domingo, 22 de junio de 2008

Guerra Inc.

Por: Luis Fernando Trejos Rosero

Los hechos recientes en las dinámicas de la guerra en Colombia nos indican que ésta se mantendrá estable por lo menos hasta el mediano plazo. Las FARC-EP se encuentran en un periodo de reacomodación de sus estructuras militares y de comando y si bien sufrió un revés político con el público rechazo de su accionar por parte de los gobiernos de Venezuela y Ecuador (ninguno las reconoció como organización terrorista) retomaron nuevamente los contactos con Francia, lo que las oxigena una vez más en el plano internacional. Por los lados del ELN la situación es similar, hace tres meses su máximo comandante Nicolás Rodríguez, declaraba públicamente desde Caracas, que querían firmar la paz con el gobierno de Uribe y sólo condicionaban la formalización de los diálogos a no concentrar sus frentes en sitios definidos por el gobierno y no individualizar a sus militantes sino hasta el final del proceso, las dos condiciones eran políticamente viables, pero fueron rechazadas por el gobierno. La pregunta que cabe hacerse es ¿Por qué el gobierno desechó la posibilidad real y concreta de humanización (ofrecieron liberar unilateralmente a los secuestrados en su poder) y negociación que les abrió el ELN y se empeña en una guerra sin cuartel con las FARC? ¿Será que para ciertos sectores del gobierno es más funcional la guerra que la paz? Lastimosamente el resultado de este rechazo a una posibilidad de paz produce más guerra, ya que en una carta publicada en su sitio web el 26 de mayo, el ELN invita a las FARC-EP a coordinar acciones políticas y militares y terminar con las agresiones armadas que se presentan entre algunos de sus frentes, especialmente en Arauca y Cauca.

Ante este panorama nuevamente surge la pregunta ¿podrá haber paz en Colombia? Y la respuesta parecen darlas las siguientes cifras: Acnur, presentó la semana pasada un informe en el que afirma que con tres millones de desplazados, Colombia ocupa el segundo puesto en el mundo después de Sudán, en África. Según el informe, un millón de esos casos han sucedido en los últimos cinco años (…) También es el cuarto país en solicitudes de asilo (…) Los resultados de la medición anual que la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas hace sobre la extensión de los cultivos de coca. De acuerdo con estos estudios, las plantaciones crecieron el año pasado en 27 por ciento frente al año anterior, con lo que el país tendría 99.000 hectáreas sembradas (…) el Observatorio para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos emitió un informe en el que asegura que en el país el 95 por ciento de las violaciones a los Derechos Humanos queda en la impunidad. El documento, presentado en Suiza por la Federación Internacional de Derechos Humanos, dejó a Colombia entre los peor situados junto a China, República Democrática del Congo, Zimbabwe, Sudán, Somalia, Chad y Uzbekistán (…) la revista inglesa The Economist, en el que muestra cómo en el Índice de Paz Global, que mide qué tan violentos son los países, la situación de Colombia empeoró, al pasar del puesto 116 al 130 en el mundo. Con ello quedó a sólo nueve puestos del país que tiene la situación más grave en esta materia, Irak[1].

Todas estas mediciones fueron hechas en el periodo de gobierno del presidente Uribe, estas son las otras cifras de la seguridad democrática, las que no aparecen en las encuestas, las que respaldarían su tercer gobierno y las que en últimas alimentan el conflicto y legitiman la violencia armada en Colombia.

[1] Cifras y comentarios disponibles en:

sábado, 21 de junio de 2008

El espectro de la estanflación global

´
¿Conducirá la creciente inflación global a una pronunciada desaceleración económica? Peor aún, ¿reavivará la estanflación, esa combinación mortal de inflación en aumento y crecimiento negativo?
´
La inflación ya está en aumento en muchas economías avanzadas y mercados emergentes, y hay señales de una probable contracción económica en muchas de las primeras (Estados Unidos, Reino Unido, España, Irlanda, Italia, Portugal y Japón). En las economías emergentes, la inflación ha estado asociada – hasta ahora – con el crecimiento, e incluso con el sobrecalentamiento de la economía. Pero la contracción económica en Estados Unidos y otras economías avanzadas puede conducir a una asociación –en lugar de una disociación—del crecimiento en los mercados emergentes, a medida que la contracción estadounidense desacelere el crecimiento y la inflación creciente obligue a las autoridades monetarias a restringir las políticas monetaria y de crédito. Entonces podrían enfrentarse a una "estanflación lite" –inflación creciente unida a una marcada desaceleración del crecimiento.
´
La estanflación necesita un choque negativo del lado de la oferta que aumente los precios y al mismo tiempo reduzca la producción. Los choques estanflacionarios han provocado una recesión mundial tres veces en los últimos 35 años: en 1973-1975, cuando los precios del petróleo se dispararon tras la Guerra del Yom Kippur y el embargo de la OPEP; en 1979-1980 después de la revolución iraní; y en 1990-1991, tras la invasión de Kuwait por Iraq. Incluso la recesión de 2001 –desencadenada principalmente por la implosión de la burbuja de la alta tecnología—estuvo acompañada de una duplicación del precio del petróleo después del inicio de la segunda intifada palestina contra Israel.
´
Hoy, un ataque israelí contra las instalaciones nucleares de Irán podría provocar un choque estanflacionario. Este riesgo geopolítico ha aumentado en las últimas semanas a medida que ha crecido la alarma en Israel en cuanto a las intenciones de Irán. Un ataque de ese tipo ocasionaría aumentos bruscos en el precio del petróleo –muy por encima de los 200 dólares por barril. Las consecuencias de dicho aumento serían una recesión global importante, como las de 1973, 1979 y 1990. En efecto, el incremento más reciente en el precio del petróleo se debe en parte a un aumento en la prima del miedo.
´
Pero sin un choque negativo del lado de la oferta, ¿es posible la estanflación global? Entre 2004 y 2006 el crecimiento global fue robusto mientras que la inflación fue baja, debido a un choque positivo en la oferta global –el aumento de la productividad y la capacidad productiva de China, la India y los mercados emergentes.
´
A este choque positivo del lado de la oferta le siguió –a partir de 2006—un choque positivo en la demanda global: el rápido crecimiento en “Chindia” y otros mercados emergentes comenzó a presionar los precios de varios productos básicos. Un fuerte crecimiento global en 2007 marcó el inicio de un aumento de la inflación global, un fenómeno que, con ciertas salvedades(la brusca desaceleración en Estados Unidos y algunas economías avanzadas), continúa en 2008.
´
Por lo tanto, si se excluye un choque del lado de la oferta verdaderamente negativo, la estanflación es poco probable. Los aumentos recientes en los precios del petróleo, la energía y otros productos básicos reflejan varios factores:
´
El elevado crecimiento de la demanda de petróleo y otros productos básicos entre las economías de mercado emergentes con rápido crecimiento y urbanización se está dando en un momento en el que las limitaciones a la capacidad y la inestabilidad política en algunos países productores restringen su oferta
´
El debilitamiento del dólar está presionando a la alza el precio en esa divisa del petróleo a medida que el poder de compra de los exportadores de petróleo disminuye en regiones donde el dólar no se utiliza.
´
El descubrimiento de los inversionistas de los productos básicos como un tipo de activo está alimentando la demanda tanto especulativa como de largo plazo.
´
La desviación hacia la producción de biocombustibles ha reducido la tierra disponible para el cultivo de productos agrícolas.
`
La relajada política monetaria estadounidense, a la que ha seguido la relajación monetaria en países que formalmente fijaban su tipo de cambio al dólar (como los del Golfo) o que mantenían devaluada su moneda para fomentar el crecimiento impulsado por las exportaciones (China y otros miembros informales de la llamada zona del dólar Bretton Woods 2), ha provocado una nueva burbuja de activos de productos básicos y un sobrecalentamiento de sus economías.
´
La mayoría de estos factores son similares a choques positivos en la demanda agregada global, lo que debería conducir a un sobrecalentamiento económico y un aumento de la inflación global.
´
Las políticas de tipo de cambio son cruciales. Los superávit en cuenta corriente considerables y/o la mejora de la relación de intercambio implican que el tipo de cambio de equilibrio real (el precio relativo entre los bienes extranjeros y los nacionales) se ha apreciado en países como China y Rusia. Así, con el tiempo el tipo de cambio real debe convergir –mediante una apreciación real—con el tipo de equilibrio más fuerte. Si no se permite la apreciación del tipo de cambio nominal, la apreciación real sólo podrá ocurrir mediante un aumento de la inflación interna.
´
Por lo tanto, la forma más importante de controlar la inflación –y recuperar al mismo tiempo la autonomía de las políticas monetaria y crediticia necesaria para controlar la inflación—es permitir que las monedas de esas economías se aprecien significativamente. Desafortunadamente la necesidad de apreciar las monedas y de la austeridad monetaria en los mercados emergentes sobrecalentados llega en un momento en que la recesión inmobiliaria, la contracción del crédito y los elevados precios del petróleo están provocando una acentuada desaceleración en las economías avanzadas—y una recesión abierta en algunas de ellas.
´
El mundo ha completado el círculo. Después de un período benigno con un choque positivo en la oferta global, un choque positivo en la demanda global ha conducido al sobrecalentamiento y presiones inflacionarias crecientes a nivel mundial. Ahora hay preocupaciones sobre un choque estanflacionario en la oferta –digamos, una guerra con Irán—aunado a un choque deflacionario en la demanda a medida que revienten las burbujas inmobiliarias. Las presiones deflacionarias podrían afianzarse en las economías que se están contrayendo, mientras las presiones inflacionarias aumentan en las economías que todavía crecen con rapidez.
´
Por lo tanto, los bancos centrales de muchas economías avanzadas y emergentes se enfrentan a una pesadilla en la que deben restringir la política monetaria (para luchar contra la inflación) y al mismo tiempo relajarla (para reducir los riesgos al crecimiento). A medida que los riesgos de inflación y los que afectan al crecimiento se combinen de maneras distintas y complejas en economías diferentes, será muy difícil para los banqueros centrales equilibrar estos imperativos contradictorios.
´

viernes, 20 de junio de 2008

Hoy fueron publicados los primeros resultados del segundo estudio regional de la UNESCO

El día de hoy se hizo público el primer reporte de resultados del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE) liderado por la Oficina Regional de la UNESCO para América Latina y el Caribe (OREALC).
´
En dicho estudio participaron muestras representativas de los estudiantes de tercero y sexto de primaria de 16 países de AL. Los estudiantes fueron evaluados en matemática, lectura, escritura y ciencias naturales (esta última área solo se evaluó en algunos países y en sexto grado). El estudio es curricular (evaluá el rendimiento en los aspectos comunes a los curricula de los países que participan) y enfocado desde la perpectiva de habilidades para la vida (vale decir, los aprendizajes deben ser significativos para el desenvolvimiento de los estudiantes en su entorno y no solo para lograr éxito en la escuela).
´
El reporte completo se puede obtener en:
http://www.unesco.cl/esp/
´
Algunos asuntos destacables de la presentación de resultados acontencida en la UNESCO el día de hoy:
´
- En educación, calidad y equidad son dos aspectos indisociables.
´
- El clima escolar es el factor asociado, entre los estudiados, que explica mayor porcentaje de la varianza de los resultados. Los niños y niñas que estudian en escuelas con mejor clima obtienen mejores resultados. IMPORTA SENTIRSE A GUSTO CON LA ESCUELA. (Cabe preguntarse si esta relación hallada entre clima y rendimiento es bidireccional)
´
- El capital cultural de las familias de los estudiantes es también un factor asociado preponderante en la explicación de los resultados. Estudiantes de familias con "mayor capital cultural" rinden mejor.
´
- Cuba obtiene, igual que en el primer estudio de UNESCO realizado en 1997, los mejores resultados de la región.
´
- Chile, Uruguay y Costa Rica conforman un segundo grupo con resultados significativamente por encima de la media regional. México y Colombia tienen resultados también superiores a la media. ´
- Los resultados están propuestos también en niveles de logro, esto son, tramos de puntaje que dan cuenta de perfiles educativos y que dotan de significado pedagógico la comunicación de resultados. Se han definido cuatro niveles de logro para cada prueba (del I al IV, donde los estudiantes que caen en el nivel I son capaces de realizar las tareas de menor demanda cognitiva y los del nivel IV logran, por el contrario, mostrar un grado de habilidad en el área mayor y satisfactorio). Por defecto, se crea además el nivel -1 donde caen aquellos estudiantes que no logran mostrar ni siquiera los conocimientos básicos evaluados en el nivel 1.

- En tercer grado - matemática tenemos aprox. un 10% de estudiantes por debajo del nivel 1, un 36% en el n1, un 28% en el n2 y tan solo 25% en los dos niveles superiores. Los resultados son igualmente preocupantes en las otras áreas y grados.
´
- Un mensaje alentador: La escuela importa, puede transformar esto en mejores resultados. Evidencia de ello es el caso cubano, donde la segmentación social es casi inexistente, los insumos y condiciones de partida son similares y sin embargo se observa gran dispersión en los resultados que presumiblemente se debe a procesos escolares.
´
Si bien, los análisis específicos de factores asociados para cada país aún no se han publicado, el informe general ofrece mucha información rica y útil para entender la problemática educativa en nuestra región y aportar a su solución.

Politicas Sociales. Más que políticas para la pobreza una oportunidad de fortalecimiento de la sociedad

Por: Reinaldo Tan Becerra.
´
Según Germán Rama (2001) (1) la política social es “un conjunto de disposiciones legales y de acciones que parte de los poderes públicos, como de los distintos grupos sociales que tienden a proteger la existencia y la calidad de la vida humana de la totalidad de los integrantes de la respectiva sociedad... lo que define a las políticas sociales es el objetivo de la universalidad. La noción fundamental es que los seres humanos, por el hecho de ser tales, tienen derechos similares en lo que se refiere a la existencia y calidad de la misma, con independencia de sus restantes atributos, como son: el sexo, el color de piel, la lengua, la cultura a la que se pertenece, y el poder económico social."(2)
´
Esta definición de política social rompe con una concepción, adoptada por los países latinoamericanos desde la década del 80, de fuerte focalización en los sectores de menores ingresos; abriendo la posibilidad de que el resto de la población sea sujeto de ella en cuanto beneficios y no solamente costos.
`
La universalización planteada por Rama -ampliación de la cobertura de los beneficiados con las políticas sociales, en un marco de derechos humanos- conlleva desafíos, de distinto nivel, tanto para la economía y la política.
´
En materia económica, desde un paradigma de mercado, que el Estado camine a una universalización de los beneficios de su políticas social es “un atentado” contra la capacidad del mercado de responder a las demandas sociales de la población, movilizando los escasos recursos con los que cuenta a responder necesidades, siempre crecientes, de sectores de la población que no lo requieren. El Estado al perder su focalización en la población de menores recursos (categorizada como pobre), entregará bienes y servicios a segmentos de la población que no debe, por ser estos capaces, gracias a su nivel de ingresos monetarios, de resolver sus necesidades a través de la oferta de servicios sociales que ofrece el mercado. Además, la adopción de una política social de este tipo que busca el ejercicio y goce de los derechos sociales requiere de organizaciones que provean éstos, lo que conlleva realizar inversiones para ampliar y modificar la red de servicios sociales existentes -diseñada para servir al segmento pobre de la población- para captar a los segmentos no pobres de la población. En suma, la universalización de las políticas sociales en un marco de derechos es una aberración económica.
´
En cuanto política, la adopción de la universalización plantea de partida la pregunta de cómo sustentar una política de este tipo. Clave es generar la institucionalidad que permita la captación de los ingresos necesarios para financiar el nuevo gasto social al cual llevaría esta política universal. En lo propiamente político, la universalización llevaría a un potencial crecimiento de la demanda por participación de viejos y nuevos actores sociales, no presentes en el segmento pobre de la población, cuyas demandas han sido catalizadas y segmentadas por el mercado de bienes y servicios sociales. Abriendo un canal de potenciales demandas por el ejercicio y goce de derechos políticos, sociales, económicos y culturales. Lo cual exige un rediseño de la estructura política existente para dar cabida a estos nuevos actores en el actual escenario político.
`
El retorno del tema de la universalización de las políticas sociales, ya antes presente en los esfuerzos llevados adelante por los países latinoamericanos por concretar un Estado de Bienestar (desde la década del 30 hasta su fin en los inicios de lo 80), es indicador de que no basta el mercado y sólo políticas económicas en pro del crecimiento, para el bienestar de las poblaciones latinoamericanas. Se requiere la participación del Estado ya no sólo con una política social focalizada en los segmentos pobres, sino incluyendo a otros actores sociales. Esto, como ya se ha presentado, no exento de dificultades en materias económicas y políticas.
´
Uno de los aportes de las políticas sociales en el siglo XX en América Latina fue posibilitar la integración social, la constitución de un nosotros. La cual, en el último cuarto del siglo pasado, transita una política focalizada en los grupos pobres, en una apuesta desde el crecimiento económico por el desarrollo e integración social de esta población.
´
La universalización de la política social, en un marco de derechos humanos, abre la posibilidad de incorporar la capacidad integradora de las políticas sociales extensivas del siglo XX, con un uso responsable de la economía de la nación en el marco de una economía de mercado. No conduciendo a los desequilibrios macroeconómicos alcanzados por los gobiernos populistas latinoamericanos.
´
Esta es una oportunidad de mayor cohesión social de nuestras sociedades cada vez más segmentadas por las propias dinámicas del mercado, es una posibilidad de fortalecer y renovar el nosotros nacional.
_______________________________________
(1) Germán W. Rama, Consultor del BID
(2) Rama, G. (2001).Las políticas sociales en América Latina.

jueves, 19 de junio de 2008

¿Hay un nuevo consenso de Washington?

´
Hace dos años y medio, algunos altos funcionarios del Banco Mundial abordaron al Premio Nobel Michael Spence para pedirle que encabezara una comisión de alto nivel sobre el crecimiento económico. El problema de que se trataba no podía ser más importante. El “consenso de Washington” –la tristemente célebre lista de lo que debían y no debían hacer los encargados del diseño de políticas de los países en desarrollo—se había disipado prácticamente. Pero, ¿qué tomaría su lugar?
´
Spence no estaba seguro de ser la persona indicada para esa labor. Después de todo, sus investigaciones se habían centrado en cuestiones teóricas sobre economías avanzadas; había sido decano de una escuela de estudios empresariales; y no tenía mucha experiencia en materia de desarrollo económico. Pero le intrigaba la tarea. Y lo alentó la respuesta entusiasta y positiva que recibió de los futuros miembros de la comisión. Así nació la Comisión Spence sobre el Crecimiento y el Desarrollo, un grupo de célebres encargados del diseño de políticas –incluyendo a otro Premio Nobel—cuyo informe final se dio a conocer a finales de mayo.
´
El informe Spence representa un parteaguas para la política de desarrollo – tanto por lo que dice, como por lo que excluye. Ya no están las afirmaciones llenas de seguridad sobre las virtudes de la liberalización, la desregulación, la privatización y el libre mercado. Tampoco están las recomendaciones uniformes de política ajenas a las diferencias de contexto. En cambio, el informe Spence adopta un enfoque que reconoce los límites de lo que sabemos, resalta el pragmatismo y el gradualismo y alienta a los gobiernos a experimentar.
´
Es cierto que las economías exitosas tienen mucho en común: todas participan en la economía global, mantienen estabilidad macroeconómica, estimulan el ahorro y la inversión, dan incentivos orientados al mercado y están razonablemente bien gobernadas. Es útil mantener a la vista estos puntos comunes porque son el marco para llevar a cabo políticas económicas adecuadas. Decir que el contexto es importante no significa que todo se vale. Pero no hay un libro de reglas universal; en países distintos estos fines se alcanzan de formas diferentes.
´
El informe Spence refleja un cambio intelectual más amplio dentro de la profesión del desarrollo, un cambio que abarca no sólo las estrategias de crecimiento sino también la salud, la educación y otras políticas sociales. El marco de política tradicional, al que el nuevo pensamiento está sustituyendo gradualmente, se basa más en suposiciones que en diagnósticos.
´
Comienza con ideas preconcebidas firmes sobre la naturaleza del problema: demasiada (o muy poca) reglamentación oficial, mala gobernanza, gasto público insuficiente en salud y educación y así sucesivamente. Además, las recomendaciones vienen en forma de la clásica lista de reformas y se subraya su carácter complementario –la necesidad de ponerlas en marcha simultáneamente—y no su programación, secuencia y orden de prioridad. Y está sesgado hacia las recetas universales –arreglos institucionales “modelo”, “mejores prácticas”, reglas empíricas y demás.
´
En contraste, la nueva mentalidad de política comienza con un agnosticismo relativo en cuanto a lo que funciona. Su hipótesis es que hay demasiada “laxitud” en los países pobres, de forma que con cambios simples puede haber una gran diferencias. Como resultado, es explícitamente diagnostico y se centra en los cuellos de botella y las limitaciones económicas más importantes. En lugar de una reforma integral, hace énfasis en la experimentación en las políticas y en iniciativas con objetivos relativamente concretos para encontrar soluciones locales, y llama a dar seguimiento y realizar evaluaciones a fin de averiguar qué experimentos funcionan.
´
El nuevo enfoque desconfía de los remedios universales. En cambio, busca innovaciones de política que proporcionen atajos para evitar las complicaciones económicas o políticas locales. Este enfoque tiene una gran influencia del gradualismo experimental de China desde 1978 –el episodio más espectacular de crecimiento económico y reducción de la pobreza que el mundo ha visto.
´
El informe Spence es un documento consensual y por lo tanto un objetivo fácil para los golpes bajos. No contiene “grandes ideas” propias y en ocasiones se esfuerza demasiado para complacer a todos y cubrir todos los ángulos posibles. Pero, como dice Spence en relación a la reforma económica misma, es necesario dar pasos pequeños para que a largo plazo se note una diferencia importante. Es un gran logro haber alcanzado el nivel de consenso que él ha obtenido sobre un conjunto de ideas que en ciertos aspectos se apartan considerablemente del enfoque tradicional.
´
Habla bien de Spence el hecho de que el informe consigue evitar tanto el fundamentalismo de mercado como el fundamentalismo institucional. En lugar de ofrecer respuestas superficiales como “hay que dejar que los mercados operen” o “hay que mejorar la gobernanza”, pone el énfasis, con razón, en que cada país debe diseñar su propia mezcla de soluciones. Los economistas y los organismos de ayuda extranjeros pueden proporcionar algunos de los ingredientes, pero sólo el país mismo puede dar la receta.
´
Si hay un nuevo consenso de Washington, es que el libro de reglas se debe escribir en casa, no en Washington. Y eso es un verdadero avance.
´

martes, 17 de junio de 2008

Sanar a Bolivia

´
Desde el siglo 19, América Latina ha sufrido menos guerras entre estados y en ella se han creado menos estados que en cualquier otra región del mundo. El continente ha sido una periferia relativamente tranquila, ya que sus países no tienden a luchar entre si ni a fragmentarse. Sin embargo, puede que Bolivia termine siendo la excepción a esta última tendencia.
´
Un referendo sobre autonomía, que fue aprobado en la provincia oriental de Santa Cruz, ha generado temores acerca de una posible secesión de la región. Esta provincia, que es relativamente rica, está controlada por la oposición, posee diversidad étnica y es más conservadora, además de disfrutar de fértiles llanuras e hidrocarburos, votó por la autonomía por amplio margen. Las fuerzas antigubernamentales más entusiastas de Santa Cruz se ven impacientes por que se produzca la división. Y los referendos recientes en las provincias amazónicas de Beni y Pando parecen haber exacerbado esta sensación de potencial fractura de la nación.
´
Un ingrediente clave de este bullente conflicto es el factor étnico, cuya prominencia se hizo evidente incluso antes de la elección del Presidente Evo Morales en 2005. La combinación de grupos indígenas vociferantes y altamente organizados (los amerindios, ubicados en gran parte en las planicies occidentales de Bolivia, representan un 55% de la población) y la decreciente influencia de las elites tradicionales en una época de deterioro socioeconómico, ha creado una sociedad en la que hay más perdedores que ganadores. El referendo marcó una confluencia crítica de las divisiones sociales, regionales y políticas de Bolivia.
´
Sin embargo, a pesar de que Bolivia ha llegado a este sombrío punto de inflexión, paradójicamente los acontecimientos podrían llegar a un desenlace moderadamente benigno. El país se halla ante dos caminos distintos: una violencia civil prolongada y sin control, crisis política y un colapso de las instituciones, o tensión de corto plazo, un ajuste de mediano plazo y estabilidad de largo plazo.
´
La pregunta es: ¿puede Bolivia evitar convertirse en un estado casi fallido?
´
La asunción de Morales, un líder indígena, fue un terremoto político, pero también una señal de que la democracia se había profundizado. La reestructuración de las relaciones entre el estado y el sector privado en el sector de los hidrocarburos ha proporcionado al gobierno central los recursos y las capacidades que necesita para reconstruir un estado extremadamente débil.
´
Las políticas sociales y culturales de Morales se han orientado no sólo al reconocimiento de los derechos de la mayoría indígena de Bolivia, sino también a una redistribución del poder entre los grupos raciales. Su radicalismo inicial fue más simbólico y retórico que real, y a fines de 2007 ya se había moderado; la mayoría de sus iniciativas de política exterior fueron más eclécticas que extremistas.
´
Si Morales alguna vez había concebido un cambio revolucionario en Bolivia, para principios de 2008 ese proyecto se había disipado debido a la falta de un consenso nacional acerca de la factibilidad, intensidad y dirección de una transformación de ese tipo. El embrollo en que ha resultado la Asamblea Constituyente que Morales había convocado para enmendar la Constitución reflejó esta realidad. Mientras tanto, la oposición, aunque fuerte y poco moderada, no es todavía secesionista.
´
Afortunadamente, la economía mundial no está exacerbando la polarización interna de Bolivia. Los altos precios globales de los productos básicos han ayudado a todos los principales sectores económicos del país: la minería en el occidente, la producción agroindustrial y los proyectos de hidrocarburos en el oriente y el avance del desarrollo de la extracción de petróleo y gas en el sur. Más aún, el auge del consumo global de cocaína –debido a una mayor demanda en Europa y América Latina, junto a una demanda estable en Estados Unidos- ha generado nuevos ingresos para algunos bolivianos.
´
Sin embargo, si bien el poder relativo de las diversas regiones de Bolivia está aumentando, ninguna de ellas puede sobrevivir por si misma o vetar las acciones de zonas altamente movilizadas del país. Los grupos sociales y étnicos, activados por proyectos intensos y politizados, pueden pensar en términos de suma cero, pero no pueden avanzar en pos de sus intereses sin acuerdos de suma positiva.
`
Más aún, países vecinos como Argentina y Brasil, han mostrado un notable nivel de comprensión de la difícil situación interna de Bolivia. Han intentado evitar, siempre que sea posible, disputas económicas o políticas con el gobierno de Morales, y se han vuelto más diligentes a la hora de ejercer una influencia positiva sobre los asuntos bolivianos. El “Grupo de Amigos” (Argentina, Brasil y Colombia), creado recientemente, intenta promover medidas de creación de confianza y prevención de conflictos.
`
Además, EE.UU. parece estar queriendo evitar un antagonismo abierto con Morales. Con un régimen reformista en La Paz, es difícil no esperar tensiones con la administración Bush. Sin embargo, y esto ha sido crucial, Estados Unidos se ha abstenido de intervenir en la política boliviana, porque comprende que socavar el gobierno actual llevaría al caos.
`
El futuro de Bolivia no es inexorablemente sombrío. Existe una ventana de oportunidad para reconstruir su estado y sus instituciones de maneras más viables. Probablemente más democracia y bienestar material pueden coexistir con una autonomía local realista, mientras que es necesario recordar que las secesiones no siempre generan pluralismo político, cohesión social y bienestar económico. Los bolivianos deben reconocer que hay una oportunidad real de evitar este riesgoso camino.
´

Hillary Clinton y el feminismo

Por: Manuel Castells
´
La frustrada candidatura de Hillary Clinton a la presidencia de Estados Unidos ha reactivado la polémica entre feministas y sobre el feminismo. En muchos países, incluida España, la posibilidad de que una mujer hubiese podido llegar al cargo más poderoso del mundo ha marcado un hito en el camino de la igualdad de género. Por eso es comprensible la decepción por su derrota, por escaso margen, en las primarias demócratas, aún aceptando el interés de la candidatura de Obama. Pero sería simplista considerar a Clinton como candidata feminista y atribuir el resultado al machismo imperante en la sociedad. Los hechos no avalan dicha interpretación.
´
Analizando el voto en el conjunto de las primarias, el factor decisivo no fue el sexo, sino la edad. Obama gana en el conjunto de votantes de menos de 45 años. Iguala a Clinton entre las mujeres de menos de 40 años. Y gana a Clinton ampliamente entre las mujeres de menos de 30. Mientras que Clinton supera a Obama en una proporción de 4 a 1 entre las mujeres de más de 60. El otro factor decisivo es la educación. Obama supera a Clinton entre las mujeres universitarias con menos de 40 años. Es decir, la principal base de Clinton son las mujeres de su edad, con una vida por detrás en donde vieron sus posibilidades frustradas, en donde sufrieron el machismo cotidiano y ya con poco margen para rehacer su andadura. La rabia acumulada se hizo movimiento en torno a Clinton.
´
Mientras que para las jóvenes, en Estados Unidos o en España, aún conscientes del sexismo circundante, saben que muchas barreras se han roto y que otras son superables. Aunque el patriarcado sigue vivito y coleando la conciencia de las mujeres ha cambiado fundamentalmente en las tres últimas décadas. Y este cambio mental es irreversible, porque si las mujeres se piensan libres y iguales no tolerarán la dominación. Ni en la sociedad ni en su pareja. La candidatura de Clinton ha contribuido a simbolizar el cambio para las nuevas generaciones. Entre ellas, como dice su padre, las niñas de Obama para quienes ahora es normal que una mujer pueda ser presidente. Pero si Clinton perdió no fue por ser mujer (de hecho, ganó a otros cuatro candidatos hombres), sino porque Obama supo crear un movimiento de cambio y esperanza en torno suyo, porque se opuso a la guerra de Iraq cuando Clinton votaba con Bush, porque hizo una campaña limpia, porque conectó con los jóvenes y movilizó su voto y porque, a diferencia de Hillary, no está en manos de los lobbies de Washington. Hay veces en que un hombre hace las cosas mejor que una mujer.
´
Este es el tema central del debate entre feministas clásicas como Gloria Steinem y feministas de la nueva generación como Camille Paglia. ¿Es feminismo el que las mujeres conquisten el poder tal y como es o que los valores que encarnan las mujeres redefinan los contenidos del poder? No es un debate abstracto, sino esencial en la campaña de Clinton, que fundó su carrera política en su marido, aguantó sus insultantes y continuas infidelidades y la humillación de la mentira pública por algún motivo más fuerte que el afecto conyugal, utilizó la red de contactos y consultores de Bill, así como su red financiera y su popularidad.
´
Y contó con su activa participación en campaña, aunque realidad Bill hizo desastre. O sea, más que de un candidatura de mujer fue un intento de construir una dinastía política a partir de la presidencia.
´
Pero lo realmente revelador fue su campaña. Clinton decidió que para ganar tenía que ser más dura que cualquier hombre y presentarse como comandante en jefe dispuesta a liderar el mundo. Por eso votó por la guerra de Iraq, por eso difuminó cualquier tema feminista, se rodeó de militares y financieros y se armó con el arsenal de consultores de política sucia curtidos en los escándalos de la presidencia Clinton. El poder acumulado la hizo caer en la arrogancia. Era obvio que aplastaría rápidamente a los demás candidatos y en particular a Obama ( “un cuento de hadas”, según dijo Bill). Sólo cuando vio que las cosas iban mal, cambió de estrategia y movilizó a las mujeres, apoyándose en el feminismo tradicional y en un mensaje directo a las mujeres, al tiempo que se erigía en defensora de la clase trabajadora “blanca” (según su propia expresión). Demasiado tarde. El mensaje de cambio de Obama había calado profundamente y, sobre todo, había seducido a los medios. Cierto es que hubo sexismo en torno a Clinton, como hubo racismo en torno a Obama.
`
Pero lo que debaten las feministas no es eso, sino el significado del personaje Clinton, su oportunismo político, sus triquiñuelas electorales perpetuadoras de la política sucia en la que se formó, su convicción de que para ganar a los hombres hay que ser como ellos pero más fuerte. Por eso, a diferencia de Obama que abordó de cara el tema del racismo con un discurso memorable que le sacó del pozo de los vídeos de su pastor, Clinton nunca hizo un discurso sobre las relaciones de género. Sólo se quejó del sexismo, pero no explicó cómo superarlo.
´
Y se escandalizó de que numerosas organizaciones feministas, incluyendo la principal asociación del derecho al aborto, apoyaran a Obama. El nuevo feminismo, el que trata de transformar a las mujeres y a los hombres mediante la transformación de sus relaciones, se distanció del feminismo tradicional, aquel que busca hacer hueco para las mujeres en un mundo de hombres. En teoría no hay contradicción entre los dos proyectos, porque sólo si hay suficientes mujeres ministras de Defensa tal vez podamos repensar la guerra. Pero en la práctica el que las Thatcher, Merkel, Kirchner o Clinton lleguen al poder puede ser una forma de perpetuar la cultura masculina integrando a mujeres que para poder mandar aceptan transformarse en luchadoras de lucha libre (vídeo de la campaña de Clinton).
´

lunes, 16 de junio de 2008

Rol de la sociedad civil en la determinación de la política pública

Por: Luis Fernando Marin Mariscal
´
En el contexto de lo que denominó Weber la “racionalización” de la vida social y económica moderna, se institucionaliza la mercantilización de las relaciones sociales atravesadas por un Estado regulador y garante de las libertades democráticas y por el mercado. Este último el cual segmenta y genera conflictos y problemas o escándalos sociales[1]. Los miembros de la sociedad hacen parte de la misma en la medida que se identifican con ella, adquiriendo hábitos, actitudes, valores y creencias como conciencia común de grupo. De esta manera se promueve la cohesión social y por ende la estabilidad del sistema. La formulación de la política pública desde el Estado está dirigida a generar cohesión social, tendiente a frenar los posibles conflictos y desintegración de la sociedad, a la vez que crea y moldea los actores sociales dentro de un sistema preestablecido, no permitiendo la generación espontánea de los mismos, ni transformaciones de la condición social.
´
Los procesos de unificación de una sociedad en torno a un sistema estructural se dan por dos vías: una, la interacción social a través de procesos de constitución y organización de identidades colectivas, organizaciones sociales e interacciones de la sociedad civil, y otra, a través de la intervención sistémica mediante mecanismos como los medios de comunicación, la educación y la política publica estatal[2].
´
La intervención sistémica por parte del Estado es altamente justificada en los países en desarrollo, dada la debilidad estructural de las organizaciones de la sociedad civil, paradójicamente por su negación de comunidad, nihilismo, individualismo, anomias y efectos contrarios a procesos de socialización como son crisis de integración y conflicto. Allí es justificada y salvadora la intervención sistémica. Esta por el contrario se despliega mediante la política, que emplea como herramienta un sistema burocrático-administrativo, el cual establece criterios, grados y espacios de intervención, en los que más que acción estatal sobre la sociedad en su conjunto, hay un ejercicio de poder dominante hacia esta[3].
´
Las preguntas que cabe hacernos giran en torno a qué tan deseable puede ser que la sociedad civil determine en qué, cómo y el grado de intervención del Estado en la sociedad a través de la política pública y que tan factible es que esto suceda en medio de un entorno institucional en el que la función del Estado es la de intervenir para limitar los efectos desintegradores, producto de las contradicciones sociales y no como el conjunto de mecanismos de regulación y legitimación social.
´
Si bien, debemos partir por reconocer la debilidad actual de las organizaciones sociales, no podemos ser totalmente pesimistas al pensar que todo está perdido. Sin duda alguna en el siglo XXI se ha alcanzado un despliegue democrático como nunca antes visto, en el que se posibilita la creación de espacios y mecanismos institucionales para la legitimación social. Podemos ver por ejemplo, como miembros de comunidades indígenas y negra, históricamente relegados, participan activamente en la política y acceden al sistema educativo. Los partidos políticos se organizan y regulan institucionalmente, a la vez que se introduce el voto universal[4]. Nacen también nuevas organizaciones que buscan hacer visibles ciertas demandas o necesidades no resueltas en la esfera pública ni privada.
´
En el futuro, lo público no estatal llegará a constituirse en una dimensión clave en la organización de la vida social, pero esto depende de la capacidad de las organizaciones por generar procesos integradores y comunitarios más que asociativos. Estamos ante lo que denomina Luis Bresser como la aparición del “tercer sector”[5], organizaciones que despliegan roles que ni mercado ni estado pueden cumplir y donde la ruptura de la dicotomía Estado-sociedad, encuentra las mayores potencialidades para el cambio social y la reivindicación de demandas.
´
Retomando, los sistemas de intervención sistémica, elementos de alienación del Estado y el mercado, son homeostáticos en cuanto tienden a un constante equilibrio. Los individuos deben acomodarse a estructuras económicas, sociales y políticas desiguales ya preestablecidas que no consideran la transformación de la realidad existente. Por el contrario, las organizaciones sociales están marcadas por la diversidad de componentes, los continuos procesos estructurales de cambio y ajuste y la creación y puesta en escena de actores sociales. Dado su papel de representación social, llevarían los intereses objetivos donde el conflicto sería la materia prima del cual se nutriría la acción estatal.
´
El Estado ya no puede ser un órgano estático en el que se toman las decisiones de intervención social, sino el espacio de articulación de distintas demandas sociales, donde el interés general debe ser privilegiado. El esquema de intervención en torno al sostenimiento coyuntural de los problemas de desigualdad y pobreza, característico del Estado, empieza a generar serias desconfianzas. Acciones como la intervención focalizada son excluyentes y su fin es limitar los efectos desintegradores de las contradicciones sociales, manteniéndolas al margen del sistema. La erradicación total de los problemas sociales requiere la transformación de la sociedad y el desmonte o ajuste del modelo económico, que solo podrá darse sobre la base de un tejido social activo y revolucionario.
´
Es la sociedad civil a través de sus organizaciones sociales, como elemento neutral del Estado y los partidos políticos, un sector independiente, transformador y generador de cohesión social. A su vez, elemento estabilizador de poder, creador de la política pública y quien debe aprobar o rechazar la intervención del Estado. La sociedad en su proceso de organización y desarrollo es quien debe definir los rumbos de su destino y en que aspectos considera debe ejecutar el Estado lo requerido por la sociedad. Este debe ser per sé el espacio de articulación y materialización de las demandas sociales no el de creación e identificaciones de las mismas.
´
[1] Sobre este concepto el Profesor Javier Corvalán lo define como una problemática entendida como una necesidad que no se satisface en el ámbito ni privado ni público y que este a su vez puede ser o no legítimo o ilegítimo. Legítimo cuando tiene validez para el conjunto o “sentido común de la sociedad” como por ejemplo la pobreza e ilegítimo cundo tiene validez solo para el grupo que lo experimenta como por ejemplo el problema de exclusión de las minorías en las sociedades democráticas.
[2] Barba Solano C, La política pública desde una perspectiva sociológica, en espiral. Estudios sobre estado y sociedad, Vol. II No. 4, septiembre-diciembre 1995.
[3] Jobert Bruno, Estado, sociedad, políticas públicas, Lom, Santiago, 2005
[4] Rama Germán, Las políticas sociales en América Latina, ponencia presentada en el seminario la teoría del desarrollo en los albores del siglo XXI, Santiago de Chile 28-29 de agosto de 2001.
[5] Bresser L. y Cunill N. (editores). “Lo público no estatal en la reforma del Estado”. CLAD/PAIDOS, Venezuela 1998.

domingo, 15 de junio de 2008

Escasez en época de abundancia

Por: Joseph E. Stiglitz.
´
En todo el mundo aumenta el número de protestas por el alza de los precios de los alimentos y los combustibles. Los pobres, e incluso las clases medias, ven que sus presupuestos se hacen insuficientes a medida que la economía mundial se desacelera. Los políticos desean responder a las legítimas inquietudes de sus votantes, pero no saben qué hacer.
´
En los Estados Unidos, tanto Hillary Clinton como John McCain tomaron el camino fácil y apoyaron una suspensión del impuesto a la gasolina, al menos por el verano. Sólo Barack Obama se mantuvo firme y rechazó la propuesta, que no habría hecho más que aumentar la demanda de gasolina, lo cual contrarrestaría el recorte de impuestos.
´
Sin embargo, si Clinton y McCain estaban errados, ¿qué habría que hacer? Uno no puede sencillamente hacer oídos sordos a quienes sufren. En los Estados Unidos, los ingresos reales de la clase media todavía no se recuperan a los niveles que tenían antes de la última recesión, en 1991.
´
Cuando George Bush fue electo, afirmaba que los recortes de impuestos a los ricos solucionarían todos los problemas de la economía. Los beneficios del crecimiento económico impulsado por ellos se propagarían a todos los niveles. Estas políticas se han puesto de moda en Europa y otros lugares, pero han fracasado. Se suponía que los recortes de impuestos estimularían el ahorro, pero los ahorros de los hogares de Estados Unidos se han desplomado a cero. Se suponía que iban a estimular el empleo, pero la participación de la fuerza de trabajo es menor que en los años 90. Si hubo crecimiento, benefició sólo a unos cuantos privilegiados.
´
La productividad creció durante un tiempo, pero no se debió a las innovaciones financieras de Wall Street. Los productos financieros que se crearon no gestionaron el riesgo, sino que lo aumentaron. Eran tan poco transparentes y complejos que ni Wall Street ni las agencias de clasificación podían evaluarlos adecuadamente. Mientras tanto, el sector financiero no pudo crear productos que ayudaran a la gente común a gestionar los riesgos que enfrentaban, incluidos los riesgos de poseer una propiedad. Es probable que millones de estadounidenses pierdan sus casas y, con ellas, los ahorros de toda una vida.
´
En el centro del éxito de Estados Unidos está la tecnología, simbolizada por Silicon Valley. La ironía es que los científicos que crean los avances que permiten el crecimiento basado en la tecnología, y las firmas de capital de riesgo que lo financian, no fueron quienes recibieron lo mejor de los beneficios de los días de auge de la burbuja inmobiliaria. Estas inversiones reales se han visto opacadas por los juegos que han absorbido a la mayoría de los participantes de los mercados financieros.
´
El mundo debe reevaluar cuáles son las fuentes del crecimiento. Si las bases del crecimiento económico radican en la ciencia y la tecnología, no en la especulación de bienes raíces o de los mercados financieros, entonces es necesario realinear los sistemas tributarios. ¿Por qué quienes hacen dinero especulando en los casinos de Wall Street tendrían que pagar menos impuestos que quienes ganan dinero de otras maneras? Sobre las ganancias de capital se debería pagar una tasa de impuestos al menos tan alta como la que pagan los ingresos comunes. (En todo caso, estos ingresos obtendrán un beneficio sustancial porque el impuesto no se impone hasta que se perciba la ganancia). Además, debería haber un impuesto sobre las utilidades inesperadas de las compañías petroleras y de gas.
´
Considerando el enorme aumento de la desigualdad en la mayoría de los países, es adecuado imponer mayores impuestos a quienes han prosperado, para ayudar a quienes han sido perjudicados por la globalización y el cambio tecnológico, lo que además podría paliar las dificultades creadas por el aumento de los precios de los alimentos y combustibles. Los países que, al igual que EE.UU., tienen programas de estampillas de alimentos claramente necesitan aumentar el valor de estos subsidios para asegurar que no se deterioren los estándares nutricionales. Los países que no tienen programas así deberían pensar en crearlos.
´
Dos factores dispararon la crisis actual: la guerra e Irak contribuyó al alza sostenida de los precios del petróleo, lo que ocurrió también con la mayor inestabilidad en el Oriente Próximo, que era el proveedor de petróleo a bajos costes, mientras que los biocombustibles han significado que los mercados de la energía y los alimentos están cada vez más integrados. Si bien es bienvenido el énfasis sobre las fuentes de energía renovables, no lo son las políticas que distorsionan la oferta de alimentos. Los subsidios de Estados Unidos al etanol producido a partir del maíz contribuyen más a los cofres de los productores de etanol que a limitar el calentamiento global. Los enormes subsidios agrícolas en EE.UU. han debilitado la agricultura en el mundo en desarrollo, donde un porcentaje demasiado bajo de la ayuda internacional apuntó a mejorar la productividad agrícola. La ayuda para el desarrollo destinada a la agricultura ha caído desde un 17% de la ayuda total a apenas un 3% en la actualidad, mientras algunos donantes internacionales reclaman la eliminación de los subsidios a los fertilizantes, lo que dificultaría aún más el que los agricultores con problemas económicos puedan competir.
´
Los países ricos deben reducir, si es que no eliminar, las políticas energéticas y agrícolas que distorsionan el mercado, y ayudar a los países más pobres a mejorar su capacidad de producir alimentos. Pero este es tan solo un punto de partida: hemos tratado nuestros recursos más preciosos –el agua potable y el aire– como si fueran gratuitos. Sólo nuevos patrones de consumo y producción (es decir, un nuevo modelo económico) puede dar respuesta a este problema de recursos más fundamental.
´

sábado, 14 de junio de 2008

La condición de pobreza en América Latina: rasgos constitutivos y elementos psicológicos a considerar.

Por: Giuliana Espinosa
´
Sin temor a exagerar se puede decir que en América Latina, desde su constitución hasta la actualidad, los más pobres siempre han sido los mismos. Pese a que las migraciones europeas y asiáticas traídas como mano de obra barata principalmente en los siglos XIX y XX lograron progresivamente insertarse con éxito en la sociedad, las poblaciones socialmente excluidas desde tiempos de la Colonia no han corrido igual suerte. Los indios y los negros de ancestros africanos han cargado y siguen cargando con el peso de la pobreza intergeneracional. No es tan cierto que la llegada de la modernidad les haya abierto de par en par la puerta a la pregunta: ¿qué quieres ser de grande?, porque si bien actualmente, al menos en sectores urbanos, la única respuesta dable no está limitada al oficio del padre, si lo está a los oficios propios de la clase socioeconómica a la que se pertenece, al menos en la gran mayoría de casos. De modo que el “querer ser de grande”, se encuentra limitado a un menú reducido por la condición de pobreza y por las pocas oportunidades que la sociedad ofrece al estamento más desfavorecido para movilizarse socialmente y “pedir a la carta”. Esta claro que la población mestiza ha corrido diferente suerte, y es tal vez la que ha logrado un mayor grado de movilidad social dentro de América Latina; constituyendo de algún modo el mestizaje un proceso de real ascenso social y poniendo en evidencia que el factor predominante de exclusión social en América Latina, según lo define Sen (2000)[1], sigue siendo el “color de la piel”.
´
El presente ensayo busca reflexionar, a la luz de algunos conceptos psicológicos, sobre el posible efecto pernicioso que pueden tener, en la superación de la pobreza en América Latina, dos de sus características centrales: su traspaso intergeneracional a lo largo de siglos y su asociación a elementos constitutivos del ser (como son los rasgos físicos raciales o las culturas de origen).
´
El concepto de desesperanza aprendida o indefensión, ampliamente empleado en psicología, refiere al estado de ausencia de expectativa que se genera en el individuo como producto de frustraciones reiteradas en sus acciones por la consecución de una meta u objetivo. Tras tantos intentos fallidos y, sin entender bien la razón de fondo tras los fracasos o atribuir dicha razón a elementos que escapan de su ámbito de acción, el individuo se siente incapaz de hacer algo que pueda modificar el estado de las cosas ya que “haga lo que haga todo será inútil”. El círculo vicioso se cierra cuando esta sensación de indefensión resta sentido a cualquier intento futuro de conseguir la meta, dejando al individuo en una situación indeseable que se perpetúa en el tiempo por inacción. Si transferimos este concepto al tema que nos convoca, podremos ensayar la hipótesis de que esta frustración de la que da cuenta el concepto, podría ser entendida también en el traspaso intergeneracional. Percibir que las generaciones que me precedieron intentaron fallidamente la movilidad social hacia otros estamentos más favorecidos – o simplemente, que nunca tuvieron oportunidad de intentarlo - puede generar de partida una sensación de desesperanza aprendida también inter-generacionalmente[2]. Es una percepción de la propia condición de pobreza distinta a la que puede experimentar alguien, en igual condición de pobreza, que proviene de una historia en la que generaciones pasadas alcanzaron mayores niveles de bienestar y por tanto se reconoce protagonista de una historia donde el cambio es posible.
´
De manera análoga, psicológicamente inmovilizante puede llegar a ser atribuir la condición de pobreza a condiciones tan inherentes al yo como son la pertenencia étnica y los rasgos físicos raciales propios. Es esperable que la situación de desesperanza sea mayor en tanto las razones que producen la condición de pobreza tienen relación con aspectos constitutivos de uno. Es distinto, por ejemplo, que la condición de pobreza sea atribuida a la falta de empleo producida por una crisis macroeconómica. Aunque eso no quita que la desesperanza en este último caso pueda aparecer también en escena y que, en términos de Sen, el desempleo pueda llegar a ser una condición que genere exclusión social y, con ello, sufrimiento y daño psicológico (aunque vale la pena señalar que ella lo reconoce como un problema especialmente acuciante en sociedades desarrolladas).
´
Otro concepto, de amplio uso en la psicología y en las ciencias sociales, es el de la “profecía autocumplida”. Este concepto refiere a la relación demostrada entre expectativas y resultados o valoraciones. La idea es que expectativas positivas incrementan la posibilidad de éxito o resultados positivos, y viceversa. En el caso que nos atañe, esta idea complementaría lo anteriormente expuesto en el sentido que las expectativas respecto a la superación de la condición de pobreza tienen en el caso de poblaciones tradicionalmente golpeadas por ella una carga pesimista y de escepticismo. El concepto, sin embargo, hace su principal aporte en ofrecer elementos para comprender la sociedad latinoamericana en su conjunto, los pobres y lo no-pobres, los excluidos y los integrados. Se podría hipotetizar que la sociedad latinoamericana no se ha deshecho completamente de los viejos lastres y prejuicios del periodo colonial, que subsisten en el imaginario colectivo y que tienen tinte marcadamente racista. Las expectativas de la sociedad respecto a la capacidad de los pobres de superar su condición de pobreza parecieran ser negativas (dada la naturalización de dicha condición por el hecho de ser principalmente indios o negros). Claro está que esto impacta en la reacción social frente a la pobreza: altos grados de aceptación de niveles de pobreza inaceptables, restricciones impuestas para la inserción económica y social (como por ejemplo, restricciones para invertir, para tomar créditos, para ingresar en locales determinados, etc.).
´
En conclusión, los rasgos constitutivos de la pobreza en América Latina ameritan un análisis de sus raíces coloniales profundamente ligadas a la negación del derecho al bienestar a las poblaciones indígenas y afro-americanas que se han perpetuado en el tiempo trasmitiéndose entre-generaciones. Algunos conceptos psicológicos y sociológicos serán sin duda de utilidad para formular políticas públicas comprensivas que atiendan a estos elementos más profundos que están a la base de las desigualdades, de modo que las intervenciones sociales no se limiten a medidas instrumentales, que siendo necesarias, son claramente insuficientes para abordar el problema.
´
[1] En su artículo Social Exclusion: Concept, Application and Scrutiny Amartya Sen enfatiza el carácter relacional del concepto, es decir, la exclusión alude a un proceso de naturaleza social donde hay un grupo humano integrado en sociedad y otros grupos sociales que no logran la inserción social plena ya sea por encontrarse en condición de deprivación económica o por formar parte de algún colectivo socialmente poco valorado.
´
[2] Nos referimos aquí a un traspaso intergeneracional no a nivel de familias sino entre miembros identificados con una misma categoría social, por ejemplo: “los quechuas”, “los afro-americanos”, “los mayas”.

jueves, 12 de junio de 2008

Carta abierta de Evo Morales a propósito de la "directiva retorno" de la UE

Hasta finales de la Segunda guerra mundial, Europa fue un continente de emigrantes. Decenas de millones de Europeos partieron a las Américas para colonizar, escapar de las hambrunas, las crisis financieras, las guerras o de los totalitarismos europeos y de la persecución a minorías étnicas. Hoy, estoy siguiendo con preocupación el proceso de la llamada "directiva retorno". El texto, validado el pasado 5 de junio por los ministros del Interior de los 27 países de la Unión Europea, tiene que ser votado el 18 de junio en el Parlamento Europeo. Siento que endurece de manera drástica las condiciones de detención y expulsión a los migrantes indocumentados, cualquiera sea su tiempo de permanencia en los países europeos, su situación laboral, sus lazos familiares, su voluntad y sus logros de integración.
´
A los países de América Latina y Norteamérica llegaron los europeos, masivamente, sin visas ni condiciones impuestas por las autoridades. Fueron siempre bienvenidos, Y. lo siguen siendo, en nuestros países del continente americano, que absorbieron entonces la miseria económica europea y sus crisis políticas. Vinieron a nuestro continente a explotar riquezas y a transferirlas s Europa, con un altísimo costo para las poblaciones originales de América. Como en el caso de nuestro Cerro Rico de Potosí y sus fabulosas minas de plata que permitieron dar masa monetaria al continente europeo desde el siglo XVI hasta el XIX. Las personas, los bienes y los derechos de los migrantes europeos siempre fueron respetados.
´
Hoy, la Unión Europea es el principal destino de los migrantes del mundo lo cual es consecuencia de su positiva imagen de espacio de prosperidad y de libertades públicas. La inmensa mayoría de los migrantes viene a la UE para contribuir a esta prosperidad, no para aprovecharse de ella. Ocupan los empleos de obras públicas, construcción, en los servicios a la persona y hospitales, que no pueden o no quieren ocupar los europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del continente europeo, a mantener la relación entre activos e inactivos que vuelve posible sus generosos sistemas de seguridad social y dinamizan el mercado interno y la cohesión social. Los migrantes ofrecen una solución a los problemas demográficos y financieros de la UE.
´
Para nosotros, nuestros migrantes representan la ayuda al desarrollo que los Europeos no nos dan - ya que pocos países alcanzan realmente el mínimo objetivo del 0,7% de su PIB en la ayuda al desarrollo. América Latina recibió, en 2006, 68.000 millones de dólares de remesas, o sea más que el total de las inversiones extranjeras en nuestros países. A nivel mundial alcanzan 300.000 millones de dólares, que superan a los 104.000 millones otorgados por concepto de ayuda al desarrollo. Mi propio país, Bolivia, recibió mas del 10% del PIB en remesas (1.100 millones de dólares) o un tercio de nuestras exportaciones anuales de gas natural.
´
Es decir que los flujos de migración son benéficos tanto para los Europeos y de manera marginal para nosotros del Tercer Mundo ya que también perdemos a contingentes que suman millones de nuestra mano de obra calificada, en la que de una manera u otra nuestros Estados, aunque pobres, han invertido recursos humanos y financieros.
´
Lamentablemente, el proyecto de "directiva retorno" complica terriblemente esta realidad. Si concebimos que cada Estado o grupo de Estados puede definir sus políticas migratorias en toda soberanía, no podemos aceptar que los derechos fundamentales de las personas sean denegados a nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos. La "directiva retorno" prevé la posibilidad de un encarcelamiento de los migrantes indocumentados hasta 18 meses antes de su expulsión -o "alejamiento", según el término de la directiva. ¡18 meses! ¡Sin juicio ni justicia! Tal como esta hoy el proyecto de texto de la directiva viola claramente los artículos 2, 3, 5, 6, 7, 8 y 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En particular el artículo 13 de la Declaración reza: "1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país".
´
Y, lo peor de todo, existe la posibilidad de encarcelar a madres de familia y menores de edad, sin tomar en cuenta su situación familiar o escolar, en estos centros de internamientos donde sabemos ocurren depresiones, huelgas de hambre, suicidios. ¿Cómo podemos aceptar sin reaccionar que sean concentrados en campos compatriotas y hermanos latinoamericanos indocumentados, de los cuales la inmensa mayoría lleva años trabajando e integrándose? ¿De qué lado esta hoy el deber de ingerencia humanitaria? ¿Dónde está la "libertad de circular", la protección contra encarcelamientos arbitrarios?
´
Paralelamente, la Unión Europea trata de convencer a la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) de firmar un "Acuerdo de Asociación" que incluye en su tercer pilar un Tratado de Libre Comercio, de misma naturaleza y contenido que los que imponen los Estados Unidos. Estamos bajo intensa presión de la Comisión Europea para aceptar condiciones de profunda liberalización para el comercio, los servicios financieros, propiedad intelectual o nuestros servicios públicos. Además a título de la protección jurídica se nos presiona por el proceso de nacionalización del agua, el gas y telecomunicaciones realizados en el Día Mundial de los Trabajadores. Pregunto, en ese caso ¿dónde está la "seguridad jurídica" para nuestras mujeres, adolescentes, niños y trabajadores que buscan mejores horizontes en Europa?
´

Promover la libertad de circulación de mercancías y finanzas, mientras en frente vemos encarcelamiento sin juicio para nuestros hermanos que trataron de circular libremente. Eso es negar los fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos.
´
Bajo estas condiciones, de aprobarse esta "directiva retorno", estaríamos en la imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la Unión Europea, y nos reservamos del derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los Bolivianos desde el primero de abril de 2007, según el principio diplomático de reciprocidad. No lo hemos ejercido hasta ahora, justamente por esperar buenas señales de la UE.
´
El mundo, sus continentes, sus océanos y sus polos conocen importantes dificultades globales: el calentamiento global, la contaminación, la desaparición lenta pero segura de recursos energéticos y biodiversidad mientras aumenta el hambre y la pobreza en todos los países, fragilizando nuestras sociedades. Hacer de los migrantes, que sean documentados o no, los chivos expiatorios de estos problemas globales, no es ninguna solución. No corresponde a ninguna realidad. Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los migrantes, sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el Norte, que destruye el planeta y desmiembra las sociedades de los hombres.
´
A nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente regiones del mundo como el Maghreb, Asia y los países de Africa, hago un llamado a la conciencia de los líderes y diputados europeos, de los pueblos, ciudadanos y activistas de Europa, para que no se apruebe e1 texto de la "directiva retorno".
´
Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en los próximos meses, una política migratoria respetuosa de los derechos humanos, que permita mantener este dinamismo provechoso para ambos continentes y que repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica, económica y ecológica que tienen los países de Europa con gran parte del Tercer Mundo, que cierre de una vez las venas todavía abiertas de América Latina. No pueden fallar hoy en sus "políticas de integración" como han fracasado con su supuesta "misión civilizatoria" del tiempo de las colonias.
´
Reciban todos ustedes, autoridades, europarlamentarios, compañeras y compañeros saludos fraternales desde Bolivia. Y en particular nuestra solidaridad a todos los "clandestinos".
`
Evo Morales Ayma
Presidente de la República de Bolivia ´
´

sábado, 7 de junio de 2008

El acceso a la educación, clave de la igualdad

Por: Álvaro Marchesi
´
Desde hace varias décadas, los psicólogos cognitivos han estudiado el razonamiento humano y han encontrado determinados errores en los que caen, sin darse cuenta, un significativo número de personas. En algunos casos, en el origen de estos sesgos operan factores ideológicos; en otros son de tipo afectivo y en el resto, simplemente se produce un razonamiento que se salta la secuencia lógica esperada. Uno de los experimentos reportados para comprobar estos sesgos se refiera a la inferencia general desde los casos particulares: si hay un fumador empedernido, por ejemplo, que vive hasta los 90 años, la conclusión “lógica” es poner en cuestión la afirmación de que el tabaco es dañino para la salud. Cuando se formulan relaciones entre determinadas variables comprobadas de forma empírica, no es extraño que algunos interlocutores las pongan en duda y ejemplifiquen su oposición con algún caso concreto conocido.
`
Esta reflexión me vino a la mente al leer el artículo Las lecciones de los pobres del admirado escritor Mario Vargas Llosa (EL PAÍS, 1 de junio). En él, a partir de cuatro casos ejemplares de personas que desde la pobreza han llegado a la cima empresarial, se concluye que cualquier persona puede llegar adonde se proponga con sus solas fuerzas siempre que se profundice en la libertad de mercado y en el espíritu empresarial, y se creen condiciones de libertad y de competencia. ¿Será cierto que los supuestos individuales pueden conducir a reglas generales o existe un sesgo en semejante razonamiento?
`
Repasemos brevemente la situación social y educativa de Iberoamérica. Según las estimaciones de la CEPAL, la región muestra la mayor desigualdad del mundo, con enormes diferencias entre los sectores de más altos y de menores ingresos. Los pobres se sitúan en torno al 40% de la población y el número de personas que se considera que viven en situación de pobreza extrema se aproxima a los 100 millones de personas. Una cifra que podría incrementarse en 10 millones si se mantiene el incremento del precio de los alimentos.
`
Esta dramática situación afecta directamente a las condiciones educativas de la población. El porcentaje de personas analfabetas se sitúa en torno a los 30 millones de personas. Además, cerca de 110 millones de personas no han terminado su educación primaria. Estudios recientes señalan que el porcentaje de alumnos que completan la educación secundaria es cinco veces superior entre aquellos que se encuentran entre el 20% más rico de la población que entre aquellos situados entre el 20% de la población con menores ingresos familiares. Mientras que el 23% de los primeros terminan la educación superior, sólo el 1% de los más pobres lo consiguen. El promedio de escolarización en el 20% de la población con mayores ingresos es de 11,4 años mientras que en el 20% inferior es de 3,1 años.
´
¿Podemos pensar que la alimentación, la vivienda, la salud y el nivel cultural de la familia nada tiene que ver con las posibilidades futuras de los jóvenes? ¿Es posible considerar que el nivel educativo alcanzado y, por tanto, las posibilidades de acceso a una educación de similar calidad, apenas condiciona las opciones profesionales y laborales de los alumnos y que con el refuerzo al libre mercado y a la competencia se puede garantizar la igualdad de las personas ante su destino? Sin duda, existen ejemplos dignos de admiración, como los expuestos en el artículo aquí comentado, en los que se manifiesta la fuerza arrolladora del ser humano para sobreponerse a sus condiciones negativas y para equipararse con los triunfadores de la sociedad que tuvieron durante sus años escolares todo a su favor. Pero de esa situación de excepcionalidad no puede en modo alguno concluirse que las condiciones de partida no limitan de forma brutal los itinerarios vitales de las personas a lo largo de su vida.
´
¿Qué hacer en esta nueva hipótesis interpretativa? Apostar sin duda de forma decidida para que las condiciones iniciales de toda la población, sobre todo de las nuevas generaciones, sean lo más equitativas posibles y para que todos los niños y jóvenes tengan acceso a una educación básica de calidad que les permita abrirse camino en la vida con mayores garantías de promoción social y de éxito. Entonces sí se podrá exigir esfuerzo y dedicación, innovación y creatividad, superación de los obstáculos y perseverancia. Entonces, y sólo entonces, no habrá cuatro casos envidiables, sino miles de ellos que demandarán el reconocimiento histórico de aquella sociedad y de aquellos gestores públicos que lo hicieron posible.
`

El Obama invisible

Por: Aitor Ibarrola
´
En las primeras líneas de su ya clásica novela de iniciación y protesta social ‘El hombre invisible’ (’Invisible Man’, 1952), el narrador de la obra de Ralph Ellison explicaba: «Esa invisibilidad de la que hablo tiene su origen en una curiosa disposición de los ojos de la gente con la que me relaciono. Se trata de un problema en la configuración de sus ojos interiores, esos ojos con los que perciben la realidad más allá de lo que captan sus ojos físicos. No me quejo, ni estoy lanzando una protesta. En ocasiones el ser invisible tiene sus ventajas, aunque a menudo resulta agotador». Con el tiempo, el protagonista de color de Ellison se enfrenta a lo largo de la obra con estructuras y comportamientos racistas difícilmente concebibles en los EE UU del siglo XXI. Sin embargo, sería un tanto ingenuo pensar que el color de la piel de la gente ha dejado de tener una notable incidencia sobre su identidad, sus proyectos personales, su forma de pensar y relacionarse o de ser percibido por los demás. Probablemente muy a su pesar, el líder demócrata Barack Obama ha tenido que llevar a sus espaldas el pesado lastre histórico—cultural que el color de su piel implica en la esfera política de su país. Como Shelby Steele mantenía acertadamente, «por alguna extraña razón, cada vez que se intentan explicar sus ideas políticas siempre se acaba haciendo referencia a su ‘pedigrí racial’ —como si ese ‘pedigrí’ explicase inevitablemente sus ideas—».
´
Parece incuestionable que el devenir de cualquier figura política en la nación más poderosa de la Tierra está íntimamente ligado a su capacidad de atraer la atención y recabar el apoyo de un número sustancial de compatriotas —a ser posible, de aquéllos con más recursos—. De ahí la gran importancia que habitualmente se otorga tanto a la recaudación de fondos de apoyo a la campaña como a la prolongada exposición de la persona elegida ante las masas durante la misma. Aún sin negar la efectividad que estos esfuerzos por elevar el ‘nivel de visibilidad’ del candidato o candidata puedan tener en los resultados finales, parece también evidente que esa exposición pública conlleva un precio considerable en lo que respecta a responder a las expectativas y explotar aquellos aspectos de la propia imagen a los que se puede sacar mayores réditos electorales.
´
Stuart Hall ha escrito con profusión sobre la tendencia de los seres humanos a cimentar la producción de significados sociales y culturales en la ‘difference’, ya sea de raza, género, clase, edad, religión. Esta última campaña electoral norteamericana resulta un botón de muestra ideal del carácter relacional de la generación de significados, ya que nuestra percepción de los contendientes se ha visto totalmente mediatizada por la posición que ocupan en el imaginario de aquella sociedad. Hall también advierte de que uno de los efectos más perniciosos de interpretar la realidad de acuerdo a esas oposiciones binarias (blanco/negro, hombre/mujer, rico/pobre y demás) es un excesivo reduccionismo y simplificación que «se traga», cual agujero negro, todos esos otros rasgos distintivos que realmente definen la identidad propia.Una de las grandes paradojas con las que ha tenido que aprender a convivir el candidato Obama ha sido precisamente la de que el rasgo identitario que en teoría le hace más visible —y diferente— ha sumido todas sus otras facetas y dimensiones en la más profunda de las tinieblas. Al principio mostró una notable resistencia a la idea de que se le identificase como el candidato de un grupo humano concreto y en su libro ‘Los sueños de mi padre’ (’Dreams from my Father’, 1995) reflexiona, de hecho, sobre la clase de vulnerabilidad que su ascendencia interracial —madre blanca y padre negro— le ha ocasionado a lo largo de su vida. Sin embargo, debido probablemente a las presiones y expectativas a las que me refería anteriormente, Obama dio un discurso el 18 de marzo en Filadelfia en el que se lanzó a definir su posición frente a las relaciones y los conflictos interraciales en su país. En la frase más memorable afirmaba que le era imposible repudiar ni a su ‘pastor negro’ (el reverendo Jeremiah Wright) ni a su ‘abuela materna blanca’, a los que en diferentes fases de su vida había oído expresar miedos, fobias e incluso odio hacia la otra raza.
´
Como varios periodistas explicaron tras el evento, el tratamiento que Obama dio al espinoso tema fue a la vez inequívoco y terapéutico ya que admitía los errores de ambos grupos humanos en el pasado y abogaba por la creación de un nuevo sentimiento de unión entre los dos en el futuro. Pero quizás, más que como muestra de su elocuencia e inteligencia política, este discurso sirvió al candidato demócrata para pasar página y eludir el peligro de ver su proyecto ‘atrapado’ bajo una única etiqueta. K. Anthony Appiah ha indicado sobre este tema que «una vez que se impone una etiqueta a un grupo humano, las ideas acerca de la gente que encaja bajo esa etiqueta comienzan a tener consecuencias psicológicas y sociales. Sobre todo, esas ideas van a condicionar la manera en que se conciben a sí mismos y sus proyectos».
´
Si todo lo que Barack Obama pudiera ofrecer a su país fuese la visibilidad y la representación simbólica de un grupo humano hasta ahora casi totalmente excluido del ámbito político, esto ya sería un paso adelante. Sin embargo, sus escritos, conferencias, entrevistas y discursos más recientes sugieren que, lejos de priorizar el tema de ser un mulato en una sociedad que sólo hace cincuenta años seguía poniendo trabas legales a los matrimonios interraciales, sus intereses están centrados en problemas más urgentes para el conjunto de la ciudadanía de su país: su endeble economía, su desastrosa política exterior —en especial en Oriente Medio—, el costoso sistema de seguros médicos o el cambio climático. No es de extrañar que los bloques demográficos que le han dado una cómoda ventaja en los ‘caucus’ decisivos hayan sido los norteamericanos con un más alto nivel educativo, los más jóvenes y los de color. Joe Klein escribía hace unas semanas en la revista ‘Time’ que muchos estadounidenses están ya hartos del «populismo carnavalero» y la «política a la vieja usanza» de algunos candidatos y candidatas.
´
La decisión de Obama de buscar respuestas a las preocupaciones del ciudadano medio y de hacerlo sin dar la espalda los principios básicos de la democracia parece lógica y natural, pero no ha debido de ser fácil cuando buena parte de los dardos de sus rivales políticos buscaban el sensacionalismo de titulares relacionados con antiguas amistades y creencias religiosas o con su supuesta falta de experiencia y conocimiento en algunos ámbitos. El mayor de sus éxitos ha sido retroceder ante esta carnaza mediática que en varios casos no buscaba sino hacer más aparente su ya perfectamente visible ‘difference’.
´
Uno tiene la impresión de que el Barack Obama que realmente podría aportar toda esa «audacia y esperanza» a la que él a menudo se refiere (’The Audacity of Hope’, 2006) sería precisamente ese ‘Obama invisible’ que recurre a la variedad y riqueza de sus experiencias en Hawai e Indonesia, en Nueva York y Chicago y, por supuesto, en la Facultad de Derecho de Harvard, para dar rigor y consistencia a sus propuestas. Sería ilógico pensar que su vida no se ha visto influida por la temprana ausencia de su padre, su breve estancia en una escuela católica, sus vivencias en una nación mayoritariamente musulmana, una adolescencia compartida con sus abuelos maternos o los años que pasó trabajando en los barrios negros más marginales de Chicago. Incluso su dolorosa derrota del año 2000 en su carrera hacia el Congreso norteamericano, representando a Illinois, debiera considerarse una de las lecciones necesarias para su posterior crecimiento como figura política a nivel nacional.
´
Desde su brillante conferencia durante la Convención Nacional Demócrata de 2004, la principal estrategia de Obama ha sido ir acumulando nuevos apoyos a partir de una gestión inteligente de las múltiples facetas de su identidad y su proyecto político, más que reafirmar la más visible de ellas. En este sentido, su percepción de su país y de sí mismo no difiere en lo fundamental de la que el narrador—protagonista de la novela de Ellison expresa en el epílogo de la misma: «Nuestro destino es convertirnos en uno, y a la vez seguir siendo diferentes —esto no es una profecía, sino una mera constatación—. Por ello uno de los espectáculos más ridículos es ver a los blancos intentando huir de la negritud y volviéndose cada día más negros, y a los negros esforzándose por ser más blancos y tornándose más grises y aburridos». El personaje ellisoniano confiesa que ese objetivo de unidad en la diversidad no resulta para nada sencillo y de ahí que «nadie parezca saber quién es o hacia dónde se dirige». Por fortuna, éste no parece ser el caso del candidato Barack Obama, cada vez más cerca de la Casa Blanca —pero que pronto lo será menos; blanca, se entiende—.
´
Fuente: http://www.elcorreodigital.com/

miércoles, 4 de junio de 2008

Los ricos se hacen más hambrientos

Por: Amartya Sen
`
La crisis alimentaria que amenaza las vidas de millones de personas, ¿aminorará su ritmo o crecerá con el paso del tiempo? La respuesta puede ser las dos cosas. El reciente incremento de los precios alimentarios ha estado en gran parte causado por problemas temporales como la sequía de Australia, Ucrania y otros países. Aunque la necesidad de las grandes operaciones de rescate es urgente, la aguda crisis actual acabará finalmente. Pero hay un problema básico subyacente que se intensificará a menos que lo reconozcamos y tratemos de remediarlo.
`
Se trata de un cuento de dos pueblos. En una versión de la historia, un país con muchos pobres experimenta súbitamente una rápida expansión económica, pero solamente la mitad de la gente comparte la nueva prosperidad. Los nuevos favorecidos gastan buena parte de sus acrecidos ingresos en comida, y a no ser que la oferta crezca muy rápidamente, los precios se dispararán. El resto de los pobres se enfrenta ahora a unos precios más altos de los alimentos, pero sin disponer de una renta mayor, y comienza a morir de hambre. Tragedias como ésta ocurren reiteradamente en el mundo.
`
Un cruel ejemplo es la hambruna de Bengala de 1943, en la fase final del gobierno británico en la India. Los pobres que vivían en las ciudades experimentaron una rápida subida de ingresos, sobre todo en Calcuta, en donde los descomunales gastos dimanantes de la guerra contra Japón generaron un boom que cuadruplicó los precios de los alimentos. Los pobres del campo tuvieron que hacer frente a estas vertiginosas subidas de precios con menguadísimos incrementos de ingresos.
`
La disparatada política del gobierno agrandó el hiato. Los gobernantes británicos estaban resueltosos a prevenir el descontento urbano durante la guerra, de modo que el gobierno compró comida en las aldeas para venderla, muy subsidiada, en las ciudades, una maniobra que, de rechazo, contribuyó a incrementar todavía más los precios de los alimentos en el campo. Los aldeanos con salarios bajos murieron de hambre. Dos o tres millones de personas sucumbieron a la hambruna y a sus secuelas.
`
Gran parte de los debates actuales se centran pertinentemente en el hiato que separa a ricos y a pobres en la economía global, pero los pobres del mundo están también divididos entre los que están experimentando un gran crecimiento y los que no. La rápida expansión económica en países como China, India y Vietnam tiende a aumentar bruscamente la demanda de alimentos. Ello es, por supuesto, excelente cosa en sí misma, y si estos países lograran reducir el hiato en su crecimiento interno, incluso los peor situados podrían comer mucho mejor.
`
Ello es, empero, que el propio crecimiento ejerce presión sobre los mercados mundiales de alimentos, a veces mediante un aumento de las importaciones, pero también mediante las restricciones o prohibiciones a la exportación concebidas para moderar el aumento de los precios nacionales de los alimentos, tal como ha sucedido recientemente en países como India, China, Vietnam y Argentina. Los pobres son quienes se han visto particularmente golpeados, señaladamente en África.
`
Pero existe también una versión de alta tecnología del cuento de los dos pueblos. Cosechas agrícolas como las de maíz y de semillas de soja pueden ser empleadas para fabricar el combustible biológico etanol como substituto de la gasolina. De manera que los estómagos de los hambrientos deben competir con los depósitos de combustible.
La disparatada política gubernamental juega un papel aquí también. En 2005, el Congreso de los EEUU empezó a promover un uso extendido de etanol como combustible. Esta ley, combinada con un subsidio para esos usos, ha creado un floreciente mercado del grano en los EEUU, pero ha desviado también recursos agrícolas de los alimentos a los combustibles. Esto hace más difícil la competencia a los estómagos hambrientos.
`
El uso de etanol apenas sirve para prevenir el calentamiento global y el deterioro ambiental, y reformas políticas lúcidas podrían llevarse a cabo urgentemente si la política estadounidense lo permitiese. El uso del etanol podría ser restringido más que subsidiado o reforzado.
El problema mundial de los alimentos no está causado por una tendencia a la baja en la producción global, o por la baja producción alimentaria por persona (esto se afirma a menudo sin pruebas). Es el resultado de una demanda acelerada. Sin embargo, un problema inducido por la demanda también exige una rápida expansión de la producción de alimentos, la cual puede darse mediante una mayor cooperación global.
`
Aunque el crecimiento de la población sólo representa una pequeña parte del crecimiento de la demanda de alimentos, puede contribuir al calentamiento global, y un cambio climático a largo plazo puede amenazar a la agricultura. Felizmente, el crecimiento de la población es ya lento, y hay pruebas abrumadoras de que la capacitación de las mujeres (incluida la expansión de la escolarización de las niñas) puede reducirlo rápidamente todavía más.
`
Un reto más importante es el de encontrar políticas efectivas para tratar las consecuencias de la expansión extremamente asimétrica de la economía mundial. Las reformas económicas a escala nacional son urgentemente necesarias en muchos países de lento crecimiento, pero también hay gran necesidad de mayor cooperación y ayuda mundial. La primera tarea que tenemos por delante es comprender la naturaleza del problema.
`
Traducción para http://www.sinpermiso.info/: Daniel Raventós