyacente a una política, como ocurre con toda seguridad con los modelos utilizados por la Reserva Federal de los Estados Unidos, tarde o temprano habrá tanto capital que busque dichos beneficios, que la cola empezará a menear el perro, como ha estado ocurriendo últimamente.

La verdad es que cuando más útiles son esa clase de modelos es cuando son poco conocidos o no existe una creencia universal en ellos. Cuando los aceptamos y empezamos a apostar por ellos, van perdiendo progresivamente su valor productivo, pero no puede haber auténtica ciencia predictiva para un sistema que puede cambiar de funcionamiento, si publicamos un modelo de él.

Los mercados pudieron ser en tiempos bastante eficientes, antes de que dispusiéramos de una teoría de los mercados eficientes. Sin embargo, si invertir es simplemente asignar dinero a un índice, la liquidez pasa a ser el único factor determinante de los precios y las valoraciones quedan totalmente desorganizadas. Cuando una fracción importante de los participantes en el mercado están comprando simplemente el índice, el papel del mercado consistente en garantizar una buena gestión empresarial desaparece también.

La formación de grandes burbujas en los últimos decenios fue en parte una consecuencia de la común e incorregible creencia de que nunca podrían ocurrir. Nuestra creencia colectiva en que los mercados son eficientes contribuyó a hacerlos desatinadamente ineficientes.

Pese a ello, durante los veinte últimos años los economistas empezaron a actuar como si creyéramos que podíamos predecir de verdad el futuro económico. Si el universo no acompañó, no fue porque nuestros modelos fueran erróneos: la culpa era del “fallo del mercado”. No está claro cómo podíamos saber que los mercados estaban fallando siempre que bajaban en gran medida, pero creíamos que no teníamos por qué desconfiar cuando subían. Tampoco está claro cómo creímos todos que el fracaso de LTCM o el malestar posterior al 11 de septiembre representaban graves riesgos para el sistema, pero pudimos dudar en serio de que la locura de las punto-com fuera una burbuja.

Rescatamos burbujas repetidas veces y nunca las hicimos estallar deliberadamente. A consecuencia de ello, nuestros mercados financieros se convirtieron en un plan en forma de pirámide. Se podía pasar por alto sin peligro –pensamos– el riesgo moral, porque es "moral”, que, como todo científico auténtico sabe, significa “imaginario”.

Pero un mercado no es un cohete, los economistas no son científicos expertos en cohetes y en los asuntos humanos el riesgo moral es el que más importa. La creencia falsa en que podemos ver colectivamente el futuro mediante la ciencia nos ha conducido a todos a hacer diversas promesas vinculantes sobre cosas propias de ese futuro que ningún ser humano podía garantizar en modo alguno. Una promesa de algo que, según deberíamos saber todos, no se puede garantizar se llama también “mentira”. Ahora se está desgarrando esa vasta red de mentiras.

Los gobiernos creen que podemos detener ese proceso echándole dinero encima, pero hay muchas razones para pensar que eso no funcionará. Probablemente ya haya pasado el momento de poder salvar el sistema bancario: muchas entidades ya no son, sencillamente, bancos, sino vastos experimentos que no funcionaron como se había previsto.

Podría ser que estuviéramos “estimulando” y “rescatando” la economía durante un tiempo bastante largo de formas que simplemente retrasen el ajuste necesario, antes de vernos por fin obligados a permitir que se produzca la necesaria destrucción creativa, pero ése no es el auténtico problema. El auténtico problema es la ideología seudocientífica subyacente a la crisis. En una ciencia final del hombre está fuera de lugar la recuperación impredecible y no planeada que es la única clase que una economía capitalista puede tener después de una crisis de estas dimensiones.

Si nos aferramos a la falsa seguridad de una supuesta ciencia que no funciona y olvidamos su filosofía subyacente, ideas como las de la responsabilidad personal y el derecho a fracasar, nuestros dirigentes dejarán muy científicamente de brindarnos recuperación alguna.

Fuente: www.project-syndicate.org

La revisión del financiamiento del FMI

Por: Dominique Strauss-Kahn

El Fondo Monetario Internacional debería ser un puerto de escala esencial para los países de mercados emergentes y en desarrollo que enfrentan necesidades financieras. Con su capacidad para movilizar importantes recursos financieros y afianzar la credibilidad política, el FMI puede ayudar a mitigar los grandes costos económicos y sociales muchas veces asociados con las crisis. En este contexto, el mundo se ha reunido en medio de la crisis para revisar radicalmente el marco para el otorgamiento de préstamos por parte del FMI.

Ahora y en el futuro, el mundo necesita que el FMI responda de manera flexible y efectiva a las necesidades de sus miembros. Primero y principal, si han de marcar una diferencia, nuestros paquetes de financiamiento deberían ser lo suficientemente grandes en relación a la dimensión del problema. Por otra parte, la ausencia de un fondo de seguro del FMI con términos aceptables ha sido una brecha importante en la arquitectura financiera global, especialmente para las economías de mercados emergentes más dinámicas. Esto es así a pesar de toda la evidencia existente sobre el valor de un pronto acceso al financiamiento del FMI, antes de que una situación difícil se deteriore y se convierta en una crisis.

Es más, mientras sigue siendo esencial vincular las condiciones de política a los programas respaldados por el FMI, éstas deberían concentrarse lisa y llanamente en solucionar los problemas críticos de un país, de manera que las condiciones sean relevantes y no impertinentes.

Con el respaldo de nuestros miembros, estamos implementando importantes reformas a nuestras políticas de préstamo que alentarán a los países a acercarse al FMI tempranamente, antes de que las crisis se vuelvan severas y prácticamente indómitas.

Primero, las condiciones de política asociadas con el futuro financiamiento del FMI estarán mejor adaptadas a las circunstancias del país. Una nueva Línea de Crédito Flexible ofrece financiamiento de alto volumen -incluso antes de que haya estallado una crisis- sin ninguna condicionalidad de política ex post para los países calificadores con fundamentos económicos y marcos de política sólidos. Algunos observadores han catalogado al nuevo instrumento de "préstamo fácil", aunque son pocos los países que cumplen con los criterios de calificación los que considerarían que sus aciertos de políticas -y su compromiso para mantener ese historial- son "fáciles". Para otros, la condicionalidad se concentrará más estrechamente en áreas centrales, y las condiciones "estructurales" que requieran medidas legislativas dificultosas serán juzgadas de manera menos ortodoxa.

Segundo, para aquellos que no califiquen para el nuevo instrumento, el caballito de batalla del Fondo en materia de préstamos, el Acuerdo Contingente, será más flexible en varias dimensiones. Estas incluyen facilitar un alto acceso al financiamiento incluso antes de que se materialice una crisis y permitir que los desembolsos tengan una mayor carga de entrada.

Tercero, el volumen disponible de financiamiento por parte del FMI se está incrementando sustancialmente. Los límites normales respecto del acceso a los recursos del FMI se están duplicando -un desarrollo coherente con el creciente consenso de que la capacidad de financiamiento del Fondo necesita al menos duplicarse dada la gravedad de esta crisis-. Esto es extremadamente importante, ya que pocas cosas son tan fatales para la credibilidad de un paquete de políticas como un financiamiento insuficiente.

En conjunto, estas medidas abordan los problemas medulares -el estigma asociado en el pasado con la condicionalidad del FMI, la disponibilidad de un pronto financiamiento antes de una crisis y el volumen general de los paquetes de rescate- que muchas veces mermaron la efectividad del papel del Fondo como un prestador en tiempos de crisis. Los mercados emergentes que se acerquen de inmediato al FMI en busca de un financiamiento pre-crisis encontrarán refugio de los vientos del desapalancamiento global, lo que a su vez ayudará a contener la propagación de la crisis.

El FMI ya tomó prontas medidas para ayudar a muchos de nuestros países miembro en estos tiempos de crisis, como por ejemplo protegiendo el gasto social para amortiguar el impacto de la crisis sobre los más vulnerables. Las reformas de financiamiento adoptadas esta semana nos permitirán ser aún más flexibles y sensibles a la hora de asistir a más países.

Al mismo tiempo, estas reformas son sólo una parte de un plan de mayor envergadura destinado a renovar el FMI. Todavía en proyecto hay iniciativas para aumentar el préstamo concesional a países de bajos ingresos afectados por la crisis, fortalecer la vigilancia del Fondo y la pronta capacidad de advertencia, y mejorar su estructura de gobernancia de manera tal que se reconozca el papel más importante de los países de mercados emergentes en la economía mundial.

Albergo la esperanza de que se emprenda una mayor acción en todas estas áreas en los próximos meses. En conjunto, constituyen un punto de inflexión en la manera en que funciona el FMI y le permitirán ser de más ayuda para sus miembros a nivel global.

Fuente: www.project-syndicate.org

viernes, 3 de abril de 2009

¡Adiós a la profesión docente!

Por: Juan Eduardo García Huidobro

He dedicado los último tres artículos de este blog a alertar sobre la inconveniencia del artículo 46, letra g, que permite que cualquier profesional de una carrera de ocho semestres enseñe en enseñanza media una materia afin a su profesión. Finalmente el artículo fue aprobado con una pequeña modificación, que consiste en limitar a cinco años ese ejercicio profesional, ¡después de esos cinco años si quiere continuar enseñando debe prepararse pedagógicamente! Raro, ¿o no? ¿No sería más lógico que se preparara antes?

Para cerrar este punto quisiera, una vez más, repetir los problemas que la nueva legislación puede acarrear.

En Chile existe carencia de profesores en algunas áreas: inglés, matemáticas, ciencias. En vez de proponer que en forma extraordinaria, dada esta carencia, se permita a otros profesionales suplir el déficit diseñando un dispositivo de apoyo pedagógico para que lo hagan bien, se corta por lo sano y se desregula TODA la docencia en la educación media.

Las consecuencias más graves de esta medida, claramente "desmedida", son dos:

En primer lugar, nuestra legislación con enorme arrogancia está decretando que el saber pedagógico no existe. En otras palabras, que no tiene sentido preparar profesionales en un campo del actuar humano en el cual todos y todas pueden desenvolverse sin preparación alguna. Basta para enseñar poseer conocimientos en algún dominio específico: no hay diferencia entre saber inglés y saber enseñar inglés o saber matemática y saber ayudar a otros a aprender matemática.

En segundo lugar, es altamente probable que los profesionales que se van a interesar por hacer clases no van a ser solo ni principalmente los que dominan la lengua inglesa, las ciencias o las matemáticas, sino aquellos de profesiones con mayores dificultades de lograr empleo. También se podría suponer que quienes siguen una carrera y no logran trabajo en ella no suelen ser los profesionales más brillantes de sus promociones. Además - siguiendo con los peligros posibles de este nuevo mercado del empleo docente-, ¿quién puede asegurar que la medida no va a conducir a empresarios educacionales poco escrupulosos (podría haberlos), a buscar los profesionales que le resulten más baratos?

Fuente: La Tercera

miércoles, 1 de abril de 2009

Mañana en Israel

Por: José Rodríguez Elizondo

Eran otros tiempos cuando Henry Kissinger dijo que Israel no tenía política exterior, sino sólo política interna. Tiempos de guerra fría, los EE.UU como aliado suficiente y políticos con autoridad, como Menahem Begin, Itzhak Rabin y Shimon Peres. Entonces podían unirse los dos grandes partidos –Likud y Laborista-, para instalar gobiernos de coalición, capaces de acciones decisivas en coyunturas dramáticas.

Sin embargo, la frecuencia de esas coyunturas rigidizó las estructuras y empañó los teleobjetivos. La amenaza en el umbral, los enemigos al interior y los religiosos que convocaban a expandirse en nombre de Yahvé, bloquearon la advertencia del último visionario. Cuando Peres dijo que, por su propia seguridad, Israel debía colaborar a la instalación de un Estado Palestino, vino “Bibi” Netanyahu y le propinó su enésima derrota electoral.

Cuajó, así, la paradoja. En la cuna de los profetas no se previó que la guerra fría tendría fin, que el mundo árabe-islámico sería factor influyente en el escenario mundial, que el apoyo de los EE.UU. no siempre será incondicional, que los israelo-palestinos podrían convertirse en mayoría demográfica, que el desarrollo misilístico desvalorizaría la posesión de cabezas de playa y que la “guerra asimétrica” mostraría armas tan incontrolables como los “mártires suicidas”. Fue como si el establishment confiara en ese proverbio árabe rectificado, según el cual basta sentarse en el bunker para ver pasar el cadáver del enemigo.

Por eso, Israel hoy vive en la improvisación estratégica. La eventual unidad de los partidos históricos ya no es lo que era, pues no forman mayoría en la Knesset. Se han dividido y subdividido, mientras surgen y se potencian los partidos étnicos y religiosos, imponiendo mayorías débiles e inmanejables. Como resultado, las energías políticas se consumen en las negociaciones para formar gobiernos y éstos se agotan en la automantención.

En ese contexto de gobernabilidad precaria, el propio Netanyahu inauguró una seguidilla de gobernantes que debieron convocar a elecciones anticipadas. Ahora puede repetir esa historia y la mejor señal la dio la canciller saliente Tzipi Livni, cuando renunció a ejercer su primera mayoría electoral. Ella no quiso intentar un gobierno con partidos incompatibles y su gesto (sabio) evoca la urgencia de una mayoría cualitativa y cuantitativamente superior. Una capaz de enfrentar temas tan “duros” como la estadidad palestina, la capitalidad compartida de Jerusalem y la erradicación de asentamientos, porque la paz se negocia con los enemigos y no con los amigos.

Ese futuro ya fue asumido la semana pasada por Ehud Olmert, el gobernante saliente, cuando reconoció que el tiempo corre contra su país e Israel debe asumir “concesiones que muchos de nosotros rechaza siquiera pensar”. Sin duda, tras su reflexión está el fantasma de los EE.UU de Barack Obama, un líder ilustrado, que sabe de matices y cultiva el compromiso. El no apreciaría que el segundo gobierno de Netanyahu repitiera ese fatatalismo ensimismado, según el cual todos los palestinos son desconfiables y ahí están las acciones terroristas de Hamas y los fundamentalistas para comprobarlo.

Todo indica que, junto con otros actores importantes de la política mundial, Obama inducirá negociaciones significativas con garantías, garrotes y zanahorias incorporadas. Será un duro test para Netanyahu y Avigdor Lieberman -su ultranacionalista canciller nominado-, pues supone salir del bunker, para construir una genuina política exterior. Una cuyo soporte principal esté en el Ministerio de Asuntos Exteriores y no en el Ministerio de Defensa.

Fuente: La República (Perú)